Friday, October 29, 2010

Cinco golpes que redujeron el campo de la paz israelí - Moshe Arens - Haaretz



El ex presidente de EEUU Bill Clinton fue muy poco diplomático y acertó sólo parcialmente cuando afirmó hace poco que los israelíes que se mostraban más escépticos con respecto al proceso de paz eran sobre todo los inmigrantes recientes de la Unión Soviética y los procedentes del mundo árabe (los refugiados judíos expulsados de los países árabes). Es cierto que muchos inmigrantes rusos todavía no han absorbido las nociones "liberales" que actualmente prevalecen en el mundo occidental, y que tienden a mirar a los vecinos árabes de Israel con una gran dosis de "realismo" que se remonta a la experiencia soviética. Y también es cierto que muchos israelíes originales de los países árabes sienten que tienen una mejor comprensión de los árabes que la que puedan poseer los israelíes ashkenazies de orientación progresista y que pueden estar albergando ilusiones injustificadas.

Pero el escepticismo sobre el proceso de paz en Israel no se limita a ellos. Con los años, este escepticismo ha sido adoptado cada vez más por amplios segmentos de la sociedad israelí. Los resultados de las elecciones en los últimos años demuestran claramente esta tendencia: la escena política israelí se está desplazando hacia la derecha.

El proceso de paz ha sufrido cinco golpes sucesivos que han generado un creciente desencanto en muchos de esos que en un momento u otro se vieron a si mismos como formando parte del campo de la paz. La "reducción de la izquierda" en la política israelí no es casual.

En primer lugar, gran parte del entusiasmo que acompañó a los Acuerdos de Oslo se ha evaporado con el reconocimiento de que estos acuerdos, a pesar de la concesión del Premio Nobel de la Paz a Isaac Rabin, Shimon Peres y Yasser Arafat, fueron un fracaso.

En segundo lugar, la retirada unilateral de la zona de seguridad del Líbano, en un principio un movimiento muy popular, alentó a los terroristas palestinos y dio lugar a la potenciación del papel de Hezbolá en el Líbano, conduciendo finalmente a la Segunda Guerra del Líbano.

En tercer lugar, la ola de terror palestino durante la Segunda Intifada que provocó el asesinato de un millar de israelíes y que tuvo que ser sofocada por la entrada de las Fuerzas de Defensa de Israel en Judea y Samaria.

En cuarto lugar, la retirada de la Franja de Gaza, con un amplio apoyo en su momento, y que ahora es contemplada como un error trágico por muchos.

Y en quinto lugar, la Segunda Guerra del Líbano produjo, en efecto, tener en cuenta a Hezbolá en el Líbano. La aparición del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad en nuestra frontera norte a principios de este mes, sólo ha servido como recordatorio para muchos de los riesgos que amenazan a Israel desde el norte. Y también existe el peligro de Gaza en el sur. ¿Y quién querría contemplar y asumir otro peligro similar estableciéndose en el este (la Ribera Occidental)?

Puede haber muchas razones para la desaparición del Partido Laborista, pero el motivo principal es que se ha desviado de la corriente principal de la opinión pública del país. El partido, que durante años capturó y formó parte de la corriente principal de la opinión pública, se posicionó como el partido de la paz con los Acuerdos de Oslo y nunca recuperó su posición en el centro. Con el tiempo llegó a ser casi indistinguible del Meretz, en la extrema izquierda, y son estos dos partidos todo lo que queda de la izquierda política en Israel.

Kadima explotó muy hábilmente esa situación, posicionándose ligeramente a la izquierda del centro, la tradicional posición del Partido Laborista, “canibalizándole” en las últimas elecciones.

Como el escepticismo sobre el proceso de paz crece, la contienda política más importante en estos momentos se sitúa entre el Likud y Yisrael Beiteinu, los dos principales partidos de la derecha.

El primer ministro Benjamin Netanyahu estuvo a punto de perder las últimas elecciones, pero no por Tzipi Livni (Kadima), como ella afirmó, sino a manos de Avigdor Lieberman, el líder de Yisrael Beiteinu. Fue ese partido quien redujo la ventaja del Likud durante las últimas semanas antes de las elecciones, capturando los votos del Likud principalmente en el sur del país, con su insistencia en que el ejército israelí debería haber terminado el trabajo en Gaza, mientras que Netanyahu se mantuvo en silencio sobre el tema.

Ahora que Netanyahu está promoviendo las negociaciones con el presidente palestino Mahmoud Abbas, preparando nuevamente a Israel para realizar más "concesiones dolorosas", adoptando la denominación palestina de Judea y Samaria - la Ribera Occidental -, y afirmando que él puede llegar a un acuerdo dentro de un año, se arriesga a perder más votos a favor de Lieberman.

Lieberman está lejos de ser una opción ideal para muchos votantes del Likud, pero éstos pueden llegar a sentir que si Netanyahu se desvía demasiado a la izquierda no tendrán otra opción, y ustedes pueden contar con que Lieberman aprovechará esta oportunidad.

