Sunday, November 03, 2013

La lenta, pero cierta, decadencia de los partidos étnicos israelíes - Israel Harel - Haaretz


Aryeh Deri y otros miembros del Shas en la anual peregrinación a Netivot

 Los dos grandes perdedores de las elecciones municipales, como repetidamente se ha señalado, son los nuevos amigos Aryeh Deri y Avigdor Lieberman. Este análisis es probablemente correcto, pero la pérdida de su candidato Moshe Leon en la carrera a la alcaldía de Jerusalén es menos relevante que el debilitamiento general del poder político de ese dúo. La razón principal es su posición como líderes étnicos. Y a pesar de la reciente abanico de llamas, los demonios étnicos se están disipando, sin embargo demasiado lentamente.

Lieberman fundó Yisrael Beitenu hace unos 20 años. Los objetivos del movimiento, según lo dictado por el fundador, son los clásicos objetivos sionistas: "La aliyah, la protección de la patria y su asentamiento". Pero la verdadera agenda era un tipo de interés más estrecho: la solución de los problemas especiales de la "comunidad rusa", como la conversión al judaísmo, el matrimonio y el divorcio, los problemas de vivienda, las pensiones, el reconocimiento de títulos de enseñanza de su país de origen y otros problemas relacionados con la salud y el sustento.

A pesar de los casos de discriminación en contra de esta ola de inmigrantes (entre otros), el intento de perpetuar un resentimiento social o de crear una clase crónica de "víctimas profesionales (rusas) de la discriminación", ha fracasado. Es cierto que la mayoría de los inmigrantes rusos no han logrado - y algunos no lo deseaban - una asimilación plena cultural y social en la comunidad nativa de Israel. Sin embargo, este hecho no ha impedido que, por el contrario, hayan reforzado su ambición de educarse y de mejorar su situación económica, y, en consecuencia, su posición social. Esta fue la respuesta de los "rusos" a la discriminación - existente o imaginaria. Es por eso que no lloriquean y buscan problemas en series de televisión producidas por ellos, y si las hubieran hecho, habrían obtenido escaso interés, y ciertamente no se hubieran ganado el aplauso entusiasta recibido por Amnón Levy en "La verdadera cara: El Demonio étnico", la reciente serie documental que explora la discriminación contra los judíos del Oriente Medio y de los países árabes (mizrahim).

Esta característica de la comunidad, y otras razones sociológicas y políticas probablemente adicionales, han provocado que Lieberman tenga la sensación de que el tiempo para Yisrael Beitenu se acaba. Por no mencionar el hecho de que decepcionó a sus electores al no cumplir sus promesas centrales, como avanzar en la ley del matrimonio civil. Desde luego, no estuvo a la altura de sus promesas, o más bien de sus amenazas, de dejar el gobierno por la congelación de la construcción, sobre todo en Jerusalén. Sin embargo, la principal razón para la desaparición gradual de Yisrael Beitenu es la creciente y bienvenida integración de sus votantes en la vida israelí. Si el partido acude a las próximas elecciones generales, una gran parte de sus últimos votantes lo abandonará.

En cuanto al Shas, en sus 31 años en la política, la "corona" - a pesar de haber sido alimentados ad nauseam con todo lo que rodeaba la muerte y el funeral del rabino Ovadia Yosef - no ha restaurado su antigua gloria. Por el contrario, el "orgullo étnico" del Shas, que no era más que una retórica vacía, sólo ha servido para retrasar el proceso natural, por muy doloroso que sea, de un verdadero "crisol de las diásporas". Impidieron, incluso bloquearon completamente el progreso educativo y económico de miles de los que se ven en las fotos del funeral, y el orquestador organizativo y político de esa falta de progreso fue, y sigue siendo, Aryeh Deri.

Ahora, con la muerte del Líder Espiritual, el futuro que le espera al Shas encabezado por Deri es similar al de Yisrael Beitenu, aunque el proceso se desarrollará a un ritmo mucho más lento. Entonces seremos testigos de la verdadera miseria de los que siguieron, como ciegos, la predicación del rabino Yosef, y que ahora no podrán escapar de la miseria en que ellos y sus familias se encuentran sumidos. Esto no les va a suceder a los graduados de Lieberman.

Sin lugar a dudas, existe la discriminación étnica en Israel, aunque no es acusada como algunos dicen. Y es que, pese a las mejoras marginales conseguidas por los partidos étnicos en Israel, todos ellos terminaron empeorando la polarización. Con el fin de justificar su propia existencia, radicalizaron la realidad y evocaron unos demonios que apenas existen. Esos que les han permitido a aquellos que por diversas razones no han logrado progresar en la vida evitar asumir su responsabilidad y echar la culpa a la discriminación.

La reducción prevista de la influencia del Shas, junto con la progresiva desaparición de Yisrael Beitenu, son por lo tanto una buena noticia para la visión sionista, en la que una plena integración de los exiliados es un principio básico.


PD. El tono de Israel Harel es bastante vengativo, sobre todo en referencia al Shas, pero tiene bastante razón en el victimismo que ha favorecido dicho partido, junto con su falta de aprovechamiento de las ventajas de estar en el poder, al mostrase más preocupados de conseguir una masa electoral clientelar que en favorecer el progreso de su gente, lo que requería debilitar el control religioso. No deja de ser significativo que para el Shas el dominio religioso asquenazí no sea importante en comparación con ese otro dominio económico, político y social.

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Saturday, October 12, 2013

Rabino Ovadia Yosef: Un revolucionario israelí – Ben Caspit – Al Monitor


En la noche del 07 de octubre, más de 800.000 personas acompañaron al rabino Ovadia Yosef en su viaje final. Jerusalén adquirió el tono sombrío del negro, el color de los trajes utilizados por las masas de judíos ultra-ortodoxos que inundaron la ciudad y la aislaron del mundo exterior.

