Sunday, April 24, 2016

Una esperanza, una petición, una promesa: El Seder en Etiopía, a 3.000 km de distancia de Tierra Santa - Melanie Lidman - Times of Israel





Fue cuando los niños del Bnei Akiva comenzaron a bailar, por supuesto, al final del Seder de Pesaj, cuando decimos cantar "L'Shanah haba'ah B'Yerushalayim" - El próximo año en Jerusalén -. Estos niños, que han estado esperando durante años para hacer aliya a Israel, pronunciaron las palabras con pasión, bailando en círculos y saltando con sus manos en la espalda e izando a los niños más pequeños a sus hombros.

Las palabras "El próximo año en Jerusalén" se siente de una manera agridulce en la comunidad judía de Gondar. Ellos tienen momentos de esperanza, pero también poseen décadas de añoranza, un sinnúmero de frustraciones, demasiados obstáculos burocráticos, el dolor de la separación de las familias y miles de años de tradición. El Seder de Pesaj, que vuelve a contar la historia de la salida de Egipto hacia Israel, de la esclavitud a la libertad, trae sobre el tapete su lucha por convertirse en israelíes.

Algunos de los 6.000 miembros efectivos de la comunidad judía de Gondar han estado esperando durante más de 25 años para trasladarse a Israel, viéndose atrapados en un limbo por las disputas políticas que se suceden en Israel y que observan desde la lejanía.

Cerca de 135.000 judíos de origen etíope ya están viviendo en Israel. Decenas de miles de judíos de Etiopía fueron transportados por aire a Israel durante la Operación Moisés en 1984 y la Operación Salomón en el año 1992. Desde entonces, 50.000 judíos etíopes adicionales han hecho aliya a Israel, a un ritmo de alrededor de 200 por mes.

Pero todavía hay aproximadamente unos 9.000 judíos abandonados en Etiopía según la comunidad etíope. Los judíos que aún quedan en Etiopía son los llamados "Falash Mura", descendientes de aquellos judíos que se convirtieron al cristianismo hace generaciones, a menudo bajo coacción.

En noviembre, los judíos de Etiopía celebraron la decisión del Gobierno de aprobar la aliya de los 9.000 judíos restantes en Etiopía. Pero esta decisión fue echada atrás tres meses más tarde, cuando la Oficina del Primer Ministro se negó a poner en práctica el programa porque eran necesarios para financiar la consiguiente absorción de esa población de unos 1.000 millones de dólares que no formaban parte del presupuesto. Sin embargo, se encontró finalmente la financiación y la aliya fue aprobada de nuevo el 7 de abril.

La aliya de los "últimos" 9.000 judíos etíopes se espera que comience en junio y que continuará durante aproximadamente cinco años.

Para el Seder de Pesaj del viernes se reunieron aproximadamente unas 3.000 personas en Gondar, ya que muchos dentro de la comunidad creen que tal vez sea el último, que los próximos los celebrarán en Israel.

"Ustedes no están solos, la gente de todo el mundo está pensando en que cómo decir las mismas palabras esta noche", dijo el rabino Menajem Waldman al comienzo del Seder. Waldman, un rabino de Haifa que ha actuado como el rabino de la comunidad judía de Etiopía durante los últimos 35 años, ahora trabaja para la Agencia Judía. Mencionó los nombres de los diputados que visitan o apoyan a esta comunidad, incluyendo los diputados del Likud David Amsalem y Avraham Neguise, quienes se negaron a votar con la coalición gubernamental durante dos meses hasta que la Knesset aprobó el plan para llevar a los 9.000 judíos etíopes a Israel.

Waldman recordó a la comunidad que la Agencia Judía nuevamente patrocina la comida del Seder por vez primera desde el anunció del "fin de la aliya" de Etiopía en agosto de 2013. Y que miles de judíos de todo el mundo, en Israel y en los Estados Unidos, abogan por la reanudación de la aliya y la reunificación de las familias entre Etiopía e Israel.

Un Seder con 3,000 personas es caótico, ruidoso, bullicioso y excitante. Se requieren dos semanas de preparación a mano para hornear las 50.000 matzas ​​sobre el fuego. El jueves transcurrió barriendo el piso de tierra de la sinagoga de arriba a abajo, y el viernes se dedicó a la preparación de los alimentos: hervir 2.000 huevos y 400 kg de patatas, aplastar la mezcla de manís-dátiles-plátanos con dos grandes mazos de madera.

A principios del viernes por la tarde, cuando el sol se volvió dorado y las banderas de Etiopía e Israel revoloteaban en la brisa, los frenéticos preparativos fueron completados finalmente.

