Wednesday, February 13, 2019

Multiculturalismo, progresismo y apaciguamiento: Los actos antisemitas aumentaron dramáticamente en Francia y Gran Bretaña durante el 2018.

Saturday, December 22, 2018

Ignorar el antisemitismo parece ser ahora la política de Amnistía Internacional - Mark Gardner - TheJC





Amnistía Internacional ha publicado, en poco más de un año, dos informes sobre misoginia, racismo y redes sociales que no mencionan el antisemitismo. Y esto a pesar de que el CST (organismo judío británico que evalua el antisemitismo en Gran Bretaña) y de que socios como el Antisemitism Policy Trust, han demostrado ampliamente el abuso que sufren las mujeres judías, especialmente las parlamentarias laboristas.

El comportamiento de Amnistía Internacional tipifica cómo muy deprimente que un gran número de personas en el mundo que luchan contra el racismo se muestran habitualmente ciegos ante el antisemitismo.

Lo sé, porque mis colegas y yo lo hemos experimentado muchas veces a lo largo de los años, ya sea en reuniones privadas confidenciales, en conferencias públicas, en los argumentos de los medios de comunicación o en cualquier otro lugar, incluso cuando me reuní con Jeremy Corbyn junto con la Junta de Diputados y el Consejo del Liderazgo judío británico.

Siempre es lo mismo. Las personas con las que te encuentras piensan sinceramente que se oponen al antisemitismo, pero aún así suelen abandonarte a ti y a tus seguidores, demostrando sin duda alguna  que son incapaces de tomar al antisemitismo en serio, a menos claro está que provenga de la extrema derecha.

La razón de esto es porque entienden que el racismo tiene que ver con el color y con medidas favorables a las minorías. Para ellos, la condición social y económica de los judíos blancos no puede compararse con la de los musulmanes oprimidos y otras personas de color. Si encima deducen que los judíos son sionistas, entonces se vuelve aún peor, porque los sionistas e Israel son condenados para siempre como partes vitales de la opresión que causa el racismo en primer lugar.

Así pues, el sionismo e Israel nunca están lejos de esa ceguera ante el antisemitismo. Es raro encontrar un grupo antirracista que no mezcle ambos, antisemitismo e Israel. La negativa del Sr. Corbyn a aceptar la definición de antisemitismo de la IHRA ha hecho que esto sea aún peor. Israel ya no es solo un "régimen racista" según su visión, sino que el deseo de preservarlo en un mundo posterior al Holocausto se condena como "un esfuerzo racista".

Entonces, ante toda esta gente, solamente puedes ser pro israelí y racista, o bien antiisraelí y antirracista.

En estos círculos, la solicitud de que los judíos británicos condenen a Israel se convierte en una exigencia previa para que estos grupos demuestren cierta preocupación por el antisemitismo, aunque claro está, la exigencia raramente se hace explícita porque ese lenguaje  apestaría obviamente a racismo: pero el hedor de la demanda siempre es persistente.

En última instancia, la fuerza del sentimiento antiisraelí simplemente supera cualquier deseo de estar junto a las comunidades judías tradicionales y de oponerse significativamente al antisemitismo contemporáneo, una posición que es alentada por un puñado de ruidosos judíos antisionistas que no tienen más que desprecio por las preocupaciones de su correligionarios judíos.

En el caso específico de Amnistía del Reino Unido, su ignorante antisemitismo parece no solo ser el subproducto accidental de una cosmovisión. Más bien, en realidad parece reflejar la política oficial.

En marzo de 2015, una resolución en su conferencia anual "para hacer campaña contra el antisemitismo" fue rechazada, la única moción que no fue aprobada en la conferencia. Tres meses después, tras las críticas a la decisión, el presidente de Amnistía afirmó que su nueva Junta "había decidido que Amnistía Internacional del Reino Unido sería proactiva para responder públicamente a los incidentes de antisemitismo en el Reino Unido". También se hicieron otras promesas anteriormente.

Vayan a la web de Amnistía e intenten buscar estas respuestas al antisemitismo. Parece que no existen. Esto, a pesar de una cobertura mediática sin precedentes del antisemitismo, a pesar de los temores expresados ​​por los judíos británicos sobre su futuro y a pesar de que el CST registra repetidamente un número récord de incidentes antisemitas.

