Sunday, May 26, 2013

Que no se ignore la lección de futilidad proporcionada por Ehud Olmert - Jonathan S. Tobin - Commentary


(pinchar para ampliar)

Aquellos que siempre han optado por eximir a los palestinos de cualquier responsabilidad por su propia situación se enfrentan a un difícil dilema. Tras 20 años de proceso de paz en el que se han incluido grandes concesiones por parte de Israel, como la potenciación de la OLP en Cisjordania y Gaza a través de los acuerdos de Oslo, la retirada de Gaza y tres ofertas diferentes de un Estado palestino independiente que la Autoridad Palestina ha rechazado una tras otra, debería ser imposible para un observador objetivo argumentar que Israel no ha tratado de hacer la paz. Pero eso no ha detenido a esos que en el mundo árabe y musulmán, así como a sus apologistas norteamericanos y judíos, de presentar a los palestinos como víctimas de un Israel intransigente. Cuando se enfrentan a la posibilidad de poder conseguir la condición de Estado tal como se dio en 2000, 2001 y 2008, sostienen que las ofertas eran insuficientes, aunque no está claro lo que, a falta de la disolución de Israel, podría satisfacerles.

Estos son factores importantes a tener en cuenta cuando el secretario de Estado norteamericano John Kerry intenta reiniciar unas conversaciones de paz que los palestinos han boicoteado durante cuatro años y medio. A pesar de las realidades políticas de la vida palestina - la más cruda de las cuales es el hecho de que los islamistas de Hamas controlan Gaza y ejercitan un veto efectivo sobre una hipotética paz - dejan bien en claro que su esfuerzo es una tontería, Kerry y los que se inclinan a culpar siempre a Israel por la falta de paz, aún mantienen la esperanza de conseguir que los palestinos vuelvan a la mesa de negociaciones y permitan un acuerdo que ya han rechazado repetidamente. Es en este contexto que debemos entender la importancia de recordar los intentos en el 2008 de llegar a un acuerdo con el líder de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas por parte del ex primer ministro israelí, Ehud Olmert. Olmert nos proporciona una narración detallada de sus negociaciones con Abbas en una entrevista en The Tower, y esto no trata solamente de la importante cuestión de los detalles históricos, sino por el hecho curioso de que él y Abbas esbozaran los límites propuestos para un acuerdo sobre una servilleta y luego sobre un pedazo de papel. Al explicar hasta dónde alcanzaba la oferta israelí, Olmert demuestra cuán vacías eran las excusas palestinas para justificar su negativa para firmar la paz.

La oferta era de tan largo alcance como se informó previamente. Olmert no solamente estaba preparado para avalar la independencia palestina en la casi totalidad de Cisjordania, Gaza y una parte de Jerusalén, sino que también avaló la partición de la capital y estuvo de acuerdo en renunciar a la soberanía israelí sobre el centro de la memoria histórica y religiosa judía: la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Aunque el único período en la historia en la que los judíos y los miembros de todas las religiones han tenido pleno acceso a esos lugares sagrados ha sido durante los 46 años que ha estado bajo el control de Israel, Olmert estaba dispuesto a abandonar esa situación en favor de un comité regulador especial integrado por representantes de Arabia Saudita, Jordania, Estados Unidos, Israel y los palestinos, que administrarían conjuntamente la Ciudad Vieja. También estuvo de acuerdo en que miles de refugiados palestinos regresaran a Israel para dar satisfacción a la reivindicación simbólica de un "derecho de retorno" de los refugiados palestinos. Con el fin de mantener algunos de los principales bloques de asentamientos en Cisjordania, también estaba dispuesto a entregar grandes partes de Israel con el objeto de un intercambio territorial.

Pero Abbas no podía aceptar un sí por respuesta.

De hecho, el líder palestino ni siquiera opinó sobre el mapa dibujado a mano de la división territorial. Ni siquiera llegó a dignificar esta generosa oferta con una respuesta o contrapropuesta. Como Olmert reconoce, aún está a la espera de una llamada telefónica de Abbas de respuesta.

La razón de esa falta de respuesta no es exactamente un secreto. Abbas no podía decir que sí porque hacer eso significaba reconocer la legitimidad del Estado judío que se mantendría en aquellas partes del territorio que Olmert no habría accedido a renunciar. Y eso es algo que no podía hacer y sobrevivir a la vez en el violento mundo de la política palestina. Dado que el nacionalismo palestino fue fundado sobre la base y el deseo de rechazar el sionismo, resulta simplemente imposible hacer las paces con el Estado judío no importa que fronteras pueda tener.

La propuesta de Olmert era muy vulnerable a las críticas porque creaba una nueva y dividida Jerusalén que sería un caos insoportable. Eso sucedería también con ese limitado derecho de retorno de los refugiados palestinos y con el túnel que se excavaría (en territorio israelí) para conectar Gaza y Cisjordania. Pero el verdadero problema es que, como sucedió con Ehud Barak, quien también  trató de dar a los palestinos casi todo lo que dijeron que querían, ellos no tenían nada que ofrecer a cambio que legitimara los derechos de Israel.

En opinión de Olmert, la única conclusión que puede extraerse de este fracaso es que Abbas "no quiso ser un héroe". Tiene razón en eso, pero la lección de este episodio va más allá de la falta de heroísmo de Abbas. Si el líder palestino no se atrevió a aceptar una oferta como esa - que les proporcionaba mucho más de Jerusalén que lo que la mayoría de los israelíes consideraba como aceptable -, todo esto solamente demuestra que las 36 reuniones de Olmert con Abbas fueron una farsa. La única verdad de estos procesos de negociaciones es que proporcionan a los palestinos la ganancia de que cualquier concesión que obtengan, y que se supone que es un logro ya otorgado e inobjetable para futuras negociaciones y demandas. El resultado es que Israel continúa abandonando sus derechos - incluyendo no sólo los asentamientos en la Ribera Occidental, sino también los lugares más sagrados del judaísmo -, mientras sigue sin obtener ni la paz ni la seguridad.

Olmert dice que está orgulloso de sus esfuerzos, pero todo lo que realmente ha conseguido es demostrar una vez más que la verdadera paz con los palestinos sigue siendo una ilusión para un futuro previsible.

Aquellos que esperan que Kerry mejore estos resultados se van a llevar una decepción.

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Sunday, February 20, 2011

El New York Times revisa el proceso de paz (a su peculiar e interesada manera, claro está) - Sol Stern - Jewish Ideas Daily




El mapa de Olmert publicado por el Haaretz en diciembre de 2009

"El plan de paz que casi fue y que todavía podría ser", titulaba en toda su portada del 13 de febrero el New York Times Magazine, acompañando el sensacionalismo del titular con una fotografía del ex primer ministro israelí, Ehud Olmert, y del presidente de la Autoridad Palestiina, Mahmoud Abbas, cada uno agarrado al brazo del otro. Los dos dirigentes, decía el NYTimes con emoción, "casi firmaron un acuerdo histórico en 2008, y ha llegado el momento de resucitar esa posibilidad".

Un artículo en el interior, firmado por Bernard Avishai, seguía de cerca una noticia publicada por el NYTimes en su primera plana como “primicia” el pasado 27 de enero. En esa historia, escrita por el el corresponsal en Israel Ethan Bronner, los lectores tenían noticia de cuán "cerca de un acuerdo final de paz" estuvieron Olmert y Abbas hacia el final de 2008, logro suspendido solamente por los problemas jurídicos a los que se enfrentaba en ese momento Olmert y por el inicio de la guerra de Gaza. Según Bronner, el progreso hacia la paz fue finalmente detenido en seco por la elección a principios del 2009 de un nuevo gobierno israelí de línea dura dirigido por Benjamin Netanyahu.

Según relataba Bronner, su artículo se basaba en una entrevista con Olmert (y otra similar con el presidente Abbas) que había sido llevada a cabo para el NYTimes por el mismo Bernard Avisha, un escritor independiente, un activista por la paz y el autor de la propuesta de transformar Israel de un Estado judío en una “República secular hebrea". Es el propio relato de Avishai, unas 4.700 palabras relatando las negociaciones entre Olmert y Abbas, el que se publica ahora, con ilustraciones y mapas, en varias páginas del Magazine del NYTimes. Por lo tanto, en un plazo de dos semanas este famoso y reputado diario ha embarcado todo su prestigio detrás de dos artículos muy similares que, coincidentemente, se dedican a fortalecer la propia posición editorial del diario sobre quien es más responsable del callejón sin salida israelo-palestino y sobre la mejor forma de resolverlo.