Las personas comenzaron a llegar con dos horas de antelación, las mujeres vestidas con hermosos y blancos sudarios y los niños muy limpios y excitados. Decenas de líderes de la sinagoga trabajaron durante todo el viernes para rellenar las "bolsas del Seder" para cada participante, con una patata cocida, un huevo, un pedazo de lechuga y la matzá. Tal vez el mayor milagro fue que las bolsas se repartieran más de tres horas antes del comienzo del Seder, y que casi nadie, ni siquiera los niños más pequeños, abrió la bolsa para tomar un aperitivo antes del Seder.

La velada comenzó con los servicios del Kabalat Shabat (la bienvenida del sábado), ya que la Pascua comenzó el viernes por la noche. A medida que la multitud comenzó a cantar la tradicional canción local de la noche del viernes "Sambuse, Sambuse", las mujeres estallaron en aullidos y la multitud se volvió loca, bailando y lanzando sus brazos al aire.

Tomó cierto tiempo a los líderes de la comunidad conseguir que todos se sentaran de modo que Waldman pudiera comenzar el Seder.

Mientras recitaba un texto abreviado - este es el pan de la aflicción, esta es la hierba amarga, esta es la primera copa de vino - las personas izaban los artículos, con un mar de huevos cocidos elevándose a lo largo de la sinagoga. Alrededor de 50 niños cantaron las cuatro preguntas con toda la fuerza de sus pulmones, y el resto de la comunidad les aplaudió.

El vino dulce hecho en casa, gracias a 40 kg de pasas de uva fermentadas en dos grandes cubos durante una semana, fue el mayor éxito del Seder, con los niños trepando para conseguir una taza.

Un Seder con 3.000 personas no deja mucho espacio a discusiones y reflexiones profundas sobre los temas de la Pascua. Pero tal vez se trataba menos acerca de las palabras, y más acerca de la realidad del anhelo de Israel, y de la esperanza de que este año sus propios éxodos lleguen a su fin.

Cuando la noche terminó cantando el Hatikva, el himno nacional de Israel, el canto se transformó en una triste melodía. Era un despertar y un gritó de resolución y de fuerza. Era una promesa, no una petición. Y cuando lo cantaron, no pudimos evitar emocionarnos.

Porque vivo en Israel sé que no será el lugar perfecto de sus sueños, o de los sueños de los demás. "¿Ellos no saben lo difícil que será cuando lleguen?", les quería decir parte de mí . "¿Ellos no conocen que la sociedad israelí a veces puede caracterizarse por un racismo banal que tratará de borrar su cultura, de cambiarles el nombre, de negarles oportunidades educativas sólo por el color de su piel? ¿Ellos también desconocen el racismo, la violencia y el terrorismo sin sentido al que se enfrenta Israel a causa de sus enemigos?".

Y sin embargo. No importa cuán difícil pueda ser Israel, también hay momentos de gran belleza que quitan el aliento. "Voy a extrañar a Etiopía, pero ahora más que nunca mi alma necesita alcanzar Tierra Santa", me dijo uno de los cantores de Etiopía mientras supervisaba la preparación de matzá. Y lo comprendí.

En algún momento del viernes, casi todos los judíos del mundo vuelven sus pensamientos hacia un solo lugar, Jerusalén, ya que se vuelve a contar la historia de la salida de Egipto.

Para los judíos de Etiopía, estas palabras no son solamente una historia tradicional. Son una realidad, una esperanza, una petición, una promesa. Este año somos esclavos, el año que viene seremos libres. Ahora estamos en nuestra Egipto, pero tenemos la esperanza de que "el próximo año en Jerusalén".

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Friday, May 15, 2015

Los etíopes israelíes y los afroamericanos, diferentes pero parecidos - Mati Wagner - i24news



A uno se le habría perdonado por confundir Jerusalén o Tel Aviv con Baltimore o Ferguson en las últimas semanas.

Jóvenes de color, con los rostros cubiertos para protegerse del spray de pimienta o del gas lacrimógeno, y/o para ocultar su identidad, se enfrentaron con la policía lanzando botellas, piedras y sustancias cáusticas hacia ellos. Como replica, vehículos blindados equipados con cañones de agua rociaron a la multitud, granadas de ruido que provocaron nubes de humo y la policía montada galopando hacia la multitud esgrimiendo sus porras. Finalmente, coches de policía al igual que motocicletas de la policía acabaron destrozados y contenedores de basura fueron incendiados. Hubo incluso un vandalismo de tipo menor contra empresas locales.

Inclusive el detonante de los disturbios en Jerusalén y Tel Aviv fue el mismo que los casos de mucho mayor perfil en Baltimore y Ferguson.

El 27 de abril, un vídeo mostraba como un policía israelí, al que posteriormente se sumaron otros, atacaba a un soldado israelí de origen etíope sin razón aparente. A diferencia de Freddy Gray en Baltimore o Michael Brown en Ferguson que fueron asesinados a tiros, Damas Pakedah permaneció de pie después de la confrontación.

¿Resulta comparable la difícil situación de la comunidad judía etíope en Israel, que cuenta alrededor de 130.000 o el 2% de la población total, con la de los afroamericanos?

