Saturday, January 31, 2015

François Hollande, el filosemita ambiguo. Una agresiva "declaración de amor" a los judíos de Francia - Luc Rosenzweig - Causeur



El discurso de Hollande del 27 de enero en el Memorial de la Shoah, con motivo de la conmemoración del 70 aniversario de la liberación del campo de Auschwitz-Birkenau, estaba destinado a dejar huella y marcar una fecha: una actualidad sangrienta había entrado en colisión con el calendario conmemorativo, y la palabra del Estado, de la República, en estos momentos, era necesaria y esperada. Y lo era especialmente para los judíos de Francia, quienes recientemente habían experimentado una secuencia doblemente dramática: el 7 de enero, el asesinato de cuatro hombres judíos por ninguna otra razón más que la de ser judíos, seguido de la toma de consciencia de que éstas víctimas, ellas solas, no habrían suscitado una manifestación masiva del pueblo de Francia como la que se produjo el 11 de enero.

La inmensa mayoría de los manifestantes de la República no eran "más que Charlie", pues el "nombre judío" (en el sentido asignado por Jean-Claude Milner) se había revelado incapaz de producir tal unidad, como ya se demostró con los asesinatos de Merah. El espectro de Raymond Barre clasificando a las víctimas del atentado de la calle Copernic, y distinguiendo a los "franceses inocentes" de los judíos franceses, no tan inocentes por lo visto, volvía para asediar nuestros recuerdos.

La clase política, los medios de comunicación, tomaron por fin consciencia de un fenómeno que durante tanto tiempo habían ignorado gobiernos y líderes de opinión: la pérdida de confianza de muchos judíos franceses en las instituciones de la República. La manifestación más espectacular y dramática de este sentimiento es, por supuesto, el gran aumento de la aliya, la emigración a Israel, pero está lejos de ser la única. ¿A quién le ha importado, en las últimas décadas, la deserción de los judíos franceses de la escuela pública, lo cual ha provocado que hoy en día dos tercios de esta población confía sus hijos a instituciones educativas privadas, judías e incluso cristianas, y que ya no se encuentre a un solo niño judío en las escuelas de las llamadas zonas sensibles (suburbios de población inmigrante)?.

Incluso hoy en día, los que había alertado de este fenómeno, los que habían analizado las causas, los autores del libro "Los territorios perdidos de República", son excluidos y mantenidos mantenidos a distancia por la task force intelectual movilizada con urgencia por el Ministerio de Educación dirigido por Najat Vallaud-Belkacem, favoreciendo por el contrario a los sociólogos de la EHESS, los cuales han manifestado ampliamente su ceguera, y a esos otros defensores del pensamiento basado en las excusas. En este contexto marcado por el desasosiego de los principales interesados, el discurso presidencial tomaba un peso singular, incluso si su contenido ya se había puesto de manifiesto, en parte, durante el discurso de Manuel Valls ante la Asamblea Nacional. Por tanto, es apropiado citar de manera textual el pasaje clave de este discurso, el cual redefinía a la luz de los recientes acontecimientos, la relación entre los judíos franceses y la República:
"El incremento de los actos antisemitas se ha convertido desde hace años en una realidad insoportable. Su número se ha duplicado el año pasado: agresiones, comportamientos antisociales, vandalismo. Esta plaga ha conducido, lo sé, a algunos judíos franceses a cuestionar su presencia en Francia. Francia, a la cual ellos han dado todo su corazón, y a la cual han sentido profundamente en el curso de su vida, con sus alegrías y tristezas. Esta Francia que los ama, como ama a todos los hijos de la República, pero es en esta Francia donde a veces ya no se sienten más seguros. Y esta duda, esta interrogación, es una herida, una terrible herida para la República, y tiene que sanarla, debe curarla
Vosotros, franceses de confesión judía, vuestro lugar está aquí, en vuestra casa. Francia es vuestra patria. A ella le disteis vuestro talento, vuestro trabajo, vuestro coraje, y a veces la sangre. Nuestro país ya no sería más Francia si tuviera que vivir sin vosotros, y si el terrorismo os condujera a alejaros de la tierra de Francia, de la lengua francesa, de la cultura francesa, de la República Francesa que emancipó a los judíos. Entonces eso supondría que el terrorismo habría logrado su objetivo
Se puede, ciertamente, leer estas líneas como una declaración de amor de un presidente de la República por sus conciudadanos judíos, aunque la metáfora materna ("Francia ama a sus hijos") puede ser desconcertante: prestar sentimientos a una nación es casi tan pertinente como pensar, contra Spinoza, que el concepto de perro muerde...

Se nos permitirá, sin embargo, proponer una lectura más crítica de las palabras del presidente, cuyo significado más profundo se les ha escapado en gran medida a aquellos  no concernidos directamente, es decir al 99% de los franceses. El apóstrofe, en primer lugar: "Vosotros, franceses de confesión judía...". Clermont-Tonnerre sale de su cuerpo... ¿Ese recordatorio implícito del carácter individual de la emancipación de septiembre de 1791 (la República aún no había nacido) es bienvenido dos siglos más tarde, cuando los judíos de Francia ya han proporcionado pruebas suficientes de que ellos se han adherido individual y colectivamente a los principios fundamentales de la Nación y de la República, quizás más que otros grupos dentro de la comunidad nacional? ¿Sus palabras nos devolverían, ahora mismo en el 2015, a tratar de evitar el "nombre judío" y a su sustitución con eufemismos como "franceses de confesión mosaica", propios de Napoleón I, o "israelitas", propio de la Tercera República?

Esta reducción de la dimensión del ser judío a su ámbito parroquial, esta asignación a la residencia sinagogal encubre la negación de un derecho de los judíos de Francia, patriotas ejemplares, a considerarse como partes integrantes de un destino colectivo que engloba a los judíos, religiosos o no creyentes, franceses o patagones, o incluso israelíes, todos miembros de esta religión-pueblo.

Ninguna nación democrática donde viven judíos se toma, como es el caso de Francia, hasta tal punto y al pie de la letra ese disfraz semántico: jew, juden, judíos, ebrei, jooden llevan su nombre sin circunloquios o contorsiones de vocabulario en sus propios países. Esta concepción tristemente binaria de la pertenencia, induce a un terrible resultado cuando uno lee: "Vosotros, franceses de confesión judía, vuestro lugar está aquí, en vuestra casa. Francia es vuestra patria". Esta semántica significa realmente otra cosa, sobre todo cuando en su lugar se podría decir: "Judíos de Francia, estáis en vuestra casa, en vuestra patria".

Muchos lo entenderán, y no se equivocarán, como un mandato conminatorio y una advertencia: su lugar está aquí y no en otro lugar, a menos que ustedes quieran cortar con la comunidad nacional, lo que por cierto, se añade en esencia, nos causaría sufrimientos intolerables. En resumen, si ustedes judíos franceses planean dejarnos, sobre todo para irse a ese lugar que no nombraré (pero que se sobrentiende - Israel -), ustedes serán responsables de los daños inflingidos a Marianne (figura alegórica, personificación y uno de los símbolos nacionales de la República Francesa).

En fin, proclamar que sin los judíos franceses Francia ya no sería más Francia puede parecer halagador, pero significa volver a acusar a los judíos franceses de destruir Francia si tratan de marcharse. ¿A quién más se dice en Francia eso? Ni siquiera a los corsos o a los vascos tentados por la independencia. Esta no es una declaración de amor, sino una especie de arresto domiciliario.

