Saturday, March 21, 2015

“No creo que jamás haya habido una relación personal tan mala (Obama/Netanyahu)” - El Global




Elliott Abrams, especialista en Oriente Próximo del Consejo de Relaciones Exteriores, asesoró a George W. Bush durante los años de la guerra de Irak. Es uno de los miembros más destacados del movimiento neoconservador. El viernes respondió por teléfono a unas preguntas sobre las recientes tensiones entre Estados Unidos e Israel.

Pregunta: Muchos presidentes americanos han tenido enfrentamientos con primeros ministros de Israel. ¿Qué es diferente ahora?

Elliot Abrams: Si quiere retrotraerse a la mayor diferencia política, piense en 1956, en Suez. Siempre habido diferencias políticas. Lo diferente ahora es, creo, el grado de odio personal, y creo que no es una palabra demasiado dura, que la administración siente hacia Netanyahu. Y creo que esto es nuevo. Otros presidentes han tenido descauerdos de varios tipos. Pero a veces era en el contexto de una relación personal muy buena, como la que [George W.] Bush tenía, o [Bill] Clinton. A veces era en un contexto de ninguna relación personal, como el Bush mayor e [Isaac] Shamir. No creo que jamás haya habido una relación tan mala [como la de Barack Obama con Benjamín Netanyahu]. Uno de los motivos para esto es Irán, claro. Si hay un acuerdo con Irán, me pregunto si esto cambiará un poco, porque la administración teme que Netanyahu sea capaz de ayudar a oponerse al acuerdo con Irán. Si se cierra el acuerdo con Irán y se firma, y hay una resolución de la ONU, entonces quizá, quizá esto se reduce un poco.

P: ¿Porque el presidente Obama querrá tener la ayuda de Netanyahu?

EA: No, lo digo en el sentido de que no será tan importante. Si hay un acuerdo con Irán, ya estará hecho. No creo que pueda hacerse nada para mejorar la relación entre Netanyahu y Obama. Lo que me choca es el deseo de la Casa Blanca de no mejorarlo. En otras ocasiones he puesto el ejemplo de la relación entre George W. Bush y Jacques Chirac. No se llevaban nada bien, pero la Casa Blanca, claro, no quería que el problema personal interfiriese en las relaciones entre Estados Unidos y Francia. En ello trabajamos, esencialmente a través de los dos consejeros de seguridad nacional. La Casa Blanca [ahora] no parece querer hacer esto. Parece estar perfectamente contenta con una relación muy mala.

P: ¿Cómo influye la mala relación personal entre los líderes en la relación entre ambos estados?

EA: Hasta ahora no ha influido demasiado en la relación de inteligencia o militar. Pero el impacto se nota en la relación política. Con esto me refiero a cosas como la ONU. Lo primero que ocurrió tras la elección [en Israel] es que se empezaron a escuchar a personas de la Casa Blanca diciendo en privado que quizá Estados Unidos no vetaría ciertas resoluciones del Consejo de Seguridad. El nivel de ayuda lo fija el Congreso y sobre esto la Administración no puede hacer nada, pero en el Consejo de Seguridad el Congreso no puede hacer nada. Esto lo controla el presidente. Y es importante, porque existe un esfuerzo por parte de varias personas y organizaciones de criticar a Israel, de aislar a Israel, de boicotear a Israel. Y creo que el nivel de resistencia, la pasión en la resistencia, depende en parte de la posición de Estados Unidos. Así que, si Estados Unidos resiste menos, [estas personas y organizaciones] tendrán más éxito, particularmente en Europa.

P: Habla usted de la relación entre Chirac y Bush. También fue mala la relación personal entre Bush y el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero tras retirar este las tropas españolas de Irak. ¿Era una situación similar?

EA: El presidente Bush tenía muy buena relación con Aznar y no con Zapatero. La cuestión era: ¿podemos aislar [este problema]? La contribución española a Irak no era importante militarmente sino simbólicamente. Pero la idea era que era necesario aislar las áreas de desacuerdo porque España, por ejemplo, es un miembro de la OTAN. Mi recuerdo es que teníamos una relación de trabajo con el embajador español. En el caso de Francia teníamos una relación con el embajador francés, que era Jean-David Levitte. Levitte había sido consejero de seguridad nacional y embajador ante la ONU. Creo que lo gestionamos bastante bien, pero lo logramos porque queríamos. Creo que ahora [con Israel] no quieren.

P: Cuando a Casa Blanca habla de revisar su posición en la ONU. ¿Es una amenaza retórica o realmente Estados Unidos podría aislar a Israel?

EA: Existe la posibilidad de un voto. Durante tiempo se ha hablado sobre si Obama presentaría un plan de paz americano. Se pensó en ello durante el primer mandato de Obama [2009-2013] y todos sus consejeros dijeron que no lo hiciera porque no tendría éxito, parecería un fracaso, y lo que ocurriría sería que tanto en el lado israelí como en el palestino aplaudirían las partes que les gustaran y discreparían de las que no les gustaran. Así que, ¿para qué hacerlo? No lo hagas. Y Obama no lo hizo. Tampoco creo que ahora lo haga. Pero en su lugar podría haber una resolución de la ONU [en vez de una propuesta de EE UU]. Tradicionalmente Estados Unidos vetaría una resolución de este tipo con el argumento de que el único camino a la paz es una negociación directa entre israelíes y palestinos. La ONU no puede reemplazar las negociaciones directas. Así que esto representaría un cambio. Y sería una prueba interesante para los demócratas y, en particular, para Hillary Clinton [probable candidata a la presidencia]. Si usted fuera presidenta, ¿vetaría una resolución como esta? Y hay otro problema: parece que, si hay un acuerdo con Irán, llegará al Consejo de Seguridad de la ONU. como resolución del Consejo de Seguridad. Y usted sabe que muchas personas en el Congreso, incluidos muchos demócratas, piensan que esto es una mala idea: el Congreso debería votar sobre esto, no la ONU. Si Obama va a la ONU por el acuerdo con Irán y va a la ONU por una resolución sobre el conflicto israelo-palestino, estás tentando a muchos demócratas en el Congreso, y quizá a Hillary Clinton, para que digan, no estoy de acuerdo

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Wednesday, March 04, 2015

El punto de vista de Shlomo Cohen sobre el acuerdo nuclear con Irán y la interrupción de Bibi


!! Michell, apaga la TV !!. Ya casi estaba a punto de conciliar el sueño

Unas exitosas negociaciones nucleares a los ojos de los iraníes
Lo mismo, pero a ojos de los americanos

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Tres artículos muy recomendables sobre el discurso de Netanyahu en el Congreso del Times of Israel


¿Por qué Obama odia a Netanyahu, y viceversa?

La enemistad entre los dos líderes se agrava aún más y llega al punto álgido con la oferta de acuerdo a Irán, pero es un odio antiguo y profundo que no terminará, independientemente de cómo se resuelva la crisis



Irrevocable y devastadora acta de acusación de Netanyahu contra Obama

Netanyahu sacrifica a sabiendas lo que quedaba de su relación con el presidente americano en un intento de frustrar "un acuerdo muy malo 'con Irán.



Obama rechaza el discurso Congreso de Netanyahu como "nada nuevo"

La líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, dice que las críticas de Netanyahu al acuerdo con Irán son "condescendientes" hacia la inteligencia de los estadounidenses, pero algunos demócratas se pronuncian a favor del líder israelí

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Sunday, March 01, 2015

El Haaretz desea un castigo sin precedentes a Netanyahu, y acusa a Obama de debilidad por no haber jugado sucio. El asunto de Irán apenas les interesa



Obama es el mayor activo político de Netanyahu - Anshel Pfeffer - Haaretz

Si hace dos meses alguien hubiera predicho que dos semanas antes de las elecciones de Israel, Benjamin Netanyahu se dirigiría al Congreso en contra de la voluntad expresa de la administración Obama, nadie hubiera creído que incluso Netanyahu fuera tan lejos.

Si la predicción hubiera sugerido que, una semana antes del discurso, una campaña publicitaria del Likud acusara a los EEUU de tratar de vetar al establushment de Israel y que Netanyahu culparía a las potencias mundiales de permitir a Irán construir un arma nuclear, estaríamos llamando a los hombres de las batas blancas (loqueros).

Pero todo esto ha sucedido y aún no estamos más cerca de entender exactamente por qué el primer ministro israelí, que supuestamente conoce mejor que cualquiera de sus predecesores los EEUU, está hundiendo la alianza estratégica en su peor crisis, en momentos en que Israel necesita el apoyo de los Estados Unidos más de nunca.

Tres posibles razones se han avanzado.

En primer lugar, Netanyahu dice que el Congreso de los Estados Unidos es el mejor lugar para advertir al mundo en contra de un peligroso acuerdo nuclear con Irán. Resulta inverosímil que un discurso, por bueno que pueda ser, pueda tener ese tipo de efecto, pero Netanyahu tiene fe en su propia retórica.

En segundo lugar, esta es la estrategia definitiva del Likud para dominar la agenda electoral y enfocar esta campaña sobre un solo tema: la capacidad de Netanyahu para manejar a Irán. Cualquiera que sea lo que el público piense de él, las encuestas coinciden en que la mayoría de los israelíes aún dicen que es el más adecuado para el puesto que cualquiera de sus rivales.

Y mientras muchos encuentran en este razonamiento el colmo del cinismo, Netanyahu y su círculo inmediato de admiradores están convencidos de que Israel se dirige hacia el desastre si cualquier otro se encuentra al frente de la oficina del primer ministro. No se trata pues de conveniencia política, sino de una necesidad nacional.

La tercera razón tiene sus raíces en las extrañas maquinaciones y egolatrías de los seguidores y clientes estadounidenses de Netanyahu, el principal de ellos el magnate de los casinos Sheldon Adelson.

Para ellos, una buena pelea con Barack Obama no es un subproducto desafortunado del discurso, es el resultado deseado.