De alguna forma.

Al igual que en los Estados Unidos, hay barrios en ciudades como Netanya o Holon - donde fue atacado Pakedah - que habitan casi exclusivamente población de color. En Israel, esto es debido en gran parte como resultado de la segregación autoimpuesta por los propios etíopes israelíes que utilizan las donaciones otorgados por el Estado de Israel para conseguir una vivienda junto a sus familiares y amigos de su viejo país.

Los altos índices de delincuencia, la desconfianza entre la policía y éstas comunidades, la excesiva vigilancia y los perfiles marcados, su alienación de los demás sectores de la sociedad israelí - incluyendo la movilidad apuntada más arriba - son todos los síntomas de estos barrios.

Tanto en Estados Unidos como en Israel, la población de color está sobrerrepresentada en las cárceles. Un 25% de los encarcelados en el Centro de Detención Juvenil Ofek, por ejemplo, son de origen etíope...

Como era de esperar, los judíos etíopes - al igual que los negros estadounidenses - están convencidos de que la policía les discrimina en su trato [N.P: ¿tendrá que ver la confusión con la gran presencia de inmigrantes ilegales africanos?]. De acuerdo con una encuesta realizada por Guy Ben Porat de la Universidad Ben Gurion del Negev, el 26,7% de los etíopes están seguros de que serán tratados peor que otros segmentos de la sociedad - más que cualquier otro grupo, incluyendo a los árabes y los judíos ultra-ortodoxos.

Los judíos etíopes, como los afroamericanos, también son más pobres. Según un estudio de 2011 realizado por el Instituto Myers-JDC-Brookdale, incluso cuando dos o más miembros de la familia trabajan, el 13% de los etíopes viven bajo la línea de pobreza - cuatro veces el promedio nacional entre las familias con dos perceptores de ingresos -. Los jóvenes judíos etíopes son mucho más propensos a abandonar la escuela y obtienen notas más bajas en las evaluaciones de desempeño académico, y están muy poco representados en las universidades y en la administración pública.

Pero los paralelismos entre Baltimore/Ferguson y Tel Aviv/Jerusalén van sólo hasta cierto punto.

Israel no tiene un legado de esclavitud, a un Jim Crow y de discriminación racial. También, a diferencia de los afroamericanos, la gran mayoría de los etíopes votan por los partidos de derecha o de centro-derecha. Eso es porque la llamada izquierda israelí ha sido históricamente dominada por los asquenazíes de la élite, a diferencia del Partido Demócrata en los Estados Unidos, que debe gran parte de su apoyo a los grupos minoritarios.

Los judíso etíopes tampoco sufren de las fuerzas destructivas de la cultura del gueto estadounidense, con los embarazos de adolescentes, los nacimientos fuera del matrimonio, generación tras generación viviendo del estado del bienestar, el uso generalizado de drogas, al menos no todavía. Los judíos etíopes permanecen intensamente patriotas, a juzgar por las cifras que muestran una tasa de alistamiento militar significativamente más alta que el promedio nacional (aunque con un escandaloso alto porcentaje que termina en las cárceles militares, mayoritariamente por abandonar el servicio para poder ayudar económicamente a sus familias).

Sin embargo, hay más similitudes que diferencias entre Baltimore/Ferguson y Jerusalén/Tel Aviv, siendo la más importante que las dolencias sociales que afligen a los afroamericanos y a los judíos etíopes tienen poco, o muy poco que ver con el racismo. Como ha demostrado el economista afroamericano Thomas Sowell, muchas de las patologías sociales que sufre la gente de color no existía en la primera mitad del siglo XX, cuando existía un racismo institucionalizado en América. Más bien fue el advenimiento de las políticas socio-económicas liberales y progresistas, a partir de la década de 1960 con la Gran Sociedad del presidente Lyndon B. Johnson.

Del mismo modo, en Israel ha existido un paternalismo estatal destructivo que ha dominado la política pública de cara a los judíos etíopes. Ellos fueron inundados con una multitud de "proyectos" que buscaban "ayudar", pero que en última instancia les debilitaron. Miles de millones de shekels en becas - incluyendo millones donados por generosos judíos estadounidenses - se asignaron a estos proyectos. Los estudiantes etíopes fueron segregados en escuelas primarias o automáticamente dirigidos a la educación especial, ya que se les consideró incapaces de elevarse al nivel académico de los otros israelíes, lo de tez más pálida.

Por lo tanto, y a diferencia de los EEUU, lo que en Israel se necesita no es más sino menos paternalismo debilitante y menos políticas sociales progresistas que les privilegien e inmunicen ante los demás.

Las situaciones en Baltimore/Ferguson y Jerusalén/Tel Aviv no son de ninguna manera idénticas. Pero las lecciones aprendidas de décadas de políticas sociales progresistas fallidas en ambos países son de aplicación universal.