Parece que los israelíes no sólo son cada vez más escépticos sobre el proceso de paz. La última encuesta realizada por el American Jewish Committee encontró que el 76% de los judíos de América están de acuerdo con la afirmación de que el verdadero objetivo de los árabes no es la devolución de los territorios ocupados sino la destrucción del Estado de Israel. Si esa es también la opinión del público israelí, podría explicar mucho de lo que sucede hoy en día en la escena política de Israel.

Labels: , ,

Thursday, February 18, 2010

El voto,‭ ¿‬derecho o privilegio‭? ‬-‭ ‬Moshe Arens‭ ‬-‭ ‬Haaretz

Uno podría haber pensado que los sionistas se habían convertido hace tiempo en casi una especie en peligro de extinción dentro de Israel.‭ ‬Pero resulta que muchos de ellos sólo dormían,‭ ‬y de repente han despertado de su letargo con aires de venganza,‭ ‬enfurecidos por la idea de un proyecto de ley en la Knesset que permitiría a los ciudadanos israelíes que están en el extranjero‭ participar en la votación el día de las elecciones

Estas viejos sionistas parecen aún estar viviendo en los primeros días del Estado de Israel.‭ ‬En los viejos tiempos,‭ ‬las únicas personas que viajaban al extranjero eran ministros o altos funcionarios,‭ ‬o bien aquellos que habían decidido dar la espalda al estado judío y compraban billetes de ida a otras tierras,‭ ‬donde tenían la intención de buscar su fortuna.‭ "‬Una recaída de los débiles‭" ‬es como los llamaba Yitzhak Rabin.

‭¿‬Quién se atrevería a sugerir que aquellos que no sirvieron en el IDF,‭ ‬cuyos hijos no servirán en el ejército israelí,‭ ‬que no pagan los impuestos israelíes,‭ ‬y que sólo muy de vez en cuando nos contemplan desde la lejanía,‭ ‬deben estar habilitados para participar en nuestras elecciones y‭ ‬en la determinación de nuestro destino‭ ‬-‭ ‬el destino de aquellos que tuvieron el coraje de afrontarlo y‭ ‬que‭ ‬siguen soportando la carga de vivir en un Israel asediado y amenazado por‭ ‬sus‭ ‬enemigos‭? ¿‬No sería una traición del ideal sionista‭?

Los ultrajados sionistas sí se encuentran en buena compañía en este tema,‭ ‬pues están con ellos los post-sionistas y los no sionistas e inclusive los antisionistas.‭ ‬Todos ellos están en armas,‭ ‬indignados por la sugerencia de que los ciudadanos israelíes en el extranjero sean autorizados el día de las elecciones a participar en dicha elección.

‭¿‬Tienen razón‭? ¿‬O quizá sólo aquellos que terminan su servicio militar obligatorio y pagan sus impuestos en Israel podrían participar en las elecciones del país‭? ‬Pero si es así,‭ ¿‬qué hay de los muchos que,‭ ‬por una razón u otra,‭ ‬no sirven en el Ejército,‭ ‬o bien se han aprovechado de una de las muchas lagunas del código tributario de Israel para evitar el pago de sus impuestos en Israel‭? ¿‬Deberían ser privados del derecho a votar‭? ¿‬Es el voto un derecho de cada ciudadano,‭ ‬o es‭ ‬un privilegio que se otorga solamente a los ciudadanos que‭ ‬se lo‭ ‬merecen‭?

Como cuestión de hecho,‭ ‬en virtud de la presente ley,‭ ‬ni el servicio en el ejército israelí,‭ ‬ni el pago de impuestos en Israel,‭ ‬son requisitos de elegibilidad para votar en las elecciones.‭ ‬El único requisito que se necesita es estar físicamente en Israel,‭ ‬o en las zonas controladas por Israel,‭ ‬el Día de las Elecciones.‭ ‬Es posible que usted haya venido de muy lejos,‭ ‬aun a expensas de alguien más,‭ ‬para emitir su voto,‭ ‬y usted no tenga la intención de reanudar su residencia en Israel,‭ ‬pero aún así tendría todo el derecho a votar.‭ ‬Puede que incluso lleve mucho tiempo en prisión,‭ ‬condenado por haber cometido un grave delito,‭ ‬y aún así podrá votar.‭ ‬Es decir,‭ ‬esto no es un privilegio concedido a los ciudadanos que se lo merecen,‭ ‬es un derecho fundamental,‭ ‬siempre y cuando usted esté aquí el Día de las Elecciones.‭

Eso no es todo.‭ ‬La ley actual establece que si usted es un miembro del servicio diplomático,‭ ‬o es miembro de una tripulación marítima,‭ ‬podrá votar,‭ ‬incluso si está en el extranjero el día de las elecciones.‭ ‬Pero‭ ¿‬qué pasa con todos los demás‭? ¿‬Qué pasa con los jóvenes que han terminado el servicio militar y se han ido al extranjero para ver algo del mundo‭? ¿‬Las tripulaciones,‭ ‬los pilotos y las azafatas que deben estar en el extranjero el día de elección‭? ¿‬Y los estudiantes,‭ ‬los científicos,‭ ‬los post-grado y los profesores en año sabático‭? ¿‬O bien todos los que trabajan para compañías israelíes en el extranjero‭? ‬Incluso algunos de nuestros medios de comunicación,‭ ‬que están levantando cielo y la tierra en contra de la propuesta de ley,‭ ‬tienen corresponsales destacados en las capitales del mundo.‭ ‬Y las decenas de miles de turistas israelíes,‭ ‬no se olviden de ellos.‭ ‬Algunos de nuestros‭ "viejos anclados en el tiempo‭" ‬no se han dado cuenta que vivimos en la era de la globalización,‭ ‬y en cualquier momento más de‭ ‬100.000‭ ‬honestos y bondadosos israelíes puede probablemente encontrarse el extranjero.