Con poco más de 6 millones de judíos (de un total de 8 millones de habitantes) viviendo actualmente en Israel, esto significa que más de un 10% de sus habitantes (casi un 14% de su población judía) estaban en Jerusalén para la procesión fúnebre. Si uno traduce esto a las dimensiones de América, el número es equivalente a 40 millones de seres humanos. Las cadenas de televisión transmitieron imágenes en vivo durante todo el día, desde el momento de la muerte del rabino por la tarde hasta después de la medianoche, la hora en que su cuerpo llegó a su lugar de descanso final.

El recorrido de la procesión del funeral – desde la Yeshiva  Porat Yosef, donde el rabino estudió en su juventud, hasta el cementerio - tenía menos de 2 km, pero requirió más de cuatro dificultosas horas terminarlo. Un gran número de personas rodeaban el vehículo que transportaba el cuerpo y posteriormente otras muchas atestaron el vehículo que llevaba los restos tratando de tocar al hombre venerado por última vez. La gente se amontonaba en los tejados, sobre los techos de los autos, en grúas y en las copas de los árboles para echar un vistazo por última vez al hombre que consideraban como su padre biológico, físico y espiritual. Fue el evento más grande acontecido en el Israel moderno. La cuestión es si simbolizaba un cambio de cara del moderno Israel o en su denotación (significado primario).

El espectáculo me recordó el funeral del rey Hassan II en Marruecos en 1999. Millones de marroquíes, gente sencilla así como gente adinerada, abarrotando la larga procesión fúnebre en Rabat, la capital. En un momento dado, la gente irrumpió a través de las barricadas de la policía e inundaron la ciudad en una demostración de profunda y auténtica tristeza acompañada de terribles gritos, lágrimas y demás expresiones que rompían el corazón de tristeza.

El rabino Ovadia Yosef no era un rey en el sentido laico de la palabra, pero para millones de israelíes era mucho más que un rey. Era el mensajero de Dios, el emisario del Señor en la Tierra, era un profeta, un líder, un padre, un guía, un árbitro de la ley judía y la figura religiosa judía más destacada de su generación. Levantó el orgullo y el amor propio de los israelíes de extracción Mizrahi [orientales] que habían sido humillados y oprimidos por el establishment socialista asquenazi israelí en los primeros años del estado. Si tratamos de compararlo con otros líderes similares en el mundo, el rabino Ovadia era una especie de combinación de Martin Luther King Jr, el Papa Francisco, Muhammad Ali y el Mesías.

El Israel del 2013 se divide en al menos dos grupos identificables. Además de los cientos de miles de personas que asistieron al funeral, la mayoría de ellos vestidos con trajes negros y llevando los tradicionales sobreros lituanos Borsalino, otro millón o dos (al menos) se lamentaban en sus hogares. No eran sólo los judíos ultra-ortodoxos quienes lamentaban la muerte de Ovadia. Los judíos tradicionales, los "religiosos iluminados", los nacional-religiosos e incluso los judíos seculares también le lloraban. Pero en otro lado estaban todos los demás, la mayoría, aunque menguante, de Israel. Estos vieron este espectáculo con una sensación de asombro antropológico (en el mejor de los casos) o de shock y disgusto (en el peor). El funeral les recordó a muchos de ellos eventos similares acontecidos en el mundo árabe, como en la Muqataa en Ramallah o en la Plaza Tahrir de El Cairo.

Hoy en día, más de 65 años después del establecimiento del Estado de Israel, el "demonio étnico" sigue vivo y coleando. Aunque un gran porcentaje de los israelíes actuales nacieron en este país y son el resultado de matrimonios mixtos entre hombres y mujeres asquenazíes y mizrahim o viceversa, las tensiones se mantienen entre los grupos étnicos. La discriminación sigue existiendo y sigue provocando llamaradas de emociones, y la herida aún se encona.

Israel se creó gracias al sionismo, que en gran medida fue un movimiento secular con algunos elementos destacadamente ateos. Fue fundado en Europa, y desde allí se extendió a los países árabes. La primera ola de inmigrantes a Israel provenía de Europa y su influencia en la cultura del estado permanece y lo determina. En la década de 1950, Israel parecía una mezcla de un koljós soviético y un pueblo polaco con algunos enclaves afro-asiáticos. Estos enclaves se establecieron principalmente en zonas pobres y allí se tendió a concentrar a las nuevas oleadas de judíos orientales que, habiendo florecido durante cientos de años en los países árabes, tuvieron que trasladarse a toda prisa y en un breve espacio de tiempo a Israel después de la creación del Estado.

Durante años, estas personas fueron encerradas y ubicadas en ghettos, barrios y ciudades de desarrollo, careciendo de toda influencia real sobre lo que ocurría en el estado, incluyendo la cultura, la música, la literatura, el teatro, la política, la economía y el gobierno. Entonces llegó el rabino Ovadia Yosef, quien sirvió como gran rabino sefardí de Israel. Cuando su solicitud para continuar como tal durante un período adicional fue rechazada, fundó el Shas, el partido ortodoxo sefardí.

La creación de este partido político fue vista inicialmente como una venganza, pero pronto quedó claro que la decisión era más grande que la suma de los motivos que la provocaron. Lo demás es historia. En su apogeo, el Shas llegó a tener 17 mandatos (de un total de 120 escaños en el Knesset), y hoy en día sigue teniendo 11. Es una fuerza política importante, estable y dominante que se ha convertido en una enorme palanca en el gobierno, un cuasi permanente comodín en las coaliciones de gobierno, un partido que marcó la pauta en muchos ámbitos y, en algunos de ellos, incluso dictó el ritmo.