Como Avishai tiene la intención de ser el más completo y a priori es el que más "autoridad" atesora (el fue el entrevistador), centrémonos en su relato de la historia. Según él, Olmert y Abbas le confirmaron por separado que se reunieron muchas veces entre 2007 y 2008, y que el avance fundamental hacia un acuerdo de paz y una solución de dos Estados llegó el 16 de septiembre de 2008. Ese día, en la residencia del primer ministro en Jerusalén, Olmert le presentó a Abbas un gran mapa que mostraba cómo Israel podría conservar un 6,3% del territorio palestino de Cisjordania y evitar así la evacuación de la mayoría de los asentamientos judíos.

Para compensar a los palestinos, Olmert propuso la transferencia de una cantidad equivalente de territorio de Israel al futuro Estado palestino. También estuvo de acuerdo en dividir la ciudad de Jerusalén, con un consorcio de cinco naciones controlando la Ciudad Vieja y los lugares sagrados judíos y musulmanes. Por su parte, los palestinos tenían que abandonar su histórica demanda de un "derecho de retorno" a Israel de los refugiados de 1948 y sus descendientes, aunque Olmert ofreció admitir a 5.000 refugiados anuales durante más de un lustro (una década para otras fuentes) sobre la base de “motivos humanitarios”.

En cuanto al mapa de Olmert, Abbas aseguró al primer ministro israelí que era digno de estudio y de ulteriores negociaciones, y los dos hombres se separaron remitiéndose a ellas. Pero entonces, según Olmert, Abbas "enmudeció", aunque las conversaciones con los palestinos continuaron a un nivel inferior hasta que la elección de Netanyahu dio una trágica marcha atrás a todo el proceso.

La versión de Abbas de esos mismos hechos es que Olmert, distraído por los cargos de corrupción que se formulaban en su contra y por la cercana guerra de Gaza, no pudo enviar un representante a una reunión convocada por Condoleezza Rice en Washington. No obstante él, o sea Abbas, había estado a punto a reanudar las conversaciones de todos modos, incluso después de que Israel invadiera Gaza.

¿Y cuál es la urgencia para la publicación de estos dos artículos tan similares precisamente en estos momentos? Tal como lo expone Avishai, el paso de tiempo adicional, junto con la actual crisis en el Oriente Medio árabe, han vuelto a plantear la posibilidad de un avance y de una reactivación de las conversaciones abandonadas hasta el momento, cuando "las diferencias parecían tan lamentablemente mínimas".

De una manera muy cercana al autobombo, Avishai promociona sus "revelaciones exclusivas" como si propiciaran una nueva oportunidad para la paz, y es que como él añade deliberadamente, si el presidente Obama diera ahora los pasos para cerrar la brecha y recogiera a los israelíes y los palestinos de allí donde se quedaron hace dos años, y con la ayuda de la comunidad internacional empujando para la formalización de un acuerdo, Israel no tendría más remedio que aceptar. De lo contrario - y para ello Avishai cita a un frustrado Abbas -, "Si no pasa nada, voy a tener que tomar un decisión muy... muy dolorosa. No me pregunten al respecto".

Sólo hay dos problemas con la narración de Avishai y las conclusiones que extrae de ella. Uno es que, verdaderamente, el material que ha publicado el NYTimes por dos veces en dos semanas no es nuevo, y el otro problema es que la “parte novedosa” simplemente no dice la verdad.

No ha sido Avishai el primer periodista en revelar los detalles acerca de lo ofrecido en septiembre de 2008 por Olmert a Abbas, y ni siquiera ha sido el segundo o el tercer periodista en hacerlo. El primero en informar del ofrecimiento fue Kevin Paraino, del Newsweek, en junio de 2009. Según Paraino, Olmert le habló del mapa que había presentado a Abbas en septiembre del 2008, además de su oferta para dividir Jerusalén. Abbas, relataba Paraino, "estudió todo el material y comenzó a formular una respuesta... Pero el tiempo, finalmente, se había acabado".

Dos meses más tarde, publicó un artículo por separado en el City Journal sobre la conversaciones entre Olmert y Abbas - basándose en una entrevista que realicé a Olmert, y en la que también me habló de la reunión y del mapa que había presentado a Abbas el 16 de septiembre 2008 -, agregando que Abbas había tomado sus distancias con respecto al mapa (un detalle que falta en el relato de Avishai) y luego había roto la promesa que había hecho de regresar al día siguiente para proseguir con los debates. Una llamada llegó de la oficina de Abbas comunicando que el presidente de la ANP había olvidado una cita en Ammán con el rey jordano, pero que a cambio habría más conversaciones en los próximos días. Según Olmert, fue lo último que escuchó de Abbas.

El tercer periodista que informó sobre la reunión Olmert-Abbas fue Aluf Benn, un respetado periodista del diario hebreo Haaretz . En una historia presentada el 17 de diciembre de 2009, y calificada como "exclusiva", Benn proporciona todos los detalles del ofrecimiento de Olmert a Abbas en Septiembre de 2008. El periódico también publicó el mapa de Olmert, el cual detallaba la propuesta de intercambio de tierras entre Israel y el futuro Estado palestino. [N.P.: la noticia generó incluso un post por mi parte, "El plan de paz de Olmert - Aluf Benn - Haaretz"]

Por lo tanto, contrariamente a lo que dice el NYTimes, la afirmación de que Olmert ha revelado nueva información exclusiva a Avishai parece más bien deberse a que el ex primer ministro israelí, ampliamente desprestigiado en el país y desesperado por seguir siendo relevante, ha comenzado a largar a diestro y siniestro sobre sus negociaciones con Abbas, más de un año y medio después, con cualquiera que quisiera escucharlo [N.P.: Creo que también ha publicado un libro de memorias recientemente, y obviamente el marketing requiere de publicidad y que se hable de él].

Eso con respecto a las "novedades exclusivas". Más atroz es que lo que se cuenta no es cierto. Entre los muchos elementos a tomar en cuenta, la preocupación más importante en el esfuerzo de Avishai por crear una historia de portada plausible es absolver a Abbas de la responsabilidad de alejarse de una oportunidad más que ostensible de obtener un Estado palestino, al estilo de como Yasir Arafat, el predecesor de Abbas, se alejó de la oferta de Bill Clinton de un Estado palestino en las conversaciones de Camp David en 2000, y circunstancias similares, cuando las dos partes supuestamente estaban a una pulgada de un acuerdo.

Sin ningún tipo de crítica, Avishai simplemente se limita a aceptar de forma transparente las afirmaciones de valor nominal de Abbas, es decir, que las razones por las que las negociaciones con Olmert no continuaron después de septiembre de 2008 fueron el comienzo de la guerra de Gaza y la preocupación de su buen amigo Olmert con sus problemas legales. En otras palabras, fue "culpa de Israel".

Estas son puras tonterías. La guerra de Gaza no estuvo en el horizonte del gobierno israelí durante los más de tres meses posteriores a la última reunión entre Olmert y Abbas. Por otra parte, los problemas legales de Olmert habrían vuelto al primer ministro israelí más deseoso de reforzar su reputación personal sentando las bases de un acuerdo de paz con los palestinos. En la actualidad, sólo hay una razón plausible para el fracaso de Abbas a la hora de volver a discutir el tema de las fronteras. El presidente de la Autoridad Palestina no podía y no podrá nunca anunciar a los refugiados palestinos y a sus innumerables descendientes que su sueño de 60 años de edad (mantenido y reforzado por los dirigentes palestinos y árabes), el de regresar a sus hogares en Israel, había terminado.

Es preciso añadir que en el blanqueo de la irresponsabilidad de Abbas con respecto a las ofertas sin precedentes e impresionantes de Olmert, Avishai tiene un cómplice. Es decir, el propio Ehud Olmert, que ahora parece haber cambiado su versión de los hechos tal como los describe. Avishai cita a Olmert diciendo "Estábamos muy cerca, más que nunca en el pasado, para completar un acuerdo sobre unos principios que habrían llevado al final del conflicto entre nosotros y los palestinos".

¿"Nosotros" estábamos muy cerca? Cualquiera que sean las razones personales o los fines que ahora persiga Olmert, esto que afirma ahora es completamente contrario a lo que declaró ante mí en 2009, donde se mostraba consternado por la decisión de Abbas de romper las negociaciones y enmudecer, una señal evidente de que Abbas no se mostraba de ninguna manera cercano a un acuerdo, vamos, ni siquiera cercano. Tampoco sé, ni lo sospecho, porque Olmert no dijo nada acerca de estar cerca de un acuerdo en sus entrevistas con el Newsweek y con el Haaretz . Si lo hubiera hecho, seguramente esas publicaciones habrían considerado esa opinión de un gran interés periodístico, además de ser la primera confirmación de un primer ministro israelí de un verdadero socio palestino para la paz.

Ahora el NYTimes parece pretender obviar la falta de Abbas echando la culpa al actual gobierno de Israel, con lo que tácitamente parece consolidar su propio giro político a la hora de considerar el proceso de paz. A menudo se dice que la verdad es la primera víctima de la guerra. Al parecer, los "delirios de paz" pueden tener unos similares efectos debilitadores en los líderes políticos, los periodistas que escriben sobre ellos y los editores de periódicos influyentes.