Esto‭ ‬nos‭ ‬plantea dos preguntas.‭ ¿‬Qué servicios debe poner a disposición‭ ‬el gobierno para que todos los honestos y bondadosos‭ ‬ciudadanos en ese momento en el extranjero puedan ejercer su derecho al voto,‭ ‬y no solamente los afortunados que trabajan‭ ‬para el Ministerio de Asuntos Exteriores‭? ‬Y‭ ¿‬cómo se puede diferenciar entre el rojo de‭ ‬la verdadera sangre israelí que en ese momento está en el extranjero y‭ ‬la de‭ ‬aquellos que todavía tienen un pasaporte israelí,‭ ‬pero‭ ‬que desde hace mucho tiempo han dicho adiós a Israel‭?

La solución a la primera cuestión ya ha sido encontrada por‭ ‬muchos gobiernos democráticos a lo largo de todo el mundo,‭ ‬consiguiendo que‭ ‬sus ciudadanos‭ ‬puedan‭ ‬votar en ausencia,‭ ‬si están fuera‭ ‬del país durante‭ ‬la jornada electoral.‭ ‬En cuanto a la segunda pregunta,‭ ‬un poco de pensamiento creativo producirá un sistema que filtre a la mayoría de los que han dejado a Israel de forma‭ ‬cuasi permanente.‭ ‬Se debe satisfacer a los‭ ‬sionistas.‭ ‬En cuanto a los antisionistas,‭ ‬nada será suficiente para ellos.

Labels: , ,

Friday, March 13, 2009

Políticas de guardería - Moshe Arens - Haaretz

Después de celebrar una victoria imaginaria, ella entonces le dice al designado Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, "repita después de mí: dos estados para dos pueblos". Y si no repite este lema, ella no está dispuesta a jugar. Y ella tiene otra consigna: el sistema debe ser reformado para proporcionar al gobierno elegido un período completo de cuatro años para que pueda ejecutar sus planes. Por que eso significaría un período de cuatro años de un gobierno que, finalmente, estaría encabezado por ella [los dos primeros años por Netanyahu, los dos últimos por Livni] . En cuanto a un gobierno encabezado por Netanyahu, en su opinión, debe ser derribado lo más rápidamente posible. Así que ahora que ella está encabezando la oposición.

En su estado de euforia parece haberse olvidado de los muy difíciles desafíos que enfrenta el Estado de Israel en un futuro próximo. Su intransigencia pone en serias limitaciones a Netanyahu a la hora de elaborar una coalición. Pero ¿por qué habría de poner atención en ello? Ha anunciado su intención de derrocar al gobierno de Netanyahu lo antes posible. En cuanto a los desafíos que enfrenta el país, ellos sólo tienen que esperar. Pero ellos no pueden esperar.

Hasta la fecha sólo hemos experimentado la punta del iceberg de la crisis económica que se nos viene encima. En los Estados Unidos esta crisis está empezando a asumir proporciones catastróficas. Israel, cuya economía se basa principalmente en las exportaciones a los EEUU y a otros países industrializados, todos ellos ya en recesión profunda, no puede escapar a la avalancha. Sólo un gobierno sabio y enérgico en sus políticas económicas, y que no ceda a los sentimientos de pánico y al populismo, puede mitigar el daño que esta avalancha desencadenará en la economía y en el pueblo de Israel. Livni, cuando nos dice ahora que el gobierno elegido tiene fecha de caducidad de algunos meses, simplemente pierde de vista el interés superior del país en este momento crítico.

Pero eso no es todo. Los cohetes lanzados por Hamas desde la Franja de Gaza caen diariamente en el sur. La Operación Plomo Fundido, en la que comparten responsabilidad Livni, Ehud Barak y Ehud Olmert, no sólo no logró su objetivo de conseguir un cese del lanzamiento de cohetes contra Israel, sino que también ha vuelto sumamente difícil completar la tarea inconclusa de dicha operación. La afirmación de Livni, antes de la prematura retirada del IDF de la Franja de Gaza, "que si los cohetes continuaban disparándose tras la retirada el IDF volvería a entrar", ha resultado ser nada más que una amenaza vacía, otro golpe a la capacidad de disuasión de Israel. Este problema, muy complicado y que pone en peligro la vida diaria de los ciudadanos israelíes en el sur, no espera. El gobierno encabezado por Netanyahu, tendrá que limpiar el desorden que se dejó atrás, con o sin Livni.