El fenómeno del rabino Ovadia es complicado de valorar y se estudiará en los años venideros. Además de los elogios y las alabanzas de su entorno, también existe un acusado criticismo. Durante la última década, fue más conocido por las maldiciones e improperios en algunos de sus discursos que por su prestación de importantes juicios religiosos o su participación en actividades de divulgación. Se burló de los seculares, maldijo a políticos rivales, realizó observaciones indiscretas en varias ocasiones y llegó a decir que los soldados israelíes morían porque no observaban la Torah y sus mandamientos. El rabino Ovadia se convirtió en una especie de cobrador de facturas políticas, en un instrumento eficaz para el lavado de cerebro a las masas, en un gurú rodeado de amuletos y susurros. En torno a él surgió una corte bizantina compuesta de un buen número de delincuentes que dieron lugar a numerosas acusaciones y que transformaron al Shas en el partido más corrupto de la historia de Israel.

La influencia real del rabino no se medirá hasta mucho después de que el polvo se haya asentado tras su funeral y hasta que el destino político del Shas pueda aclararse. El partido está ahora en la oposición, separado de los tarros de miel del gobierno, y en búsqueda de su camino y de su próximo líder. Ovadia no dejó un heredero ya que era imposible encontrar a alguien de su estatura. Él fue para la Torah [y para el judaísmo] lo que Albert Einstein fue para la física.

La aventura política del rabino Ovadia atenuó su agudeza y devoción por el estudio de la Torah. Hacia el final de sus días, se convirtió en rehén del juego de esos políticos que lo utilizaban para aumentar su influencia, controlar más y más funciones gubernamentales y atraer y aumentar las corrientes de votantes que acudieran a las urnas ilusionados. Ahora que todo esto ha pasado, el rabino Ovadia también debe ser reconocido por sus sentencias moderadas sobre la ley judía, su respaldo al primer ministro Yitzhak Rabin a la hora de firmar los Acuerdos de Oslo y su autorización de una devolución de los territorios por la paz. Él permitió la liberación de las esposas de los soldados desaparecidos de los lazos religiosos que las ataban a esos matrimonios, y permitió que los judíos de Etiopía fueran llevados a Israel. También permitió la conversión de los soldados cuyo judaísmo fue puesto en duda. Ovadia era el hombre que derribó los muros del gueto, el gran rebelde contra el celo (ultra-ortodoxo) lituano. Desde su humilde condición de segundón de los grandes rabinos ashkenazi, el rabino Ovadia se convirtió en su más grande rival.

El rabino Ovadia lideró una importante revolución social en Israel, pero no vio su victoria final. Estuvo detrás del líder de Shas Aryeh Deri, por un lado, y de su anterior líder, Eli Yishai, por el otro, del el ex Gran Rabino Shlomo Amar por aquí y del Gran Rabino Jajam Shalom Cohen por allá, ninguno de los cuales realmente sabe cómo calzarse esos zapatos gigantes que ha dejado atrás. La batalla entre la derecha y la izquierda en el Shas está en su apogeo, y hay una gran consternación en todos los ámbitos, no sólo en el partido, sino también en el estado. El Israel de 2013 se ha dividido más que nunca, con una tensión en auge entre ultra-ortodoxos y seculares. La importancia del Shas ha sido un factor fundamental en el surgimiento de su líder rival secular, Yair Lapid , el líder de Yesh Atid, quien recaudó 19 diputados en las últimas elecciones.

El funeral masivo al que hemos asistido en Jerusalén, del que se ocuparon los medios de comunicación en horario estelar y que captó la atención de los israelíes durante casi un día, nos ha mostrado la gran comunidad que el rabino Ovadia logró magnetizar. Ahora parece que esta enorme multitud es ahora, más que nunca, un rebaño sin pastor.

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El funeral del rabino Ovadia Yosef y los medios de comunicación seculares - Mazal Mualem - Al Monitor





El enorme funeral del rabino Ovadia Yosef fue, bajo muchos aspectos pero sobre todo en la forma en que se reflejó en los medios de comunicación seculares, la imagen especular de la masiva protesta social que estalló en el verano de 2011.

A primera vista, la comparación de estos dos acontecimientos parece infundada. Pero cuando se intenta interpretar el poder demostrado en el mayor funeral en la historia del Estado de Israel, se entiende que lo que sucedió allí supera con creces el profundo duelo desatado por un importante estudioso de la Torah. Fue también una manifestación de poder de la población Mizrahi, para la cual el Partido Shas fue su hogar y su sostén.

Aunque los colonos y los ultraortodoxos asquenazíes también estuvieron presentes en el funeral de Yosef, fue, ante todo, un momento decisivo en la historia de la identidad israelí Mizrahi, inclusive para los Mizrahim seculares.

La protesta del verano de 2011 fue esencialmente una rebelión de la “tribu blanca” (la procedente de las élites asquenazíes). No fue una coincidencia que tras ella se coronaran el líder del Yesh Atid, Yair Lapid, y del HaBait Hayehudi, Naftali Bennett, como sus líderes naturales y ambos ganaran un lugar en el consenso de los medios del establishment. Por otro lado, las protestas sociales de los Mizrahim, inspiradas y aprovechadas por el Shas, siempre han sido vistas por esos mismos medios de comunicación como expresiones quejumbrosas y ridículas, en suma, una protesta de segunda fila. Así también fue siempre visto Ovadia Yosef, alguien con poca visión del futuro, por los hegemónicos medios de comunicación seculares y de la izquierda, ambos mayoritariamente asquenazíes, y que han fracasado durante mucho tiempo a la hora comprender la influencia de Yosef dentro de la opinión pública Mizrahi.

Esta no es la primera vez que los medios de comunicación israelíes han sufrido de ceguera ante el color oriental, y probablemente no será la última. Fue el caso de esa dramática noche de noviembre de 2005, cuando Amir Peretz (líder laborista y sindical de origen sefardí) derrotó a Shimon Peres en las elecciones a la presidencia del Partido Laborista, en contra de todas las predicciones de los analistas y de los encuestadores que fueron víctimas de sus propias fijaciones.