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Saturday, November 15, 2014

Todos los muros no son vergonzosos - Luc Rosenzweig - Causeur



Las conmemoraciones son reveladoras del estado de espíritu de un lugar y de una época: sirven menos para transmitir a los contemporáneos las verdades del pasado que para reforzar los mitos y prejuicios de los actores del presente. Lo que acaba de tener lugar con motivo de la celebración este 9 de noviembre del vigésimo quinto aniversario de la apertura (y no caída) del muro de Berlín, no supone una excepción, por desgracia es la regla.

A los que no habían nacido o eran demasiado jóvenes para comprender el significado de los acontecimientos en ese año crucial, y que son ahora invitados por el ruido mediático orquestado en torno a esa conmemoración, se les sugiere que los alemanes del este, concentrados antes ese  "muro de la vergüenza" una hermosa noche de noviembre, tuvieron éxito a la hora de derrocar al orden mundial salido de Yalta.

La apertura del muro sería la causa, y no la consecuencia de la derrota histórica del "socialismo realmente existente", en la que Alemania y su pueblo habrían jugado un papel decisivo. Todos los historiadores serios saben que esa versión es errónea, pero que peso pueden tener ante la cantidad de imágenes a las que se enfrentan y que simbolizan el evento (la masa de alemanes del este yendo hacia Berlín Occidental, Rostropovich tocando el violonchelo en la pared...)?

Si es necesario fijar una fecha que marque la apertura del telón de acero denunciado desde su creación, en 1946, por Winston Churchill, es más bien la del 10 de septiembre de 1989, cuando el gobierno comunista húngaro dirigido por Miklos Nemeth decidió abrir completamente su frontera con Austria. Pierre Waline ha recordado útilmente esta punto de la historia para aquellos que lo han olvidado... Esta medida, que permitía a los ciudadanos de la RDA dirigirse sin obstáculos hacia el oeste, minaba más profundamente el edificio berlinés que las magras manifestaciones de disidentes que desafiaban el poder absoluto de Erich Honecker y de la Stasi.

Sobre el frente político, otro muro, el de la teoría leninista del papel dirigente de la clase obrera y de su partido, acababa de volar en pedazos en Polonia: por primera vez desde la Revolución de Octubre, un Partido Comunista y su secuaces se habían visto obligados a dimitir para dejar su lugar, en agosto de 1989, a un gobierno dominado por los partidarios de Solidaridad encabezados por Tadeusz Mazowiecki. No fue una coincidencia que el 9 de noviembre de 1989 el canciller alemán Helmut Kohl estuviera en Varsovia, negociando con Mazowiecki, la mejora de la situación de unos pocos miles de alemanes étnicos que habían permanecido en Polonia después de la amputación y la atribución, en 1945, a Polonia de las provincias alemanas de Silesia, Pomerania y Prusia Oriental... Si me permiten hacer un poco de ego-historia, aún puedo ver a ese valiente Helmut Kohl abandonando drásticamente en Varsovia a la delegación de periodistas y empresarios que lo acompañaban, mientras yo volaba hacia Berlín tan pronto como se conoció la noticia de la apertura del muro...

Esta derrota del comunismo no cayó del cielo, ni fue la obra de un hombre tocado por la gracia, Mijail Gorbachov. La Guerra Fría, fruto del equilibrio del terror instaurado por la disuasión nuclear, había desplazado la confrontación "caliente" hacia otros campos más exóticos, allí donde el campo comunista fue logrando victoria tras victoria: de la toma del poder de Mao Zedong en China a la debacle de los Estados Unidos en Vietnam, pasando por la revolución de Castro en Cuba, dando la impresión que la rueda de la historia parecía girar inexorablemente a favor de los herederos de Marx y Lenin. Las revueltas populares húngaras, polacas y checoslovacas habían sido aplastadas por los tanques rusos (o, en Polonia, por la mera amenaza de su intervención). La estrategia occidental se basaba en un respeto escrupuloso del status quo existente en Europa, explicado de manera abrupta por Cheysson, el ministro de Asuntos Exteriores de François Mitterrand, cuando fue entrevistado en la televisión en diciembre de 1981 acerca de una posible reacción francesa ante la toma del poder en Polonia por el general Jaruzelski: "!Por supuesto que no vamos a hacer nada!".

El punto de inflexión decisivo fue promovido por Ronald Reagan y su concepción maniquea de una política exterior americana centrada en la lucha contra el "imperio del mal". Desafiando a las multitudes pacifistas alemanas, él impuso, con la ayuda de François Mitterrand, el estacionamiento de euromisiles en Europa en 1983. Unos años más tarde, se aventuró en esa fabulosa apuesta estratégica que fue la "Guerra de las Galaxias", un proyecto de militarización del espacio, a decir verdad bastante fantasioso, pero que fue tomado en serio por el nuevo gobernante de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov. Este último, debilitado por el hundimiento del Ejército Rojo en Afganistán y por el desastre de Chernobyl, no tenía más que un objetivo: salvar lo que se pudiera del poder soviético, incluso al precio de abandonar a los camaradas en el poder ante el esmalte imperial occidental...

Ronald Reagan encontró un aliado que encarnaba el "soft power" en la persona de Karol Wojtyla, más conocido como Juan Pablo II, cuya acceso al papado salvaría a la oposición polaca de la desesperación. Ni uno ni el otro fueron honrados por el Premio Nobel de la Paz, lo que resulta manifiestamente injusto a la luz de lo que vino después, por ejemplo cuando se le concedió a Barack Obama pocos meses después de su acceso a la Casa Blanca...

El carácter emblemático del Muro de Berlín también permite una descalificación ética de todos esos edificios de hormigón, o no, que sellan las fronteras. Cualquier pared, u obstáculo físico a la libre circulación de las personas, sería así pues "vergonzoso", según los defensores de la ideología integral y abstracta de los derechos humanos: vergonzosa la verja alrededor de Ceuta y Melilla, vergonzosa la barrera anti-inmigración en la frontera sur de los Estados Unidos, vergonzosa, por último, la barrera de seguridad entre Israel y los territorios palestinos. Sólo la Gran Muralla de China y los restos de "murallas" romanas escapan a este oprobio, por prescripción temporal.

Esta amalgama barata ignora el carácter singular y sin precedentes históricos de la frontera interna alemana entre 1961 y 1989: una barrera que no pretendía proteger a un estado y a una población de las agresiones externas, o de una migración no deseada, sino que se convirtió en un torniquete que trataba de detener la hemorragia de sus propios ciudadanos. Si hay que avergonzarse de esas barreras fronterizas modernas, ¿qué habría que decir de los regímenes y de los gobernantes que no pueden ofrecer a sus súbditos o ciudadanos perspectivas de vida aceptable en su propia tierra natal? ¿Es escandaloso dar crédito a los constructores de barreras que desprenden cierta sabiduría, como por ejemplo la barrera de seguridad israelí diseñada e implementada por Ariel Sharon, que va más allá de su utilidad inmediata de seguridad al representar una señal de moderación de sus reivindicaciones territoriales?

Hace mucho, mucho tiempo, los Han construyeron el muro más imponente nunca construido en la Tierra para protegerse de los Xionju, antepasados ​​de los hunos y de los turcos, que luego se apresuraron a encaminar su destrucción hacia Occidente, mientras que China desarrollaba su civilización, la más avanzada de la época. Y hoy los chinos están totalmente inmunizados contra el virus de arrepentimiento, pues más bien se muestran orgullosos de su existencia.