En el norte, Hezbolláh, que tenía miles de cohetes antes del fracaso de la Segunda Guerra del Líbano, ahora tiene decenas de miles de cohetes y ha llegado a una posición dominante en el gobierno libanés, mientras mantiene a su propio brazo militar independiente. Gran parte de Israel vive bajo la amenaza de los cohetes de Hezbolláh, una amenaza que tendrá que ser neutralizada por el Gobierno de Netanyahu. Con o sin Livni.

Y más al norte, está la amenaza inminente de la capacidad nuclear iraní. Que en ningún caso podrá ser ignorada por el próximo gobierno. Con o sin Livni.

"Dos estados para dos pueblos" no es el principal elemento de la agenda en los próximos y cruciales meses, y posiblemente ni siquiera lo sea en los próximos años. A la luz de la evolución de lo ocurrido en los últimos años, con la toma de Gaza por Hamas y la continua debilidad de Mahmoud Abbas, ese paradigma de la solución del conflicto israelo-palestino se encuentra en una urgente necesidad de un nuevo examen. En los próximos años las cosas pueden parecer totalmente diferentes. No hay pues ninguna excusa para intentar trabar las ruedas del gobierno en este momento.

Sin embargo, Tzipi Livni, seguida por su séquito de diputados del Kadima, sigue insistiendo en otra melodía, una melodía que tiene poco parecido con la realidad que se manifiesta ante nuestros ojos. Es la hora de despertar.

Labels: , ,

Monday, December 08, 2008

¿Donde han ido todos los jóvenes? - Moshe Arens - JPost










©Reuters

"¿Dónde han ido todos los jóvenes ... Cuándo aprenderán?" Pete Seeger, el trovador de América, la solía para cantar. Hoy en día los israelíes pueden entonarla junto con el siguiente estribillo: "Se han convertido en delincuentes juveniles y han ido a Hebrón ... ¿Cuándo aprenderán?"

Todo lo que debe ser dicho de condena por el comportamiento criminal de estos jóvenes con tirabuzones al viento, que se reunieron en torno al controvertido inmueble situado en la ruta hacia la Cueva de los Patriarcas en Hebrón, y que participaron en actos de vandalismo, en ataques contra los palestinos de la zona, y contra la policía enviada para restablecer el orden y luego desalojar el edificio, ya está dicho.

Durante mucho tiempo todos los israelíes continuarán sintiéndose avergonzados de que jóvenes israelíes, hombres y mujeres, hayan cometido esos actos. Una pregunta quedará entre nosotros: ¿Quienes son estos jóvenes, la mayoría de ellos criados en casas religiosas, en las casas de idealistas colonos sionistas de Judea, Samaria y Gush Katif, hijos de familias que en los últimos años enviaron a sus hijos a las unidades de elite del IDF a formarse como soldados y oficiales ejemplares? ¿Dónde y qué ha ido mal? ¿Dónde están los sociólogos y psicólogos que proporcionarán la respuesta a esta pregunta?

A la espera de los resultados de esas investigaciones, uno puede aventurar algunas educadas conjeturas. El punto de inflexión que ha desviado a estos jóvenes hacia esa deriva ha sido muy probablemente la retirada de Gush Katif, el desarraigo de 8.000 colonos israelíes de sus hogares, y el uso del IDF para llevar a cabo esa evacuación forzosa. En muchos sentidos, ese es el pecado original, por el que Israel seguirá sufriendo en los años venideros. El golpe, dirigido contra los colonos de Gush Katif, se sintió como dirigido hacia ellos por parte de todos los colonos de Judea y Samaria y de sus familias, sobre todo porque el primer ministro señaló que la intención del gobierno Kadima era proseguir el proceso de evacuación con los asentamientos en Judea y Samaria. Los jóvenes de esos asentamientos miraron a sus mayores y advirtieron que lo consideraban como una catástrofe, y sus mayores, con el respaldo de una buena parte de la población de Israel, invocaron al gobierno y organizaron una masiva manifestación con la esperanza de que prevaleciera la sabiduría. Y se detuvieron antes de utilizar la violencia para oponerse a la evacuación. No se derramó sangre en esos traumáticos días y noches de agosto del 2005, y no debido a la sensibilidad y a la determinación mostrada por el ejército y la policía, sino porque los dirigentes del movimiento decidieron abstenerse de alentar una resistencia violenta a la expulsión de los colonos de sus hogares. ¿Es de extrañar que muchos de los jóvenes de los asentamientos considerarán que los mayores no habían sabido proteger sus hogares, y que algunos de ellos comenzarán a considerar otros medios de prevenir en el futuro la destrucción de los suyos?

Lo que es realmente sorprendente es que ni los dirigentes del país que ordenaron al IDF llevar a cabo la retirada de Gush Katif, ni los simples de espíritu que afirmaron que se libraba una cruzada en pro de un Estado judío democrático, ni los magistrados del Tribunal Superior de Justicia que aprobaron la violación flagrante de los derechos civiles de los que estaban siendo desarraigados de sus hogares, parece que se hayan dado cuenta de que habían puesto en marcha un proceso de alienación de una parte significativa de la sociedad israelí desde el mismo Estado y desde sus instituciones, y en cuya periferia marginal una franja lunática está emergiendo. Tampoco se han dado cuenta de que estaban creando una fisura en la sociedad israelí que pondría en peligro la unidad del pueblo de Israel.