La protesta Rothschild (el nombre del bulevar del centro Tel-Aviv por donde transcurrió) desde sus primeros momentos fue una criatura especialmente querida por los medios del establishment, acicalada y cubierta de simpatía por parte de una prensa que se veía reflejada en sus participantes, como si fueran unas parientes.

Hay pues una buena razón para que en ocasiones se hayan escuchado duras, pero justas acusaciones, por parte de otros participantes que también levantaron tiendas de protesta de manera simultánea pero esta vez en la periferia y en las ciudades de desarrollo. Ellos eran Mizrahim con una elevada conciencia social, pero se sintieron excluidos y fuera del círculo de popularidad del bulevar Rothschild al resultar menos atractivos y aceptables a los ojos de unos medios de comunicación que solo tenían ojos para manifestantes como Daphni Leef y sus amigos.

De acuerdo con estas reglas no escritas, las décadas de actividad de Yosef - primero como una figura religiosa y luego como líder de un movimiento político-social que fue esencialmente moderado en los asuntos de la diplomacia - fueron mancilladas demasiadas veces. De manera consciente ese activismo social fue eclipsado por titulares y artículos de opinión que solo se ocupaban de criticar sus declaraciones anti-liberales, racistas e insultantes. Los que únicamente se dedicaban a criticar a Yosef por sus desafortunadas palabras y maldiciones se sentían perfectamente a gusto en ese papel. Pero dichos medios se perdieron por completo que esas y otras declaraciones no caían en el vacío. Fueron realizadas en una sociedad en la que el racismo hacia los Mizrahim ha sido y sigue siendo una parte indeleble.

Los fieles seguidores de Yosef nunca se sintieron demasiado entusiastas ante cualquiera de esas maldiciones, pero aún así se sentían orgullosos de la autoconfianza de su rabino que se atrevía a criticar a la élite política asquenazí. Algunas de estas personas nunca votaron a favor del Shas, pero en el fondo de sus corazones le dieron las gracias por demostrar su asertividad hacia los Mizrahim, o en un lenguaje más duro, por importarle un comino poner de vuelta y media a los primeros ministros asquenazíes, los cuales se limitaban a aceptar sus insultos y luego peregrinar hacia él.

Los medios de comunicación seculares asquenazíes nunca lograron entender la complejidad de Yosef, quien, por un lado, era un prodigio de la Torah y un poderoso líder político que llevó a cabo una visión moderada, y que por otro lado era un hombre que llevaba un atuendo ridículo y que se burlaba de los ex ministros Yossi Sarid y Shulamit Aloni.

Estos mismos medios de comunicación revelaron la magnitud de su hipocresía cuando ese mismo rabino abrazó y facilitó las políticas que ellos defendían. Ocurrió así, por ejemplo, cuando su influencia política hizo posible la autorización del Acuerdo de Oslo por el gobierno, y también sucedió lo mismo cuando facilitó la selección de Shimon Peres para la presidencia en 2007, salvándole de una segunda derrota en su candidatura, o cuando apoyó la liberación de soldado israelí secuestrado Gilad Shalit en 2011.

Pero cuando sus declaraciones cruzaron la línea de lo respetable o bien mostraban su apoyo a la derecha política, una vez más el rabino Ovadia Yosef se convirtió en un extorsionista, un matón y en el líder de una mafia.

Así resultó fácil para la entonces líder del Partido Kadima, Tzipi Livni, el nuevo héroe de la “tribu blanca” en 2009, convencer a esos mismos medios de comunicación que no logró formar una coalición gubernamental por una sola razón: por resistir y hacer frente a la presión del Shas que exigía, a cambio de su voto, que se restauraran los subsidios infantiles. Livni ni siquiera tuvo que probar sus afirmaciones, ya que estaba muy claro para esos medios de comunicación quienes eran los chicos buenos y los chicos malos, quien era el chantajista y quien se negó a ser chantajeado.

Era posible, por supuesto, ver lo sucedido desde un ángulo diferente. El Shas, que nunca aparentó ser un partido laico, identificó una oportunidad para cancelar los recortes en los subsidios infantiles y trabajó para conseguirlo. En este sentido, no había diferencia entre su política y la del lobby agrícola, por ejemplo, que trabajó en el pasado y trabaja en el presente para asegurar sus propios intereses a través de sus brazos políticos. Ovadia Yosef creó precisamente al Shas para estos fines, y utilizó todo lo que le permitía su poder político para alcanzarlos.

La demostración de poder que logró después de su muerte, impresionante y conmovedora como resultó, nos seguirá enseñando. Pero no será suficiente como para evitar que la próxima vez los medios de comunicación israelíes vuelvan a recaer en su ceguera hacia quienes son diferentes a ellos. Cualquier cosa que no suceda dentro del paradigma asquenazí existente, sea en el ámbito de sus élites, de la derecha o de la izquierda, simplemente no existe.

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Monday, July 29, 2013

Los Haredim ganaron una batalla, pero están perdiendo la guerra - Amir Mizroch



Esta semana los líderes políticos ultra-ortodoxos celebraban el triunfo sobre sus eternos rivales del campo sionista religioso. Los rabinos haredi han conseguido que dos de sus hijos [literalmente] estén al mando de los codiciados cargos de grandes rabinos ashkenazí y sefardí, a pesar de los esfuerzos de los rabinos religiosos nacionales. Los políticos y rabinos (¿hay alguna diferencia más?) del Shas y del Judaísmo de la Torá están brindando al sol por su victoria creyendo que su poder, que perdieron cuando Netanyahu formó un gobierno sin ellos, está resurgiendo. Ellos creen que su victoria en la campaña por el Rabinato es una señal de que las cosas volverán a su situación habitual y que el siguiente paso será entrar en el gobierno de Netanyahu a expensas de Habayit Hayehudi y Yesh Atid (a quienes llaman paganos sin Dios).

Pero no deberían ir tan rápido.