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Saturday, September 27, 2014

Edwy Plenel o la miseria del trosko-yihadismo. Occidente es culpable de todo - Luc Rosenzweig - Causeur



El fundador de Médiapart, de cara a la promoción de su último libro, "Para los musulmanes", pasea su mostacho y su sonrisa crispada por los platós de televisión y por los estudios de las principales estaciones de radio. Su mensaje es simple: todo lo malo que hoy sucede en este mundo es el resultado, en última instancia, de la indignidad del hombre blanco dominador, marcado para siempre por el estigma colonial y que se transmite de generación en generación. Los musulmanes son, desde su punto de vista, las víctimas absolutas de este desorden universal, tanto en Irak o Siria, como en los suburbios de nuestras ciudades. ¿Que exagero? Quienes le vieron en el programa de TV "Esta noche o nunca", en la noche del 19 de septiembre, pudieron verle salir al rescate del ex rehén en Siria Pierre Torres, quien escribió, en un artículo publicado por Le Monde:  "Mohammed Nemmouche (el asesino del Museo Judío de Bruselas) es un puro producto occidental, etiquetado y fabricado por todo lo que Francia puede hacer a su pobres como las pequeñas humillaciones, los estigmas y las injusticias. La pila de nuevas leyes sin fin contra el terrorismo es una de esas facetas".

Interrogado acerca de ese sujeto por Elisabeth Levy, antes de que Torres pudiera balbucear una apariencia de justificación, Plenel exclamaba: "Ese era el párrafo más poderoso y digno de su artículo". Así que Mohammed Nemmouche, el torturador en Alepo, el asesino de judíos de Bruselas, es "nuestro monstruo", a quien incluso se le niega poseer más autonomía de pensamiento y de acción que la prevista por Mary Shelley para su criatura literaria, Frankenstein.

El jueves siguiente, fue el día de Edwy en las "Mañanas" de France Culture, donde el excelente Marc Voinchet le ofreció su espacio semanal para administrar a sus oyentes una dosis concentrada de sus delirios ideológicos. Este jueves 25 de septiembre de 2014, Francia aún se estaba recuperando del asesinato del guía de montaña Hervé Gourdel por un grupo argelina emulo de Daech (El Estado Islámico o EI). ¿Cómo salir airoso ante tan difícil tesitura? Difícil, en esos momentos y ante ese asesinato, poner la barbarie de los asesinos bajo la responsabilidad de las miserias que sufren los jóvenes víctimas del acoso policial, de los repetidos controles policiales en ciertas zonas y de la miseria social en los suburbios-guetos de la inmigración.

Cuando las noticias te envían un uppercut al mentón, conviene, en buena lógica pleneliana, echar balones fuera desviándolos hacia el campo de la historia: "Aquí estamos de nuevo como en el (19)14", santificó Edwy. El escándalo del día, para él, no era el horrible asesinato a sangre fría de un guía de montaña que acompañaba a unos escaladores argelinos en las montañas de Djurdjuran, sino la unidad nacional espontánea y sincera que despertó dicho asesinato, y como resultado las condenas unánimes de este crimen y el apoyo casi unánime de la clase política francesa a una represalia militar contra los asesinos de Daech. La emoción legítima que nos invade otra vez, según Plenel, era un "lavado de cerebro", una vez denunciado por los fundadores de Canard Enchaîné en 1915 en plena guerra de 14.

A proposito de "lavados de cerebro", a Plenel se le olvidó mencionar, por supuesto, ese otro sufrido por estos jóvenes desorientados que van a buscar en la yihad un sentido a su muerte. Según Plenel, nosotros los occidentales somos "histórica y necesariamente" los culpables de cualquier cosa, incluyendo la guerra religiosa que enfrenta a los chiíes y a los sunitas en una batalla salvaje que se desarrolla desde hace treinta años en el Oriente Medio. Plenel y sus amigos de Mediapart condenan todas las operaciones llevadas a cabo para limitar la propagación de esta ideología mortífera, tanto en Malí como en Irak. Pero no es la conducción estratégica y táctica de estas intervenciones lo que critican - lo que es perfectamente legítimo -, sino su existencia o el mismo principio de dichas acciones. Hagamos lo que hagamos, llevamos el mal, en una inversión de la visión binaria y maniquea de Ronald Reagan y George W. Bush ...

¿Plenel reivindica la historia? Se lo podemos conceder. Sumerjámonos, por ejemplo, en el pasado del trotskismo, del cual persiste en reclamarse en su versión "cultural", si no en su carácter organizativo. El sello estalinista de la expresión "Hitlero-trotskista" no nos debe impedir, al igual que han hecho todos los historiadores serios, revisitar el pasado de este movimiento durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1938, el tono es establecido por su patrón, León Trotsky, en su artículo "lucha antiimperialista": " Reina actualmente en Brasil un régimen semi-fascista que ningún revolucionario puede valorar sin odio. Supongamos que, sin embargo, mañana Inglaterra entra en conflicto militar con Brasil. Yo os pregunto: ¿de qué lado debería estar la clase obrera? Responderé por mí mismo que, ante esta situación, estaré del lado del Brasil "fascista" contra la Inglaterra "democrática". ¿Que por qué? Porque en el conflicto que les opondría, no se trata de democracia o de fascismo. Si ganara Inglaterra, ella establecería en Río de Janeiro a otro fascista, y nada cambiaría en Brasil. Pero si ganara Brasil, eso podría dar un impulso significativo a la conciencia nacional y democrática de este país y conduciría al derrocamiento de la dictadura de Vargas (el dictador en esos momentos en Brasil)".

Después del asesinato de Trotsky, sus seguidores de la Cuarta Internacional se dedicaron a aplicar estas "enseñanzas", sustituyendo a Brasil por la Alemania de Hitler. Los trotskistas franceses, en su gran mayoría, y hasta la Liberación (1944), practicaron el entrismo (infiltración) en los partidos colaboracionistas, incluyendo a la "Rassemblement national populaire" de Marcel Deat, preconizando el "derrotismo revolucionario" de cara a la Alemania nazi. Esto es lo que se podía leer en La Verité, el órgano del movimiento trotskista, el 22 de agosto de 1944, mientras que la batalla para derrotar a Hitler hacía estragos. Bajo el titular "¿Por qué no nos hemos unido a la Resistencia?", se podía leer la siguiente directriz a la clase obrera francesa: "Sabemos que ese programa no es el vuestro. Vosotros pensáis que debemos mantener la Unión Sagrada con los partidos de la burguesía, y tomar a nuestra cuenta sus fines en esta guerra. Pero nosotros creemos que esta política está ampliando la brecha entre los trabajadores franceses y alemanes, lo cual ha dado lugar, entre otros resultados, soldar a los trabajadores alemanes con los objetivos de su propia burguesía, prolongando de este modo la existencia de Hitler y paralizando la revolución en Alemania y Europa".

Los tiempos han cambiado, pero el espíritu sigue siendo el mismo: el enemigo no es el fascista, el carnicero y el matarife, actualmente el yihadismo, sino los que se unen para luchar contra él.

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Thursday, July 24, 2014

Carta a Elie Barnavi: Cada día, cada mes, el Islam gana terreno en Francia - Luc Rosenzweig - Causeur



Estimado Elíe,

Disfruté de tu último texto publicado en i24News, Crif y Causeur. Él incluso me hizo sonreír a causa de un resbalón (calle Rockets lugar de rue de la Roquette), lo que demuestra que esta palabra está en plural y no en estos días en Tel Aviv...

Para fortalecer tu pesimismo,  te comparto mis impresiones como observador atento de las manifestaciones en Lyon pro-Hamas (no podemos decir que se trataba de manifestaciones a favor de Gaza). Unas 6.000-7 000 personas, el 90% árabes musulmanes, muchas chicas que parecían educadas (ellas no hablan al estilo rapero gangsta), mayormente veladas, algunas con el niqab saudí.