Cada una de estas razones figuran sustancialmente en la motivación de Netanyahu de poner en peligro la relación especial entre Jerusalén y Washington.

Pero también es cierto que las montañas de análisis y opiniones de los expertos hasta la fecha han culpado principalmente  aNetanyahu y en parte al eje formado por el embajador Dermer y el portavoz republicano Boehner. Pero la cuestión sin respuesta es la siguiente: ¿Podría Netanyahu haber considerado una estratagema tal si alguien más hubiera estado en la Casa Blanca?

Netanyahu nunca se hubiera atrevido a echar mano de ella ante Bill (o Hillary) Clinton, o ante uno de los Bush, porque su castigo hubiera sido rápido y terrible. Ellos le habrían detenido para destruirlo políticamente, y no en Washington, sino donde realmente importa a Netanyahu, en Israel.

La respuesta de la administración Obama hasta el momento, como han demostrado John Kerry y Susan Rice esta semana criticando a Netanyahu, ha sido de bastante dureza. Pero decirle a Charlie Rose que las acciones de Netanyahu son "destructivas" y recordar a un comité del Congreso la forma en que se alentó a los EEUU para embarcarse en la guerra de Irak, podría dañar a Netanyahu en los Estados Unidos, pero es estrictamente para consumo interno.

Nada de esto resuena entre los posibles votantes de Netanyahu en Israel (con excepción de aquellos israelíes que nunca votarían al Likud de todos modos).

Si hubieramos estado ante un Clinton o un Bush, el libro de reglas habría salido volando por la ventana, y una cohorte de asesores de campaña habría trabajado día y noche para que un montón de información realmente perjudicial hubiera caido en manos repentinamente de los medios de comunicación israelíes, todo para asegurar la caída de Netanyahu el 17 de marzo.

Pero Obama no juega duro.

Hace casi seis años, a principios de la primera administración Obama, Netanyahu seguía preocupado por lo que Obama podría hacer contra él. Es por eso que hizo el discurso de Bar-Ilan, aceptando por primera vez una solución de dos Estados y estando de acuerdo en congelar la construcción de asentamientos durante 10 meses.

Desde entonces no ha pasado nada para que Netanyahu tenga la sensación de que tiene que temer a Obama.

Si en algún momento la administración Obama se hubiera empeñado en realizar una política exterior valiente y de principios, Netanyahu podría haber tenido dudas.

Pero ¿por qué debería temer a un presidente americano que permitió que Bashar Assad cruzara descaradamente cada línea roja que dicho presidente dibujó en el suelo empapado de sangre de Siria? ¿Un presidente que no ha tenido problemas con uno de sus asesores que ha acuñado la frase "liderando desde la retaguardia"? ¿Un presidente que se ha ausentado de cualquier compromiso serio ante la rastrera conquista de Ucrania por Rusia, dejando esa tarea a los líderes de Alemania y Francia?

Obama se ha atragantado a cada paso del camino ante el caos que ha envuelto a Libia, Irak y Egipto, en una endeble actuación a la hora de ejercer la influencia de los Estados Unidos sobre los aliados estadounidenses, o a la hora de sostenerlos.

Naciones pro-occidentales de Asia han sentido desesperación ante su falta de reacción significativa ante las pruebas nucleares de Corea del Norte y la agresión china.

Netanyahu nunca le gustó a Obama. Él le temía desde el momento en que ganó las elecciones de 2009, sólo dos meses después de su toma de posesión de la presidencia.

¿Pero qué líderes mundiales que esperaban la era Obama con esperanza no se han sentido defraudados? ¿Quién no ha sufrido al ver como decepcionaba? ¿Acaso Erdogan de Turquía y los emires de Qatar han pagado un precio por apoyar activamente e instigar el terrorismo islámico?

Si Erdogan, Putin y Kim Jong-Un han podido salirse con la suya, las razones para ello de Netanyahu también son válidas.

Pero Netanyahu se equivoca. Israel confía en su alianza con los EEUU en una forma que pocos países lo hacen, y el daño que la está causando sobrevivirá al último mandato de Obama. Porque por ahora Netanyahu está viviendo en el corto plazo.

No se trata solamente de la singular incapacidad de Obama de jugar sucio lo que ha permitido a Netanyahu tomar ventaja. Si bien la gran mayoría de la clase política y diplomática de Israel se ha levantado en armas ante su imprudencia, el presidente de Estados Unidos no disfruta de la simpatía o dek respeto para dibujar un contragolpe político efectivo.

Como en muchos otros países, Obama ha logrado decepcionar dramáticamente a ambos lados de la división política de Israel.

Los rivales de Netanyahu, incluido el líder laborista Isaac Herzogm no son fans de lo que ven como una posición temeraria de Obama en su intento de firmar un acuerdo con los iraníes a toda costa. Y mientras el ala izquierda israelí anhela un acuerdo diplomático con los palestinos, observa horrorizado la ineptitud de los esfuerzos de su gobierno para hacer avanzar el proceso de paz.

A diferencia de los anteriores presidentes, Obama ha realizado escasos esfuerzos por cortejar a la opinión pública israelí y es profundamente impopular en Israel. En muchos aspectos de seguridad, la cooperación diplomática entre EEUU-Israel durante los últimos seis años nunca ha estado tan próxima, pero este hecho no se ha registrado con los votantes.

Figuras del Likud están describiendo en privado el furor que rodea al discurso de Netanyahu como una situación positiva donde siempre ganan. Ahora ya no importa cómo reaccione la administración Obama, Netanyahu marcará tantos ante su base, y todas las críticas a sus políticas y todas las revelaciones sobre sus asuntos personales y sobre los affaires sociales y financieras de su gobierno, están siendo ahogados por la pugna con Washington.

En este punto, una reacción de la administración Obama puede incluso favorecer a Netanyahu. Puede que cualquier reacción del presidente americano, no importa cual sea, es probable que ayude a Likud a ganar los votos de la derecha que carece para asegurarse ser el mayor partido el 18 de marzo.

Obama es actualmente el mayor activo político de Netanyahu.

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¿Cómo se atreve a desafiar los deseos de todo un premio Nobel de la Paz (¿por cierto, alguien sabe por qué le dieron ese premio?)

Saturday, February 14, 2015

Foxman: La campaña lanzada por JStreet (lobby judío progresista pro-Obama) contra Netanyahu es "inflamatoria y repugnante" - Sam Sokol - JPost



La campaña de J Street para tratar de alistar a los judíos estadounidenses en su campaña de protesta contra el próximo discurso ante el Congreso del primer ministro Benjamin Netanyahu es "inflamatoria y repugnante", dijo el director de Liga Anti-Difamación Abraham Foxman el pasado miércoles.

Foxman, quien él mismo ha pedido a Netanyahu que se vuelva a pensar la oportunidad de dar dicho discurso, se mostró en desacuerdo con la afirmación del lobby pro-Obama que "ciertamente él (Netanyahu) no puede reclamar ningún mandato para hablar en nombre de los judíos en los Estados Unidos".

Netanyahu dijo recientemente a una reunión de activistas franceses del Likud que, así como él viajó a París, tras el ataque a Charlie Hebdo y al supermercado kosher, "no sólo como primer ministro de Israel, sino como representante de todo el pueblo judío", él también "quiere ir a cualquier lugar al que se le invite a transmitir la posición de Israel en contra de los que quieren asesinarnos", según informó el Haaretz.

En respuesta, J Street inició una campaña en la que exhortaba a los judíos estadounidenses a hacer oír su voz mediante la firma de una petición donde afirman que no creen que Netanyahu habla por ellos.

"Él está en medio de una campaña electoral bastante difícil, luchando junto con otros líderes de partidos de la derecha por su derecho a representar a los israelíes, pero desde luego no puede reclamar ningún mandato para hablar en nombre de los judíos en los Estados Unidos", se puede leer en la petición.

"El primer ministro lo ha hecho en el pasado y volverá a utilizar al Congreso de los Estados Unidos como apoyo para sus campañas políticas", escribió el director ejecutivo de J Street Jeremy Ben-Ami en la página de Facebook de su organización.

Foxman criticó la campaña lanzada por Ben-Ami a pesar de su propia y abierta oposición a los planes de Netanyahu, afirmando en un comunicado que "con el grado de controversia que rodea al programado discurso del primer ministro Benjamin Netanyahu ante el Congreso, la campaña y la petición de J Street que intenta distanciar a los judíos americanos del primer ministro democráticamente elegido de Israel, resultan inflamatorias y repugnantes, y exacerban las ya muy calientes y politizadas relaciones Estados Unidos-Israel en un momento tan crítico como este con las negociaciones de Occidente con Irán".

"Recordemos lo que está en juego: prevenir que el extremista Irán obtenga un arma nuclear que podría poner en peligro la existencia misma de Israel. Ante ese objetivo, el Sr. Netanyahu seguramente representa no sólo a los israelíes, sino también a los judíos de América".

En una entrevista la semana pasada con el diario judío Forward, Foxman calificó el plan del primer ministro de dirigirse al Congreso de "una tragedia de consecuencias no deseadas". Foxman comentó que el frenesí mediático que rodea al discurso lo ha "convertido en un circo". Foxman señaló que "hay que comenzar de nuevo, y se necesita una declaración adulta y madura, ya que esto no era lo que queríamos. Ahora es el momento de volver a calibrar todo el asunto, volver a empezar y encontrar una nueva plataforma y un nuevo calendario para evitar las distracciones".

Si bien Foxman no cuestionó la urgencia de hacer frente a las ambiciones nucleares de Irán, lo cual debería ser el foco central del discurso, "la controversia desatada le ha arrebatado el mensaje a Netanyahu dejándolo en un segundo plano".

J Street contrarrestó las críticas de Foxman citando una declaración de 1950 de David Ben-Gurion, en la que el primer ministro fundador decía que "el Estado de Israel habla sólo en nombre de sus propios ciudadanos y de ninguna manera pretende representar o hablar en nombre de los judíos que son ciudadanos de cualquier otro país; y que los judíos de los Estados Unidos, como comunidad y como individuos, no tienen un apego político a Israel".