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Sunday, February 23, 2014

Esto sí es un auténtico Tikúm Olam: "Dejar de mirar el problema de los soldados de origen etíope desde la barrera - Seth J. Frantzman - Forward"



Por primera vez el año pasado el Parlamento israelí celebró una sesión especial sobre un tema impactante: el encarcelamiento de un gran número de soldados de origen etíope por el ejército. Pnina Tamano-Shata, una de los dos diputados de origen etíope en la Knesset, les recordó a sus colegas diputados que el 40% de todos los hombres etíopes que han servido en las Fuerzas de Defensa de Israel han visitado una prisión militar. Otros miembros de la Knesset se mostraron más bien indiferentes y uno sentía que la cuestión debía ser abordada con delicadeza, para que la gente no lo utilice por razones de propaganda anti-Israel.

Actualmente las cárceles del IDF aún están llenas de judíos etiopes encarcelados en una tasa superior al 760% con respecto a su proporción en la sociedad. Los líderes de Israel han demostrado ser incapaces a la hora de hacer frente a este problema. Es hora de que la comunidad judía estadounidense entre en juego y envié un mensaje de que cuando es encarcelado el 40% de cualquier grupo judío, eso no resulta aceptable y se deben tomar medidas drásticas.

El público israelí ya se ha dado cuenta en los últimos años de esa realidad impactante que afecta a los soldados de origen etíope, pero debido a que ese grupo es uno de los más pobres y más pequeños en la sociedad israelí, ya que suman alrededor de 140.000 individuos o el 1,5% de la población, parece aún ignorarlo. En diversos informes dirigidos a la Knesset sobre la integración de los etíopes en la sociedad israelí, el ejército afirmó que está trabajando en el tema, y gracias a ello ha reducido las tasas de encarcelamiento de las mujeres soldados del 27% al 10%. Sin embargo, incluso entre las mujeres, los etíopes son tres veces más propensos que el resto a ser encarcelados.

El ejército israelí utiliza la cárcel como forma de castigo para múltiples tipos de infracciones, y los soldados pueden ser fácilmente condenados a una de los dos grandes cárceles del IDF por un pequeño período de tiempo por parte de sus oficiales al mando. Con los años, la población carcelaria se disparó a 14.000 al año. La mayoría de los condenados están acusados ​​de deserción o de ausentarse sin permiso. Debido a que Israel es un ejército de ciudadanos, muchos de estos soldados visitan sus hogares a menudo sin permiso. A veces no pueden volver a sus bases a tiempo, o tienen una emergencia familiar a la que deben asistir. Debido a que los soldados sólo se les paga unos 100$ al mes, muchos buscan trabajar durante sus años de servicio obligatorio. Estas obligaciones familiares y financieras pesan sobre ellos, y el sistema de justicia militar es demasiado rápido a la hora de enviarlos al calabozo por una serie de delitos relacionados con su situación socio-económica.

Cuando comencé a investigar este tema el año pasado, numerosos soldados me revelaron historias de comandantes caprichosos que les negaron sus solicitudes para visitar a familiares enfermos, y unas obligaciones familiares que les hicieron elegir entre un servicio ejemplar y enviar dinero a casa. Los soldados de origen etíope, que ocupan las partes más pobres de la sociedad israelí, se enfrentan a enormes obstáculos. Pero el ejército parece introducirlos con calzador en su sistema de bienestar masivo, donde existe una red bizantina de maneras de conseguir los más básicos servicios financieros y sociales. Asignados a las peores unidades, teniendo los peores resultados en los exámenes de colocación del ejército, muchos soldados etíopes expresan su decepción por su servicio y ven la prisión como una forma de salir, con la esperanza de que a través de la prisión podrían ser licenciados antes de tiempo. A pesar de que los reclutas etíopes están entre los más motivados - el 90% de los jóvenes van al ejército, en comparación con el 75% de los jóvenes de Israel -, casi la mitad de ellos gastan parte de su servicio militar en prisión, y muchos son encarcelados más de una vez.

El público israelí suele oír estas historias de como un 40% de sus hermanos de origen etíope van a prisión durante su estancia en el IDF con un encogimiento de hombros colectivo. Si bien a los jóvenes de Tel Aviv les gusta protestar por el precio del queso cottage, la situación económica de los judíos etíopes no parecen representar una prioridad de justicia social para ellos. El ejército considera el tema como un problema de aptitud, por eso prefiere crear programas especiales para los etíopes en lugar de investigar si sus propios funcionarios discriminan a este grupo, o bien colocan a número más elevado de soldados de origen etíope en mejores unidades, donde los índices de encarcelamiento son más bajos. Sin embargo, la mayoría de los etíopes en el ejército han nacido en Israel, y los que llegaron en los años 1980 y 90 rara vez cumplieron condenas en prisión. Esto significa que no se trata de un problema cultural de integración, sino un problema israelí que puede estar teñido de prejuicios y de discriminación.

