La lenta, pero cierta, decadencia de los partidos étnicos israelíes - Israel Harel - Haaretz

Aryeh Deri y otros miembros del Shas en la anual peregrinación a Netivot
Los dos grandes perdedores de las elecciones municipales, como repetidamente se ha señalado, son los nuevos amigos Aryeh Deri y Avigdor Lieberman. Este análisis es probablemente correcto, pero la pérdida de su candidato Moshe Leon en la carrera a la alcaldía de Jerusalén es menos relevante que el debilitamiento general del poder político de ese dúo. La razón principal es su posición como líderes étnicos. Y a pesar de la reciente abanico de llamas, los demonios étnicos se están disipando, sin embargo demasiado lentamente.
Lieberman fundó Yisrael Beitenu hace unos 20 años. Los objetivos del movimiento, según lo dictado por el fundador, son los clásicos objetivos sionistas: "La aliyah, la protección de la patria y su asentamiento". Pero la verdadera agenda era un tipo de interés más estrecho: la solución de los problemas especiales de la "comunidad rusa", como la conversión al judaísmo, el matrimonio y el divorcio, los problemas de vivienda, las pensiones, el reconocimiento de títulos de enseñanza de su país de origen y otros problemas relacionados con la salud y el sustento.
A pesar de los casos de discriminación en contra de esta ola de inmigrantes (entre otros), el intento de perpetuar un resentimiento social o de crear una clase crónica de "víctimas profesionales (rusas) de la discriminación", ha fracasado. Es cierto que la mayoría de los inmigrantes rusos no han logrado - y algunos no lo deseaban - una asimilación plena cultural y social en la comunidad nativa de Israel. Sin embargo, este hecho no ha impedido que, por el contrario, hayan reforzado su ambición de educarse y de mejorar su situación económica, y, en consecuencia, su posición social. Esta fue la respuesta de los "rusos" a la discriminación - existente o imaginaria. Es por eso que no lloriquean y buscan problemas en series de televisión producidas por ellos, y si las hubieran hecho, habrían obtenido escaso interés, y ciertamente no se hubieran ganado el aplauso entusiasta recibido por Amnón Levy en "La verdadera cara: El Demonio étnico", la reciente serie documental que explora la discriminación contra los judíos del Oriente Medio y de los países árabes (mizrahim).
Esta característica de la comunidad, y otras razones sociológicas y políticas probablemente adicionales, han provocado que Lieberman tenga la sensación de que el tiempo para Yisrael Beitenu se acaba. Por no mencionar el hecho de que decepcionó a sus electores al no cumplir sus promesas centrales, como avanzar en la ley del matrimonio civil. Desde luego, no estuvo a la altura de sus promesas, o más bien de sus amenazas, de dejar el gobierno por la congelación de la construcción, sobre todo en Jerusalén. Sin embargo, la principal razón para la desaparición gradual de Yisrael Beitenu es la creciente y bienvenida integración de sus votantes en la vida israelí. Si el partido acude a las próximas elecciones generales, una gran parte de sus últimos votantes lo abandonará.
En cuanto al Shas, en sus 31 años en la política, la "corona" - a pesar de haber sido alimentados ad nauseam con todo lo que rodeaba la muerte y el funeral del rabino Ovadia Yosef - no ha restaurado su antigua gloria. Por el contrario, el "orgullo étnico" del Shas, que no era más que una retórica vacía, sólo ha servido para retrasar el proceso natural, por muy doloroso que sea, de un verdadero "crisol de las diásporas". Impidieron, incluso bloquearon completamente el progreso educativo y económico de miles de los que se ven en las fotos del funeral, y el orquestador organizativo y político de esa falta de progreso fue, y sigue siendo, Aryeh Deri.
Ahora, con la muerte del Líder Espiritual, el futuro que le espera al Shas encabezado por Deri es similar al de Yisrael Beitenu, aunque el proceso se desarrollará a un ritmo mucho más lento. Entonces seremos testigos de la verdadera miseria de los que siguieron, como ciegos, la predicación del rabino Yosef, y que ahora no podrán escapar de la miseria en que ellos y sus familias se encuentran sumidos. Esto no les va a suceder a los graduados de Lieberman.
Sin lugar a dudas, existe la discriminación étnica en Israel, aunque no es acusada como algunos dicen. Y es que, pese a las mejoras marginales conseguidas por los partidos étnicos en Israel, todos ellos terminaron empeorando la polarización. Con el fin de justificar su propia existencia, radicalizaron la realidad y evocaron unos demonios que apenas existen. Esos que les han permitido a aquellos que por diversas razones no han logrado progresar en la vida evitar asumir su responsabilidad y echar la culpa a la discriminación.
La reducción prevista de la influencia del Shas, junto con la progresiva desaparición de Yisrael Beitenu, son por lo tanto una buena noticia para la visión sionista, en la que una plena integración de los exiliados es un principio básico.
PD. El tono de Israel Harel es bastante vengativo, sobre todo en referencia al Shas, pero tiene bastante razón en el victimismo que ha favorecido dicho partido, junto con su falta de aprovechamiento de las ventajas de estar en el poder, al mostrase más preocupados de conseguir una masa electoral clientelar que en favorecer el progreso de su gente, lo que requería debilitar el control religioso. No deja de ser significativo que para el Shas el dominio religioso asquenazí no sea importante en comparación con ese otro dominio económico, político y social.
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