Amnistía sabe cómo nos sentimos con esto. La resolución de antisemitismo rechazada siguió a un feo incidente público en 2013, cuando defendieron públicamente a uno de sus empleados que había hecho una broma antisemita contra las parlamentarias Luciana Berger, Louise Ellman y Robert Halfon.

Para mí, la actitud de Amnistía se reduce a mi experiencia personal con un investigador principal de Amnistía Internacional en octubre de 2015, cuando pronunciamos los discursos de apertura en un coloquio de alto nivel de la UE sobre la lucha contra el antisemitismo y el odio anti-musulmán. Detallé los niveles crecientes de antisemitismo en toda Europa y comenté:
Si los judíos no pueden llevar una vida normal aquí, se irán o ocultarán sus identidades y dejarán de ser judíos en un sentido significativo. 
Necesitamos apoyo moral y es importante cuando nuestras preocupaciones son ignoradas por muchos de aquellos a quienes recurrimos instintivamente en busca de solidaridad antirracista, incluida Amnistía Internacional, que está hoy en el panel.
Nunca volví a tener noticias del investigador, ni de ninguno de sus colegas. Tres años después y con una peor situación, todavía esperamos instintivamente este apoyo, lo necesitamos más que nunca, pero todavía nos lo niegan.

Esto importa porque los judíos deberán combatir solos el antisemitismo, pero nunca ganaremos solos.

Para detener y revertir la tendencia actual, necesitamos que todos aquellos que reclaman un aire de superioridad moral y de liderazgo se pongan de pie y den un paso adelante.

Esto se aplica a iglesias, sindicatos, políticos, académicos y grupos contra el racismo, de los cuales Amnistía es uno de los más importantes.

Cada vez que nos dan la espalda, nos aislamos aún más y el antisemitismo se envalentona. Sus silencios difícilmente podrían ser más ruidosos.

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Saturday, September 08, 2018

Ha llegado el momento de exponer la horrorosa lógica de la izquierda dura antisionista - Allister Heath - Telegraph



Soy un sionista, querido lector, y no puedo entender cómo podría no serlo ningún político del ámbito ideológico principal en Gran Bretaña. Encuentro el hecho de que tantos en la extrema izquierda y ahora en la zona dirigente del Partido Laborista se describan rutinariamente como antisionistas no solo desconcertante, sino absolutamente horripilante. Las implicaciones de su ideología me llenan de temor, y el hecho de que el Partido Laborista haya adoptado ahora, con una advertencia clave (para poder obviar su reconocimiento), la definición internacional de antisemitismo resuelve muy poco.

El sionismo implica aceptar una propuesta simple: el pueblo judío debería tener su propio país en la histórica Tierra de Israel, desde donde fueron expulsados ​​hace tantos años. El sionismo no es un programa para el gobierno, no es de "izquierda" o de "derecha". Además de aceptar que debería haber una autodeterminación nacional judía en una patria viable y segura en Israel, los sionistas están en desacuerdo sobre todo lo demás, incluso sobre dónde deben trazarse las fronteras. De hecho, muchos creen que los palestinos han sido muy maltratados.

Una cosa era ser antisionista en 1896, cuando Theodore Herzl publicó Der Judenstaat, lanzando el movimiento sionista moderno; o en 1898, cuando Emile Zola escribió J'accuse en defensa de un oficial judío traicionado por el establishment francés; o incluso en 1917, cuando Lord Balfour emitió su declaración apoyando oficialmente "el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío".

Israel no existía entonces, a pesar de que decenas de miles de refugiados judíos ya habían huido a Palestina. Algunos incluso fueron tentados por lugares alternativos, como Uganda, o por la opinión de que los Estados Unidos eran la verdadera tierra prometida, a pesar del hecho de que el Monte del Templo, el sitio más sagrado en el judaísmo, y el Muro Occidental se encuentran en Jerusalén.

De hecho, a principios del siglo XX, muchos judíos se oponían al sionismo, a pesar de los pogromos y el antisemitismo ambiental. Sin embargo, el Holocausto demostró a estos antisionistas su catastrófico error, pero en esos momentos era perfectamente legítimo debatir tales cuestiones.