Hay, por supuesto, aquellos de entre nosotros que esto no les importa. Los que detestan a los religiosos. Los que no odian a musulmanes y cristianos religiosos, sino solamente a los judíos religiosos. Los que muestran un gran respeto por los lugares sagrados dentro de nuestra tierra santa de la religión musulmana y cristiana, pero que no mueven un sólo dedo por los lugares sagrados del judaísmo. La adopción de medidas que podrían alienar a los judíos religiosos que viven en los asentamientos de Judea y Samaria, o incluso a sus simpatizantes que viven dentro de la "Línea Verde", no parece que les afecte mucho. El acceso de los judíos a Hebrón, la ciudad de nuestros antepasados, o a la Cueva de los Patriarcas, o incluso al Monte del Templo, parece de poco interés para ellos. Pero para el resto de nosotros sabemos que se trata de un grave problema.

Cuando los sociólogos y psicólogos eventualmente lleguen a investigar en torno a estos acontecimientos, podremos saber qué se encuentra detrás de estas bochornosas escenas que presenciamos recientemente. En cualquier caso, no augura nada bueno para nuestra sociedad.

Labels: , ,

Thursday, July 17, 2008

Déjà vu - Moshe Arens - Haaretz



Han transcurrido ya dos años desde la debacle de la Segunda Guerra del Líbano. ¿Se acuerdan de la muy original teoría propuesta por el gobierno Olmert después de la guerra? Alegaron que eran precisamente los que cometieron los errores los que ahora debían ser los encargados de corregirlos. Esa fue sólo una de las muchas tonterías a las que fueron sometidos en el momento.

Otra es que la guerra, en realidad, terminó con una victoria por nuestra parte, no por KO, sino a los puntos. O que la negociación de la ONU del alto el fuego con Hezbolláh, la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, fue realmente un gran logro para Israel, ya que propició el fortalecimiento de las fuerzas de las Naciones Unidas y del ejército libanes en el sur del Líbano, lo que impediría el rearme de Hezbolláh. No tardó demasiado Hezbolláh en convertir esa Resolución 1701 en un hazmerreír.

Presumiblemente, el gobierno de Olmert ha participado durante meses en un estudio intensivo de los informes Winograd, en primer lugar el informe provisional, y un año más tarde, el informe final. Los que fueron responsables de los errores ahora se entretienen ellos mismos en corregirlos. ¿Alguien realmente se cree eso?

En realidad, después de que la parte norte de Israel recibiera su dosis diaria de cientos de cohetes de Hezbolá hasta el mismo día en que el alto el fuego entró en vigor, no era necesario el informe Winograd para saber que el error del gobierno Olmert durante la guerra fue no ordenar a la Fuerzas de Defensa de Israel proteger los derechos de la población civil del norte del país introduciendo tropas terrestres en el sur del Líbano para que la mayoría de los cohetes de Hezbolá estuvieran fuera de alcance. Usted no necesita ser un científico o un profesional de la ciencia balística para entender esto.

David Ben-Gurion predicaba que en la guerra la primera responsabilidad del IDF es proteger a la población civil. Pero el gabinete de seguridad, simplemente, se olvidó de esa lección, con la vana esperanza de que el problema lo resolviera la fuerza aérea. Y la lección aún sigue sin haberse aprendido.

Fue el gran filósofo George Santayana quien dijo que aquellos que no aprenden las lecciones de la historia están condenados a repetirlas. Pero es raro que usted vea en realidad como la historia se repite. Después de todo, las cosas cambian tan rápidamente que no es probable que tengan una repetición en un escenario que ya hemos presenciado en el pasado.

Sin embargo, el gobierno de Olmert tuvo una inusual oportunidad. Apenas echada a perder la Segunda Guerra del Líbano tuvo que hacer frente a otra guerra en el sur. No idéntica, de acuerdo, pero muy similar. Fue una Segunda Guerra del Líbano a una escala más pequeña. En lugar de Hezboláh nos enfrentamos a Hamas, y los cohetes siguieron cayendo, esta vez en el Negev occidental en lugar de Galilea. Pero una vez más, sólo la fuerza aérea fue utilizada, en una vana esperanza de que podría poner fin al sufrimiento de la población civil. Nada se ha aprendido; los mismos errores se repiten.

Incluso terminó de la misma forma: un alto el fuego con Hamas negociado por los egipcios, y la caída de cohetes en el Negev occidental hasta el último día, de hecho, inclusive después del alto el fuego. Y Hamas que se declaró el vencedor en esta ronda de combates, al igual que Hezbollah hizo hace dos años.