En su réplica, la organización J Street dijo sentirse "sorprendida y desconcertada" por las palabras de Foxman y dijo que no había "nada de inflamatorio o repugnante, ya sea en la forma o en el contenido de nuestras acciones".

El llamamiento de J Street a Netanyahu para que aplace su intervención hasta después de las elecciones de Israel no fue diferente del de Foxman, afirmó el lobby pro-Obama, agregando que la única diferencia entre los dos es que J Street ha "proporcionado un mecanismo para que los muchos judíos de América que sienten que Netanyahu no habla por ellos expresen ese sentimiento".

Netanyahu ha afirmado la importancia de hablar ante el pueblo estadounidense (Congreso) el 24 de marzo. Esa fue la fecha que 10 senadores demócratas, que se mostraron de acuerdo en retrasar la votación de una legislación que contenía nuevas sanciones contra Irán, dieron al presidente Obama como fecha límite, después de la cual se comprometían a cooperar con los republicanos apoyando dicha legislación.

La lobby pro-Obama también afirmó que la inmensa mayoría de los judíos de América apoya el enfoque de la administración Obama sobre Irán frente al de Netanyahu.

J Street también afirmó que el único discurso incendiario y repugnante sobre el tema "ha venido de los grupos de la derecha, como la Organización Sionista de América (ZOA), que ha comparado a los opositores al discurso de Netanyahu a los apaciguadores de Hitler durante la década de 1930".

"Todo el mundo admitirá fácilmente en estos días que el liderazgo judío estadounidense durante la década de 1930, e incluso ya entrada la década de 1940, estuvo ausente y desaparecido en combate ante la causa y la suerte de los judíos de Alemania y de Europa", les respondió contundentemente el presidente de la ZOA, Jeff Daube,

"Los que critican a los que se muestran extremadamente críticos con el primer ministro Netanyahu, están tratando simplemente de elevar la conciencia de modo que no tengamos una repetición de lo que sucedió en 1939", explicó Jeff Daube, añadiendo que el primer ministro está "tratando de atraer la atención del mundo sobre una amenaza existencial, porque estamos hablando de los seis millones de judíos que perecieron en aquella época  y ahora estamos hablando de los seis millones de judíos de Israel".

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Saturday, February 07, 2015

¿Qué gana Netanyahu yendo contra Obama? - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Los argumentos que sustentan la decisión del primer ministro Netanyahu de aceptar la invitación para hablar sobre Irán en el Congreso no son muy convincentes. Las desventajas son obvias mientras que el beneficio es cuestionable. No es de extrañar, entonces, que la mayoría de los expertos y analistas saludaran su decisión con escepticismo.

Y es aún menos sorprendente que los críticos de Netanyahu la saludaran con desprecio. Sus críticas contra ella eran simples: "él lo hace por razones políticas, para beneficiarse a sí mismo, no a Israel". O en una formulación mucho menos caritativa: "él está dispuesto a ir tan lejos como para dañar a Israel para así aumentar su propia oportunidad de obtener beneficios políticos en las próximas elecciones".

Esta afirmación, como escribí la semana pasada, es problemática porque es especulativa. Los críticos no tienen forma de saber realmente si la motivación que está detrás de la decisión es de carácter político. Ellos asumen que las motivaciones de Netanyahu son políticas, ya que tienden a asumir lo peor cada vez que Netanyahu está involucrado.

Pero esta afirmación es problemática por otra razón: para que sea razonable, uno tiene que probar primero que Netanyahu puede realmente ganar algo hablando en el Congreso. En otras palabras: para que la motivación política que reclaman sea creíble, tienen que demostrar que luchar contra Obama es políticamente beneficioso para Netanyahu.

Bueno, ¿no es así?

Varios articulistas han estado muy cerca de afirmar eso en los últimos días, sobre todo Mark Thiessen, del Washington Post. "De hecho", escribió, "las encuestas en Israel se han movido en una dirección favorable a Netanyahu desde que comenzaron los ataques de Obama [sobre la próxima visita de Netanyahu]. Hace dos semanas, la alianza opositora Campo Sionista lideraba las encuestas por tres escaños. La semana pasada, su ventaja se había reducido a dos. Ahora, el Likud ha tomado la delantera por un escaño". 

Daniel Halper, del Weekly Standard, encontraba irónica la idea de que "la intromisión de la administración Obama en la política israelí está haciendo que una derrota electoral de Netanyahu ... sea cada vez menos probable".

Objetivamente, Thiessen tiene razón. En las últimas encuestas el partido Likud se está fortaleciendo. Pero, ¿es este el resultado de la batalla con Obama, o tal vez el resultado de la tensión en la frontera libanesa, o tal vez el resultado de algunos miserables errores del líder de Habayit Hayehudi, Naftali Bennett?

La evidencia es mixta y confusa.

Por un lado, Obama sigue siendo un presidente americano con muy bajos índices de aprobación entre los israelíes. He escrito sobre este fenómeno muchas veces en los últimos años, y estoy bastante seguro de que a pesar de algún movimiento favorable del presidente Obama, el bajo nivel de confianza hacia él entre los israelíes no es probable que cambie. Hace dos meses, una encuesta realizada por el Centro Begin-Sadat encontró que "la posición de Obama sobre Israel es percibida como positiva por aproximadamente un tercio (37%) de los encuestados, y como negativa en un porcentaje similar (37%) de los encuestados... Pero una cuarta parte (24%) de los encuestados atribuyen al presidente Obama una actitud neutral hacia Israel". Neutral, en este contexto, es sólo una forma cortés de expresar insatisfacción, por lo que el porcentaje total de los israelíes insatisfechos se debe colocar en el 61%.

Hace apenas dos días, en la encuesta del Índice de la Paz de enero, el 61% de los judíos israelíes dijeron que creían que "hay una alta probabilidad de que Obama apruebe la firma de un acuerdo sobre la cuestión nuclear iraní, incluso si el gobierno israelí opina claramente que, en su opinión, el acuerdo pone en peligro la seguridad de Israel". Es cierto que todavía hay muchos israelíes que dicen que Obama está comprometido con la seguridad de Israel. Pero estos no son los votantes de Netanyahu. Entre ellos, el veredicto es claro: el 100% de los votantes autodeclarados del Shas, el 94% de los votantes de Bait Yehudi, el 93% de los votantes del Likud, y el 85% de los votantes de Yisrael Beytenu, todos ellos coinciden en que hay una alta probabilidad de que Obama firme un "mal acuerdo" con Irán.

Sin embargo, "más del 57% de los judíos de Israel (y el 55% de los israelíes) creen que Netanyahu no debería haber aceptado la invitación para hablar en el Congreso". La mitad de los judíos israelíes creen que "la visita dañará los intereses de Israel". Una encuesta realizada por el profesor Camil Fuchs para el Haaretz mostró resultados similares. El 46% de los israelíes dicen que Netanyahu "no debería ir" al Congreso si esto significa "deteriorar las relaciones con la Casa Blanca". Y sólo una pequeña minoría de los israelíes – el 19% - cree que el discurso puede ayudar a detener la "carrera hacia una bomba nuclear" de Irán.

En otras palabras: "la mayoría de los israelíes no ven beneficios en el discurso, por lo que la mayoría cree que debería ser cancelado".

Por otra parte, la mayoría compra la afirmación de que el discurso no es mucho más que una maniobra política. "¿En qué grado el momento político es central en la decisión de acudir?” - dos semanas antes de la jornada electoral –, se preguntaba en la encuesta del Índice de la Paz. Casi el 65% de los israelíes dijo que era "muy central" o "central". Entre los judíos era el 67%. Menachem Lazar, de Panels Politic, me dijo que recibió una respuesta similar de los votantes: "era una cuestión de política electoral, más que de política nacional, la que impulsaba a Netanyahu a aceptar esa problemática invitación".

¿Qué podemos decir sobre la base de toda esta evidencia?

Los israelíes no son tontos. No esperan que un discurso cambie las realidades. Los israelíes sospechan de sus líderes. Ellos tienden a asumir que Netanyahu tenía la motivación política en mente mientras estaba programando el discurso. Los israelíes no están encantados con la invitación. "Mejor", dicen, "que la ignore y que no hiera las relaciones Estados Unidos-Israel".

Sin embargo, los israelíes desconfían y sospechan bastante de Obama, y por lo tanto "les resulta difícil sentirse verdaderamente enojados con el enfoque de Netanyahu que perjudica las relaciones con Obama". Ellos están de acuerdo con la evaluación de Netanyahu de que "Obama hará un trato con Irán que será malo para Israel". Lo más importante, aquellos de entre ellos que tienen la inclinación a votar por Netanyahu no van a abandonarlo a causa de este tema.

¿Pero podría perder votos a causa del dichoso discurso? Tal vez unos pocos votos.

¿Y qué podría obtener del discurso? Posiblemente podría ganar algunos votos para su partido desde dentro del bloque de la derecha y del sionismo religioso

Con todo - y este es otro testimonio de la visión abismal que tiene los israelíes de las relaciones Netanyahu-Obama - el resultado político más probable del discurso no será significativo.

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La "Corrección". El New York Times admite su gran metedura de pata en la llamada “rotura del protocolo” por parte de Bibi - Liel Leibovitz - Tablet



Durante toda esta semana he estado mirando fijamente la "Corrección".

Soy un lector bastante veterano del New York Times, y también un crítico frecuente del diario, pero cuando más contemplaba la "Corrección", más la miraba desafiante, ¿pero qué demonios es esto?

Es posible que ustedes hayan visto lo mismo. Esto venía añadido el 30 de enero a una noticia del día anterior sobre las tensas relaciones entre Netanyahu y el partido demócrata. Aquí está en su totalidad: "Una versión temprana de este artículo exponía erróneamente el momento en que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había aceptado la invitación del portavoz del Congreso para hablar ante la cámara. En realidad aceptó la invitación después de que la administración Obama hubiera sido informada de dicha invitación, no antes".