Pero una vez que Israel fue creado en 1948, luego de un voto de la Asamblea General de la ONU, el antisionismo se volvió obsoleto o una proposición completamente diferente y maligna. El debate original ha terminado: Israel ahora existe. Ser sionista hoy significa, por lo tanto, defender la supervivencia de Israel, un país próspero de 8.5 millones que acaba de cumplir 70 años. Ser un antisionista debe implicar revertir todo esto, buscar socavar a Israel hasta tal punto que cese, a todos los efectos y propósitos, de existir bajo cualquier forma reconocible, con todas las consecuencias calamitosas que esto implica para sus ciudadanos judíos, dada la hostilidad de la mayoría de sus vecinos árabes.

Para ser claros, aquellos que caminan interminablemente contra "los sionistas" no están simplemente exigiendo una solución de dos estados (un objetivo que la mayoría de los israelíes y todas las democracias occidentales respaldan), un mejor trato para los palestinos o incluso influenciar para que un partido de izquierda gane las elecciones israelíes: todo eso sería compatible con el sionismo. No, a lo que los antisionistas de hoy están comprometidos es algo mucho más radical y extremista, y es por eso que los políticos izquierdistas israelíes se han peleado con los corbynitas.

La izquierda dura quiere desmantelar el único estado nación verdaderamente democrático en la región y, de una manera u otra, forzar al pueblo judío, una vez más, a un estatus de minoría, al incluirlos en una autocracia regional más grande y antagónica. Ya no habría autogobierno judío con un estado mayoritario judío: el interludio sionista habría terminado.

Imagínense las implicaciones de una solución de "un estado" y qué pasaría con los 6,5 millones de judíos de Israel bajo cualquier versión realista de tal escenario: por eso, el antisionismo es una ideología tan impactante, y por qué cualquiera que dentro del laborismo lo suscriba debería estar avergonzado de si mismo. El antisionismo del tipo propuesto por la izquierda dura es el racismo de la peor clase: obsesionado con deslegitimar al único país judío del mundo (y no a ningún otro), en el pleno conocimiento de que su existencia es lo que protege a su pueblo de la persecución, la miseria e incluso muerte. ¿Cómo no sería eso antisemita?

Las minorías judías en el norte de África y el Oriente Medio sufrieron enormemente en los últimos 100 años, y solo hoy están a salvo debido a la existencia de Israel. Hubo disturbios regulares y brotes de violencia asesina mucho antes del ascenso del fascismo en Europa, y empeoró mucho durante la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias.

Desarraigados, y cómo 3,000 años de civilización judía en el mundo árabe desaparecieron durante la noche. Lyn Julius relata cómo casi la totalidad de las poblaciones judías del norte de África y el Oriente Medio fueron limpiadas étnicamente, en parte como represalia por la creación de Israel, a pesar de que algunas estaban allí desde miles de años. Unos 850,000 judíos mizrahi y sefardíes fueron forzados a irse, y la vasta mayoría se mudó a Israel.

Por lo tanto, la idea de que Israel sea racista y que los judíos israelíes sean todos "colonos occidentales blancos", resulta una afirmación que es horriblemente ofensiva y errónea en todos los aspectos.

La declaración de Jeremy Corbyn al NEC del laborismo (su Comité Central) durante esta semana diciendo que no se debía considerar "como antisemita describir a Israel, sus políticas o las circunstancias en torno a su fundación como racistas".

Había 100.000 judíos en Túnez durante la Segunda Guerra Mundial, hoy hay apenas 2,000. En Egipto, había 80,000 judíos hace un siglo, ahora solo hay un puñado. Lo mismo sucedió en Irak, Irán, Argelia, Marruecos, Yemen y en todas partes en toda la región. Sin embargo, dentro de la visión de mundo de la izquierda dura, estos refugiados no parecen contar. ¿Por qué?

La realidad es que Israel es el mejor lugar de la región para ser una minoría. ¿Por qué a los corbynitas no les importa el éxodo masivo de cristianos de Irak en la década del 2000, o el destino de los kurdos, o los bahá'ís en Irán y Yemen? ¿O las masacres en Siria, que representan los peores crímenes de lesa humanidad en la historia reciente? O, de manera más general, las abominables e interminables violaciones de los derechos humanos en toda la región y el hecho de que tantos musulmanes hayan sido asesinados por gobiernos y personas como el ISI en los últimos años.

¿Por qué solo parecen preocuparse por Israel?

¿Por qué la declaración de Jeremy Corbyn ante el NEC del Laborismo, que fue rechazada, incluye un pasaje que establece que no se debe considerar "como antisemita describir a Israel, sus políticas o las circunstancias en torno a su fundación como racistas debido a su impacto discriminatorio"? ¿Cómo se imagina esta izquierda dura un triunfo del antisionismo?