Ahora se ha informado de que Hezbolá ha utilizado los dos últimos años para acumular una gran cantidad de cohetes y misiles, y por lo tanto, se ha preparado para la siguiente ronda. Y una imagen similar de lo sucedido, y que sigue ocurriendo, en el sur del Líbano está sucediendo en la Franja de Gaza. En la próxima ronda, las IDF se encontrará a un Hamas mejor armado, mejor entrenado y más preparado.

Por lo que respecta a los miembros del Gobierno Olmert, todo esto tiene poca consistencia. Las ilusiones predominan en sus mentes. La frontera norte se mantiene pacífica, y sólo ocasionalmente cohetes y proyectiles de mortero perturben el "alto el fuego" en el sur. ¿Por qué las cosas no deben seguir de esta manera?

Cualquiera que crea que Hassan Nasrallah iba a suministrar información significativa sobre la suerte de Ron Arad es probable que crea cualquier cosa. Se puede soñar, pero ya es hora de que la opinión pública israelí se despierte.

Labels: , ,

Tuesday, February 05, 2008

Tres palabras habrían bastado - Moshe Arens - Haaretz

El Informe Winograd - un trabajo de "año y medio" de cinco inteligentes y poderosos israelíes - tenía a toda la opinión pública israelí esperando con el aliento entrecortado. Cientos de páginas del informe pueden ser leídas detenidamente, estudiadas e interpretadas, y, sin duda, serán revisadas en los próximos meses y años. Y aún así, tres palabras habrían bastado: fuimos derrotados. Es toda la historia. Todo lo demás es redundante. Israel, con el ejército más fuerte del Oriente Medio, sin tener en cuenta los defectos revelados durante la guerra, fue derrotado por dos mil milicianos de Hezbollah en una guerra que duró 34 días.

Y esto era conocido por la mayor parte de la opinión pública israelí desde hace un año y medio, antes de que la Comisión Winograd comenzara su trabajo. Y fue confirmado por la Comisión Winograd cuando publicó su informe parcial el año pasado. Realmente, nada más era necesario, a pesar de los doctores de la Oficina del Primer Ministro que siguen insistiendo en que la guerra fue un gran logro estratégico para Israel.

El año transcurrido desde la publicación parcial del informe, y que despertó montañas de especulaciones y presunciones en cuanto al contenido final del informe, sólo ayudó a ofuscar la triste verdad de que Israel había sido conducido por primera vez en su historia a un fracaso militar en una guerra.

¿Quién fue el responsable de este fiasco? ¿Necesitamos a la Comisión Winograd para responder a está pregunta? ¿Realmente necesitamos sus prolíficas explicaciones sobre la responsabilidad del mando político y el militar, y sus relaciones?

Esto no exonera en una democracia al líder que decide asumir la responsabilidad última de un fracaso. "Las críticas aquí", dijo el presidente Harry Truman señalando su escritorio en el Despacho Oval. No los generales, ni los burócratas, o los consejeros. Él era el responsable. Y en Israel, es el primer ministro quien es el responsable. Los otros deberían llevar su parte de responsabilidad, pero la responsabilidad última es suya.

Olmert sabía cuando asumió la oficina del primer ministro que la responsabilidad del destino del Estado de Israel descansaba desde entonces sobre sus hombros. Este no era un trabajo más, y la Oficina del Primer Ministro es mucho más que otro lugar de trabajo. Necesitaría a buenos ministros y consejeros, y sabía que tendría que escuchar las opiniones del mando militar, y luego solicitar las opiniones de otros que habían acumulado una experiencia relevante, pero que cuando todo fuera dicho y hecho la decisión sería sólo suya, y la responsabilidad sería también suya. Esto es lo que supone ser primer ministro. Las críticas acaban aquí.

¿Olmert, con tantos años de experiencia política detrás de él, habiendo ejercido tantos cargos de gobierno, no sabe esto? Por supuesto. Y él apostó por los tiros. El 20 de julio de 2006, el noveno día de la guerra que él lanzó, le dijo al entonces Jefe de Estado Mayor, Dan Halutz: "entonces te cuento, y esta será la dirección, que si se propone [lanzar una operación terrestre a gran escala] por parte de algunos generales, o en uno de los foros de consulta sobre las acciones a realizar - no aprobaré una gran operación terrestre". Y así selló el destino de esta desafortunada guerra.

¿Cómo se instaló este modo de pensar, tan obviamente incorrecto, hasta dominar la estrategia de Israel en la Segunda Guerra del Líbano? Fue el resultado de la desafortunada simbiosis entre la determinación de Olmert de no atascarse en "el cenagal libanes" y la idea fija del Jefe de Estado Mayor de que la Fuerza Aérea era todopoderosa. Según Halutz, no había ninguna necesidad de poner los pies sobre la tierra, y eso era música celestial para los oídos de Olmert. Eso era exactamente lo que Olmert, que sólo unos años antes había declarado que "estamos cansados de enfrentamientos y cansados de derrotar a nuestros enemigos", quería oír.