Mientras que el Gran Rabinato, efectivamente, ira a manos de los haredim, hay una larga lista de razones por las que deberían estar preocupados.

- En primer lugar, el ministerio de Asuntos Religiosos pertenece a los sionistas religiosos, liderado por Naftalie Bennett, y por su ardiente caballo de batalla el diputado y rabino Eli Ben-Dahan. Aunque Bennett y Dahan puedan estar dolidos por la derrota de esta semana, tienen una serie de sorpresas reservadas a la institución del Gran Rabinato y a los consejos rabínicos locales - una larga lista de reformas que reducirán su poder y la influencia del monopolio haredí en las instituciones de la religión y el Estado -. Este va a ser el próximo campo de batalla en las guerras de los judíos. Y aquí ya no será tan fácil para el Shas.

- Lo más importante de la campaña para la elección de los grandes de rabinos de esta semana es que nos mostró la consistencia del poder permanente del líder religioso del Shas, el rabino Ovadia Yosef, para influir y convencer. A pesar de ello continúan los problemas de salud de Ovadia, y no es ningún secreto que el octogenario rabino ha estado en el hospital varias veces recientemente, y su salud es la gran preocupación del partido Shas. Una vez que Ovadia se vaya, el pegamento que mantiene unido al Shas se despegará y Aryeh Deri, Ariel Attias y Eli Yishai desencadenarán una batalla real por la supremacía. Sin la influencia de Ovadia, es poco probable que su hijo hubiera sido "elegido" como Gran Rabino sefardí.

- Otra señal de las grietas en el monopolio haredi son la creciente popularidad de figuras religiosas como Haim Amsalem y Dov Lippman, que están realizando serias incursiones en la conciencia del público religioso y secular. Para los haredim, esos rabinos son apóstatas, pero para el público secular son un nuevo modelo de rabino: inclusivo e incluso progresista. Sería el modelo de rabino a seguir.

- La organización de rabinos Tzohar, que ayuda a los israelíes seculares a navegar en medio de la obstinación y la burocracia del Rabinato, se está fortaleciendo.

- Las Mujeres del Muro están creciendo y promueven un cambio del status quo en el lugar más sagrado del judaísmo.

- El ministerio de Educación está detrás de la corrupción en el sistema escolar haredí, así como condiciona su financiación al estudio de las materias básicas como inglés y matemáticas.

- La legislación para la inclusión de los haredim en el ejército se abre paso a través de la Knesset así como en los tribunales.

- El ejército israelí está haciendo espacio para más soldados haredí.

- Cada vez más haredim se están integrando en el mercado laboral. Este último hecho es quizás el más peligroso para los rabinos y políticos ultra-ortodoxos que saben que una vez que un hombre y una mujer de su rebaño comienza a ganarse la vida, él o ella deja de ser dependiente de las limosnas de los rabinos. Y esa independencia significa una tragedia para el control de los haredim.

- La campaña electoral para el Rabinato fue la más repugnante y traicionera que hemos visto por estos lares durante muchos años. Los competidores y sus partidarios en la Knesset trataron de cambiar las leyes [para permitir que los titulares salientes continuaran más tiempo en sus cargos y para posibilitar que otros candidatos que habían superado la edad de elección pudieran entrar en liza], hubo numerosas quintas columnas, puñaladas y traiciones que se sucedieron en casi todas las partes implicadas (especialmente en Habayit Hayehudi y Shas). Varios de los principales candidatos para el puesto de rabino estaban bajo investigación por parte de las autoridades por cargos que iban desde incitación al racismo a cargos de corrupción. De hecho, durante la campaña, el propio gran rabino ashkenazí Yona Metzger fue puesto bajo arresto domiciliario durante una investigación de corrupción en su contra.

Creo que la imagen es clara, y no sólo a mí, sino para muchos israelíes, religiosos y laicos por igual: el Rabinato y los políticos que le rodean están podridos hasta la médula . Algunos sionistas religiosos están haciendo causa común con el movimiento del judaísmo de la Reforma, en el sentido de que ambos bandos creen que es hora de que el Rabinato bajo su forma actual desaparezca. Los israelíes consideran a esas instituciones religiosas como extremadamente corruptas, y ustedes ya pueden ver por qué.

Así que los haredim ganó la batalla por el Rabinato, pero están perdiendo la guerra por el alma del judaísmo.

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Monday, June 17, 2013

La lucha por el Gran Rabinato enfrenta cada vez más al sionismo religioso con los partidos haredi



Hace varios días el eminente rabino y auténtica autoridad halájica Ovadia Yosef - y el verdadero líder espiritual del partido ultra-ortodoxo sefardí Shas -, tuvo algunas palabras bastante duras y desagradables sobre el rabino David Stav de la organización Tzohar (del movimiento sionista religioso), quien se postula para el cargo de Gran rabino askhenazi, y de quien dijo que representaba "al mal". Durante su sermón semanal, el rabino Yosef dijo que Stav era "peligroso para el judaísmo" y que su posible nombramiento como Gran Rabino sería "como traer la idolatría al santo templo".

El líder espiritual del Shas respaldó a los miembros en la Knesset del Shas los cuales impidieron un proyecto de ley que permitiría al actual Gran Rabino sefardí Shlomo Amar, en principio también identificado con el Shas, postularse para otro mandato en el cargo, por temor a que pudiera sostener la candidatura de Stav (como Gran Rabino ashkenazi).

Ayer, en una conferencia sobre el sionismo religioso patrocinada por el Instituto de la Democracia de Israel , el rabino Benny Lau contestó a los comentarios del rabino Ovadia Yosef. Estoy seguro que estas palabras le costaron mucho expresarlas públicamente.