Si los laboristas realmente quisieran lo mejor para el Oriente Medio, volverían a sus raíces sionistas y dedicarían toda su energía a buscar una paz genuina y factible, y una solución de dos estados. Hasta entonces, no merece ni el más mínimo acceso de poder.

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Saturday, March 24, 2018

Jeremy Corbyn, el líder de los laboristas británicos, es miembro de un segundo grupo antisemita de Facebook - Guido Fawkes



Ser miembro de un grupo antisemita de Facebook puede ser cosa de mala suerte, pero dos grupos antisemitas...

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Sunday, February 04, 2018

El informe del CST sobre el antisemitismo en Gran Bretaña: los niveles más altos de incidentes antisemitas representan la "nueva normalidad", sobre todo dentro de la izquierda






El partido Laborista, dominado por los sectores más radicales de la izquierda, ofrece readmitir a sus miembros "apartados" por sus comentarios y observaciones críticas sobre los judíos y el sionismo.


Mantenernos fuertes contra los que nos odian y nos envidian - Mark Gardner - CST

El año pasado se informaron en las oficinas del CST en Londres y Manchester un número récord de casi 1.400 incidentes antisemitas (la mayoría de ellos racistas con crímenes de odio).

Los informes provienen de miembros del público, personal de seguridad y fuerzas policiales de todo el Reino Unido, pero este récord es una grave subestimación.

Las encuestas de delincuencia sugieren que más del 70% de esos incidentes no se denuncian a nadie, ya sea a la policía o el CST.

Tomadas únicamente, las cifras tienen un uso algo limitado. Para hacerlas significativas, debemos compararlas.

Al hacer esto, y considerando los cambios en las tasas de información (debido a factores como publicidad, estado de ánimo público, policía y recursos de CST),  vemos que durante la mayor parte de 2016 y 2017, los niveles de incidentes fueron casi el doble que durante cualquier período de tiempo similar en la década anterior.

La tasa de incidentes mensuales muestra mucho mejor este hecho. Desde abril de 2016 hasta octubre de 2017, el CST registró más de 100 incidentes cada mes, en 19 meses seguidos.

En los 10 años anteriores a abril de 2016, solamente se superó esa cifra, 100 incidentes, en sólo 6 ocasiones.

Y debemos observar que, a diferencia de los récords anteriores, esto no se debió a un breve evento externo, como que Israel estuviera en guerra (Libano, Gaza, intifadas...)

Se trata básicamente de acontecimientos británicos, como las controversias sobre el Brexit y antisemitismo en el partido Laborista: ambos hechos excitaron a los racistas y a los que odian a los judíos.

Ante toda esta desgracia y oscuridad, tenemos que recordar el contexto. Observen también todos los aspectos positivos y abiertos de la vida judía británica de hoy en día, en comparación con incluso hace 20 años.

Esa es la vida judía que CST y sus socios están comprometidos a proteger y ayudar a florecer.

Entonces, siéntanse orgullosos de lo que hemos construido y luchen firmes contra aquellos que nos odian y nos envidian.

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Sunday, November 12, 2017

Y dicen que el problema del antisemitismo británico es Corbyn y la población musulmana





En una carta recién revelada de 1986, el príncipe Carlos del Reino Unido insinuó que la "afluencia de judíos europeos extranjeros" a Israel era culpable de alimentar el conflicto árabe-israelí, y lamentó que los presidentes estadounidenses no estuvieran dispuestos a enfrentarse al "lobby judío"

La carta del 24 de noviembre de 1986 fue escrita a un amigo, el explorador Laurens van der Post, después de una visita al Golfo con la Princesa Diana. Fue  publicado por Sunday Mail. Charles escribió que ahora tenía una mayor comprensión de la hostilidad de los árabes hacia Israel después del viaje.

"También comienzo a comprender su punto de vista sobre Israel. Nunca me di cuenta de que lo ven como una colonia de los EEUU. Ahora me doy cuenta que los árabes y los judíos eran todos originalmente un pueblo semita, y que la afluencia de judíos europeos extranjeros (especialmente de Polonia, dicen) es lo que ha ayudado a causar grandes problemas".

Charles, que tenía 38 años en ese momento, sugirió que la inmigración de judíos a la Tierra de Israel era una causa fundamental del terrorismo que debía abordarse.