El personal de Olmert puede seguir levantando sus copas de champán, y soltando tonterías sobre su determinación de estudiar el informe y corregir todos los defectos reflejados, y que todos sin excepción deberían pedir perdón a Olmert ahora que él ha sido absuelto por la Comisión Winograd, pero nada podrá quitar esa responsabilidad que continúa sobre sus hombros por el fiasco de la Segunda Guerra del Líbano. La historia lo reflejará en los próximos años.

Labels: , ,

Thursday, July 05, 2007

Cambio de paradigma - Moshe Arens

El cambio de un paradigma puede ser tan difícil como el abandono de una concepción profundamente arraigada, pero a veces llega el momento de que se hace necesario. Y el momento ha llegado para reexaminar el paradigma "de dos estados para dos pueblos" - Israel, y un Estado palestino en Judea, Samaria y Gaza.

Este modelo para la resolución del conflicto israelí-palestino, promovido en primer lugar por la extrema izquierda israelí, los admiradores de Yasser Arafat y los abogados "de la paz ahora", ha hecho incursiones graduales en las mentes de la mayor parte de los israelíes, y ha sido abrazado por aquellos que en el pasado eran sus opositores más públicos, como Ariel Sharon. Este modelo es considerado ahora mismo como axiomático por los israelíes, así como por la mayoría de los observadores extranjeros. El mapa de ruta del presidente estadounidense George Bush, aceptado con entusiasmo por el gobierno Sharon, y actualmente religiosamente adoptado por Tzipi Livni, es una elaboración de este paradigma. Y se ha convertido en una vaca sagrada en peligro.

Lo que subyace en este paradigma es la asunción de que en lo que era el territorio mandatario británico al oeste del río Jordan vivían dos naciones - judíos y palestinos - cada una con el derecho a establecer su estado nación a fin de alcanzar su autodeterminación en la parte que le corresponde. Habiéndolo realizado ya los judíos, ahora es apropiado que los palestinos hagan lo mismo. Y, aunque esto no haya sucedido aún, sin embargo, está obligado a pasar tarde o temprano, y no hay ninguna posibilidad de resistirse ante lo inevitable. Al contrario, cada esfuerzo debe ser adicional a este proceso. Según Livni, el establecimiento de un estado nación palestino al oeste del Río Jordan se ha convertido en uno de los objetivos nacionales de Israel.

Es conveniente asumir que dentro de los límites dibujados por los señores Sykes y Picot durante la Primera guerra mundial, vivían diferentes naciones - la nación iraquí, la nación siria, la nación jordana y, por supuesto, la nación palestina desde que Churchill separó la Transjordania del resto de la Palestina Mandataria en 1922. Estas naciones ciertamente no nacieron al instante tras la conclusión de la Primera Guerra mundial, pero se asume que desarrollaron una identidad nacional en estos últimos 90 años. En cuanto a la nación iraquí, esto ha sido puesto en duda por los recientes acontecimientos. ¿Y quién sabe de la nación siria, o de la nación jordana, formada por palestinos en más de un 60%? Sería justo entonces que los palestinos, que más que los otros parecen haber desarrollado una identidad nacional desde 1948, tras ser desplazados por la creación de Israel de una buena parte buena de su hábitat natural, y tras ser abandonados por sus aliados árabes, deban confiar en sí mismos para el logro de sus objetivos.

¿Los palestinos al oeste del río Jordan se veían como parte de la nación jordana mientras Judea y Samaria estuvo anexionada a Jordania durante el período 1949-1967, cuando incluso poseían la ciudadanía jordana? ¿Volvería la soberanía jordana sobre Judea y Samaria a satisfacer sus sentimientos de identidad nacional? En el presente éstas son preguntas estrictamente hipotéticas, porque el establishment de Jordania simplemente no quiere aquel dolor de cabeza; ellos lo dejaron claro hace más de 20 años. En realidad, está claro que los egipcios, que invadieron Gaza en 1948, se quedaron allí hasta 1956, y volvieron después de la retirada israelí en 1957, no ven ninguna razón para tomar la responsabilidad de Gaza. Ninguno de los estados árabes está dispuesto a integrar a los refugiados palestinos en su medio. E Israel, que ha integrado a los palestinos que viven en Israel como ciudadanos con plenos derechos, no quiere integrar a más palestinos adicionales de Judea, Samaria y Gaza como ciudadanos de Israel. El hecho triste es que nadie quiere a los palestinos.

¿Significa esto que el establecimiento de un estado palestino es la única solución? ¿Gaza debe estar unida a Judea y Samaria? Lo que puede haber parecido obvio hasta hace poco ha sido puesto en duda por la reciente violencia en Gaza. Sólo si los palestinos hubieran demostrado que son capaces de gobernarse a sí mismos, de reprimir el terrorismo, elemento esencial para gobernar en esta zona del Oriente Medio, de cumplir los acuerdos firmados por sus líderes, el paradigma de dos estados para dos naciones podría parecer apropiado. ¿Pero quién desea un estado dónde reina la violencia, y donde los actos de terrorismo son promovidos? ¿Y quién quiere tal estado como vecino? Están muy bien las conversaciones para reforzar a Mahmoud Abbas, en la esperanza de que él traiga la estabilidad a los territorios palestinos y suprima el terrorismo, pero, ¿es esa una perspectiva realista? ¿Puede realmente esperarse que él tome el control de Judea y Samaria, y aún más problemático, arrancar de las manos de Hamas el control de Gaza? Y mientras las cosas sigan como hasta ahora, parece mejor que comencemos a buscar otro paradigma.