Los judíos americanos han desempeñado un papel clave en la lucha por los derechos de los judíos en el extranjero, como en el caso de los judíos soviéticos, así como en la promoción y la ayuda a la inmigración de los judíos de Etiopía. Sin embargo, los líderes siguen teniendo miedo a la hora de abordar una cuestión "interna" israelí. Toda una generación de judíos de origen etíope comprueba como la mitad de sus hombres cumplen condenas en prisiones militares. Esto es un desastre social y una lacra en el registro de integración de los diferentes grupos de inmigrantes judíos en Israel. Los judíos americanos pueden desempeñar un gran papel abogando en nombre de aquellos cuyas voces no se oyen, y exigiendo que Israel tome medidas inmediatas para reducir estos números. Las delegaciones de organizaciones judías estadounidenses pueden hacer de esto una prioridad, e incluso solicitar visitar las cárceles del IDF para proporcionar una nueva perspectiva. Si hemos luchado por la liberación de los hijos de Sión, tampoco nos debemos olvidar de los hijos presos en Sión.

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Tuesday, February 19, 2013

Calumniando a Israel nuevamente – Alan Johnson - Telegraph



Desde hace tres días mi feed de Facebook ha sido agitado con el cuento de que "Israel ha admitido que proporcionó a los inmigrantes etíopes inyecciones anticonceptivas sin su consentimiento”. La historia es falsa, y la forma en la que se ha difundido esa falsedad debe ser examinada con atención, ya que forman parte de un patrón preocupante.

En primer lugar, los hechos de la historia. Decenas de miles de judíos de Etiopía han emigrado a Israel en los últimos 30 años, la mayoría de ellos en dos grandes puentes aéreos en 1984 y 1991. Su adaptación a la vida israelí no ha sido perfecta para cualquiera, aunque mucho se ha destacado su participación en el ejército y los dos diputados etíopes dentro del partido centrista Yesh Atid tras las elecciones de las semanas pasadas. Una investigación de una cadena de noticias televisiva israelí causó sensación hace unos meses. Se trataba de un informe que trataba de determinar por qué la tasa de fecundidad entre las mujeres etíopes había caído en un 20% en la última década. A primera vista, esto no parece ser un fenómeno terriblemente misterioso. Cada grupo de inmigrantes procedentes de África o de Asia que llega a un país desarrollado experimenta una caída en la tasa de fertilidad cuanto más rápidamente varía su nivel de vida, y sobre todo tras el cambio de las nociones dominantes sobre el  papel social de las mujeres. Esto ya sucedió en Israel con los inmigrantes yemenitas y los inmigrantes del norte de África, y además está sucediendo con los árabes que viven en Israel.

Lo que la investigación de la televisión israelí descubrió es que 35 mujeres etíopes dijeron que fueron presionadas para que tomaran Depo Provera, unas inyecciones anticonceptivas activas durante tres meses. A las mujeres se les dijo bruscamente que era poco saludable tener demasiados nacimientos y algunas creyeron que era posible que no se les permitiera llegar a Israel a menos que se pusieran la inyección.

No es difícil imaginar el estrés y la confusión en un campo de tránsito de los inmigrantes, y las diferencias culturales entre los médicos israelíes que, entre otras cosas, les administraban probablemente las vacunas, y las pobres mujeres etíopes en uno de los periodos más traumáticos de sus vidas. Estas lagunas sólo pudieron ser agravadas por la falta de un lenguaje común y el tema muy íntimo de la salud reproductora. Es por esto, que después de la emisión de este informe y tras su propia investigación interna del asunto, el Ministerio de Salud de Israel emitió una directriz inequívoca la semana siguiente no permitiendo recetar Depo Provera sin una norma muy estricta que asegurara la información y el consentimiento.

Esta fue la primera acción oficial de Israel al respecto, lo primero que hizo el propio Estado sobre este tema, sin embargo, no es así como la historia se ha difundido. The Independent publicó el habitual y provocador artículo sobre Israel donde decía que se había "admitido" que se había forzado el control de nacimientos en Etiopía, y el eco resultante es ahora citado como  base para otro artículo en The Guardian “sobre una esterilización forzada” que, inverosímilmente, coloca al “programa” sanitario israelí en el contexto de los esfuerzos de Israel para conservar una mayoría judía frente a una minoría árabe en crecimiento.

Hay un patrón muy preocupante en todo esto: un cierto tipo de "historia" sobre Israel sigue apareciendo una y otra vez.