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Sunday, December 07, 2008

Desesperadamente corroído en su interior (II) - Noah Pollak - Commentary

No hace falta mucho para refutar el estúpido artículo de Roger Cohen. Si usted puede imaginarse el típico cliché de moda políticamente correcto que se ha escrito sobre el conflicto árabe-israelí desde, oh, la Guerra de los Seis Días, ahí está el artículo de Cohen. !! Qué aburrimiento !!

Pero hay una cosa más allá de lo que Emanuele Ottolenghi ya ha observado y que vale la pena comentar. Es la siguiente aseveración, afirmada por Cohen después de que Ehud Olmert adoptará la reciente costumbre de articular la seguridad israelí a la visión del Meretz (N.P: especie de Izquierda Unida pero de mucho más categoría a nivel de sus miembros, sin lugar a dudas, excepto en sus resultados electorales, muy similares):

"El hecho de que esas opiniones provienen de un ex Likudnik, da una medida de como ha cambiado el tablero político en Israel antes de las elecciones de principios del próximo año".

Esto es vergonzoso. Cohen, claramente, no ha seguido la política israelí, ni siquiera ligeramente. La repentina transformación de Olmert en una caricatura de peacenik da evidentes pistas del comienzo de las revelaciones sobre las sospechas de corrupción, de la responsabilidad que legítimamente se le achaca por la guerra contra Hezbolláh en el 2006, y de sus resultados históricamente bajos de aprobación por parte de la opinión pública. Ehud Olmert es vilipendiado por el pueblo israelí, y él está ocupado devolviendo los favores de la manera más eficaz posible, es decir, diciendo todas las malas cosas acerca de Israel que los liberales [izquierdistas] occidentales desean oír [y creer].

Ok, Cohen parece no estar al tanto del psicodrama Olmert. Sin embargo, él asegura que "el tablero político ha cambiado" dentro de la política israelí, y eso implica, y da a entender, que la opinión política se ha movido hacia las nuevas opiniones de Olmert. Sin embargo, ¿qué partido parece haber incrementado su nivel de respaldo popular, de hecho, precipitadamente? El Likud. La última encuesta da a Bibi y a su equipo cerca de 37 escaños de la Knesset, en oposición a los 25 del Kadima y sólo 7 para los laboristas de Barak. El apoyo a otros partidos "halcones" también ha crecido, y el apoyo a los partidos tradicionalmente pacifistas ha disminuido. El tablero político, efectivamente, ha cambiado en Israel, de hecho está huyendo horrorizado de las ideas propuestas por Ehud Olmert tras sus últimos berrinches.

Entre Roger Cohen y Nicolas Kristof, el Times (NYT) se encuentra realmente en los lugares más bajos respecto a sus comentarios sobre Israel. Sin embargo, probablemente no deben ofenderse por ello. En este punto, esta observación vale para la mayoría de todo lo que se refiere hoy en día al Times.

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Monday, August 11, 2008

No más gestos - Miki Goldwasser - Ynet



El miércoles me reuní con Noam Shalit, el padre de Gilad, el soldado del IDF secuestrado en Gaza. Sin embargo, ese mismo día, escuchamos alucinados como el líder palestino Mahmoud Abbas solicitaba a nuestro primer ministro, como gesto de buena voluntad, la liberación de 150 prisioneros palestinos, entre ellos Marwan Barghouti y Ahmad Saadat, el hombre que organizó el asesinato del Ministro Rehavam Ze'evi.

¿Un gesto para qué? No pude aguantarme y me puse llorar nada más oírlo. La tumba de mi hijo aún está fresca. El dolor es terrible. Sin embargo, a pesar de ello, no pude dejar de pensar ni un momento en Aviva Shalit, la madre de Gilad, que tiene que hacer frente a esos "tan hermosos y humanitarios gestos" israelíes mientras que su propio hijo esta sepultado en las celdas del horror.

¿El primer ministro Olmert también piensa en Aviva Shalit? Espero que nuestra propia gente deje bien claro a nuestro primer ministro que no podemos hacer más gestos. Ni uno más. Nosotros también queremos gestos.

Por ejemplo, queremos que las negociaciones sobre la liberación de Gilad Shalit se aceleren. Por ejemplo, queremos que Gilad sea entregado a los egipcios. Por ejemplo, queremos que a Gilad se le conceda el derecho humanitario básico de ser visitado por la Cruz Roja. ¿Acaso no nos merecemos esto?

Ya hemos hecho demasiados gestos. Enfermos de Gaza recibiendo tratamiento médico en Israel, y médicos israelíes salvando vidas de Gaza sin preguntarse a quien están salvando. Hasta hijos de miembros de Hamas han recibido tratamiento médico. Sin embargo, ¿qué obtenemos nosotros de cualquiera de estos gestos?.

Por consiguiente, señor Olmert, espero que usted recupere el buen sentido y se de cuenta de que incluso los gestos de buena voluntad deben conllevar algo a cambio. Y si Mahmoud Abbas no puede darnos a Gilad Shalit a cambio de esos gestos, no haga usted por su parte más gestos, señor Olmert.

Gilad Shalit es lo más importante, y sólo posteriormente se puede pensar en Mahmoud Abbas.

Miki Goldwasser es la madre del secuestrado y asesinado soldado de la reserva Ehud Goldwasser

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Thursday, July 17, 2008

Déjà vu - Moshe Arens - Haaretz



Han transcurrido ya dos años desde la debacle de la Segunda Guerra del Líbano. ¿Se acuerdan de la muy original teoría propuesta por el gobierno Olmert después de la guerra? Alegaron que eran precisamente los que cometieron los errores los que ahora debían ser los encargados de corregirlos. Esa fue sólo una de las muchas tonterías a las que fueron sometidos en el momento.

Otra es que la guerra, en realidad, terminó con una victoria por nuestra parte, no por KO, sino a los puntos. O que la negociación de la ONU del alto el fuego con Hezbolláh, la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, fue realmente un gran logro para Israel, ya que propició el fortalecimiento de las fuerzas de las Naciones Unidas y del ejército libanes en el sur del Líbano, lo que impediría el rearme de Hezbolláh. No tardó demasiado Hezbolláh en convertir esa Resolución 1701 en un hazmerreír.

Presumiblemente, el gobierno de Olmert ha participado durante meses en un estudio intensivo de los informes Winograd, en primer lugar el informe provisional, y un año más tarde, el informe final. Los que fueron responsables de los errores ahora se entretienen ellos mismos en corregirlos. ¿Alguien realmente se cree eso?

En realidad, después de que la parte norte de Israel recibiera su dosis diaria de cientos de cohetes de Hezbolá hasta el mismo día en que el alto el fuego entró en vigor, no era necesario el informe Winograd para saber que el error del gobierno Olmert durante la guerra fue no ordenar a la Fuerzas de Defensa de Israel proteger los derechos de la población civil del norte del país introduciendo tropas terrestres en el sur del Líbano para que la mayoría de los cohetes de Hezbolá estuvieran fuera de alcance. Usted no necesita ser un científico o un profesional de la ciencia balística para entender esto.

David Ben-Gurion predicaba que en la guerra la primera responsabilidad del IDF es proteger a la población civil. Pero el gabinete de seguridad, simplemente, se olvidó de esa lección, con la vana esperanza de que el problema lo resolviera la fuerza aérea. Y la lección aún sigue sin haberse aprendido.

Fue el gran filósofo George Santayana quien dijo que aquellos que no aprenden las lecciones de la historia están condenados a repetirlas. Pero es raro que usted vea en realidad como la historia se repite. Después de todo, las cosas cambian tan rápidamente que no es probable que tengan una repetición en un escenario que ya hemos presenciado en el pasado.

Sin embargo, el gobierno de Olmert tuvo una inusual oportunidad. Apenas echada a perder la Segunda Guerra del Líbano tuvo que hacer frente a otra guerra en el sur. No idéntica, de acuerdo, pero muy similar. Fue una Segunda Guerra del Líbano a una escala más pequeña. En lugar de Hezboláh nos enfrentamos a Hamas, y los cohetes siguieron cayendo, esta vez en el Negev occidental en lugar de Galilea. Pero una vez más, sólo la fuerza aérea fue utilizada, en una vana esperanza de que podría poner fin al sufrimiento de la población civil. Nada se ha aprendido; los mismos errores se repiten.

Incluso terminó de la misma forma: un alto el fuego con Hamas negociado por los egipcios, y la caída de cohetes en el Negev occidental hasta el último día, de hecho, inclusive después del alto el fuego. Y Hamas que se declaró el vencedor en esta ronda de combates, al igual que Hezbollah hizo hace dos años.