Labels: ,

Friday, June 22, 2007

En ruta al infierno (ellos no se detendrán en Gaza) - Moshé Arens - Haaretz

Si desean saber a que se parece el infierno, les basta echar un vistazo a las últimas imágenes de la carnicería en Gaza. Puede que les tranquilice pensar que esto no nos concierne a los israelíes, pero eso no sería más que otra ilusión escapista más, una de esas que los espíritus israelíes adoptan tan a menudo. No solamente es cierto que la toma del poder en Gaza por parte de Hamas nos afectará en el futuro, sino que ya no hay ninguna duda de que Israel, y sus desastrosas políticas, tienen una gran parte de responsabilidad en lo que pasa en la hora actual. Estas políticas nacieron sin duda con buenas intenciones (la aspiración a la paz y proporcionar justicia a los palestinos), pero es conocido que la ruta hacia el infierno esta empedrada de buenas intenciones.

¿A quién le gusta oír decir “ya te lo había dicho”? Ciertamente no a gente como Yossi Beilin, Avraham Burg y otros políticos del círculo de las "palomas" que, durante años, han recomendado comprometerse en negociaciones con la OLP y hacer concesiones, y que incansablemente han exigido poner un término a lo que ellos continúan denominando “la ocupación de Judea, Samaria y Gaza”.

Todo comenzó en Oslo hace 15 años. El jefe de los terroristas, el hombre que inventó el secuestro y desvío de aviones, el que ordenó asesinar a los atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich, se vio aclamado por algunos israelíes que lo calificaron de “combatiente por la libertad”, y con el cual, según ellos, necesariamente debíamos negociar a fin de conseguir la “paz”.

“Sé esta obligado a firmar la paz con los enemigos”, tal era el insano eslogan repetido continuamente para justificar esta línea de conducta completamente estúpida. Y así, al final de las conversaciones de Oslo, llevadas por unos entrometidos amateurs en diplomacia internacional, Yasser Arafat y su banda de terroristas corruptos fueron trasladados desde Tunez e impuestos a la población palestina en la mayor parte de Judea, Samaria y Gaza. (Es entonces cuando Israel se retiró de Gaza y no en el momento de la expulsión de los judíos de Goush Katif, en agosto de 2005, como lo pretenden quienes han aprobado la “separación unilateral”).

Hay una relación directa entre el poder corrupto de Yasser Arafat, su sostén a las acciones terroristas contra la población civil israelí y la toma del poder en Gaza por parte de Hamas. Basta unir los puntos. Esto se inicia con los acuerdos de Oslo y pasa por la decisión de Ehoud Barak, en el 2000, de abandonar la zona de seguridad al sur del Libano y traicionar al Tsadal (el Ejercito del Sur del Libano), viejo aliado de Israel. Nassrallah no era el único en considerar a Israel como una tela de araña, incapaz de resistir al terrorismo. Es esa concepción la que desencadena la explosión de la Intifada de Al-Aqsa, orquestada por el Fatah y Hamas, y que provoca ese terrible peaje de civiles asesinados.

Justo en el momento cuando el Tsahal y el Shin Bet iban a conseguir derrotarla totalmente, el gobierno de Sharon llega con su idea absurda de desarraigar los establecimientos israelíes por la fuerza y retirarse a la línea de cese del fuego israelo-egipcia de 1947, idea promovida con el mentiroso eslogan de “Nos vamos de Gaza”.

Era la justificación que necesitaba Hamas para pretender haber obtenido una victoria sobre Israel y para ganar las elecciones palestinas al poder corrupto de Fatah.

Como era de preveer, la retirada unilateral de Israel fue seguida por lanzamientos ininterrumpidos de misiles Kassam sobre ciudades y aldeas de Israel. A pesar de todo esto, los portavoces del gobierno, dirigidos por Tsippi Livni, continuaron repitiendo que el fin y el interés de Israel era crear un estado palestino en Judea, Samaria y Gaza. Hamas, reforzado gracias a la aparente debilidad de Israel, ganó las elecciones palestinas, y de momento, y después de luchar sin miramientos, ha tomado el control de toda la banda de Gaza. Y no tienen intención de pararse ahí.

Los gobiernos de Israel han ido acumulando errores en su estimación de las reacciones de los árabes a los movimientos del propio Israel, unos movimientos que tenían como objetivo calmar la tensión en la región y aproximar los objetivos de los árabes a las estimaciones de Israel. Pero para aquellos con objetivos ilimitados - la destrucción de Israel -, esa “aproximación” a sus objetivos les anima a intensificar su lucha contra Israel.

Las buenas intenciones no bastan. Sí no se añade una buena dosis de realismo esas buenas intenciones nos pueden llevar directamente al infierno. No me gusta decir “os lo había advertido”, pero es un hecho, lo había hecho.

Labels: ,