Los eslogan más gritados fueron "Israel asesino, Hollande cómplice", "Jihad! Resistencia!", "Allahu Akbar!", "Sionistas asesinos fascistas!". El prefecto ordenó a las tiendas del centro de la ciudad que bajaron las persianas y cerraran durante el paso de los manifestantes, ya que éstos los consideran "sionistas", y por lo tanto objetivos legítimos para producir daños y saqueos. Comentario entre las filas de los manifestantes: "¿Has visto a estos judíos muertos de miedo? (cerrando sus tiendas)". También se pudo oír cosas como complotistas (ya que poseen todos los medios de comunicación, la alcaldía...).

A diferencia del rector Bubaker de la Gran Mezquita de París, el rector de la Gran Mezquita de Lyon, completamente infiltrada por los salafistas, alentó las manifestaciones sin una palabra de condena por los excesos antisemitas...

Apelas, Elie, a una reacción, a una revolución cultural que pueda salvar el modelo integracionista  francés. Me parece muy bien. Por desgracia, creo que ya es demasiado tarde. Cada día,  cada mes, cada año, el Islam radical está ganando terreno: las mujeres se velan cada vez más, prolifera la barba salafista, la segregación se impone.

La ciudad donde vivo, Villeurbanne, contigua a Lyon, recibió el año pasado un "premio al antirracismo" otorgado por  CRAN (asociaciones de gente de color) por su lucha contra la discriminación. De 150 000 habitantes, alrededor de 30.000 a 40,000 son musulmanes árabes, con solamente alrededor de 5.000 judíos (sefardíes, salvo un último testimonio de ancianos judíos  asquenazis). Una auténtica y real mezcla social con las calles burguesas contiguas a barrios en gran medida arabizados... Al parecer, todo está bien. Salvo que la escuela pública ha sido abandonada  poco a poco por los judíos y por los burgueses franceses. Los primeros van a la escuela judía de Lyon  (100% de éxito en el bachillerato y un 60% de menciones de mérito) y los segundos al liceo de la Inmaculada Concepción, también muy bien situada en el ranking regional. Por el contrario, la escuela pública Pierre Brossolette está situada en el último lugar del ranking de éxito escolar con solamente un 57% de éxitos. Sólo los hijos de los profesores parecen poder salvarse: ellos se reúnen en las elitistas "secciones europeas" del colegio, y son reprobados con regularidad en el patio y en el comedor como "intelectuales" (un insulto para los inmigrados).

Otro ejemplo: la piscina de Lyon, una hermosa casa de baños digna de Baden-Baden y Karlovy Vary, situada en las orillas del Ródano y recientemente renovada, ha aumentado súbitamente sus tarifas en un 135%. Todo el mundo lo sabe, aunque nadie se atreve a decirlo, pero parece que es la única manera que ha encontrado el municipio para alejar de ella a la simpática juventud masculina (sus hermanas, probablemente, siguen sin poder saber nadar...) de los suburbios arabizados, que ya habían invadido esos lugares transformándolos en un nuevo "territorio perdido de la República". Cuando ocurren estas cosas, no se tiene el coraje de nombrar las cosas como son, no se conciben estrategias de defensa, tanto individual como semi-colectiva, contra la barbarie creciente, y por lo tanto no se está cerca de ganar la batalla.

Por mi parte, sin tener hijos que educar, y con mis nietos seguros en  lugares relativamente protegidos de la Europa burguesa, y no siendo tampoco un "judío visible" (no usando kípá u otros signos judíos), puedo aún acomodarme a la situación, aunque la relación con una gran parte de los que eran mis amigos es cada vez más difícil, afortunadamente están Causeur, Elisabeth Levy y Gil Mihaely.

Aún no estoy escudriñando las listas de pisos y apartamentos de Tel Aviv, pero no excluyo que esto pueda suceder algún día urgentemente. Para usted y Kirsten mis deseos de buena suerte ante estos difíciles momentos, y espero verlos pronto.

Saludos

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Tuesday, July 15, 2014

Gaza: la "calle árabe" se inflama en las ciudades francesas - Luc Rosenzweig - Causeur



Lyon, Toulouse, Lille, Marsella, Estrasburgo: decenas de miles de personas golpearon el pavimento de las principales ciudades de Francia para mostrar su ira en contra de los bombardeos del ejército israelí sobre las bases de lanzamiento de los cohetes de Hamas en Gaza.

Estos eventos superan en magnitud los organizados recientemente por los grupos de defensa pro-palestinos para promover el boicot de los productos israelíes. Las redes sociales han operado a plena capacidad para movilizar a los musulmanes de Francia cuya sensibilidad anti-israelí se ve agravada en este mes de Ramadán. Pero tampoco debemos ocultar su aspecto limitado: estas manifestaciones y desfiles se pueden describir como comunitarias casi exclusivamente, ya que reúnen a personas de diversos orígenes, pero muy especialmente del componente árabe-musulmán. Para convencerse, basta con ver los vídeos de estos eventos publicados en las web islamistas francesas.

Un aspecto de la manifestación de Lyon es particularmente revelador. El desfile, cuyo número de participantes ha sido similar para la policía y los organizadores (entre 5.500 y 6.000 personas), se filmó casi de principio a fin cuando llegó a la Place Bellecour: los participantes - cómo decirlo - que pudieran alegar no tener ascendencia del sur del Mediterráneo estaban muy poco representados, a pesar de la impresionante lista de organizaciones activistas no comunitarios que habían solicitado participar en este evento. También se podía observar la notable presencia de mujeres usando el niqab, desafiando a la ley que prohíbe su uso en el espacio público. En Toulouse, la manifestación fue dispersada con gritos de Allahu Akbar, y mucha agitación de banderas de Hamas y Hezbollah.

Curiosamente, estas manifestaciones no han generado demasiadas noticias en la prensa de izquierdas tratando de medir el alcance de estas movilizaciones. Mediapart, por el momento, las ha totalmente ignorado, aunque sabemos que la sensibilidad de Edwy Plenel (el patrón de Mediapart) es susceptible de escuchar el más leve temblor de protesta de las masas. ¿Estaría demasiado avergonzado por una movilización demasiado obviamente étnica? [N.R.: como buen patrón de la izquierda, él esta por el "estar juntos", el lema políticamente correcto por antonomasia y favorable a la población de origen musulmán, pero que ésta parece querer contradecir]

El miércoles 16 de julio ha sido lanzada una nueva convocatoria de gran manifestación en París  por un grupo de organizaciones donde podemos encontrar a todos los sospechosos habituales de conformar la autoproclamada "gente de progreso" [N.P.: también conocidos como "tontos útiles"]: PCF, NPA, MRAP, el Partido de Izquierda, la Liga de los Derechos Humanos, la UNEF, para gritar de cara al Palais Bourbon: "!Israel asesino, Hollande (presidente francés) cómplice!".

Será interesante ver si la izquierda de la izquierda francesa es capaz de movilizar a sus tropas más allá de los movimientos franco-islamistas. Parece ser que a pesar de los encomiables esfuerzos de la prensa progresista, como Le Monde, Liberation y las diversas TV francesas, para dar del conflicto actual entre Israel y Hamas una imagen escandalosamente sesgada, la capacidad de indignación del hombre honesto o de la mujer hexagonal de izquierda ya no parece arrancar en este tema. Uno cree entender que empiezan a cuestionarse, en esos ambientes, la responsabilidad última de las víctimas civiles de la operación "barrera de protección" .