Ahora se ha informado de que Hezbolá ha utilizado los dos últimos años para acumular una gran cantidad de cohetes y misiles, y por lo tanto, se ha preparado para la siguiente ronda. Y una imagen similar de lo sucedido, y que sigue ocurriendo, en el sur del Líbano está sucediendo en la Franja de Gaza. En la próxima ronda, las IDF se encontrará a un Hamas mejor armado, mejor entrenado y más preparado.

Por lo que respecta a los miembros del Gobierno Olmert, todo esto tiene poca consistencia. Las ilusiones predominan en sus mentes. La frontera norte se mantiene pacífica, y sólo ocasionalmente cohetes y proyectiles de mortero perturben el "alto el fuego" en el sur. ¿Por qué las cosas no deben seguir de esta manera?

Cualquiera que crea que Hassan Nasrallah iba a suministrar información significativa sobre la suerte de Ron Arad es probable que crea cualquier cosa. Se puede soñar, pero ya es hora de que la opinión pública israelí se despierte.

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Saturday, June 14, 2008

Olmert, váyase a casa - Yoel Marcus - Haaretz



No hay nada más desagradable que un periodista publicando una petición personal para que el primer ministro se vaya a su casa. Los primeros ministros, después de todo, son elegidos legítimamente por los ciudadanos. Pero es el primer ministro quien ha cambiado la relación entre él y el electorado israelí retratando a su oficina como un mero "lugar de trabajo". Cuando la gente falla en su trabajo, son despedidos. Así, cuanto más piensa usted que se aplica a su trabajo, más se deteriora como primer ministro. Cuando usted se está en la cumbre de la pirámide, el fracaso se mide por la pérdida de la confianza pública. Y usted, Ehud Olmert, ha perdido totalmente esa confianza.

Es verdad que usted habla bien y que sus elegantes trajes le sientan bien a su físico atlético. Usted sabe decir las cosas adecuadas en los lugares adecuados, y cuando llega la hora de las sonrisas, los palmetazos en la espalda y la creación de un ambiente amigable, usted es el mejor.

Pero casi en el mismo momento en que llegó a la oficina del primer ministro, estaba claro que lo que era correcto para Louis XIV - l'etat, c'est moi - no lo era para usted. A partir del momento en que se convirtió en primer ministro usted cometió error tras otro. Usted designó a Abraham Hirchson, un megaladrón según el ranking, como Ministro de Hacienda de Israel porque si alguien sabía lo importante que era controlar esa cartera era usted. Usted designó a ese payaso llamado Amir Peretz como ministro de defensa para mantenerlo alejado de la finanzas. Usted arrastró al país en una guerra que destruyó el poder de disuasión de Israel y expuso la debilidad de la nación con sus imprudentes ideas. Y cuando seguimos siendo bombardeados por cohetes día y noche, y vivimos con el miedo a una operación en gran escala en Gaza, este ya no es el Israel que conocíamos de los días de sus precursores.

Usted es responsable de las dudas de la ciudadanía y de su carencia de fe en el poder de disuasión del ejército. Usted llegó a esta última crisis derribado, magullado y sangrando. En la situación en que usted está hoy, ni siquiera una persona sana tendría posibilidades de recuperación.

Ehud, usted ha vivido demasiados años como un rico. Cuando la gente oye sobre las decenas de miles de dólares que entraron en su bolsillo, se ponen cardíacos. Cuando una pareja que se gana la vida con la enseñanza lleva a su casa 6.000 Nis mensuales, su nivel de vida les pone de los nervios.

Dentro de la moral israelí, se espera que los líderes nacionales vivan modestamente, hasta con un punto de pobreza. Algunos realmente vivieron muy modestamente, como Menachem Begin. Otros, como David Ben-Gurion, se tomaron grandes preocupaciones para mantener esa imagen modesta, porque entendieron que era lo que se esperaba de ellos.

El rencor de la opinión pública contra usted ha tomado una deriva socioeconómica. Cuando la hostilidad pública comienza a girar alrededor de su conducta personal, no hay solución que valga . Incluso si usted sobrevive a la crisis actual, sus "sobres" se han convertido en parte de la jerga local y es pienso para los cómicos.

¿Existe algún posible logro político en el horizonte que podría salvarle? ¿La liberación de Jonathan Pollard? ¿Traer a casa Gilad Shalit? ¿El derribo de Hamas en Gaza? ¿La paz con Siria? En pocas palabras, algo cierto y grande que haga a la opinión pública decir: ¿qué son sus chanchullos comparado con este logro histórico? La gente olvidó el robo de piezas arqueológicas de Moshe Dayan cuando vieron sus fotos en el Muro Occidental. En este momento, no hay ninguna hazaña tal a la vista que hiciera que el público se olvidara de los sobres.

Desde el punto de vista del liderazgo, usted va en una silla de ruedas. ¿Podría usted saltar desde ella hacia la pista de tenis de la política? Arik Sharon tenía el potencial asombroso de rehabilitarse con el mando. Usted llegó después de él con cuatro o cinco investigaciones de la policía y la fiscalía que cuelgan en el aire. No importa lo que usted se mueva. Nada le devolverá la confianza que usted ha perdido. Sus manos están atadas. Ninguna decisión que usted tome será aceptada por el público con valor nominal ni restaurara su inocencia.

Si usted decide entrar en Gaza y dejar un rastro de docenas o cientos de cadáveres, dirán que usted emprendió la operación para salvar su propia piel. Si usted no entra, dirán que usted es débil. Para tomar decisiones de esa clase usted necesita poseer la confianza de la opinión pública como primer ministro. Incluso las dos cosas que ha realizado, dejar KO el reactor sirio y la iniciativa con Siria, sólo le han proporcionado unos puntos miserables en el ranking de popularidad.

La mayor parte de la opinión pública le quiere inmediatamente fuera. Pase lo que pase, haga lo que haga, su credibilidad está a seis pies bajo tierra. Hasta las próximas elecciones Israel no sufrirá. Hay una mujer para asumir responsabilidades. Usted mismo la designó.

¿Entonces, realmente, por qué lucha aún? Con las importantes decisiones que deben ser afrontadas, ¿piensa usted que el país entero debería sentarse y esperar hasta el próximo interrogatorio del mes que viene de Talansky? ¿Y qué espera usted que va a pasar allí? ¿Talansky se echará a llorar y dirá que todo el asunto es una conspiración? ¿Será el final de la investigación? ¿Y Messer? ¿Y Shula? ¿Y las cajas de documentos que los investigadores están clasificando?

Los problemas de este país son demasiado complicados para permitirnos el lujo de tenerle a usted un día más a la cabeza del gobierno. Váyase a casa, por Dios. Váyase a casa.

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Friday, June 06, 2008

Olmert no quiere irse - Dry Bones



- Olmert es como el ganador de uno de esos concursos de supervivencia
- Excepto en dos diferencias:
- Al poco, casi todo el mundo ya lo quiere fuera...
- y el dinero ya lo ha cobrado antes de comenzar el concurso

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Thursday, May 29, 2008

Todos somos socios de Olmert - Israel Harel - Haaretz


- Los judíos religiosos cuentan los días del Omer(*)
- Mientras que los judíos observadores cuentan los días de Olmert (como Primer Ministro)
- Los días del Omer se detendrán en Shavuot
- Pero nosotros no sabemos cuando "los días de Olmert" acabarán

(*) Cómputo de los 49 días o siete semanas entre Pesaj y Shavuot que simboliza el lazo que une la celebración de la libertad física con la libertad espiritual obtenida de los Diez Mandamientos.




Ehud Olmert está de camino a casa. Pero los asuntos por los cuales él tendrá que regresar a su residencia privada no son, y durante mucho tiempo no lo han sido, asuntos personales. Son los asuntos de todos nosotros. Cuando no protestamos por ellos - después de todo, hemos conocido durante todos estos años las noticias que le implicaban en artículos de lujo, las cuentas del partido Likud, las noticias sobre su estancia en el Ministerio de Industria y Comercio y sus operaciones en bienes inmuebles - y le permitimos progresar hasta la cumbre del gobierno, nos convertimos en accesorios. Todos aquellos que se unieron a la lista de Kadima para la Knesset; todos aquellos que forman parte de su staff y aún no se han marchado; toda esa gente conocida, académicos, periodistas y magnates que se sumaron a su séquito durante unas vacaciones, como si fuera el presidente de los Estados Unidos; todos aquellos que alejaron su mirada ante su conducta y ante los hechos - políticos, abogados, altos funcionarios policiales y representantes de medios de comunicación -, todos ellos forman parte del Olmertismo.