La "Corrección", tal como se hacen las correcciones, figuraba en la parte inferior de la historia, pero uno no tiene que ser un veterano con las manos manchadas de tinta para saber que debía incluirse en pleno titular. La historia parecía una novela policíaca, y la "Corrección" demostraba claramente como el NYTimes había acusado al hombre equivocado.

La premisa del NYTimes al publicar su primicia, y la masiva tormenta política y diplomática que la siguió, fue que Bibi había cometido un pecado imperdonable - el término que utilizaron por igual la MSNBC y la Fox fue "sin precedentes" - , al no molestarse siquiera en notificarlo a la Casa Blanca antes de aceptar la invitación del republicano John Boehner a dirigirse al Congreso sobre la cuestión del programa nuclear iraní. Al hacerlo, Bibi no sólo había faltado al respeto al actual ocupante de la Casa Blanca, cuyos funcionarios por cierto habían llamado recientemente a Bibi "cobarde", sino algo mucho más serio, a la propia institución de la Presidencia.

La versión original de los hechos, que según el NYTimes se basaba en las confidencias de altos funcionarios de la Casa Blanca, los más autorizados para afirmar con certeza que Bibi no se había molestado en informar a la Casa Blanca de su visita, se convirtió rápidamente en una sensación. El primer ministro de Israel no solamente había aceptado una invitación para dirigirse al Congreso sobre el programa nuclear iraní, una cuestión sobre la que ha venido insistiendo desde hace años por considerarlo de importancia existencial para su país, sino que al mismo tiempo trababa de impulsar sus propias perspectivas electorales para su reelección, actitud que por cierto han practicado bastantes presidentes de los Estados Unidos, entre ellos Obama, conocidos por usar sus visitas a Israel para fines similares.

Sin embargo, y según se desprendía del NYTimes, el primer ministro de Israel estaba planeando bailar su propio vals en el Congreso como Pedro por su casa, al tiempo que dejaba de lado la institución de la Presidencia, en abierta violación del vigente protocolo diplomático. Los comentaristas de todo el espectro político se unieron en su indignación ante la arrogancia de Bibi y su sorprendente desprecio por las normas constitucionales estadounidenses. Todo el mundo parecía estar de acuerdo en que la relación estadounidense-israelí había alcanzado un nuevo mínimo, y la culpa recaía clara y enteramente en Bibi por su comportamiento grosero y descaradamente partidista.

Solamente ahora, tras la “Correción” del NYTimes, resulta que según este mismo diario la historia que contó no era cierta en absoluto. De hecho, Netanyahu había informado a la Casa Blanca de su visita antes de anunciarla a todo el mundo, un “detalle menor” que significaba que la información original del diario, y todo la indignación que sembró, estaba totalmente equivocada. Y si Bibi había seguido el protocolo estándar y proporcionado a la Casa Blanca la apropiada y diplomática información, como hacía constar ahora la “Correción” del NYTimes de manera clara y inequívoca, eso significaba que habían podido pasar dos cosas: o bien las fuentes de la Casa Blanca del NYTimes estaba lamentablemente desinformadas sobre un asunto clave del protocolo, o bien, y es lo más probable, se habían inventado la historia de una conducta escandalosa de Bibi con el fin de atenuar sus críticas no deseadas a la política sobre Irán de la administración Obama.

Una “Correción” decente habría supuesto publicar un artículo que contemplara por qué el diario había sido mal informado por la Casa Blanca, la cual sacó muchos réditos de esta historia fabricada, y modificar todas las implicaciones de perfidia y mala educación por parte de Bibi que surgieron en el informe original.

Pero bueno, se trata de Bibi, un hombre cuya villanía está tan asumida inherentemente por los redactores, periodistas y lectores del NYTimes, que corregir ese error con algo más que una nota al pie del artículo no valía la pena.

No había pues razón para estropear la narrativa oficial del diario, esa gran historia de "un Israel ignorante que permite que le gobierne gente desabrida y de mal carácter, cada vez más intransigente y sin alma", como se evidencia por su oposición a los intentos de Obama de llegar a un acuerdo nuclear de beneficio mutuo con Irán.

Cuando se trata de Israel, es la única historia que el NYTimes parece saber contar, incluso cuando los hechos se interponen en el camino. Por eso, siempre nos quedará la "Corrección".

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Tuesday, February 03, 2015

Los demócratas liberales y progresistas no interfieren

Saturday, January 31, 2015

Cuando los judíos liberales americanos se vuelven locos - Dror Eydar - Israel Hayom



1.- El periodista judío-estadounidense Jeffrey Goldberg apunta contra el primer ministro israeli Benjamin Netanyahu, y de inmediato es citado por múltiples publicaciones como si dijera algo revolucionario que nunca se ha dicho antes. Netanyahu trata de convencer al Congreso de los Estados Unidos de una intensificación de las sanciones contra Irán, a despecho de la opinión del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y ​​que los funcionarios de la Casa Blanca y sus medios de comunicación liberales que parecen haberse vuelto locos.

Cuando se trata de Irán, al igual que con respecto a los palestinos, la raíz del problema es si usted cree realmente al otro lado. Y Netanyahu no los cree, y tampoco lo hacen la mayoría de los ciudadanos de Israel. La falta de fe no es una cosa personal, sino que se basa en la experiencia y en un estudio empírico a largo plazo que hemos llevado a cabo en el laboratorio del "proceso de paz". Los estadounidenses también son bienvenidos a mirar hacia atrás en la historia de las negociaciones con Irán y ver por sí mismos a los que les han llevado por mal camino.

Goldberg afirma que desde el momento que Israel es el socio menor, no tiene más remedio que aceptar los dictados de los Estados Unidos con el fin de mantener una relación estable. Bueno, es cierto que en ciertos aspectos Israel depende de los EEUU, pero esta relación está lejos de ser feudal. En una situación en la que los intereses existenciales de Israel entren en juego, un líder israelí decente optará para proteger los intereses de Israel en lugar de preservar las relaciones cordiales con los EEUU.

Netanyahu está preocupado por si Obama firma un mal acuerdo con Irán, y Goldberg sugiere que debería haber iniciado un diálogo discreto con el presidente de Estados Unidos para influir en su pensamiento. Guauu. Qué gran consejo. Pero los puntos de vista de estos hombres de Estado sobre la respuesta de Occidente al Islam global, y específicamente al Islam radical, no podían ser más diferentes. En primer lugar, Obama se niega a reconocer la existencia del terrorismo islamista, y parece que él no cree que Irán pueda cumplir sus amenazas. Él analiza la amenaza islamista con conceptos racionales como el balance de la disuasión, el costo / beneficio y los intereses lógicos. Netanyahu, por su parte, ve las cosas de una manera muy diferente. Puesto que él es responsable de proteger la supervivencia de Israel en un ambiente lleno de población hostil, no puede darse el lujo de asumir que Irán pueda seguir adelante con su amenaza de usar una bomba nuclear. A sus ojos, el acuerdo con los iraníes es una cosa terrible. Para él, la única solución viable es la erradicación total e irreversible de la opción nuclear.

2.- Goldberg sugiere que Netanyahu haga un trueque con Obama. ¿Cómo? Pues "trabajando con Obama en temas de interés para los Estados Unidos (como el avance en el proceso de paz entre israelíes y palestinos, por ejemplo, tomando la iniciativa una vez más y siendo más y más flexible), con el fin de hacer que la parte americana entienda que su gobierno está interesado en dar, no sólo en tomar".

Así que Netanyahu no cree a los iraníes, y Goldberg, al igual que muchos en la izquierda, no cree que Israel quiera verdaderamente la paz. Los judíos pues son culpables. Resulta que todavía no hemos alcanzado nuestra cuota de locura corriendo alrededor de la banda de Ramallah, cuyos miembros nunca han mostrado ningún indicio de que realmente quieren resolver el conflicto.

Pero el argumento es mucho más profundo: ¿Acaso lo que Goldberg y sus secuaces están diciendo en realidad es que Israel tiene que tragar por un lado y dejarse atacar, con el fin de poder salvarse a sí mismo del otro? Porque esa es la verdad. A la luz de la gran experiencia que hemos acumulado y de los enormes cambios geopolíticos que acontecen en el Islam y en el Oriente Medio, bajo el actual conjunto de circunstancias un Estado palestino sería apenas una "bomba nuclear menor" para Israel de lo que representa un Irán nuclear.

En cualquier caso, Goldberg da por sentado que toda la culpa procede de Netanyahu, quien ha optado al parecer por destruir la relación con Obama. Tal como lo describe, la Casa Blanca se ha sentido insultada y poco respetada por Netanyahu (Goldberg olvida mencionar que Netanyahu fue humillado por Obama en sus primeras reuniones). Pero cuando tu casa se enfrenta a una amenaza existencial, a veces es preciso renunciar a las reglas de etiqueta y llamar a todas las puertas.

La historia nos enseña que a veces es imprescindible violar las reglas tradicionales de protocolo, precisamente con el fin de preservar la tradición. Esa es la forma en que se llegó a la Mishná. Fue escrita en el siglo II a pesar de una tradición de siglos que prohibía la escritura de la Torah oral. Por cierto, John Boehner, el presidente del Congreso afirma que la Casa Blanca fue notificada con antelación sobre la invitación a Netanyahu.

Pero Goldberg sigue atacando a Netanyahu con el argumento de que la legislación adicional (de sanciones) contra Irán es "superflua", porque "sólo el líder iraní más obtuso dejaría de darse cuenta de que un fallo en el proceso de negociaciones llevaría a más sanciones". ¿En qué está basando esta suposición? Los iraníes no han hecho más que ganar tiempo, y una vez que tengan la bomba, ¿de qué van a servir las sanciones? Occidente no sabe cómo negociar con Irán, al igual que la izquierda israelí y mundial no sabe cómo hacer frente a las organizaciones terroristas y a las naciones que las financian. Neville Chamberlain no fue un fenómeno único en la historia, hay quienes continúan su trabajo.