El rabino Benny Lau afirmó que "Los peregrinajes para escuchar y consultar al Rav Ovadia deben detenerse, una protesta ruidosa ante sus palabras (contra Stav) debe comenzar a escucharse. Él ha cruzado todas las líneas y resulta imposible contenerse. Tengo que pedir perdón, porque durante muchos años no he abierto la boca cuando el rabino Ovadia Yosef insultaba y difamaba a algunas figuras públicas en Israel. Opté por una suerte de división interior. Estaba conectado con su Torah, con su grandeza, y sobre todo con el honor con el que Rabí Ovadia Yosef me distinguía. Estoy avergonzado, avergonzado y apenado".

Actualización: Una noche después de que el rabino Ovadia Yosef dijera que la candidatura de David Stav era "peligrosa", el rabino David Stav fue atacado por jóvenes haredi en una boda

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Friday, May 10, 2013

Restaurando la "pasada gloria" del (Partido) Shas en Israel - Mazal Mualem - Al Monitor



"Quiero devolver el Shas a los ciudadanos", proclamó el nuevo-viejo presidente del partido ultra-ortodoxo sefardí Shas, Aryeh Deri, la mañana posterior a la salida oficial del ex ministro del Interior Eli Yishai como cabeza del movimiento, el pasado 2 de mayo.

En una entrevista con la emisora de Radio del ejército, Deri sonaba feliz y seguro de sí mismo, como corresponde a alguien que persiguiera un sueño a pesar de todos los impedimentos y ahora emergiera dispuesto a desempeñar el papel de su vida.

Pero es probable que Deri descubra muy pronto que su objetivo de "restaurar la pasada gloria” - el eslogan de la pasada campaña electoral del Shas - no sea una tarea fácil de lograr. Quizás tenga que descubrir que sus aspiraciones de convertir al Shas en una gran partido, una vez más, y a él mismo como un líder social frente al gran público, no estén de acorde con su estrategia de colocar ce manera preferente en su agenda los conflictos étnicos. Mientras Deri prefiere llamar a esto "luchar contra la exclusión sefardí", no resulta más que un eufemismo de las cosas que él mismo práctica: estimular intencionadamente un discurso público diseñado para causar conflictos de tipo étnico, para así conseguir sus fines políticos, por supuesto.

De esta manera Deri actúa cínicamente. Él declara su deseo de devolver el Shas a los ciudadanos, cuando en realidad habla de un determinado tipo de ciudadanos israelíes. En efecto, a la luz de las provocaciones étnicas que ha generado desde su regreso a la vida política, no puede ser - y no quiere ser – el hogar político de todos los israelíes.

Pero Deri no es ingenuo. Tomemos, por ejemplo, la reciente tormenta pública desatada en los medios de comunicación  motivada por el "genio étnico". Se trata de las protestas desatadas por la ausencia de intelectuales sefardíes o mizrahim en los nuevos billetes de banco emitidos por el Banco de Israel. Todas las figuras estampadas en los nuevos billetes son poetas ashkenazis procedentes de la Europa del Este.

"Es imposible que no pudieron encontrar ni siquiera el perfil de un poeta sefardí o mizrahim para los nuevos billetes", dijo Deri en la apertura de una reunión del Gobierno que discutía la autorización de los nuevos billetes, el pasado 28 de abril. "El dinero con una figura sefardí no vale menos. Hago un llamamiento a los ministros del gobierno para que no levanten su mano para aprobar los nuevos billetes".

Cuando Deri habla de "la exclusión de los judíos sefardíes o mizrahim" de los billetes, creando una marejada en los medios de comunicación y en el público general, está tratando de atraer a los elementos más débiles de los partidos Likud, Shas y Partido Laborista, junto a los judíos sefardíes y a los árabes israelíes,  como inequívocos objetivos políticos.

La cuestión es si de ese “genio étnico” podrá Deri obtener la suficiente mercancía. En las recientes elecciones hizo un uso extensivo y ruidoso de ese argumento pero sin éxito. El Shas obtuvo 11 escaños en las elecciones, el mismo número que logró obtener en las elecciones anteriores sin recurrir al “genio étnico”.

Ahora, a pesar del fracaso de su “campaña étnica” en las elecciones, Deri vuelve a la "escena del crimen". La pregunta es, ¿por qué? Parece que Deri cree que los resultados de las recientes elecciones crean una excelente oportunidad para que él pueda encabezar el campo de lo que él llama "el segundo Israel".

De acuerdo con la visión del mundo de Deri, el concepto "sefardí" es un nombre en clave que identifica a un campo más amplio: incluye a los más necesitados, a las poblaciones menos desarrolladas de la periferia e inclusive a los pueblos árabes israelíes (Deri, cuando era ministro del Interior, era conocido por sus estrechos contactos con los dirigentes del sector árabe). En efecto, Deri quiere crear una dirección alternativa de carácter ideológico, político y social enfrentada a la alianza entre el ministro de Finanzas, Yair Lapid y el ministro de Comercio e Industria, Naftali Bennett, los cuales están emergiendo como los nuevos líderes de la clase media israelí, y que se planta en el corazón de la llamada "tribu blanca de Israel". Es por eso que Deri cree que tendrá éxito a la hora de conseguir un aumento del poder del Shas en las próximas elecciones.

A su favor, podemos decir que Deri identifica correctamente el gran potencial electoral de esas poblaciones que se encuentran en su punto de mira. Él también ve correctamente la opción de unirlos en un campo enfrentado a esa “tribu blanca”. El problema es que Shas no es la plataforma adecuada y Deri no es la persona adecuada para esta batalla.

El Shas es un partido sectario ultra-ortodoxo sefardí, cuyo anterior líder, Eli Yishai, negó la discriminación contra las niñas sefardíes en las instituciones educativas ashkenazis, arrodillándose sistemáticamente ante el liderazgo político ultraortodoxo ashkenazi. Por lo tanto, incluso para su base social más directa, la sefardí, el Shas no contribuyó en la lucha contra la exclusión de los judíos sefardíes (cuando implicaba al poder ultraortodoxo ashkenazi), dañando en realidad dicha lucha de la forma más grave y vergonzosa.