Los periodistas Gidi Weitz, Yoav Yitzhak y Mordechai Gilat han estado escribiendo, después de todo, durante años, y con gran detalle, sobre su escasa moral. Sin embargo, todos aquellos que se apiñaron alrededor de él, y fue una muchedumbre muy grande, no sólo no sintieron repugnancia por ello, sino que incluso lo apoyaron.

Olmert se salvó por los pelos de ser procesado una y otra vez, y desde el primer momento se comprobó que él no era el adecuado, desde el punto de vista público, para encabezar el gobierno aún a pesar "de la falta de pruebas". Muy pocos, si los hubo, se levantaron y dijeron: "No es por las denuncias, sino por los aspectos públicos y morales. La gente que es capaz de sobrevivir repetidamente a investigaciones criminales "por la carencia de pruebas" está descalificada para llevar el timón de la vida política de Israel. Al permitirle, y a otros como él como Ariel Sharon, seguir dirigiendo la opinión pública, demostramos cuales son nuestras normas.

Pero eso no es todo; desde el momento en que Olmert cambió su melodía política, fue revitalizado - y hasta empujado - hacia la jefatura política. Todos los ciudadanos importantes - las decenas de miles de israelíes que establecen, influyen y formulan la opinión pública pertenecen a esta categoría - sabían quién era Olmert.

Esto incluye a Ehud Barak y a Ami Ayalon. Ninguno de ellos se levantó, hasta ayer, y dijo: "Este hombre está descalificado". Nadie los había cegado o deslumbrado. Ellos decidieron cerrar sus ojos. E inclusive hoy, después de lo que Morris Talansky ha relatado, muchos de ellos siguen diciendo tercamente que su actuación no fue criminal. Si aún así el testimonio de Talansky se "desliza hacia otro asunto de falta de pruebas", entonces, con respecto a la aplicación de la ley a los altos cargos públicos que se han comportado corruptamente - recordamos perfectamente la escandalosa exención que Sharon y Olmert recibieron del ministro de Justicia sobre el asunto de las isla griegas - Israel podrían comenzar a parecerse a una república bananera.

Olmert no es un hombre vacio, como David Grossman lo acusó de serlo el año pasado. ¿Dónde está ahora su voz, junto con la de los otros profesores y rabinos de la literatura, los caballeros del ejemplo moral en estos tiempos? ¿Están ellos, como los abogados de Olmert, esperando a que se certifiquen las pruebas criminales?

Olmert es totalmente un hombre emplumado. Y él es totalmente responsable de su situación actual. Y los israelíes que aún esperan - con los escritores, los rabinos, los jueces jubilados, los periodistas, las organizaciones que luchan por la justicia social o política [o sea, los moralistas de la izquierda y de la paz] - el espectáculo de las pruebas criminales lo que demuestran es lo que vale su moral cuando se trata de figuras públicas [de su predilección o el denominado "mal menor"]. Como si recibir sobres que contienen dinero en efectivo, sin recibos, sin contabilizar, sin dar cuenta de su origen, destino y fin, no fueran actos que descalifican a una persona con la gran responsabilidad de servir como primer ministro.

Cada día adicional que este hombre permanezca en su puesto, cada día adicional que la opinión pública espere a que le sea proporcionada la prueba criminal, es un día de vergüenza nacional y oprobio. Cada día que no salgamos y no nos manifestemos para que sea depuesto, es un día más en el cual nos resignamos a unas normas inaceptables, y no arrancamos de raiz el mal en nuestra sociedad.


PD. Los comentarios contenidos en los corchetes son míos, pero recalcan el sentido de lo expresado por Harel. Un último añadido, el "gran Avram Burg", el último profeta de la paz y de la moral israelí, ese israelí tan popular en Francia tras adoptar su ciudadanía muy provechosamente (ya saben de que va todo eso, buena reputación garantizada y negocios en la Unión Europea, que nuestro hombre ve con muy malos ojos la posibilidad de un futuro político en Israel), en una entrevista otorgada a Ari Shavit con ocasión de la salida de su último libro (rápidamente traducido, ¿se imaginan por donde irán los tiros y los reproches?), confesaba a Shavit que el mejor político de su generación y a quién daba todo su apoyo era a Ehud Olmert:

"La historia de Ehud Olmert es una gran y terrible tragedia (se refiere a lo sucedido con la Segunda Guerra del Líbano). De todos los de mi generación, que son ligeramente mayores que yo, es el más dotado, el más talentoso, el más experimentado. Nosotros experimentamos un gran cariño el uno por el otro. Yo le quiero mucho. Es uno de los seres más humanos y más morales que conozco en sus relaciones con la gente y con su familia".

Profeta y visionario, sin duda, el señor Burg. No me extraña ni su triste y arrogante carrera política (ambicionó el puesto de Primer Ministro, tras importantes cargos institucionales), ni su nueva faceta "moralista".

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Tuesday, May 27, 2008

Un fracaso de las élites - Ari Shavit - Haaretz

A pesar del regreso de la negociación con Siria, Ehud Olmert ya no es interesante. El hombre que avergonzó a la oficina del primer ministro de Israel ya es historia. Incluso Nahum Barnea y Yair Lapid(*) ya no pueden excusarlo. Inclusive Ben Caspi y Eli Zohar(*) ya no puede desenredarlo. Y Benny Steinmetz y Alfred Akirov ya no pueden salvarlo. Ni siquiera Haim Ramon y Haim Oron pueden parar ya la deriva. La corriente es demasiado poderosa, los miles de dólares en sobres son demasiado.

Toda ilusión finalmente se diluye. Incluso un genio del malabarismo como Olmert no puede continuar haciendo juegos malabares eternamente. Una tras otra las pelotas se le caen de las manos. Él lo intenta, nuevamente, pero sus tentativas no durarán mucho más.

Y entonces, la cuestión se desplaza de Olmert a los demás. Ya sabemos más sobre Olmert de lo que quisimos saber alguna vez. La cuestión importante ahora es: ¿Cómo llegó a ser primer ministro? ¿Por qué, en momentos tan peligrosos, confió Israel su futuro a un político tan interesado en sobres repletos de billetes?

¿Por qué, durante esos dos años en los cuales chocó contra un muro, sólo David Grossman estuvo de pie entre los escritores? ¿Por qué únicamente Mordechai Kremnitzer permaneció erguido entre los grandes académicos? ¿Por qué estuvieron sólos también Zahava Gal-On en el Meretz, y Shelly Yachimovich entre los laboristas? Y nadie en el Kadima. Y ni un sólo gran abogado, y tampoco nadie relevante dentro de la comunidad empresarial.

La respuesta es simple e inquietante. Estamos ante un fracaso de las élites. Olmert se convirtió en primer ministro debido a ese fracaso de las élites. Olmert ha sobrevivido como primer ministro porque personajes centrales dentro de ellas le han protegido.

Olmert nunca engañó a la opinión pública en general. Esta sabía todo lo que tenía que saber para formarse una opinión firme sobre este especulador de bienes inmuebles de Jerusalén. Aunque la opinión pública se encuentre lejana de las fuentes de información y del nexo de los acontecimientos, sabía demasiado bien que Olmert no era trigo limpio.

El problema fueron aquellos que dentro del sistema no sabían o no quisieron saber. Aquellos que se codean con los poderosos y que permitieron que el "colega" de Morris Talansky los pervirtiera. Durante un tiempo, aquellos que están en un nivel superior y cuyo dinero dice lo que se tiene que hacer, actuaron como si fueran sordos, mudos y ciegos. Ni investigaron, ni criticaron, ni exigieron. No actuaron como se supone que debían hacer unos líderes de una sociedad.

Olmert fue un fracaso desde su primer día en el cargo. Fue a la guerra con la intención de eliminar la amenaza de 13.000 cohetes en el norte, y consiguió la amenaza de 40.000 cohetes alrededor de Israel. Prometió reforzar a Mahmoud Abbas y convirtió a Hamas en mucho más poderoso. Prometió evacuar a 70.000 pobladores y no ha evacuado ni a uno. Contribuyó a la decadencia del sistema escolar en vez de solucionarla. Socavó aún más barato el sistema judicial en vez de fortificarlo. Trajo a Israel un decadencia y una parálisis moral sin precedentes. La tentativa de distraer a la gente con una imaginaria paz incrementa ese presente. Es el mayor fracaso como Primer Ministro y el más corrupto en la historia de Israel.

Y aún así, milagrosamente, Olmert permanece como una "estrella" para los ricos, y de alguna manera misteriosa también ha conseguido obtener el discreto apoyo de la intelectualidad. Mientras que Richard Nixon tuvo que luchar contra la élite de costa Este, el Nixon israelí se mantiene con el abierto apoyo de la élite económica, así como con el discreto apoyo de la élite del campo de la paz.

Inocentemente, en un "malentendido", ambas élites colaboraron con él. En esta hora fatídica, han funcionado como unas élites débiles y sin integridad, permitiendo que el espectáculo embarazoso de Olmert ejerciendo de primer ministro sea una etapa de la historia.