Los iraníes parecen ser más sofisticados que los representantes de Occidente. Dicen cosas simples, pero la actitud liberal de toda la vida hacia los demás, sea como sea, y especialmente hacia el Oriente Medio Oriente, no hace más que complicar las cosas. La castración que representan para la percepción occidental las reglas de la corrección política, y la crítica ofrecida por Edward Said en su libro "Orientalismo", que fue ampliamente adoptada por los liberales occidentales, ha provocado que Occidente haya olvidado cómo negociar al modo de los iraníes . Los iraníes están guiados por una fe irracional que la manera occidental de pensar es incapaz de comprender.

3.- Pero lo peor del artículo de Goldberg es el libelo de sangre que sugiere que Netanyahu le dijo a su gente que ya había "dado de baja" a Obama (por su próxima salida de la presidencia). Qué gran intento el de Goldberg el de revolver las cosas, tratando de ganarse favores como un mezquino y buen judío de corte. Goldberg puede decir lo que quiera acerca de la administración. Estoy seguro de que Netanyahu nunca dijo tal cosa. Goldberg no lo oyó directamente de Netanyahu, pero aún así ha optado por publicar la cita calumnioso como verdadera, y luego tiene el descaro de predicar. Debido a que sólo Goldberg y su pandilla de charlatanes liberales comprenden la delicadeza y la complejidad de las relaciones entre Israel y los Estados Unidos. Netanyahu necesita aprender de Goldberg. Increíble.

Goldberg afirma que la apelación de Netanyahu ante el Congreso socavará el apoyo bipartidista a Israel, porque sería enfrentar a los demócratas contra Netanyahu. No necesariamente. Los miembros del Congreso son capaces de distinguir entre su aliado - Israel - y tal o cual líder. En el peor de los casos, atacarán a Netanyahu personalmente (tal como lo están haciendo ahora, especialmente sus esbirros en los medias). En cualquier caso, no se verá perjudicado el abrumador apoyo de Israel, tal como cada encuesta de opinión nos sugiere.

Pero las cosas son un poco más complicadas que eso. Lo que más irrita a Goldberg no es la preocupación de que Israel vaya a perder el apoyo de parte de los Estados Unidos, sino otra cosa: que Netanyahu está poniendo a los judíos liberales norteamericanos en la incómoda posición de tener que elegir entre Netanyahu y Obama. Voy a hacer que sea más fácil para usted, Mr. Goldberg: siéntase libre de elegir a Obama.

Después del establecimiento del Estado judío, usted ha decidido permanecer en la diáspora. Ese es su derecho. Pero el Estado de Israel se enfrenta a un grave peligro, y todo lo que le preocupa es que usted no se siente cómodo como judío liberal americano.

La idea de la doble lealtad se ha incrustado en la historia de nuestro pueblo desde hace muchos años. El comportamiento de críticos como Goldberg, Thomas Friedman, Peter Beinart y otros, es una reminiscencia de la conducta de los judíos de Alemania en los siglos XIX y XX. Entonces, también el sionismo se interpuso en su camino de asimilación e integración en la sociedad alemana, porque el sionismo les identificaba no como pertenecientes a Alemania, sino a su antigua patria. ¿Quién dice que la historia no tiene un sentido irónico?

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La Casa Blanca desquiciada por el discurso de Netanyahu - Jennifer Rubin - Washington Post



A primera vista, podría parecer que la Casa Blanca se ha desquiciado en más de un aspecto con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ante la próxima sesión conjunta del Congreso. Después de días lloriqueando afirmando que la aparición de Netanyahu no fue aprobada por la Casa Blanca, los funcionarios de la administración Obama se han dirigido a la prensa para promover de manera anónima las críticas y los gemidos, acusando al embajador de Israel - ¡oh Dios mío! - de fomentar los intereses del primer ministro a expensas de sus relaciones con la administración Obama. (Esto si que es divertido, considerando los calientes comentarios del presidente sobre Netanyahu y ​​el uso reciente de un alto funcionario del epíteto "gallina" para criticar a Netanyahu).

En un artículo aparte en el New York Times (uno solo no es suficiente para ayudar a la máquina de propaganda de la Casa Blanca), el discurso de Netanyahu es retratado como una ayuda indirecta para la Casa Blanca para fortalecer su oposición a las sanciones promovidas por Menéndez-Kirk. El medio es una cita del presidente de la organización judía pro-demócrata, y notoriamente opuesta al gobierno israelí, J Street - que el NYTimes original y falsamente etiquetó como un "grupo pro-Israel de simpatizantes demócratas" y más tarde cambió a "grupo de defensa de Israel" después de una serie de tweets que se burlaban de su descripción -, lleno de críticas anti-Netanyahu. (Esto sería similar a identificar a Vladimir Putin como una voz a favor de la paz en Ucrania o al rey saudita como un defensor de los derechos humanos). El momento elegido es ridículo. El proyecto de ley de Menéndez-Kirk fue presentado esta semana y pronto estará será discutido por el Comité del Senado. Por primera vez, 10 demócratas han prometido votar por las sanciones condicionales en un momento determinado (después del 24 de marzo).

Las quejas de la Casa Blanca con relación a este tema son tan desproporcionadas y tan a la defensiva (el presidente parece estar petrificado ante el hecho de que el Congreso pueda escuchar un discurso convincente del mejor aliado de los Estados Unidos en el Oriente Medio) que uno se pregunta qué está pasando. Por cierto, si los 10 miembros demócratas no hubieran exigido un retraso en la votación hasta el 24 de marzo, el discurso de Netanyahu a principios de marzo ya no sería tan significativo y hubiera llegado después de la votación. Tal vez  las quejas del presidente sean con los demócratas, y no con los israelíes.

El ex viceconsejero de Seguridad Nacional Elliott Abrams, quien sirvió en la excepcionalmente favorable para Israel administración del presidente George W. Bush, señala:
El programa nuclear de Irán es uno de los temas de seguridad nacional más importantes a los que nos enfrentamos y un problema aún mayor para Israel, e Israel es uno de los aliados más cercanos de este país. La mala sangre entre Obama y Netanyahu, que ha incluido ataques personales a Netanyahu por parte del personal de la Casa Blanca, no debería influir en lo que hace el presidente. Me parece correcto que Obama no vea a Netanyahu tan cerca de las elecciones israelíes; esa es una buena práctica en general y evita un intervencionismo de los Estados Unidos en una contienda electoral extranjera. (Por supuesto, y en este caso, es muy posible que ningún israelí de más de 5 años ignore que Obama desea ver como Netanyahu pierde su trabajo). Por otra parte, se evita el doloroso espectáculo de ver como Obama y Netanyahu fingen empatía y alegría por verse de nuevo. 
Pero el lloriqueo de la Casa Blanca sobre la invitación de Boehner es totalmente amateur, y por las razones que Walter Russell Mead explicó persuadirá a pocos estadounidenses más allá de los muy fieles. Dada la situación en Oriente Medio y el estado de las negociaciones nucleares con Irán (donde Estados Unidos ha abandonado casi todas las líneas rojas que nunca fijó), no es de extrañar que Obama quiera silenciar a Netanyahu, y no es de extrañar que Netanyahu quiera hablar acerca de Irán y que el Presidente le oiga.
Otros observadores en Israel especulan que esta es en realidad una forma de interferir en las elecciones de Israel dando combustible a los opositores de Netanyahu, dándoles argumentos, como por ejemplo que Israel, con Netanyahu, no podría llevarse bien con los Estados Unidos. Esto formaría parte de un curso que la administración Obama ha tensado para derrocar al gobierno israelí. ¿Su delito? Simplemente se niega a someterse a la intimidación de la administración Obama, o en su defecto a permanecer en silencio, mientras los Estados Unidos apaciguan a Irán, una amenaza existencial para el Estado judío.

Irónicamente, la pelea se produce justo después de que los terroristas de Hezbollah apoyados por Irán asesinaran a dos soldados israelíes, lo que nos ha recordado que Irán está en marcha en toda la región y que el gobierno iraní, con el que Obama espera lograr una gran reconciliación, se ha comprometido en la destrucción de Israel.

En resumen, la administración Obama utiliza el tema de sus conversaciones con Teherán para denunciar la aprobación de un proyecto de ley de sanciones que, solamente, entraría en vigor si Irán se negara a llegar a un acuerdo antes de junio, un acuerdo por cierto basado en las propias líneas esbozadas por la administración Obama. Mientras tanto, se ataca al liderazgo de Israel, nuestro aliado democrático (cuya posición trató de socavar en las conversaciones de alto el fuego al final de la guerra de Gaza al adoptar el plan de Qatae, el patrón de Hamas) y se niega a reunirse con su líder electo cuando nos visita. Para empezar, la administración Obama lanzó un ataque contra el Congreso por invitarle a hablar, y luego trató de dar munición a los oponentes de Netanyahu para su campaña electoral. Al menos no hay duda de que esta es la Casa Blanca más anti-Israel y más inmadura de la historia.

Actualización: En un duro golpe a la campaña de la Casa Blanca contra Netanyahu y a ​​la credibilidad del New York Times, el proyecto de ley de Menéndez-Kirk pasó el Comité del Senado por una votación de 18-4, con seis votos favorables demócratas.

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Sunday, January 25, 2015

La única pregunta importante sobre el posible discurso ante el Congreso de Netanyahu - Shmuel Rosner - Jewish Journal



No hay nada más molesto para la Casa Blanca que la intervención de líderes extranjeros en los asuntos internos de los Estados Unidos. Esto es así, por supuesto, excepto en aquellos casos en que los líderes extranjeros apoyan y refrendan la posición de la Casa Blanca. Así, cuando el primer ministro británico telefoneó a varios miembros del Congreso de los Estados Unidos para persuadirles de que no apoyaran una nueva legislación que promoviera más sanciones a Irán, no se escuchó ni un sonido de protesta de la Casa Blanca. De hecho, la Casa Blanca animó dicha intervención. Pero podemos adivinar lo que sucedería si la cabeza de otro gobierno, de otro país amigo, llamara a los miembros del Congreso con el propósito contrario, es decir, para convencerles de que apoyaran más sanciones. De hecho, ni siquiera tenemos que adivinarlo: ayer tal líder fue invitado a hablar ante el Congreso en apoyo de las nuevas sanciones, y no tardaron mucho tiempo los opositores a dichas las sanciones a expresar sus habituales protestas.