No obstante, todavía no parece que hayan constatado como si lo ha hecho la oficina en Jerusalén de la ARD, la principal emisora ​​pública de Alemania, que los líderes de Hamas, a sabiendas y cínicamente, utilizan a la población de Gaza como escudos humanos, mientras ellos mismos han excavado en refugio seguro donde permanecer a salvo. Pero se adivina o se siente como comienza a anidar un cierto malestar... El miserable intento de la propaganda islamista de utilizar horribles fotografías tomadas recientemente en Siria o Irak por imágenes captadas en Gaza ha fracasado miserablemente. Sólo que aquí, una fracción de la población sigue siendo inaccesible a la duda. Y este no es un buen augurio.

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Saturday, November 09, 2013

Sigan la pista del dinero: ¿El "envenenamiento" de Arafat? Y ahora, ¿toca la pista Mahmoud Abbas? - Luc Rosenzweig - Causeur



Pánico en Ramallah. Nada más estar en posesión de los resultados del informe del Instituto de Radiofísica de Laussane sobre el análisis toxicológico de los restos de Yasser Arafat. su viuda Souha, nacida Tawill, se los ha comunicado a la cadena qatarí Al-Jazira quien sostiene abiertamente a Hamas contra Mahmoud Abbas. Ese informe, puesto en su totalidad en línea sobre la web de Al-Jazira, concluía que las investigaciones "sostenían moderadamente la hipótesis del polonio como causa de la muerte". Los científicos helvéticos fundan su convicción "moderada" (???) en el descubrimiento de dosis de polonio cerca de veinte veces superior a la normal en algunos huesos del líder palestino muerto en París en diciembre de 2004. La rapidez con la que Suha Arafat ha hecho público ese informe, que también ha llegado a manos de su mandatario, la Autoridad Palestina, revela una operación de comunicación destinada a poner a Mahmoud Abbas y a su clan en problemas. En conflicto con la Autoridad Palestina por sórdidas cuestiones de dinero (las cuentas bancarias secretas que dejó Arafat *1),  la viuda de Arafat quiere ganar en su provecho a la opinión pública árabe y mundial: es gracias a ella, y a pesar de la reticencia de los líderes palestinos, que finalmente se sabría la "verdad" sobre la muerte del Rais.

Para eso era necesario que el informe suizo copara los titulares de la prensa mundial antes de que los resultados de los otros dos laboratorios, encargados por la Autoridad Palestina y la justicia francesa, se hicieran públicos. Pero resulta que el informe ruso, de acuerdo con las informaciones publicadas por la agencia de noticias moscovita Interfax, también enviado a Ramala, no confirma la tesis del envenenamiento con polonio. La investigación del laboratorio francés, que aún no está terminada, no está destinada a hacerse pública, sino que debe servir a los jueces que se ocupan de la denuncia contra X por asesinato presentada ante la fiscalía de París por Suha Arafat, para tomar una decisión: o bien continuar con la investigación o bien archivar el expediente. Cualquiera que sean las conclusiones, Suha Arafat ha ganado: la etiqueta suiza de expertos confortando - "moderadamente" - su tesis, es un fuerte argumento en contra de los científicos que la contradicen, de los cuales se sospechará que están sujetos a la razón de Estado del país del que son nacionales, Rusia y Francia. ¿Jacques Chirac y sus sucesores no han puesto y guardado bajo llave el informe elaborado por los médicos militares del hospital Percy de Clamart sobre las circunstancias de la agonía y la muerte de Yasser Arafat? ¿Y qué crédito se debe dar a los científicos cuyos laboratorio depende exclusivamente del dinero de Putin?

En este affaire, es menos Israel el apuntado que los dirigentes de Ramallah. El Estado judío ha aprendido a vivir con la sospecha recurrente de querer, por todos los medios, la piel de Yasser Arafat, una acusación que apoya la convicción de la mayoría de la "calle árabe" desde el Atlántico hasta el Golfo Pérsico. Ahora bien, el informe suizo implica que sólo alguien muy próximo de Arafat podría ser capaz de administrar, sin él saberlo, las dosis mortales de un veneno tan delicado de manejar como el polonio. En esa época, Mahmoud Abbas estaba en conflicto abierto con Yasser Arafat sobre la "militarización" de la segunda intifada, por lo que hoy se ve muy bien el daño que Suha puede causar...

La venganza de una viuda que se siente robada y estafada, cuando se realiza con habilidad y perseverancia, puede mover montañas y agitar tronos.


PD (*1) - Tras la muerte de Arafat, su viuda y los dirigentes palestinos pactaron una renta anual de varios millones de dólares a su viuda. Ella luego se instaló en Túnez e hizo buenas migas con la mujer del dictador Alí.

Lo que no sospechaba es que sus relaciones con  la pareja dirigente de Túnez se agriarían de tal modo que la esposa del dictador de Tunez la echó del país y se quedó con parte de sus cuentas. Es decir, Suha Arafat anda escasa de cash.

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Saturday, November 02, 2013

Finkie a la hoguera. De la crítica de las ideas a los procesos de brujería - Luc Rosenzweig - Causeur



Era de esperar: después de la publicación de "La identidad desdichada" de Alain Finkielkraut, la izquierda intelectual dominante y segura de si misma se desataría contra él. La reputación del autor y su audiencia se extiende más allá del pequeño círculo de iniciados del establishment académico y editorial que reserva a su última obra ese destino generalmente reservado a los textos que no tienen el visto bueno de los funcionarios del pensamiento correcto: la aniquilación por el silencio.

Haciendo caso omiso de las advertencias generosamente prodigadas por sus "amigos" respecto a las licencias permitidas ante la doxa multiculturalista, post-nacional y post-colonial dominante, Alain Finkielkraut persiste y firma en su defensa a ultranza de las ideas que le son queridas: el conocimiento se transmite por medio de maestros respetuosos con la herencia cultural, la Nación es una proposición abierta a todos, y no como una ramera utilizada como mejor parezca antes de ser insultada, y como nuestros valores no se limitan a la aceptación sin examen de los de otros. En su combate intelectual por defenderlas, Alain Finkielkraut ha cometido, a los ojos de sus detractores, un pecado mortal: él ya no es el imprecador solitario en el seno de esa izquierda de la que continúa reclamándose, ese viejo tío gruñón exasperante que hay en cada familia. Él se ha hecho amigos, de izquierda también, cuyos trabajos austeros y científicos sólo refuerzan sus intuiciones: Christophe Guilluy, geógrafo, el sociólogo Hugues Lagrange, el politólogo Laurent Bouvet, por citar sólo los más conocidos.

Todas estas personas no solamente insultan a esa parte sensible de la población atenta a los cantos de sirena del partido de Le Pen, sino que intentan explicar, con sus herramientas y sus palabras, las razones de esta situación: fractura geográfica, inseguridad cultural, indiferencia de las élites políticas, aunque sean de izquierda, ante las ansiedades de la gente común.