Y es ahora, cuando el telón comienza a bajar y el maquillaje teatral se derrite de la cara fraudulenta del héroe, cuando los poderes económicos y los intelectuales israelíes deben rendir cuentas. Pues para que Israel pueda salir de las profundidades de la era Olmert tiene que ser dirigido por los fuertes, por la gente de calidad.

Sin embargo, a fin de poder guiarnos nuevamente, ambos grupos deben comprender y admitir claramente que nos han fallado durante los dos últimos años. Deben admitir su fracaso, analizarlo y corregirlo ellos mismos. Deben desterrar la maldición del tratamiento de guante blanco y renovar su promesa de realismo, moralidad e imparcialidad. Sólo si las élites israelíes sirven a la democracia y no la destruyen, volverán nuevamente a ser dignos.

(*) famosos periodistas israelíes

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Saturday, May 17, 2008

(El caso Olmert) No digan que ustedes no lo sabían - Ari Shavit - Haaretz

No digan que ustedes no lo sabían. Ustedes lo sabían. Ustedes, mimadores de Ehud Olmert, sabían que el primer ministro era un nuevo rico que adquirió su fortuna durante sus años como funcionario. Ustedes, la gente que forma el círculo de protección de Olmert - en el que se incluyen importantes periodistas -, sabían que el primer ministro es un abogado que trabaja entre las regiones más gris y más oscuras de las líneas de demarcación. Ustedes sabían que antaño, cuando él era un likudnik, evitó por muy poco ser salpicado por el asunto de las facturas falsas del Likud. Ustedes sabían que como alcalde de Jerusalén, con regularidad, permaneció en muy caras suites de hotel en lugares distantes. Ustedes sabían que, como Ministro de Comercio e Industria, sus relaciones le otorgaron dudosas prebendas. Ustedes sabían que como Ministro de Hacienda trató de vender la banca Leumi a un amigo por medio de otro. Ustedes sabían que vendió su casa por millones a una corporación misteriosa de las Islas Vírgenes. Ustedes sabían de sus plumas, de sus cuadros, del engañoso estilo de vida que llevaba ese hombre al que ustedes miman para que permanezca como primer ministro.

No digan pues que ustedes no lo sabían. Ustedes lo sabían. No sobre la corrupción criminal, sino sobre la iniquidad pública. No sobre las ilegalidades, sino sobre las actitudes y comportamientos impropios. Ustedes no sabían de la existencia de Morris Talansky. Tampoco sabían que el primer ministro era sospechoso de disponer de dinero efectivo en secreto. Pero, seguramente, ustedes ya sospechaban que para Olmert los residentes de Jerusalén y los ciudadanos de Israel no cuentan. Ustedes sabían que Ehud Olmert no adora respetar ley y las formas apropiadas de un gobernante. Sabían que su mimado es un político ambicioso y desenfrenado.

No digan pues que ustedes no lo sabían. Lo sabían. Ustedes sabían que aguantaron a Olmert durante dos años lo que no aguantaron a Benjamin (Bibi) Netanyahu durante dos días. Ustedes sabían que protegían a Olmert cuando hacia exactamente las mismas cosas que ustedes condenaron en los miembros de Comité Central del Likud y de los líderes del Shas. Ustedes lo sabían y a fin de permitir y conservar el gobierno de Olmert suspendieron su juicio moral. Sabían que a fin de mimar a Olmert, dejaron de ejercer su deber profesional y cívico. Pues, como en un eclipse, bajaron sus ojos y taparon sus oídos. No quisieron reconocer lo que sabían. Permitieron que Olmert les hipnotizara. Permitieron que Olmert se convirtiera en su colega. Permitieron que Olmert les convirtiera en sus marionetas en la web, de las que tiraba de los hilos. Se convirtieron en el baluarte de Olmert. En la franja de seguridad de Olmert. Ustedes hicieron posible la era de gobierno de Olmert.

No digan pues que ustedes no lo sabían. Claro que lo sabían. Pero ustedes pensaron que la paz lo justificaba todo. Pensaron que el miedo a Bibi lo blanqueaba todo. Pensaron que la guerra contra la gran corrupción de la ocupación volvía kosher hacer la vista gorda sobre las sospechas de corrupción en asuntos como la Calle Cremieux, la banca Leumi y el Centro de Inversión. En su búsqueda de los buenos, ustedes se enamoraron de un fraude. En el pasado, ustedes se burlaron de Uri Dan, a quién consideraron un escritorzuelo de la corte de Ariel Sharon. Pero ustedes se han convertido en figurantes de la corte de Olmert.

No digan pues que ustedes no lo sabían. Ustedes lo sabían. Hubo, después de todo, unos cuantos que les advirtieron. Pero ustedes no quisieron oír. Ustedes no quisieron que nadie lo oyera. Ustedes destruyeron al interventor estatal. Vilipendiaron al fiscal general de cuentas. Trataron con condescendencia al puñado de periodistas que permanecieron distantes y en terreno contrario. Han convertido a la paz en el refugio de un sinvergüenza y al sinvergüenza en un destructor de la paz.

La verdad se conocerá pronto. Una puñado de funcionarios decididos, un fiscal estatal valiente, y un procurador general "directo al grano" harán el trabajo. Incluso aquellos que no han comprendido hasta ahora la situación vendrán para comunicar que soportamos tiempos oscuros. Cuando ese día llegue, la pregunta ser planteará: ¿Qué ha pasado aquí? Parte de la respuesta estará delante de su puerta, queridos periodistas importantes. Ustedes lo sabían y ustedes se callaron. Incluso ahora, callan.

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Saturday, March 29, 2008

Ehud Olmert, el hombre sin sustancia - Ari Shavit - Haaretz

Ehud Olmert tiene muchas buenas calidades. El primer ministro es un buen amigo de sus amigos, es un padre fiel de sus hijos, y es leal con sus seguidores. No es brillante, pero es inteligente. No es profundo, pero es pragmático. Es enérgico, diligente y equilibrado. Olmert tiene muchos de los rasgos requeridos para ser un dirigente (fabricante de decisiones). También tiene una virtuosa capacidad para crear redes de poder, y de reforzarlas y activarlas en tiempos de necesidad.

Olmert es un político dotado y multifacético. Sabe ser encantador y como amenazar, sabe jugar a ser un hombre de mundo pero también relacionarse con la gente normal. Es dudoso de que haya alguien en Israel con más relaciones. También es dudoso de que haya alguien que como él sepa cortejar al poderoso y tener relación y amistad con criminales.

Y sin embargo el primer ministro tiene un defecto que eclipsa todas esas buenas calidades: nuestro hombre carece de sustancia. No tiene ninguna visión genérica y global de la realidad. No tiene cimientos éticos ni principios estructurales. En suma, Olmert no tiene corazón. Ni tiene ningunas Tablas de la Ley. En el sentido más profundo, él no sabe de donde vino y a donde va. Por eso mismo, hoy puede decir lo contrario de lo que dijo ayer, sin mover una pestaña.

Tampoco tiene dificultades a la hora de decir una cosa y hacer la contraria. Ya que está guiado más bien por la búsqueda del litigio que de la verdad, el primer ministro es capaz de cambiar de piel y de política como un camaleón. Por eso es un explotador consecutivo de las oportunidades y un superviviente brillante, un moldeador desesperado de la realidad.

Como un capitán sin dirección y sin brújula, Olmert estira su oportunismo hasta el absurdo, y su pragmatismo hasta hacerle perder el camino. Despierta pasiones y domina el juego de los abrazos, e inclusive puede llegar hasta ser hipnótico, pero en sus 40 años dedicados a la política no ha dejado ninguna señal o marca relevante. Incluso en sus dos años como primer ministro no ha realizado nada genuino.

Éstos dos años han sido muy importantes, pues se suponía que en ellos el primer ministro de Israel reforzaría el país antes de las más importante prueba histórica del final de la década.

Durante estos años se supuso que perseguiría la paz y se prepararía para la guerra. Que prepararía el terreno para dividir el país y que a su vez dispondría los corazones de la gente para luchar por su país. Para detener a Irán, para probar a Siria y para agotar a Hamas. En resumen, establecería la legitimidad de Israel como un estado judío y democrático, restauraría en Israel las cualidades de un país caracterizado por la excelencia, rehabilitaría el arte de gobernar y renovaría su importancia. Además, proveería al estado de instrumentos diplomáticos, de orgullo nacional y de un sentido de dirección y de liderazgo.