Deri, por supuesto, puede afirmar correctamente que esto sucedió cuando él no era el líder del partido, pero la carga de la prueba recae sobre él en primer lugar.

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Thursday, November 03, 2011

Un ministro del Shas critica a Shalit por ir a la playa en Shabbat - Kobi Nahshoni




La versión más azul

El ministro sin cartera del Shas, Meshulam Nahari, criticó al soldado recientemente liberado Gilad Shalit por ir a la playa con su padre durante su primer shabbat libre tras su regreso, en vez de ir a una sinagoga a orar.

Nahari opina que Shalit y su padre deberían haber utilizado su primer shabbat tras haber sido liberado de la cautividad de Hamas para pronunciar la bendición de la liberación, una oración judía de agradecimiento que, según la tradición, pronuncian aquellos que sobrevivieron a una adversidad o fueron liberados de prisión.

El ministro sin cartera, que habló durante una convención del Shas a principios de esta semana, afirmó que el líder espiritual del partido, el rabino Ovadia Yosef, le habían encargado la tarea de acercar a Shalit al judaísmo.

De acuerdo con Nahari, Yosef le preguntó si había una sinagoga y una mikve en la ciudad natal de Shalit, Mitzpe Hila.

"Será muy importante para él asimilar todo lo que ha pasado con la vida espiritual de ese lugar", dijo Nahari.

El ministro añadió que la familia debería acudir a la casa del rabino, lejos de la mirada de los medios de comunicación. para recitar la oración de la bendición (por la liberación).

"Esta gente debe despertar". Nahari aseguró a los activistas del Shas que acercar a la gente al judaísmo es uno de los principales objetivos del partido. "Ese solía ser una de los deberes del Shas, acudir a todas partes y despertar a la gente, en lugar de esperar a que la gente se despierte. Hay que apasionar a todos y a cada uno".

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Sunday, December 05, 2010

La audacia del diputado del Shas Haim Amsellem - Yair Sheleg - Haaretz



(Haim Amsellem es un diputado "rebelde" del Shas que ha sorprendido por su franqueza y enfoque creativo con respecto al judaísmo en el mundo moderno y en su reivindicación de la utilización de los enfoques religiosos y legales sefardíes para ayudar a encontrar soluciones a los problemas existentes dentro de la sociedad israelí.

Una de sus más controvertidas afirmaciones, sobre todo por su procedencia religiosa, es que no existe ninguna virtud en vivir en la pobreza si la masiva asistencia al estudio en las yeshivase desemboca en un callejón sin salida para aquellos que no teniendo una especial disposición para dichos estudios se encuentran al llegar a la edad adulta sin experiencia laboral y padres de familias numerosas
)


El debate público se ha centrado en el Rabino Haim Amsellem, pero por desgracia, como era de esperar, en su aspecto político menos interesante: el conflicto entre el diputado Amsellem y su partido, es decir, su enfrentamiento con el máximo dirigente en la Knesset de su partido, el ministro del Interior Eli Yishai, y con el venerado líder espiritual del Shas, el rabino Ovadia Yosef. En definitiva, en un conflicto entre un diputado "rebelde" y los dirigentes de su partido, lo que inevitable y especialmente llama la atención cuando se supone que los miembros del partido deben funcionar como un coro obediente. Pero el affaire Amsellem tiene también otra serie de aspectos, de muchos de los cuales apenas se ha hablado.

En primer lugar, está el problema socio-religioso. Amsellem no sólo ha desafiado a Yishai y al Rabino Yosef, su actitud es un reto a toda esa estructura por la cual el mundo sefardí de la Toráh se muestra subordinado al Rabinato asquenazí, subordinación aún más chocante cuando se suponía que la creación del Shas debía terminar con ella. Esta cuestión es un drama social fascinante que también puede tener un impacto político enorme si un nuevo partido sefardí, seguidor del espíritu defendido por Amsellem, surge para competir con el Shas.

Haim Amsellem también pone de relieve la cuestión de la diferencia esencial entre los mundos de los sabios religiosos sefardíes y asquenazíes. El profesor de la Universidad Bar-Ilan, Zvi Zohar, una autoridad en las decisiones religiosas sefardíes, ha argumentado durante años que una nueva perspectiva que promueva una mezcla de la ley judía y de la modernidad podría surgir desde el ámbito sefardí. Pero en las últimas décadas han existido pocas pruebas que refrendaran su teoría. ¿Podría ser el affaire Amsellem un presagio de un nuevo renacimiento en la ley judía, o sería una excepción que solamente refrendaría esa subordinación? Esta cuestión también es un importante dilema socio-religioso.

La inusual audacia de Amsellem también nos ofrece una luz humillante sobre muchos rabinos religiosos sionistas que han hecho oír su voz sobre cuestiones que están actualmente en la agenda, como las políticas de conversión y para eludir ese proyecto, u otras temas como la participación en el mercado de trabajo y las actitudes sobre la educación superior. Estos rabinos han optado por camuflar sus puntos de vista sobre estos temas, sólo para evitar acusaciones de que están "dando munición a los laicos". No menos importante, la audacia de Amsellem arroja una luz desfavorable sobre el silencio de la comunidad laica, sobre todo en lo referente a las penurias de los nuevos inmigrantes que quieren vivir como judíos, especialmente aquellos que ya se han convertido pero cuyo estatus es aún disputado (por no aceptarse el procedimiento de su conversión).

Incluso los aspectos fundamentalmente políticos del affaire Amsellem han sido muy debatidos, y no de forma restrictiva. Las referencias del diario oficial del Shas "Yom LeYom" a Amsellem como perteneciente a "la semilla de Amalek" y otros diversos insultos, han sido recibidas como otros ejemplos de una "excentricidad exótica" derivada de una terminología religiosa preocupante. Tales descripciones no han sido interpretadas como una especie de incitación al asesinato, cuando sus connotaciones religiosas deberían tenerse en cuenta.