Hubo una investigación israelí sobre viejas prácticas no reguladas a partir de la década de 1990 en el Instituto de Patología Abu Kabir en Tel Aviv que encontró que se recogieron córneas sin consentimiento de soldados muertos del IDF y de otras personas para trasplantes, y eso se retorcía y convertía en un artículo de The Guardian como que "Israel admite la extracción de órganos palestinos”. Posteriormente, The Guardian publicó una eventual corrección diciendo que se había cometido un "serio error de edición". Un año más tarde, una baronesa del partido liberal demócrata exigió una investigación sobre la posible sustracción de órganos por parte de  los soldados israelíes que llevaban a cabo una gran operación de rescate y sanitaria tras el terremoto de Haití de enero de 2010. Y ahora nos llega esta historia.

En este punto, podemos decir con seguridad que hay un patrón en estas mentiras, y como yo no creo que exista una conspiración que guíe todas estas calumnias, creo que podemos concluir que la credulidad con la que estas mentiras se manifiestan y la celeridad con la que se propagan en algunos lugares del Reino Unido, nos revelan mucho más acerca de las actitudes y creencias existentes en ciertas mentalidades que cualquier cosa que pueda decirnos acerca de Israel o de los israelíes.

Tres características se destacan en cada una de estas historias. En primer lugar, cualquier acción – verdadera, distorsionada o sin fundamento - que pudiera ser atribuida a una persona u organización israelí se convierte instantáneamente en una acción oficial de Israel y del Estado en su conjunto. A menudo, el verbo "confesar, admitir" es importante. “Israel admite” haber hecho algo horrible. Para observar la estupidez de todo esto, traten de imaginarse cosas similares dirigidas contra otros países. ¿Una historia sobre la actuación de un médico en Francia (por no hablar de falsas acusaciones contra un médico en Francia) se reproducen como "Francia admite..."? en los titulares.

(Una cuestión importante: Se produjo un problema de traducción el 27 de enero en el artículo del Haaretz [NP.: no podía ser otro] que fue el que alertó a la prensa del Reino Unido y que se reprodujo con el engañoso titular de "Israel admite que las mujeres etíopes recibieron inyecciones anticonceptivas", en sí mismo una traducción infiel del ya de por sí sensacionalista titular del Haaretz en hebreo. El titular en hebreo usaba el verbo modeh en el sentido de un "reconocimiento" a causa de la publicación de la estricta directiva requiriendo información y un consentimiento explícito por parte del Ministerio de Salud, aunque tácitamente reconocía que el "problema" radicaba en que no todos los médicos se habían adherido siempre a esta estricta norma. En cambio, su redacción en inglés hacía que se viera como una “admisión por la propia administración de Israel de una política deliberada y forzosa” de control de la natalidad. Una vez más, no había nada en el artículo que dijera nada de esto, pero el titular parecía subrayarlo. Esto luego fue utilizado sesgadamente por aquellos periódicos británicos predispuestos a creer que Israel es un país loco con espeluznantes políticas raciales. El Haaretz, posteriormente, publicó un contundente artículo señalando que la historia, tal como se había narrado, se ha convertido en un baldón).

El segundo motivo es la presencia de los malévolos médicos israelíes y/o de algunos otros profesionales israelíes relacionados con la medicina que participan en algún tipo de indecencia sangrienta y sanguinaria con las partes íntimas de los cuerpos de personas indefensas.

Y el tercer elemento es otro recurrente motivo, es decir, se trataría de una expresión de la superioridad racial que acecha detrás de esa supuesta fechoría israelí. En esos precisos momentos, las comparaciones con los nazis por regla general únicamente se insinúan, y es en el panel de los comentarios en línea del artículo donde se practica sin reparos la conclusión obvia que los respetados autores de esos artículos prefieren no utilizar.

Sin embargo, con las prisas por dar a entender que Israel es una especie de entidad maligna, algunas preguntas obvias se quedan por el camino.

Por ejemplo, si Israel se muestra tan deseoso de aumentar su población judía en contra de su población árabe, ¿por qué no desearía explotar esa alta fecundidad de los judíos etíopes Relacionado con lo anterior, si los médicos israelíes fueran meros y entusiastas mercaderes de la esterilización basada en la ideología, ¿por qué no nos hemos encontrado con historias en las que las víctimas fueran árabes o beduinos?

Y si Israel estuviera tan empeñado en la reducción de su población de color, ¿por qué ha gastado tantos esfuerzos a la hora de transportar a decenas de miles de etíopes a Israel? ¿No hubiera sido más sencillo que Israel hubiera reaccionado a la gran hambruna de Etiopía en 1984 como lo hizo el resto del mundo, ya que fue el único país del mundo que transportó a decenas de miles de hambrientos refugiados a un lugar más seguro?

¿O quizás Israel debería haberse limitado a organizar en lugar de ese transporte aéreo un gran concierto “solidario” de rock?