Olmert no hizo nada de esto. Prometió la convergencia… y cambió de opinión. Prometió un final del conflicto… y nos decepcionó. Falló durante la Segunda Guerra del Líbano… y dejó de entender su significado. Hizo algo, pero no lo bastante, respecto a la cuestión crucial de Irán. Esta perdiendo un tiempo precioso antes de entrar en negociaciones con Siria, no ha formulado una estrategia total y consecuente respecto a Hamas y no ha preparado al país para una futura evacuación de los establecimientos. Además, no ha espoleado a la nación para que este detrás de sus Fuerzas de Defensa (IDF) y reforzarlas.

Pero si la impresión de su lejanía respecto a los asuntos exteriores y de seguridad ha mantenido a esas áreas estancadas durante los últimos dos años, su dejadez respecto a los asuntos internos y de la sociedad ha causado un daño tremendo. No ha realizado la revolución necesaria en el sistema escolar. Ha causado una revolución destructiva en el sistema de justicia, rendido incondicionalmente al Shas, y ha potenciado una centralización de la economía que ha incrementado las diferencias dentro la sociedad. Bajo Olmert, Israel se ha convertido en un país imprudente que abandona al débil y al indefenso. La responsabilidad mutua ha sido erosionada, la justicia social ha sido pisoteada. La corrupción se ha extendido.

En otro país, o en otro período, se podría haber sido más indulgente con los fracasos del primer ministro. Después de todo, todavía es un neófito. Tal vez aprenderá. Aunque miren, según fuentes externas, él ha aprendido a tomar decisiones en el área de la seguridad nacional. Según fuentes económicas, él conduce la economía de una manera razonable. No todo es negro. Ni existen convicciones inquietantes de que su supuesta corrupción personal sea un hecho cierto.

Pero en este país, y en este período, ser indulgente con el gobierno es un lujo. El Israel de hoy necesita de la excelencia en cada área; sobre todo en el área del liderazgo. Olmert carece de esta excelencia. Tampoco la tendrá en el futuro. Incluso si hace esfuerzos para rehabilitarse, una persona sin sustancia no puede conseguir lo que no posee. Una persona sin corazón no puede navegar hacia la paz y no puede resistir una guerra. Una persona sin autoridad moral no puede ser un líder en un tiempo crucial.

Por lo tanto, aunque Olmert sea un buen tipo y un buen amigo de sus amigos, no es su sitio la oficina del Primer Ministro. Dos críticos años más con Olmert en el timón significan una apuesta peligrosa.

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Thursday, January 03, 2008

Ahora no es el momento - Aluf Benn - Haaretz

El informe final del Comité Winegrad‭ ‬sobre el papel desempeñado por la jefatura del país durante la Segunda Guerra del Líbano todavía no se ha publicado,‭ ‬pero ya algunos piden la dimisión del primer ministro Ehud Olmert.‭

‬Puede ser comprensible el deseo de castigar a Olmert,‭ ‬aunque con retraso,‭ ‬por sus errores antes y durante la guerra,‭ ‬comenzando con la designación de Amir Peretz como ministro de defensa,‭ ‬la precipitada decisión de lanzarse a la batalla,‭ ‬el permitir que el IDF fuera arrastrado a una guerra de desgaste y finalizando con una última batalla innecesaria.‭

‬Pero la cólera no es una buena consejera‭ ‬para la política práctica,‭ ‬y la pregunta principal es si destituir a Olmert en este momento sería beneficioso o contraproducente para el país.‭

‬Tras finalizar la guerra Olmert ha conseguido éxitos impresionantes en el objetivo que él se marcó:‭ "‬ocuparse del funcionamiento del país‭"‬.‭ ‬Según cualquier tipo de criterio,‭ ‬Israel funciona mejor bajo Olmert que bajo todos sus precursores.‭

La economía esta en auge,‭ ‬el terrorismo ha disminuido,‭ ‬el sistema político disfruta de estabilidad,‭ ‬ y se reconstruye la fuerza del IDF bajo un ministro de defensa con experiencia.‭ ‬Olmert ha reanudado las negociaciones de paz con los palestinos,‭ ‬y actúa para congelar los establecimientos‭ ‬evitando los enfrentamientos internos.‭

‬Su arriesgada decisión de seguir adelante con el ataque del IAF en Siria no condujo a una confrontación,‭ ‬ni causó daños en el frente internacional.‭ El "mundo‭" ‬es‭ más amistoso con Israel que antes,‭ ‬y el presidente de los Estados Unidos está de camino a Jerusalén,‭ ‬por primera vez en su mandato.‭

‬Pero Olmert ha fallado a la hora de dar esperanzas sobre el futuro.‭ ‬Un año y medio después del alto el fuego en el Líbano,‭ ‬el estado de ánimo nacional reflejado en las encuestas está aún bajo.‭ ‬El crecimiento financiero y los escasos ataques terroristas no sirven para calmar a la gente,‭ ‬que teme por el futuro de su país enfrentado a las amenazas del Islam radical bajo un liderazgo impopular.‭ ‬La opinión pública parece bostezar ante las nuevas conversaciones inestables con el presidente palestino Mahmoud Abbas.

La declaración final de la cumbre de‭ ‬ Annapolis,‭ ‬donde se prometió‭ "‬hacer todo lo posible‭" ‬para conseguir un acuerdo israelí palestino,‭ ‬fue contemplada como una nueva colección de palabras vacías.‭

‬El manejo impresionante de la coalición gubernamental que permitió al gabinete aprobar a tiempo el presupuesto nacional y sin escándalos,‭ ‬se percibe como fruto del mercadeo político,‭ ‬y como un ejercicio de supervivencia más que como una dirección gubernamental apropiada.‭

‬La lección principal que podemos obtener de la jefatura de Olmert es que el poder de decisión y la capacidad de tomar las decisiones adecuadas no es suficiente.‭ ‬La solidez nacional requiere un liderazgo popular que transmita seguridad.‭

‬Pero supongamos que Olmert sea obligado a dimitir después de la publicación del Informe‭ ‬ Winograd: ¿qué haría su sucesor‭? ¿‬ofrece algunos de los contendientes y aspirantes al puesto una solución diferente para los problemas del país‭? ¿‬ofrecen un rumbo diferente‭? ¿‬manejaría la ministro de Asuntos Exteriores Tzippi Livni las negociaciones con los palestinos de manera diferente‭? ¿‬tendría el ministro de Defensa Ehud Barak un respuesta mejor para‭ enfrentarse a los cohetes Qassam que aterrizan en el norte del Negev‭ ? ¿cambiaría el líder de la oposición Benjamin Netanyahu su melodía sobre Irán si tomara el timón‭? ¿‬detendría las conversaciones con Abbas‭ ‬,‭ ‬tan importantes para los americanos‭? ¿‬cualquiera de ellos reanudaría las conversaciones con Siria,‭ ‬ahora que hasta Francia boicotea al presidente Bashar Assad‭?

Israel hoy en día no tiene un argumentario político genuino como el que tenían el antiguo primer ministro Yitzhak Shamir con Shimon Peres‭ ‬,‭ ‬o Netanyahu con el antiguo primer ministro Yitzhak Rabin.‭

‬Todos los candidatos parecen señalar una misma ruta:‭ ‬unas negociaciones cautelosas con los palestinos moderados,‭ ‬el boicoteo diplomático de Hamas,‭ ‬un progreso cero de la vía siria,‭ ‬un temor presente ante la nuclearización de los iraníes y proseguir con el crecimiento económico.‭

‬En tal situación,‭ ‬sustituir al primer ministro sólo generaría ruido y pondría el país ante una campaña electoral innecesaria cuyos resultados no cambiarían nada.‭

El año‭ ‬2008‭ esta‬ra determinado por la finalización de la era Bush,‭ ‬y su capacidad política determinará los movimientos de los frentes diplomáticos y de los frentes de seguridad.‭ ‬Antes que nada,‭ ‬determinará la decisión de Israel de si hay que golpear a Irán o dejarlo en paz,‭ ‬con la esperanza de que la siguiente administración estadounidense tenga éxito a la hora de alcanzar un entendimiento que ablandaría a la República Islámica.‭

‬También se requerirá que el gobierno haga tantos progresos como pueda en las negociaciones de paz,‭ ‬que consiga un alto el fuego estable‭ ‬ con Hamas en Gaza y que recupere a los soldados secuestrados.‭

‬El próximo año,‭ ‬las cosas serán diferentes.‭ ‬La Casa Blanca verá a un nuevo líder que tratará de diferenciarse de Bush,‭ ‬y de aplicar un nuevo liderazgo americano en el Oriente Medio.‭

‬Esto sería un momento apropiado para una nueva instrospección sobre el liderazgo‭ israelí,‭ ‬y su reacondicionamiento a una nueva era en la región.‭ ‬Por eso tiene sentido ir a las elecciones en‭ ‬2009,‭ ‬cuando el foco de la atención defina un liderazgo apropiado para el país,‭ ‬en vez de pasar facturas pendientes por la última guerra.