La separación de las diferentes respuestas ante la invitación a Netanyahu a dirigirse al Congreso - fue invitado por su presidente Boehner para hablar de Irán en febrero - es difícil para todos. La política de Washington está en juego, y también la política israelí. Esto fue evidente tan pronto como la noticia de la invitación comenzó a circular.

El diario izquierdista israelí Haaretz, demostrando su habitual incapacidad a la hora de separar las noticias de las opiniones de sus editores, inmediatamente tituló la historia de la siguiente manera: "El Congreso al servicio de Netanyahu: invitado a hablar sobre Irán en febrero". En Israel surgió de inmediato el relato según la cual los republicanos en el Congreso tenían como objetivo ayudar a Netanyahu en su intento de reelección. Por supuesto, hay un relato opuesto que emerge desde Washington, según el cual es Netanyahu quién acude al Congreso para ayudar a la lucha de la mayoría republicana contra el presidente Obama.

La Casa Blanca se mostró claramente descontenta ante el repentino anuncio de que una visita se acercaba. Se dijo que era una violación del protocolo, y sin duda puede tener algo de razón. Según este protocolo, el presidente Obama podría pedir al primer ministro Cameron hablar ante los diputados y diputadas, pero Boehner no puede pedir al primer ministro Netanyahu hacer lo mismo. Pero un escéptico todavía debe preguntarse: ¿le importaría tanto a la Casa Blanca el protocolo si supiera que Netanyahu llegaría a Washington para convencer al Congreso de no poner más presión sobre Irán?

Habiendo dicho todo esto, no estoy del todo seguro de que Netanyahu debe jugar a este juego de Washington y hablar ante el Congreso. Tampoco estoy seguro de que deba abstenerse de venir. Sin duda, hay una gran cantidad de políticas involucradas,y ese es un fuerte argumento en contra de la invitación y del discurso de Netanyahu. La batalla por la nueva ley de sanciones es un tema muy calienta esta semana. Por un lado, el presidente Obama. Por otro lado, el Congreso controlado por los republicanos.

Pero no todo en la vida es política, ni siquiera para un político. Netanyahu también es un primer ministro que dirige un país. Y él cree que Irán es una amenaza muy seria que el mundo tiene que lidiar. Y se le ofrece la oportunidad de hablar acerca de su creencia ante el Congreso, él apoyará unas sanciones más fuertes. ¿Si la amenaza es grave - incluso existencial, como lo ha sugerido más de una vez -, el primer ministro no debería aprovechar esta oportunidad para poner su marca en un proceso importante porque algunas personas podrían decir que es una acción "política"?

El otro día, cuando estalló la noticia de la invitación del Congreso de Netanyahu estaba sentado en un panel del Instituto de Israel de Estudios de la Seguridad Nacional ( INSS ) discutiendo la cuestión: "¿Debe incrementar los EEUU la presión sobre Irán? Implicaciones de una legislación de sanciones sobre las conversaciones nucleares y las relaciones entre Estados Unidos-Israel". Hablando antes mí estuvo el ministro Yuval Steinitz. Hablando después de mí estaban dos sabios intérpretes del estado de la situación con Irán, Meir Javedanfar y Raz Zimet, y ambos no tenían demasiadas esperanzas de que las nuevas sanciones vayan a cambiar el comportamiento de Irán. No son los únicos. En Israel hay quienes no ven una ventaja en la existencia de más sanciones en estos momentos, incluidos miembros de la comunidad de inteligencia de Israel. Los periodistas del Bloomberg, Josh Rogin y Eli Lake revelaron ayer que "la agencia de inteligencia israelí, el Mossad, les dijo a funcionarios y legisladores estadounidenses que un nuevo proyecto de ley de sanciones a Irán por parte del Congreso de los Estados Unidos pondrían en riesgo las negociaciones nucleares de Irán". Si esto realmente sucedió, sería un incentivo para que Netanyahu realizara el discurso con el fin de aclarar la postura de Israel - Netanyahu es el Primer Ministro y, con el debido respeto al Mossad, las políticas de Israel están determinados por los líderes de Israel, no por sus agencias de inteligencia. [N.P.: el responsable del Mossad negó posteriormente la información y se declaró partidario de más sanciones]

Sin embargo, también hay cosas que deberían sugerir a Netanyahu que reconsiderara la invitación, siendo una de ellas que aunque su visita mejorara las probabilidades de que el Congreso apruebe la legislación en contra de Irán, eso no anularía el veto presidencial que Obama ya se ha comprometido a utilizar.

El presidente Obama ya ha demostrado que está dispuesto a utilizar duros recursos retóricos para evitar que el Senado le ate las manos en las negociaciones con Irán. La semana pasada, en un momento muy problemático, Obama se quejó de que los senadores apoyan las sanciones debido a la "presión de los donantes". Algunos de ellos parecieron interpretar el significado de "donantes" por "judíos" o "lobby pro-Israel". Y otros fueron menos sensibles y se mostraron muy enojados. El senador Bob Menéndez, de Nueva Jersey, ha estado al frente de esta lucha por muchos años y no disfrutó demasiado con la afirmación de Obama de que sólo lo hacía debido a la presión de los donantes, y no a causa de su creencia de que las sanciones son esenciales. Así que algunos demócratas seguramente votarán por las sanciones. Y como Fawn Johnson del The National Journal sugirió ayer, el de Irán podría ser el primer veto anulado de Obama.

Sin embargo, cuanto más sea vista la batalla sobre las sanciones como una batalla política, menos es probable que suficientes senadores demócratas estén dispuestos a unirse a una mayoría republicana que apruebe una ley contra los deseos de Obama. Se necesitan al menos trece senadores demócratas para que esto suceda. Es decir, si todos los republicanos, Rand Paul incluido, apoyan las nuevas sanciones. Me pregunto si el discurso de Netanyahu, la tormenta política que creará y la reacción de la administración Obama verdaderamente mejorarían las probabilidades de éxito de la ley de sanciones. Si uno está dispuesto a dar crédito a Netanyahu de que quiere ir a hablar por Irán, y no a causa de las próximas elecciones de Israel, todavía se debe examinar la capacidad de Netanyahu de tener un impacto constructivo para su propio punto de vista.

Es una decisión difícil. Y no es tan fácil como la mayoría nos hacen creer. Las relaciones con la Casa Blanca son importantes, las relaciones con el Congreso son importantes, Irán es importante, las sanciones son importantes, las negociaciones son importantes. Todas las partes involucradas en la reciente controversia son políticos - Netanyahu y Boehner, pero también Obama, y ​​muchos de los críticos de la invitación a Netanyahu. Todos ellos tienen motivaciones políticas, y todos ellos también quieren avanzar determinadas políticas.

Así que esta es la única pregunta importante: ¿Una visita de Netanyahu logrará hacer avanzar las políticas en las que cree? ¿Ayudará a conseguir que el proyecto de ley de sanciones contra Irán sea más probable? El resto es ruido.

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Saturday, January 24, 2015

La disputa entre la Casa Blanca, el Congreso y Netanyahu reflejada en el Times of Israel



En realidad, un presidente de los Estados Unidos sí acogió a un primer ministro israelí justo antes de unas elecciones

Negarlo supone desairar a Netanyahu. Si la Casa Blanca cita su "práctica de larga fecha" de no invitar a los candidatos cercanos a una jornada electoral, entonces, ¿qué estaba haciendo Clinton cuando recibió a Peres en 1996?



"Netanyahu nos escupió en la cara", se alega que han dicho funcionarios de la Casa Blanca.

El primer ministro israelí  "pagará el precio" de la disputa entre Obama y el Congreso. Dicen que Obama ha solicitado a Netanyahu que baje el tono de su retórica pro-sanciones. Washington Post: el entusiasmo de Kerry por defender a Israel puede disminuir




Whoops: El portavoz de la Casa Blanca desea inadvertidamente que Netanyahu se mantenga alejado.

Josh Earnest malinterpreta y responde de manera embarazosa una pregunta torpemente redactada sobre Obama, Irán y el primer ministro israelí, corrigiéndose rápidamente.




"Será difícil confiar en Netanyahu después de la última pelea", han afirmado funcionarios de la Casa Blanca según los informes.

Funcionarios israelíes responden que su viaje es necesario porque debe hablar ante Congreso sobre Irán porque Obama está "preocupantemente"' dispuesto a realizar concesiones

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Tuesday, March 11, 2014

Netanyahu le devuelve la pelota a su "amigo" Obama: Después de que Netanyahu atacara la hipocresía del mundo en lo referente a Irán, los EEUU "condenan enérgicamente" el apoyo de Irán al terror y el intento de transferir armas a Gaza.







Netanyahu muestra el arsenal iraní interceptado - Sal Emergui - El Mundo

40 proyectiles M-302 con un alcance de 90, 100, 140 y 160 km, 181 morteros de 122 mm de fabricación iraní y 400.000 balas de calibre 7,62. Frente a este arsenal que llevaba el barco Klos C interceptado hace unos días por la Marina israelí en el Mar Rojo, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha exigido hoy a la comunidad internacional que "despierte" ante el engaño de Irán. Según Israel, Teherán intentó enviar las armas-camufladas en cajas de cemento que llevaban escritas la marca "Made In Irán"- a los grupos armados en la Franja de Gaza.