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Tuesday, January 31, 2012

El doble rasero de los medios de comunicación israelíes daña la causa etíope - Elad Uzan - JPost



¿Por qué es que los medios de comunicación israelíes, que tanto se apresuran a defender la dignidad de una mujer de la limpieza de Nigeria que vive en Israel y describen con gran detalle y anhelo las vivencias de una madre inmigrante de Eritrea y de su hijo, se abstienen por contra de publicar apasionados y conmovedores editoriales sobre la situación de la comunidad israelí etiope? ¿Por qué cuando se trata de mostrar una solidaridad al menos similar con decenas de miles de leales ciudadanos de Israel su voz de repente se ahoga en el silencio?

Quizás la respuesta a esta pregunta esté en el eslogan coreado por la multitud de manifestantes judíos etíopes la semana pasada: "Estamos aquí para recordárselo a aquellos que lo han olvidado: los judíos ashkenazis, sefardíes y etíopes todos somos hermanos". ¿Podría ser que ese mensaje central de la comunidad etíope – demostrando su orgullo nacional y sus fuertes valores judíos – haya provocado que los medios de comunicación pasen de largo ante sus problemas?

Para explicar este fenómeno hay que ponerlo en su contexto histórico: la inmigración judía etíope fue impulsada principalmente por un sionismo apasionado. Hay pruebas concretas de los intentos de los judíos de Etiopía de hacer aliya (a pie) a Jerusalén en 1860, mucho antes del sionismo político de Herzl y décadas antes del Primer Congreso Sionista. Se la denomina el "sionismo negro".

Mucho tiempo ha pasado desde los días de estos pioneros: los judíos de Etiopía que emigraron a Israel en las últimas décadas han sido víctimas de numerosos casos de discriminación y de racismo, la mayoría por parte de las instituciones, tal como se refleja en el análisis de los datos publicados por el Ministerio de Absorción de Inmigrantes. Otros casos de racismo, los que han llegado hasta los medios de comunicación, se refieren principalmente a la relación con sus vecinos y de trabajo.

El israelí exige justicia e igualdad. Exige que el color de su piel no sea un impedimento en su lugar de trabajo o en la universidad. Exigen ser juzgados por sus acciones y logros. Ellos no quieren que los precios de la vivienda caigan cuando se mudan a un vecindario.

Las protestas de la comunidad etíope de Israel exigen una genuina solidaridad judía, como hijos e hijas de la nación judía, del Estado-nación del pueblo judío. Sus demandas están motivadas no sólo por los valores internacionales y universales que son el foco que interesa principalmente a los medios de comunicación israelíes, sino también por los valores nacionales, judíos, los cuales a menudo desprecian los medios de comunicación israelíes.

Haciéndose eco de esa visión del mundo universalista de los medias podríamos señalar los artículos de prensa críticos con la iniciativa del ministro de Educación Gideon Sa'ar para animar a que los niños israelíes aprendan sobre la lucha sionista por la independencia política a través de historias de los soldados caídos de Israel, y la oposición a su iniciativa de patrocinar viajes escolares a la Cueva de los Patriarcas de Hebrón y la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Los israelíes de origen etíope quieren una integración basada en valores comunes: el judaísmo, el servicio militar y la educación superior, a través del cual pueden expresar sus aportaciones individuales al Estado judío. Esta fidelidad a los valores judíos les ha llevado a ser percibidos como "enemigos" por aquellos que dicen ser defensores de una visión exclusivamente universalista, particularmente recelosa de los valores nacionales y que tiene una fuerte influencia en los medios de comunicación.

Esto no quiere decir que los medios de comunicación israelíes consideren a la comunidad etíope como un "enemigo" literal, pero dado el hecho de que su demanda de igualdad está enraizada en los valores nacionales judíos, los medios de comunicación israelíes simplemente “no ven a la comunidad etíope como un aliado” en su promoción de una perspectiva universal.

Otro factor que impide que los medios de comunicación abracen la causa etíope-israelí es el hecho de que haya sido, al menos en apariencia, apolítica. La prensa (en general) ha dejado de verse a sí misma como un mero "perro guardián de la democracia", y ahora se considera un actor político bajo todos los efectos. El papel clave que juegan los medios en una democracia, trasladando los acontecimientos diarios a la atenta mirada del público y dejando al descubierto la corrupción e irregularidades del gobierno, les vuelven capaces tanto de interpretar todos estos hechos como de dejar fuera del centro de la agenda otros sucesos.

Los medios de comunicación de hoy en día están más interesados en conformar la agenda pública que en informar al respecto. Esto puede verse en los recientes editoriales publicados en los principales periódicos.

La lucha de la comunidad etíope-israelí por una igualdad cívica esencial no trata de eliminar o derribar a la actual coalición de gobierno, ni tampoco está atada a un determinado punto de vista político. Por lo tanto, a diferencia de la protesta social del pasado verano durante la cual fue muy criticado el actual gobierno, los medios de comunicación israelíes simplemente no ven ninguna razón para dar un escenario privilegiado a la lucha etíope-israelí.