Por lo tanto, es peligroso permanecer silentes y entonces todo está permitido: no se trata de combatir las ideas de Finkielkraut, se trata del hombre Finkie quien debe ser sacrificado. Y van codo con codo a la carga: Aude Lancelin en Marianne, Frederic Martel en Slate.fr y Jean Birnbaum, el director del Monde des Livres, en Le Monde. La característica común de estos "críticos" es su "reductio ad lepenum" (convertirlo en un agente del FN, la extrema derecha liderada por Marine Le Pen) del autor de "La identidad desdichada" (para Martel, !! Finkielkraut es responsable de la elección de un concejal del FN en Brignoles !!) e intentar excluirlo de la comunidad de la gente cuerda y sensata para enviarlo al asilo, de los viejos para los más indulgentes, y el psiquiátrico para los más severos. Finkie es el "enfebrecido por la identidad" (Lancelin), una "mente enferma" (Martel) en las garras de una "alienación exaltada" (Birnbaum). Este último emplea en una media página de Le Monde una metáfora sobre el fuego y las llamas que revela un deseo inconsciente: pasar a Finkielkraut por un lanzallamas afirmando que el ensayista "juega con fuego" y ha caído bajo la influencia de un escritor sulfuroso, Renaud Camus, que "ha declarado oficialmente su amor por la presidenta del Frente Nacional".

Birnbaum maneja el insulto, la insinuación, la difusión de chismes leídos en Causeur y Le Point, y que supuestamente son "agitadores desenvueltos" que ni siquiera han leído el texto en cuestión, una acusación que Birnbaum tendría difícil de justificar. Los lectores de Causeur han podido constatar que los temas reunidos en "La identidad desdichada" forman parte del diálogo exigente y fecundo realizado con Elizabeth Levy en la radio RCJ, y en la publicación mensual de Causeur. Y que Le Point, como Causeur, tienen la elegancia de dar voz a sus oponentes, Ghaleb Bencheikh en Le Point y Jean-Christophe Rufin en Causeur. De los policías del pensamiento de Le Monde, Slate y Marianne, comentar que nos vemos obligados a testificar que han fracasado en hacernos pasar por paranoicos, aunque realmente tengamos enemigos reales. Nosotros siempre preferimos el arte de la conversación y la discusión civilizada, en particular gracias a Alain Finkielkraut.

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Friday, September 06, 2013

Arafat, los misterios de una autopsia interminable - Luc Rosenzweig - Causeur



Para la “calle árabe”, todas las tendencias comprendidas, el asunto está claro como el agua: Yasser Arafar, muerto el 11 de noviembre del 2004 en el hospital militar Percy en Clamart, murió como un mártir víctima de un envenenamiento perpetrado por lo servicios secretos israelíes.

Esta convicción se apoya en las acusaciones formuladas por Nasser Al Qidwa, sobrino del raïs palestino, y por su viuda Souha Arafar, ambos enfrentados a los dirigentes de Ramallah, todo ello sobre un fondo de sombríos affaires político-financieros. Mahmoud Abbas y los miembros de la dirección de Fatah se guardan muy mucho de desmentir tales acusaciones, prefiriendo dejar correr dicho rumor que además utilizan en su empresa de diabolización del enemigo israelí.

Es en primer lugar a la luz de este conflicto intra-palestino que es necesario intentar ver claro en una controversia donde la búsqueda de la verdad es secundaria con respecto a su utilización política sobre la escena nacional e internacional.

El tratamiento médico-jurídico de la muerte de Yasser Arafat ha sido efectuado en el marco de la ley francesa en dicha materia: el informe médico describiendo las circunstancias de su agonía y d su deceso han sido transmitidas a su familia más próxima, en esta ocasión a su viuda Souha y a su sobrino Nasser Al Qidwa, únicos habilitados a hacer un uso público de su contenido. Ese informe, ha sido conocido después de su publicación in extenso sobre la Fundación Yasser Arafat, controlada por la familia de este último. En dicho informe se hace una descripción clínica detallada de las últimas semanas de vida del raïs, de los tratamientos intentados para prolongar su vida, pero no emite ninguna hipótesis sobre la causa de esos “graves problemas de coagulación ligado a una perdida de plaquetas (las células de la sangre implicadas en la coagulación) asociada a una perturbación importante de las funciones hepáticas y a importantes problemas digestivos”.

En conversaciones “off the record”, los médicos militares habiendo tratado este caso han confiado a los periodistas que la hipótesis más probable de la muerte sería un deceso por cirrosis de hígado provocada por una intoxicación medica de larga duración (Yasser Arafat consumía de manera inmoderada Doliprane para calmar sus dolores [¿consecuencia del accidente aéreo en el desierto libanés?], lo que perturbaba gravemente la actividad hepática). Es a petición expresa de Souha Arafat que la palabra “cirrosis” no sería, según las mismas fuentes, mencionada en el informe médico de Percy, para así no alimentar los rumores maliciosos sobre una supuesta intoxicación alcohólica de Yasser Arafat. Los rumores en ese sentido habían sido propagados por sus adversarios políticos palestinos, quienes habrían además hecho correr el rumor de haber sido alcanzado por el SIDA.

Esta prudencia médica sobre las causas de la degradación progresiva de la salud del líder palestino ha tenido como consecuencia la manipulación de ese dossier por Souha Arafat, quién lo ha convertido en un arma en su enfrentamiento con la dirección palestina. Se había podido ya constatar, en las últimas semanas que precedieron al deceso de Arafat, que la viuda obstaculizaba el acceso de los enviados del gobierno de Ramallah ante la puerta del agonizante. Entre bastidores, se desarrollaban sórdidas negociaciones sobre la parte de la fortuna de Arafat – quien confundía su dinero con el de la Autoridad Palestina – que debía recibir su viuda y su hija. La ironía de la historia se ha manifestado en esta ocasión en la persona de Pierre Rizk, un hombre de negocios libanés que llevaba la negociación con la Autoridad Palestina por cuenta de Souha Arafat. Este Pierre Rizk había sido, en un período anterior de su vida, el jefe de los servicios de información de las Fuerzas libanesas (cristianos maronitas), y con ese título  había estado muy estrechamente mezclado con la masacre perpetrada por las falanges cristianas libanesas en los campos palestinos de Sabra y Chatila.

Esta negociación se habría concluido con la atribución de más de 10 millones de dólares a la viuda y a su hija para saldar todas las cuentas. Durante algunos años no se volvió a oír hablar más de Souha Arafat, que se había instalado en Tunez, y mantuvo unas muy estrechas relaciones con el dictador Ben Ali y su familia. Todo pareció cambiar en el 2007, donde una grave desavenencia entre Leïla Ben-Ali-Trabelsi, la esposa del dictador de Tunez, provoca la caída en desgracia de Souha Arafat, la retirada de su nacionalidad tunecina y finalmente la expulsión del país, además de la retención de gran parte de sus bienes. Souha Arafat debe refugiarse en Malta, donde lleva una vida confortable con el resto de los ahorros que había podido conservar tras la venganza del clan Ben Ali.

Es verosímil que el agotamiento de esos ahorros haya conducido a Souha Arafat a despertar el dossier del “envenenamiento” de su marido. En julio de 2012, una exclusiva de la cadena qatarí  Al Jazeera revela que unas investigaciones llevadas a cabo por Souha Arafat habrían establecido que Yasser Arafat habría sido envenenado con polonium 2010, un elemento radioactivo vuelto celebre tras el asesinato en Londres, en el 2006, de Alexandre Litvinenko, un opositor de Vladimir Putin. La prueba principal de esta nueva acusación serial, según Al Jazeera y Souha Arafat, serían unas trazas de polonium descubiertas en algunas ropas llevadad por Arafat durante su estancia en Percy, y descubiertas por un laboratorio científico suizo de gran reputación, el Instituto de Radiofísica de Lausanne. Souha Arafat, sobre la base de su informe, deposita cerca del ministerio fiscal de Paris una denuncia contra X por el “asesinato“ de su marido, acusación instruida por dos jueces de instrucción de dicha jurisdicción.