El debate público general parece perderse la imagen más sobresaliente de esta terminología: ¿Por qué el discurso de la comunidad religiosa es tan violento?. Después del asesinato de Yitzhak Rabin en 1995, debería haber quedado claro que estas expresiones no deberían tener lugar en el discurso religioso interno. Por el contrario, a la luz de la renovación y el fortalecimiento de la religión en nuestro mundo - un fenómeno que tiene dimensiones espirituales entrañables, así como otras preocupantes -, esta cuestión debe tener prioridad en el debate público.

En resumen, habría que decir - paradójicamente como una muestra de apoyo a Amsellem - que debería regresar a la Knesset y a su escaño. Hablar acerca de cómo representa al "verdadero espíritu" del Shas, suena como una especie de chachara conveniente porque todos sabemos que las políticas del Shas están determinadas por unas instituciones bien definidas, no por las interpretaciones de un rabino dedicado a la política. Dentro de un espíritu de respeto por lo que Amsellem está haciendo, se puede afirmar que su ahorcamiento en el altar no se ajusta a su audaz posicionamiento. Amsellem debería abandonar noblemente un club que no le quiere y competir en las próximas elecciones a la Knéset por el lugar que se merece.

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Thursday, September 23, 2010

Laico gracias a Dios - Alexander Yakobson - Haaretz



¿Qué quiso decir el rabino Ovadia Yosef (líder espiritual y verdadero patrón del Shas, partido ortodoxo sefardí) cuando dijo: "Dios los hiera con una plaga, a esos ismaelitas palestino". Esa es, después de todo, una declaración muy poco ambigua que no necesita explicación. Pero los partidarios de Shas tienen una irresistible querencia, cada vez que su líder espiritual dice algo particularmente irritante y escandaloso, de abrir los ojos a la opinión pública secular y desvelarles la luz que se oculta tras sus comentarios. Eso es lo que el ex portavoz del Shas, Itzik Sudri, nos reveló en un artículo de opinión en la edición hebrea del 07 de septiembre del Haaretz.

"El rabino", nos dijo Sudri, "no pertenece al ámbito de los fanáticos izquierdistas, esos que creen que los palestinos siempre tienen la razón”, "ni tampoco idealiza a nuestros enemigos". Su punto de partida, aun cuando admite concesiones, es "judío y patriótico". El rabino Yosef "no siente ninguna animosidad hacia los árabes como colectivo, y se adhiere, a pesar de su decepción con el comportamiento de los palestinos desde los Acuerdos de Oslo, a su resolución de que salvar vidas es más importante que el territorio. Si los palestinos demuestran que están listos para una paz verdadera, el rabino apoyaría, con toda su fuerza, el proceso de paz con todas sus ramificaciones dolorosas".

Estas afirmaciones son bastante moderadas y hay que considerarlas cuidadosamente. Pero hay un problema: están completamente desconectadas de la desagradable invectiva del rabino. ¿Realmente "no siente ninguna animosidad hacia los árabes como colectivo”? Lo que convendría saber es si la plaga sería individual y no colectiva. De hecho, al despreciar a todo un colectivo no judío, el rabino Ovadia Yosef ni siquiera tiene necesidad de que esa colectividad pueda estar en conflicto con los judíos. Por ejemplo, cuando dijo: "Hubo un tsunami y otros terribles desastres naturales… y se deben a la ausencia de la Torá. Allí [en Nueva Orleans] tienen a los negros. ¿Ellos estudian la Torá? Nooo, entonces se les manda un tsunami y ellos se ahogan. Decenas de miles de muertos. Todo porque no tienen al Santo, bendito sea".

¿No hay una forma menos desagradable para poner de relieve la importancia del estudio de la Torá, incluso en un sermón popular y ejemplificador? Es difícil creer que la cultura que creó estas declaraciones repulsivas también creara el libro de Jonás.

A pesar de que las declaraciones del ex portavoz de Shas en defensa de su rabino son infundadas, tal vez uno pueda encontrar algo positivo en el hecho mismo de que se realizaran. Tal vez uno podría esperar que las mismas personas que nos venden esas justificaciones crean en ellas, además de atribuírselas a su rabino. Tal vez uno podría esperar que, en el fondo, la mayoría de la gente del Shas se sienta avergonzada por comentarios del tipo de "… entonces se les manda un tsunami …" y perlas similares emergiendo de la boca de su rabino, aunque ellos no se atrevan a admitirlo ni ante sí mismos, por no mencionar expresar criticas en público.

Tal vez hasta se podría suponer, en defensa del rabino, que éste no habría llegado a donde está, y no se expresaría de esa manera, si durante décadas sus seguidores no se hubieran limitado a practicar más que la adulación y el servilismo, y nunca una palabra de crítica. ¿Qué persona podría haberse mantenido en pie (y crítico ante sí mismo) bajo el peso de una adulación como la que ha disfrutado este ilustre rabino?

Los judíos religiosos, y las personas religiosas en general, se enorgullecen del hecho de que adoran solamente a Dios y no a los seres humanos. Esa es la teoría. De hecho, ilustres figuras religiosas gozan frecuentemente de una adulación ciega, muda e incuestionable, y todo esto dentro de una cultura cuyos héroes antiguos sabían cómo discutir incluso con el mismo Dios.

¡Qué bien que haya una gran opinión pública secular en Israel y una potente, confiada y bien desarrollada cultura laica! Con todos sus defectos y debilidades, es una sociedad libre - no siempre lo suficientemente libre – que no tiene comparación con una supuesta alternativa.

Israel es un país libre, ante todo y en primer lugar, por esta opinión pública y por esta cultura. Para apreciar la libertad, sólo se debe echar un vistazo a lo que ocurre cuando está ausente.

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