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Wednesday, January 02, 2008

El responsable del fracaso en la guerra tiene un nombre: Ehud Olmert - Gonen Guinat - Israel Hayom

Aún antes de que se publique el informe de la Comisión Winograd, que investigó la actuación de las autoridades durante la Segunda Guerra del Líbano, el primer ministro Ehud Olmert anunció que no pensaba renunciar. Pase lo que pase. Él no renunciará. Sí, incluso si se declara públicamente que su actuación fue un fracaso absoluto y que su capacidad para ejercer el cargo de primer ministro no supera la capacidad de –digamos– la diputada Rujama Abraham, él no piensa renunciar. Y esto significa que no tiene sentido de la responsabilidad. O en palabras más sencillas: según sus propias palabras, Olmert es un irresponsable.

Todo de forma bastante casual y sin ninguna relación. No vayamos a pensar que hay alguna vinculación entre el informe que acerca aún más a Olmert al borde del precipicio y la vergonzante campaña de relaciones públicas que está realizando. Hasta hace poco, durante varios meses, no encontró un solo momento libre para reunirse con el profesorado que llevaba casi dos meses de huelga. Hasta hace poco, en su despacho, respondían negativamente a casi toda solicitud de reportaje o de entrevista. Pero, de pronto, no sólo da entrevistas sino que habla de las cosas más insólitas: 20 minutos sobre fútbol en un programa de deportes, una media hora en el programa del popular cómico Iatzpan y, como si todo esto fuera poco, también su mujer navega entre diferentes programas televisivos. Y todo esto sin ninguna relación con la enorme nube negra que amenaza con caerle encima proveniente de la Comisión Winograd. Nada que ver.

Cuando asumió el cargo, el primer ministro recibió un automóvil, un despacho, personal a su servicio, de hecho, el equipo de trabajo más grande que hay en el país. Pero cuando le entregaron todo eso se olvidaron de hacerle entrega de una sola cosa: responsabilidad. Olmert y los Atniel Shnelerim que hay a su alrededor, abren los ojos bien grande, sorprendidos, como si quisieran preguntar: ¿Qué? ¿Por qué no nos dijeron antes que él es responsable de sus decisiones? ¿Cómo podíamos saber que el primer ministro es responsable de sus actos? Y las excusas que vienen después son, una vez más, las mismas que se utilizan para defender a los fracasados en el poder: ¿Cómo podemos dejar el país en el caos y la incertidumbre? ¿Para qué provocar inestabilidad? ¿Por qué no darle la posibilidad de enmendar sus errores?

Y todavía no llegamos al colmo: ¿Quién conoce los errores de Olmert mejor que el propio Olmert? Sin duda que él debe continuar en el gobierno. Y ahora, por favor, enciendan los televisores que Aliza Olmert nos va a mostrar cómo se preocupa por los pobres e indigentes.

Y aún hay más. No pasa más que un rato y resulta ser que la culpa no la tiene Olmert. Somos nosotros. Después de los graves errores en la Guerra del Yom Kipur, el entonces Presidente del Estado impuso la expresión: “Todos somos culpables”. Ése fue un intento patético de salvar a Golda Meir y a Moshé Dayán de su responsabilidad por la muerte de 3.000 soldados. La prensa repudió abiertamente esa expresión. Lo cual podría significar que la prensa de entonces era mejor que la de hoy en día.

De todos modos, ahora la culpa es nuestra. Nosotros participamos en las reuniones de gabinete, nosotros tomamos las decisiones. ¿Y saben qué? Nosotros también quisimos, junto con Haim Ramón, sobrepasarnos con una joven soldado. Nunca andes solo, Olmert.

¿Nosotros somos culpables? Realmente no está bien que el pueblo quisiera derrotar a Hezbollah. Porque, en realidad, la reacción natural que se espera de un pueblo cuando un país vecino permite que una organización terrorista lo ataque con cientos de misiles después de haberle secuestrado a tres soldados, es que la gente salga a las calles y organice un festival de danza, poesía y teatro.

Es muy extraño que cuando les secuestran soldados, un pueblo los quiera de regreso. Es extraño que el pueblo no haya estado dispuesto a aceptar el hecho de que 400 misiles por día fueran únicamente la respuesta del grupo terrorista ante su existencia, a su mala costumbre de respirar. Según la lógica de quienes apoyan al primer ministro, lo que sucede no es que Olmert no sea digno de ser nuestro primer ministro porque no sea capaz de protegernos y defendernos. Nosotros somos los que estamos equivocados y los que actuamos mal ya que creemos que tenemos derecho a esa protección y a esa defensa.

(Artículo recogido de Povesham y proveniente del nuevo periódico israelí Israel Hayom)



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Friday, December 28, 2007

Una última oportunidad - Ari Shavit - Haaretz

En un sentido estricto, inmediato, la Segunda Guerra del Líbano fue una locura de guerra; un caso serio de fracaso en el liderazgo. Los líderes del verano del 2006 cargan con la responsabilidad de haber conducido un acontecimiento nacional de importancia crucial con una negligencia criminal.

Casi todos los líderes fueron obligados a hacer frente a su responsabilidad por su negligencia. El comandante de división, el jefe del comando, el subdirector de personal, el jefe del Estado Mayor, el ministro de defensa, todos se han ido. Sólo el primer ministro permanece. Si después del informe Winograd Ehud Olmert sigue en su puesto, el concepto de responsabilidad no tendrá ya ninguna importancia en nuestras vidas.

Sin embargo, existe otro amplio y profundo sentido en esta guerra. Nos mostró que no hay ninguna congruencia entre el Israel del s. XXI y los desafíos que afronta.

La guerra nos enseñó que el liderazgo nacional no es digno: en vez de dedicarse a los problemas fundamentales de la existencia israelí su preocupación radica en su propia supervivencia y en la manipulación política, y es que el gobierno central es estéril, incapaz de planificar, gobernar y asegurar que éste país funcione correctamente.

Otro hecho expuesto por la guerra es que el IDF no es el ejército excepcional que debería ser. Y además, que esa sociedad israelí que durante las últimas décadas ha adoptado una moral de extremado individualismo ha debilitado los valores cívicos, la responsabilidad reciproca y la solidaridad. La guerra nos enseñó que Israel se ha convertido en un estado con una economía de mercado floreciente pero con una cultura política defectuosa, falta de profundidad e integridad, negligente y pretenciosa.

Unos días después de la guerra y silenciados los Katyushas, el primer ministro dijo que la guerra había sido una bendición porque había revelado a tiempo aquellas cosas que Israel tenía que corregir. En este caso Olmert decía la verdad.

En un sentido estricto, fue una guerra escandalosa e innecesaria, pero en un sentido más amplio, la guerra generó una oportunidad. Nos presentó un cuadro claro y espeluznante de nuestra enfermedad y nos ha forzado a afrontar el año siguiente como un año de cura. De recuperación de un cuerpo enfermo.

Pero el 2007 no ha sido un año de curación; al contrario. Ni el crecimiento de un 6%, ni las torres de lujo a lo largo de la Avenida Ayalon pueden ocultar que la situación permanece sin variaciones.

El liderazgo nacional es cínico, el gobierno central está emasculado, el ejército se esfuerza y se entrena, pero todavía existe demasiada mediocridad y evasión de responsabilidades. Las diferencias sociales llegan a un nivel sin precedentes y la solidaridad se derrumba.

Al final de este año supuestamente decisivo es completamente evidente que si una mañana las sirenas suenan otra vez nos sorprenderán de nuevo exactamente como lo hicieron en el verano del 2006. Y encontrarán la misma crisis de liderazgo y de valores. Como si no hubiéramos sido advertidos, como si los 33 días de pérdidas y de fracaso no nos hubieran presentado un cuadro cruel de nuestra situación.

La responsabilidad principal de dejar pasar la oportunidad del 2007 la tienen las mentiras del primer ministro.

Él es el culpable de que el año 2007 no sea el año de la rehabilitación de Israel, sino el año de la supervivencia de Olmert. Pero hasta los opositores al primer ministro - incluso este periodista - también cargan con su responsabilidad. Arrastrados por una preocupación exagerada por el hombre más bien que por el problema, por la culpa más que por la rehabilitación.

Sí, Olmert debe dimitir. Pero su dimisión no es un fin en sí mismo. Su dimisión debe producir anticuerpos y generar un cambio total de conceptos y valores.

Dentro de aproximadamente dos semanas el informe del Comité Winograd será publicado.

Las diferentes fuerzas ya están preparadas: unos atacarán y otros repelerán los ataques, unos enfatizarán los fracasos y otros los blanquearán. Sin embargo, el Día de Winograd será mucho más importante que todas estas pequeñas cuestiones.

En cierto modo, será el día de la última oportunidad. Nos dará a todos una última oportunidad para interiorizar lo que descubrimos durante la Segunda Guerra del Líbano y curar a Israel.

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