El instituto de Lausanne ha tenido a bien precisar que esas trazas de polonium no prueban absolutamente que esa sustancia haya causado la muerte de Arafat, ni inclusive que no hayan podido ser añadidas post-mortem sobre los efectos del difunto. Todos los especialistas han subrayado que un envenenamiento con polonium está en contradicción con el cuadro clínico reseñado por los médicos de Percy, pero eso no ha impedido que la controversia renazca de nuevo. Souha Arafat ha exigido a Mahmoud Abbas que la Autoridad Palestina exhume los restos de su marido para así someterlos a análisis independientes que vendrían, según ella, a confirmar la tesis del envenenamiento. Mahmoud Abbas ha cedido a esta exigencia y, el 28 de noviembre de 2012, se ha procedido a la exhumación del cuerpo en su mausoleo de Ramallah. Cuatro muestras de diversos tejidos del difunto son entonces remitidas a cuatro laboratorios especializados: uno palestino, otro ruso, otro francés (en el marco de la instrucción de la causa propiciada por Souha Arafat) y finalmente al laboratorio de medicina legal de Lausanne, todas las muestras siendo enviadas por la Autoridad Palestina.

No se trata así pues de una comisión de investigación independiente organizada por un organismo internacional, sino de un contrato de derecho privado entre los prestatarios de los servicios y los mandatarios, los únicos habilitados para conocer los resultados de los análisis efectuados (que podrán hacer públicos si les interesa). Las investigaciones de la justicia francesa están cubiertas bajo el manto del secreto de la instrucción, singularmente por “una vez” estrictamente respetada por el ministerio fiscal y por el abogado de Souha Arafat, Me Pierre-Olivier Sur. Si el ministerio fiscal llegara a la conclusión de que “no hay lugar” en la queja de Souha Arafat, no estaría obligado a precisar y proporcionar las causas precisas de esa decisión.

Nueve meses después de la exhumación de los restos y extracción de las muestras, ningún informe ha sido remitido a los mandatarios, lo que, según la opinión de todos los especialistas en medicina legal, constituye una demora bastante inhabitual en este tipo de investigaciones, incluso si las dificultades de orden científico ya aparecían en el dossier. Es el motivo avanzado por Christen Darcy, el portavoz del laboratorio de Lausanne, donde uno de los responsables ha declarado a la revista Causeur este 5 de agosto que “desgraciadamente, nosotros no hemos terminado aún nuestro análisis, se trata de un proceso muy complejo y será necesario sin duda un mes más”. “En todo caso, nuestro informe será remitido primeramente a la Autoridad Nacional Palestina y a la Sr. Arafat, y serán estos últimos los que decidirán entonces si se comunican los resultados o no. Por nuestra parte, nosotros estamos ligados actualmente por el secreto profesional”. Interrogado sobre la naturaleza de las mencionadas dificultades científicas encontradas, el portavoz nos precisó el 6 de Agosto: “La complejidad del análisis es realmente científica. Pero ustedes son unos finos conocedores del Oriente Medio y, como yo, sabéis muy bien que nada es simple en esa parte del mundo”. Solamente cuando las informaciones difundidas por los mandatarios de los análisis entren en contradicción con el contenido del informe, el laboratorio de Lausanne se reservará el derecho de expresarse públicamente sobre ese dossier.

Esta última declaración es una invitación a deducir que las dificultades científicas no son las únicas que han intervenido en la demora a la hora de difundir públicamente los resultados de los análisis. Si estos análisis hubieran establecido de manera indiscutible que Yasser Arafat había sido víctima de un envenenamiento con polonium o con otra sustancia letal, es legítimo suponer que la Autoridad Palestina y Souha Arafat hubieran tenido un gran interés en acelerar la emisión pública de tal informe. Ramallah podría entonces presumir de haber permitido desenmascarar a los criminales israelíes o a otros (que serían lacayos de los primeros, claro está), y la viuda podría reclamar que los asesinos rindieran cuentas ante la justicia penal y civil (además de solicitar una indemnización). En el caso contrario, lo lógico es no decir nada y dejar que corra el rumor, consustancial  a la opinión árabe. En todas las hipótesis, se puede estar seguro de una cosa: en tanto que un “filtrador” no tome la decisión de traicionar a su institución, ya sea política o científica, se deberá esperar aún bastante tiempo para conocer el final de la historia. Pero esto no parece interesar a los medios pro-palestinos como el Guardian, Mediapart, etcétera, porque en ese caso, los malvados de turno o los manipuladores no serán conformes a los estándar habituales que manejan.

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Saturday, August 20, 2011

El otro San José de las JMJ - Luc Rosenzweig - Causeur


El joven Stalin en el seminario


Madrid JMJ 2011

Multitudes juveniles, alegres y exaltadamente católicas, reunidas en pleno mes de agosto en Madrid, deberían tener un pequeño pensamiento hacia ese hombre que ha contribuido indirectamente a que su felicidad estival. Se trata de Joseph Vissarionovich Dzhugashvili, alias Stalin, quien tuvo la idea de reunir a los adolescentes de ambos sexos y de todas las nacionalidades para que convivieran en un gran momento de comunión en la única fe, y en otras afines.

Fue bajo los auspicios de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas y la Unión Internacional de Estudiantes, controladas ambas por los estalinistas, quienes inauguraron la primera reunión de este tipo en Praga en 1947. La edición de 1955 tuvo lugar en Varsovia y sus miles de participantes mostraron un fervor comunista muy explícito.

Esto no se le debió escapar a un clérigo local, Karol Wojtyla, entonces un profesor de ética en la Universidad Católica de Lublin. Éste, se apresuró, después de convertirse en Papa, en reciclar esta celebración en beneficio de su oferta espiritual, sobre todo tras haber quedado huerfana tras el derrumbamiento del comunismo europeo.

PD. Es interesante la lectura de los primeros años de la biografía de Stalin en Wikipedia. Allí me encuentro con la inevitable presencia judía:
La madre de Stalin era lavandera y solía ir a sus trabajos acompañada de su hijo; uno de sus clientes, un judío de Gori llamado David Papismédov, obsequiaba al pequeño Iósif con dinero y libros, y lo estimulaba a progresar en sus lecturas y estudios. Décadas después, Papismédov fue al Kremlin para ver qué había sido del pequeño Iósif. Stalin sorprendió a sus colegas no solo por recibir al anciano, sino también por conversar alegremente con él en lugares públicos.

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Saturday, December 13, 2008

¿El suicidio es de izquierdas - Luc Rosenzweig - Causeur

(Irónico post que, centrándose en la división del Partido Socialista Francés, hace una certera disección de los males del Partido Laborista israelí, y que termina con una sentencia incluso demasiado "agnóstica y laica" para los gustos de la propia izquierda. La izquierda nacional del buen rollito, aún teniendo muchas menos luces que la francesa y padeciendo la misma crisis ideológica que todas las demás, aún conserva un caballo ganador aprovechando la idiocia nacional: la Guerra Civil como espantajo y como elemento movilizador (en el sentido de usar y tirar, y volver a recuperar cuando sea necesario, vamos, como las sempiternas reivindicaciones nacionalistas).

(...)

En un reciente viaje a Israel, país que se encuentra actualmente en plena campaña electoral, me ha permitido comprender que los partidos, incluso aquellos pertrechados con una gloriosa historia, son tan mortales como pueden serlo los imperios.

Así, el Partido Laborista de Israel ya no pelea por el primer puesto, ese que ocupó durante décadas, en la Yischouv (el establecimiento judío previo a la independencia) de Palestina en primer lugar, y a continuación a la cabeza del Estado de Israel hasta en 1977.