"Si estos proyectiles que ven ustedes aquí y que estaban escondidos en el vientre del barco hubieran llegado a Gaza, hubieran hecho un uso asesino contra los ciudadanos israelíes. Los proyectiles M-302 podrían haber impactado en Tel Aviv, Jerusalén e incluso en las afueras de Haifa. Por eso, mi orden inmediata y clara fue eliminar esta amenaza", señaló Netanyahu en el puerto de Eilat enseñando los cohetes y documentos iraníes de las cajas.

El dirigente israelí denunció a Irán ("arma a grupos terroristas en Gaza y Líbano, apoya las matanzas de Siria, ejecuta en su propio país a centenares de inocentes cada año") pero sobre todo lo que llamó la "hipocresía del mundo". "Hay algunos en la comunidad internacional que no quieren que enseñemos lo que realmente pasa en Irán. Les cuesta que digamos la verdad detrás de las falsas sonrisas de Irán. Quieren seguir con la ilusión de que Irán cambió de rumbo pero los hechos y las pruebas que enseñamos aquí demuestran lo contrario", afirmó Netanyahu aludiendo papeles auténticos y falsos del barco. "La tripulación contó que las cajas que contenían armas sin su conocimiento fueron recogidas en el principal puerto iraní".

"Apenas he escuchado condenas aisladas en las comunidad internacional contra Irán por este sanguinario envío de armas (...) Pero si nosotros construimos un balcón en un barrio de Jerusalén, escuchamos de la comunidad internacional un coro de condenas duras contra Israel. Esta hipocresía no sólo es moralmente censurable sino que es peligrosa porque de la misma forma que Irán intentó camuflar este envío de armas, está camuflando su plan nuclear armado", señaló antes de señalar (sin nombrarla) a la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton: "Cuando el barco llegó a Eilat, hemos sido testigos de sonrisas y apretones de manos de representantes de Occidente con líderes del régimen iraní en Teherán".

Ayer, cuando denunció el envío de armas sí que se acordó con nombre y apellido: "Llamo la atención sobre este asunto a Catherine Ashton, de visita Teherán. Me gustaría preguntarle si ha preguntado a sus anfitriones iraníes sobre este cargamento de armas para organizaciones terroristas y sino ¿por qué no?".

Irán y Hamas rechazaron las acusaciones negando cualquier relación con el arsenal interceptado. "Son mentiras patéticas", reaccionó el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Yavad Zarif que relacionó el "casual" anuncio sobre las armas con la visita de Netanyahu a Estados Unidos.

Israel utiliza el arsenal interceptado para su campaña diplomática-mediática contra el plan nuclear iraní. A nivel militar, la importancia de este caso para Israel no radica en cantidad de los proyectiles sino en su calidad. "Arsenal de este alcance aún no hay en Gaza y hubiera puesto muchas más ciudades israelíes en el objetivo de los ataques terroristas. Son proyectiles que pueden llevar 150 kg de explosivo por lo que su daño hubiera sido letal para nuestros ciudadanos en la próxima confrontación", nos dicen fuentes militares.

Un oficial del Estado Mayor israelí reveló a El Mundo que Hamas, que controla la Franja, ha conseguido fabricar proyectiles M-75 con un alcance de 80 km. Proyectiles que el brazo armado de Hamas ha enseñado hoy en una exhibición en Gaza. La opinión generalizada en Israel es que el envío de la Guardia Revolucionaria iraní tenía como destinatario a la Yihad Islámica.

El trayecto del arsenal fue seguido por los servicios secretos israelíes desde sus inicios en el aeropuerto de Damasco. Tanto el Mosad como Aman (Inteligencia militar) apuntaron sus recursos humanos (agentes) y tecnológicos (satélite, información electrónica) en esta remesa. Antes de dar la orden de abordar el barco con bandera panameña y tripulación turca, Netanyahu preguntó al jefe de Aman, Aviv Kojavi, si estaba seguro que escondía arsenal. Tras recibir una respuesta afirmativa, Netanyahu dio luz verde al responsable del Ejército, Benny Gantz que a su vez ordenó actuar al jefe de la Fuerza Naval, Ram Rotenberg, que se encontraba en la fragata siguiendo el barco entre Sudán y Eritrea.

La toma de control Klos C transcurrió sin incidentes. Los soldados del comando israelí enseñaron parte del arsenal al capitán. Esté se defendió afirmando que no tenía constancia del mismo.

"Durante muchos meses, hemos compuesto un puzzle de Inteligencia. Tenemos una larga serie de pruebas y testimonios que refuerzan la conexión de Irán con este caso", afirma Kojavi. "No hay día que la Guardia Revoucionaria no dedica su pensamiento a ver cómo sigue armando a los grupos terroristas Hizbulá, Hamas y Yihad en su guerra contra Israel", dice a este medio un oficial en el cuartel general en Tel Aviv.

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Sunday, December 29, 2013

Las relaciones entre EEUU e Israel empeorarán rápidamente. Presionar a Israel por medio de un acuerdo marco es justo lo que necesita un Obama debilitado para recuperar la adulación de sus seguidores - Lazar Berman



Disfuncional. Escabrosa. Gélida. Hay una gran variedad de términos que utilizan los expertos para describir la relación entre el primer ministro Benjamin Netanyahu y ​​el presidente de EEUU Barack Obama en los últimos cinco años. Aunque la atmósfera mejoró algo después del 2013 con el viaje de Obama a Israel, la relación se ha enfriado de nuevo a raíz del acuerdo nuclear con Irán.

Y está a punto de ir a mucho peor.

Hace sólo cinco años, Obama era un fenómeno político y cultural, un líder transformador del cual millones de jóvenes estadounidenses esperaban que marcará el comienzo de una edad de unidad nacional y de cooperación internacional. Cantantes famosos envolvieron con sus canciones sus discursos de campaña. Su fotografía se convirtió en una pieza emblemática del arte pop. Sus partidarios soñaban con una asistencia sanitaria para todos que sería al fin fácilmente asequible y factible, mientras que los antiguos enemigos de los Estados Unidos se sentarían a encontrar un terreno común con este nuevo presidente. En definitiva, el nivel de los océanos dejaría de subir. Las expectativas incluso llegaron al summum con un Premio Nobel que el comité escandinavo le otorgó sólo 12 días después de que asumiera el cargo.

Pero cinco años son una eternidad en política, y las cosas se ven muy diferentes ahora, cuando ya se adivina el final del segundo mandato de Obama. La puesta en marcha de la Affordable Care Act (la ley de cuidados sanitarios asequibles), el logro por el que Obama pasaría a la historia americana, ha sido un desastre absoluto. Un senador demócrata advirtió recientemente de un "colapso total" de dicho programa. Los índices de aprobación de Obama han caído por debajo de los de su predecesor, el tan denostado George W. Bush en esta etapa de su presidencia, con un 42% de aprobación en la última encuesta contra un 54% de desaprobación. Pero estos números ya se invirtieron el año pasado.

Fuera de las fronteras de Estados Unidos, la situación no es mucho mejor. Los jeques y reyes árabes del Golfo Pérsico ya no confían en Obama después de que él, de repente, retrocediera ante la opción de atacar a Siria y llegara a un acuerdo nuclear con Irán.

"No hay confianza en que la administración Obama haga lo correcto con Irán", dijo un miembro de la casa real saudí, mientras otro príncipe saudí anunciaba un "cambio importante" en la relación con los Estados Unidos.

Después de que los EEUU tratara de impedir que los militares egipcios derribaran el gobierno de la Hermandad Musulmana en Egipto, suspendió una ayuda militar clave. Resultado, El Cairo se volvió hacia Rusia, proporcionando a Moscú el retorno de su influencia a un país que expulsó a los soviéticos hace cuatro décadas.

Y en Europa, el continente donde 200.000 personas se reunieron en 2008 para escuchar al candidato Obama pronunciar un discurso en Berlín, sus líderes se muestran furiosos con el presidente americano. El hombre [N.P.: no es solamente un hombre, es el Mesías progresista] que criticó a Bush por sus políticas de seguridad nacional, resultó que presidía un programa de espionaje dirigido hacia los ciudadanos y líderes europeos. Esos aliados que habían abrazado el multilateralismo de Obama se volvieron contra él en un instante. "Necesitamos que haya confianza entre nuestros aliados y socios", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, uno de los objetivos de la NSA. "Esa confianza tendrá ahora que ser reconstruida de nuevo". El primer ministro de la muy progresista Suecia dijo que el espionaje era "completamente inaceptable", mientras que su homólogo holandés afirmaba que los cargos eran "excepcionalmente graves".

Y con las elecciones legislativas americanas de 2014 acercándose rápidamente, las cosas no pintan bien para los demócratas en estos momentos. Las encuestas muestran que los republicanos vencerían a los demócratas por el control de la Cámara y el Senado en los votos genéricos, con los votantes independientes dirigiéndose fuertemente hacia los republicanos.

Obama necesita una "apuesta ganadora". Algo histórico, un logro que justifique ese premio Nobel y las expectativas de sus legiones de seguidores. Ese logro que le convierta nuevamente en un héroe a los ojos de los grandes creadores de opinión de Estados Unidos y en los pasillos de los parlamentos europeos. Una medida que pudiera rescatar su legado.

Así pues, Obama tiene que encontrar un problema que genere un gran interés a nivel mundial y donde la administración americana aún pueda hacer sentir su poder.

Gracias a Dios que existe Israel.

El presidente, al igual que muchos funcionarios en Europa, todavía ve el conflicto palestino-israelí como una de las causas principales, si no la principal, de los problemas del Oriente Medio, con los asentamientos encaramados firmemente en el corazón de esos problemas. Y teniendo en cuenta el aislamiento actual de Netanyahu por su oposición al pacto nuclear iraní, el primer ministro israelí se ha convertido en un objetivo de primer orden para la presión de EEUU.

Y justo a tiempo el secretario de Estado Kerry presentará el acuerdo marco elaborado por la administración Obama y que entregará a las dos partes en algún momento del próximo mes.