Erasmo de Rotterdam, además de ser uno de los primeros defensores de la educación humanista, fue el que afirmó que los seres humanos se convierten en humanos a través de un proceso de humanización que incluye la educación y la socialización. La historia reciente nos enseña que la educación también puede llevar a la deshumanización del hombre, educando para el ennoblecimiento de una determinada raza sobre otra privando a sus naturales de sus derechos. Pero los sentimientos de orgullo nacional son correctos siempre y cuando no se rechace la legitimidad de otros grupos étnicos y su legítimo orgullo étnico y aspiraciones.

Aquellos de nosotros que creemos tanto en la ética universalista del judaísmo como en el humanismo moral y los valores del sionismo (es decir, el Movimiento Nacional Judío), creemos que las contradicciones entre ambas creencias pueden y deben ser resueltas. La existencia de una sociedad sana y moral nos obliga a poner en práctica las enseñanzas éticas y universales tanto del erudito del Talmud Hillel el Viejo como las del filósofo alemán Immanuel Kant: "Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo".

Ahí radica el mensaje de la Torah. Los seres humanos son sagrados en sí mismos, nunca deben utilizarse como simples medios para un fin. Ese es un mensaje que los medios de comunicación israelíes harían bien en considerar.

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Saturday, November 06, 2010

La comunidad etíope de Israel celebra la fiesta de Sigd en Jerusalém











Los miembros de la comunidad judía de Etiopía de Israel celebraron este jueves la tradicional fiesta de Sigd en Jerusalém.

La fiesta simboliza su conexión de la comunidad de Jerusalém y tiene lugar cada año a finales del mes judío de Jeshvan.

Los participantes reunidos en el Paseo de Armon Hanatziv, en el sur de Jerusalém, aprovecharon la celebración de esta fiesta para orar juntos.

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Friday, January 29, 2010

Siete Generaciones - Avishai Mekonen























"Siete Generaciones" es una exploración artística de la asimilación de la población judía etíope en Israel. A través de fotos y vídeos, Avishai Mekonen crea una conversación visual entre los ancianos y los jóvenes, sobre el pasado y el futuro de su comunidad. "Siete Generaciones" es a la vez un registro histórico, la crónica de los conocimientos y costumbres de los ancestros judíos de Etiopía, y también un catalizador que busca desencadenar un deseo de autoconocimiento en la generación de judíos etiopes adultos de Israel.

Los Ancianos

Nada estaba preparado en la reciente emigración de los judíos etiopes ante el difícil choque que representaría su asimilación al nuevo país. Los ancianos de la comunidad encontraron sus roles invertidos: incapaces de hablar hebreo, dependían de la juventud a la hora de realizar las más simples tareas diarias y a la hora de obtener un apoyo financiero. Un cambio tan dramático derrumbó gran parte de lo que había sido fiable en la estructura familiar tradicional y decretó la supresión y desaparición de muchas de las antiguas normas y tradiciones procedentes de Etiopía.

La metáfora central del proyecto "Siete Generaciones" es la antigua tradición de contabilizar las generaciones por la cual los kessim (los rabinos de Etiopía) y los miembros ancianos de la comunidad proporcionaban un nombre a cada individuo, según su ascendencia. Esta "registro" de las generaciones era muy frecuente y necesario antes de las bodas, para tratar de garantizar que no existía ninguna consanguinidad entre los potenciales novios. Para que un matrimonio recibiera las bendiciones de la familia y de la comunidad, los ancianos debían contar hacia atrás siete generaciones antes de poder encontrar una relación familiar. Enraizada en la oralidad, la costumbre de contar las generaciones se conservó durante el viaje de Etiopía a Israel. Pero esta costumbre que sobrevivió en el nuevo país ahora tiene amenazado su futuro, ante la barrera del lenguaje que se ha desarrollado entre el amhárico de los ancianos y el hebreo fluido de los jóvenes.

El abuelo de Avishai Mekonen era muy conocido por su capacidad de remontarse a más de diez generaciones. Su fama le siguió a Israel, donde su conocimiento de la comunidad y de la ascendencia sirvió de puente entre el país de origen y el nuevo. Fue sólo posteriormente, tras la partida de su abuelo, cuando Avishai reconoció la importancia de contabilizar las generaciones para el mantenimiento de una conexión con su pasado.

Los jóvenes

Los nietos y bisnietos de los ancianos de Etiopía, muchos nacidos en Israel, crecen sin poder hablar su lengua ancestral, siguiendo las modas culturales de un país moderno y teniendo problemas para identificar su imagen con la de sus padres y abuelos.

Cuando se le preguntó acerca de las costumbres tradicionales de Etiopía, como contabilizar las generaciones, esta generación joven a menudo carece de los conocimientos necesarios para formarse una explicaciones básicas. Pero esta pregunta, "¿sabe usted cómo contar las generaciones?", alienta una contemplación más profunda acerca de la identidad, la tradición y la asimilación.

Fuente: Yeganyahu Avishai Mekonen

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