Hoy en día, las encuestas lo ubican en cuarta o quinta posición de las formacipnes en liza para entrar en la Knesset, detrás del partido ultra-religioso sefardí Shas y al mismo nivel que Israel Beteinou, la formación de derechas rusofona de Avigdor Lieberman.

Esta desafección del electorado israelí para un partido cuya contribución a la construcción y a la supervivencia del estado judío fue esencial, demuestra en primer lugar que la opinión pública tiene un infinita capacidad de ingratitud.

"Acariciad a un malvado, y él mal os devolverá; hacedle mal vosotros a él y caricias os devolverá". Esta máxima, tal vez abominablemente aristocrática y elitista, puede ser útil en la vida política, incluso en la democrática. Pero un partido también pueden contribuir en gran medida a su propia decadencia al considerar que no hay necesidad de preocuparse de como vive, piensa y que espera la gente de la que solicita los votos. La calidad intelectual y la habilidad maniobrera de los cuadros de partido permiten realizar política "sin necesidad de aterrizar en el suelo" [sin reparar en los votantes], como la agricultura israelí, que se ha convertido en una experta a la hora de la producción de tomates sin la necesidad de que la plebe se ensucie las manos.

Y, por tanto, un partido de "izquierda", el Partido Laborista de Israel, se encuentra ahora, al cabo de unas pocas décadas, sociológicamente cortado de sus substratos electorales naturales, los trabajadores, los asalariados, la mayoría de las personas desfavorecidas, ¿el pueblo? ¿para qué?. El equivalente de los enarcas [Ecole Nationale Administration: organismo elitista que abastece a la clase dirigente francesa, y de donde sale un gran porcentaje de los altos cargos de la administración y la política] en Israel son los generales, así pues no es sorprendente que hayan entrado en masa en el Partido Laborista, cuando sentían que sus eminentes cualidades estratégicas y tácticas les convertían en unos dirigentes civiles obvios e indiscutibles. El último retoño de esta especie, Ehud Barak, es una caricatura de esa tenencia: brillante militar, está intimamente convencido de que él sólo, en este país de 7 millones de personas, posee las cualidades necesarias para dirigirlo en estos tiempos difíciles. Sin darse cuenta además, que el tren de vida lujoso que lleva en su hermoso barrio de Tel Aviv vuelve poco creíbles sus posicionamientos electorales izquierdistas que está obligado a adoptar a fin de diferenciarse de sus principales rivales, a derecha y al centro...

Aún no estamos en Francia en una configuración político-sociológica a la israelÍ, y en donde se observaría como los distritos XVI, VII y VI de París votarían masivamente a los socialistas, mientras que los barrios populares aportarían la mayoría de los votos a la derecha y a la extrema derecha. Sin embargo, podemos recoger algunos indicios de que se avanza en esa dirección: la "Boboización" [de Bobos: contracción de Burgueses y Bohemios] del partido en París y en las principales ciudades, la transformación de la organización en un sindicato de elegidos o de aquellos que aspiran a serlo, la sustitución de la lucha por la búsqueda de un hueco en el debate de ideas...

(...)

La pregunta que ahora se arriesgan a que se plantee, es: ¿Hay necesidad de la izquierda en los tiempos que corren? Y, si la respuesta fuera afirmativa, ¿Para qué?

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Sunday, October 26, 2008

¿El antisemitismo puede ser honorable? Una biografía de Edouard Drumont - Luc Rosenzweig - Causeur



De Georges Bernanos, antisemita católico arrepentido, se recuerda esta frase: "Hitler ha deshonrado al antisemitismo", por lo cual rompió, durante la Segunda Guerra Mundial, con sus amigos de la Action Française sumidos en la colaboración. Así tomaba distancias elegantemente de sus maestros, Charles Maurras y Edouard Drumont, sin al mismo tiempo renegar de su herencia. Si no hubiera sido por Hitler y Auschwitz, la judeofobia tal como se practicaba en Francia bajo la III República habría, si hace caso a Bernanos, merecido una posteridad menos sulfurosa que los Faurisson y los demás Dieudonné. Es despachar la cuestión un tanto rápidamente ...

Un historiador de la nueva ola, Gregory Kauffmann, nos invita efectivamente a una visita guiada a través de los rincones y grietas de la vida y del trabajo del papa del antisemitismo en Francia, Edouard Drumont (1844-1917). Esta biografía sin empatía, ni antipatía manifiesta, pero que evita la frialdad entomológica de una mera acumulación de hechos por su deseo de revivir una época ya olvidada, hace justicia de esa pretendida "honorabilidad" de la que acreditan los mentores de Bernanos. El ascenso social meteórico de Edouard Drumont, ese chupatintas famélico que nunca se recuperó lo bastante de la caída en la locura de su padre Adolphe y de la ruina de su familia, es consecuencia del inmenso éxito que cosechó en 1886 su panfleto "La Francia judía". Inicialmente, sus editores Flammarion y Marpon creían tan poco en él que no aceptaron publicarlo más que a cuenta del autor y por el patrocinio acordado al libro por Alphonse Daudet. ¿Cómo un panfleto de 200 páginas, de estilo a veces pomposo y otras menestoroso, se convirtió en pocos meses en un best seller que dio fortuna y notoriedad a su autor? !! En dos años, desde su publicación en 1888, se le reeditó ciento cuarenta veces !! ¿Cómo explicar este entusiasmo?

Hubo, por supuesto, duelos mediatizados que le opusieron, en las praderas, a algunos de los que había insultado, como Arthur Meyer, director de Le Gaulois - siempre se gana cuando uno se bate en duelo contra alguien más popular y conocido - . Pero la clave de su éxito está en otro lado: a diferencia de Maurras, que odiaba al judío en "razón" de su supuesta influencia sobre "la pordiosera" (la III República), Drumont "ilumina" la historia del mundo, sus entresijos, explicando todas las desgracias de Francia por la nocividad intrínseca de los israelitas. Después de la guerra de 1870, la "germanidad" de los judíos ashkenazis que huyeron de Alsacia-Lorena conquistada por Prusia, para Drumont y sus seguidores, no era más que una muestra de su carácter boche camuflado, listos para formar una quinta columna el día que sonara la hora de la revancha. Si se añade a esto algunas pinceladas de antijudaísmo cristiano bastante arraigado en el bajo clero rural, un anticapitalismo limitado a los Rothschild, Pereire y Fould (cuyo pecado cápital era modernizar Francia), se obtiene un concentrado de pasión antijudía de una efectividad temible.

Entonces ¿dónde está ese "honor del antisemitismo francés" al cual Hitler habría destrozado la columna vertebral? ¿En las imprecaciones de un León Daudet, donde se ha creído discernir un estilo detrás de una prosa basura antidreyfusard? ¿En los chanchullos y estafas financieras, en los pequeños fraudes y en las grandes estafas que se urdían en los pasillos de la "La Libre parole", el periódico fundado por Drumont? Se descubre por ejemplo, leyendo a Gregoire Kauffmann, que el obispo de Laval fue obligado a pagar una suma de 5.000 francos de oro al diario para silenciar una campaña de calumnías lanzada en su contra por la "La Libre parole", sin ningún fundamento, pero abominablemente destructiva. Insultos, injurias, difamación chantajista - pero en cuanto al honor... Tal es el resto del mérito de esta biografía: ayer como hoy, "patriota" o "internacionalista", en Berlín como en Durban, el odio a los judíos siempre se alimenta del mismo delirio que apela sistemáticamente al asesinato. Honorable, para el cristiano como para el humanista, el nunca jamás podrá serlo.

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