El anticipo de esta presión vio la luz por primera vez gracias a la líder izquierdista del Meretz, la diputada Zehava Gal-On, quien dijo que los EEUU desarrollarían una "intervención activa" en el período de transición, y ello equivaldría a levantar banderas de advertencia dirigidas al gobierno de Jerusalén. Una "intervención activa" significaría recurrir rápidamente a la presión si fuera necesario, y si observamos las declaraciones de la administración Obama y sus continuas críticas a los asentamientos, no cabe duda que el peso principal de su presión caerá sobre Israel.

Hasta el propio Kerry ya ha tratado de forzar la mano de Israel por la prosecución de los asentamientos adjudicándole la culpa a priori si las conversaciones fracasan en primavera (lo que es casi seguro).
"Quiero decir, ¿quiere Israel una Tercera Intifada", se preguntó retóricamente durante una entrevista en noviembre con el Canal 2 de TV. "Israel dice que ahora se siente seguro, tenemos la barrera de seguridad, y no gestionamos día a día el conflicto", prosiguió Kerry. "Tengo noticias para ustedes. El status quo actual no permanecerá mañana... Los vecinos de Israel", continuó Kerry, "comenzarán a presionar a Israel de una manera diferente". 
El secretario de Estado finalizó con "si no resolvemos los problemas entre palestinos e israelíes, si no encontramos una manera de encontrar la paz, habrá un aislamiento cada vez mayor de Israel, habrá una creciente campaña de deslegitimación de Israel que tomará impulso en el ámbito internacional".
Esas predicciones de Kerry no son preocupantes por ser sorprendentes, ya que Israel no necesita los pronósticos del secretario de Estado americano para sus evaluaciones de inteligencia. Es más bien el hecho de que cuando los palestinos finalmente promuevan nuevas demandas que Israel no podrá aceptar en las conversaciones, y la violencia se incremente posteriormente, Israel ya será catalogado como la parte culpable. Israel ya fue advertido, le dirán los observadores "imparciales", y su "obstinación habrá causado las muertes que se den a ambos lados".

Y es en estas conversaciones de paz, una iniciativa de la Casa Blanca, donde la administración Obama, ajena por lo visto al resto de los problemas del mundo, ha decidido poner toda la carne en el asador realizando un esfuerzo concertado, un esfuerzo que ya ha comenzado a dar sus frutos amargos para Israel. Dado que las negociaciones comenzaron en julio, la violencia ha aumentado de manera constante cada mes, pasando de 87 ataques en julio a 167 en noviembre.

Lo que es más, los expertos israelíes esperan otro fuerte incremento de la violencia en abril, cuando las conversaciones están programadas que finalicen, lo más probable sin un acuerdo tangible.

Mientras Israel se enfrenta a esa presión (amenaza) concertada, al incremento de la violencia letal y al oprobio internacional por el fracaso de unas conversaciones patrocinadas por los Estados Unidos que habrán traído de vuelta la violencia, el Estado judío quizás podrá tener algún tipo de consuelo, el que al menos un vecino comprenderá en parte su situación: sus nuevas almas gemelas en la familia real saudí

"Él está tan herido",  dijo el influyente príncipe saudí Alaweed bin Talal, en referencia a Obama. "Está aterrado. Mira, las elecciones de 2014 van a comenzar. Dentro de dos meses comenzará la campaña. Treinta y nueve miembros de su propio partido en la Cámara de Representantes ya se han alejado de él por el Obamacare. Eso es terrible para él".

No sólo para él, alteza.

PD. ¿El orgullo herido del Mesías progresista?

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Saturday, December 28, 2013

La administración Obama prepara una campaña de desprestigio contra el gobierno israelí y su primer ministro - Debka



(Título original: "EEUU se prepara para hacer pagar a Netanyahu su oposición a su acuerdo con Irán, y para ello utilizará la cuestión palestina como arma")

La administración Obama se está preparando para ajustar cuentas con el primer ministro Binyamin Netanyahu por su campaña contra la diplomacia nuclear con Irán encabezada por el presidente Obama, y dicho ajuste consistirá en catalogarle como el único culpable del impasse en las negociaciones entre Israel y los palestinos. Esto supondrá ignorar las uniformes evaluaciones de los analistas de inteligencia estadounidenses e israelíes de que es el líder palestino, Mahmoud Abbas, quién está socavando todos los esfuerzos hercúleos del secretario de Estado John Kerry por lograr un acuerdo de paz con Israel, según han afirmado a Debka fuentes de Washington y Jerusalén.

Abbas (Abu Mazen) está seguro de que podrá obtener más de la comunidad internacional a través de una manipulación diplomática y propagandística eficaz. Él cree que tiene las suficientes cartas y palancas que poder manejar sin tener que llegar a acuerdos con los EEUU o Israel.

Abbas sólo está jugando con los estadounidenses y los israelíes con un único propósito: no perder la ayuda financiera europea y de los EEUU. A principios de este mes, la Unión Europea dijo que suspendería su contribución anual de mil millones de dólares para la Autoridad Palestina si un acuerdo de paz con Israel no es firmado dentro de un año. Abbas es consciente de que los europeos pueden seguir el ejemplo de EEUU de recortar la ayuda.

Los paquetes de ayuda de los EEUU y la UE por un total de más de 1.500 millones de dólares representan casi la totalidad de los ingresos regulares de la Autoridad Palestina. Los datos de inteligencia más actualizados que llegan de Washington y Jerusalén confirman que si Abbas llegara a encontrar una fuente alternativa de ingresos, la agarraría y abandonaría las negociaciones de paz ipso facto.

Pero el gobierno de Obama y el gobierno de Netanyahu, ambos por igual, están haciendo caso omiso de estas evaluaciones y presionando con las conversaciones, conscientes de que la fecha límite fijada de fin de abril se acerca.

Esta brecha entre la realidad y la ilusión proporciona un terreno fértil para especulaciones sin fundamento, como esa conjetura en forma de rumor que dice que el veterano espía israelí Jonathan Pollard podría ser liberado por parte de Washington como recompensa por el consentimiento de Israel a liberar a ciertos terroristas convictos palestinos, incluyendo a ciudadanos árabes de Israel.

Otro de estos rumores es que los EEUU va a proponer a las partes el próximo mes una especie de plan final para la resolución del conflicto palestino-israelí.

Según las fuentes de Washington de Debka, Kerry se niega a desalentarse por las evasivas de Abbas y ha elaborado un documento de trabajo de cinco páginas no vinculante que no representa un plan final. Él se lo expondrá previamente a Netanyahu y ​​Abbas a principios del próximo mes, sin requerir ningún compromiso ni objeciones. Ambos serán invitados a registrar sus reservas y observaciones. Esto proveerá el combustible para una ampliación de las negociaciones de varios meses después de expirar el primer período.

Presente también en el escritorio de Netanyahu, según nuestras fuentes, está un informe confidencial sobre los planes de la administración Obama para castigarle personalmente por su ofensiva contra la firma del acuerdo ofrecido a Irán y que legitimaría su programa nuclear. Washington planea vengarse del primer ministro israelí  fijando en él - y no en Abbas - la culpa del inevitable estancamiento en las conversaciones de paz con los palestinos. En el documento se describe a Netanyahu como un fracaso político que encabezaría un gobierno disfuncional y un oponente obsesivo de la paz.

Esta campaña de desprestigio se llevará a cabo a nivel internacional y en Israel, mediante el reclutamiento de los enemigos de Israel en el extranjero y de los enemigos políticos de Netanyahu en casa.

Debka ha escuchado de una fuente de alto nivel del gobierno israelí que estos planes son contemplados en Jerusalén como "altamente problemáticos".  Allí estarían involucrados medios de comunicación y personalidades israelíes y estadounidenses reclutados para una venganza política personal contra el primer ministro israelí de un nivel y unos límites poco aceptables, aun cuando ciertos gobiernos no estarían de acuerdo.

Netanyahu es consciente de que la cuestión palestina no es la verdadera cuestión. Él sabe que se enfrenta a la vendetta - política y personal - de la administración Obama por su esfuerzo por influir en el Congreso de EEUU contra de la política de acercamiento de EEUU al régimen de Teherán, el cual predica abiertamente la extinción de Israel.

Fuentes de la administración Obama explican que Netanyahu va a recibir una dosis de su propia medicina y que la lección es legítima.

Así que, mientras John Kerry se prepara para visitar el día 12 o 13 Israel y Ramallah, Netanyahu se enfrenta a tres dilemas:

1.- Irán sigue jactándose de que el acuerdo de Ginebra avaló internacionalmente su programa nuclear y su derecho a enriquecer uranio, mientras que al mismo tiempo se burla de sus disposiciones a derecha e izquierda. Centrifugadoras de vanguardia ya se han instalado para acelerar el enriquecimiento de uranio y acercarlo a su capacidad de producir armamento nuclear, mientras la construcción del reactor de agua pesada en Arak continúa a buen ritmo. Los iraníes están aprovechando el fracaso de la Conferencia de Ginebra a la hora de fijar una fecha para el inicio del período de transición de seis meses para las futuras negociaciones, y mientras avanzan en sus proyectos nucleares militares.

El acuerdo de Ginebra fue diseñado específicamente para descalificar la opción militar que pudiera poner fin a la búsqueda de armas nucleares por Irán. Entonces, ¿qué pasará ahora?

2.- El nivel de los ataques terroristas palestinos contra civiles y militares israelíes se espera que se intensifique, según es la opinión de todas las ramas de inteligencia. Sin embargo, el gobierno israelí y el ejército están atados de pies y manos por las formalidades de las conversaciones de paz en curso con los palestinos patrocinadas por los Estados Unidos. A pesar de que saben exactamente quién está moviendo los hilos detrás de la actual violencia, el ejército israelí no puede atacar su corazón. Y así, los funcionarios israelíes y los portavoces militares recurren a representaciones eufemísticas, tales como "violencia popular y desorganizada" para evitar la acción.

3.- La campaña de desprecio por parte de la administración Obama contra el gobierno israelí y su primer ministro ha comenzado. ¿Cómo lidiará con ella?

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