"Sé que hay muchos problemas complejos, pero ¿cómo puede haber un final para el terrorismo a menos que se eliminen las causas?", escribió.

No está claro en la carta si se estaba refiriendo a los judíos europeos que inmigraron a Israel antes o después del Holocausto y al establecimiento del país en 1948.

Charles también escribió que esperaba que un presidente de los EEUU hiciera frente al "lobby judío", supuestamente para resolver el conflicto árabe-israelí.

"Seguramente algún presidente de Estados Unidos tiene que tener el coraje de enfrentarse al lobby judío en los EEUU. Debo ser un ingenuo, supongo".

Después de la publicación de la carta, el editor de Jewish Chronicle definió su contenido como "realmente asombroso" y criticó sobre todo el uso del príncipe del término "lobby judío".

"Para mí, este es el elemento más sorprendente de la carta del Príncipe. El 'lobby judío' es uno de los temas antisemitas que han perdurado durante siglos. Es el mito que difunde que unos judíos muy poderosos controlan la política exterior, los medias, los bancos o lo que sea", citaba Stephen Pollard.

Pollard también dijo que los puntos de vista expresados por Charles se basaban totalmente en "la explicación árabe clásica de los problemas del Oriente Medio".

"Y es lo que todos siempre han dicho que pensaba realmente la aristocracia y la élite británica: la idea de que los judíos son una especie de extranjeros que no tenían un lugar real en Israel hasta que decidieron convertirlo en su patria", dijo Pollard. "Históricamente no tiene sentido y es bastante impresionante cuando proviene del heredero al trono".

Una portavoz del príncipe Carlos dijo que la carta no reflejaba sus puntos de vista, sino que solo transmitía los argumentos que encontró durante su viaje.

"Estaba compartiendo los argumentos árabes en una correspondencia privada con un viejo amigo en un intento de mejorar su comprensión de lo que siempre ha reconocido que es un tema profundamente complejo, y sobre el cual estaba comenzando a realizar su propio análisis en 1986", dijo el portavoz.

También dijo que el príncipe Carlos "ha continuado su estudio de los temas complejos y difíciles a los que hacía referencia aquí" y defendió su "comprobada trayectoria de apoyo a las comunidades judías y árabes de todo el mundo" y la promoción del diálogo interreligioso.

Según el diario The Sun, el Comité de Visitas Reales, la filial del Foreign Office que coordina las viajes oficiales en nombre de la familia real, rechazó una visita real a Israel, tras la invitación del presidente israelí Rivlin, en un aparente esfuerzo de "evitar molestar a las naciones árabes de la región que regularmente reciben a los monarcas del Reino Unido".

Y es que ninguna realeza británica ha hecho una visita oficial a Israel. De hecho, el informe decía que la invitación de Rivlin nunca llegó a la oficina del Príncipe Carlos.

Mientras la realeza ha visitado Israel en el pasado, ningún representante de la monarquía británica ha venido alguna vez al país en una "gira real" oficial.

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Monday, October 30, 2017

¿Por qué los progresistas del Reino Unido siguen celebrando a un grotesco antisemita y un negacionista del Holocausto? - Ben Gidley - Haaretz



El fin de semana pasado, la pequeña ciudad inglesa de Reading (población de 156,000, población judía 355 habitantes) fue el sitio de un evento de promoción de libros realizado por el músico de jazz israelí y antisemita de larga fecha Gilad Atzmon. Después de que el lugar ignoró las quejas del rabino local y de los concejales locales, el evento fue protestado por los concejales de Reading Labor (grupo laborista) y los miembros de la congregación judía de Reading.

Los manifestantes señalaron que Atzmon es un negador del Holocausto y un racista bien documentado. El Community Security Trust (que supervisa las amenazas a los judíos del Reino Unido) describió su libro anterior como "muy probablemente el libro más antisemita publicado en este país en los últimos años". Ese libro argumentaba que la judeidad (y no el sionismo) es pernicioso y que Hitler será reivindicado por la historia.

En un evento en la Universidad de Exeter, se informó que Atzmon dijo que "Hitler tenía razón" y "el antisemitismo no existe". En su blog y cuenta de Twitter, Atzmon culpó recientemente a los judíos del trágico incendio de la Torre Grenfell en el oeste de Londres. Su tweet fue encabezado con el eslogan neonazi "The Goyim Know". En una entrevista este verano, declaró que "la industria de la música es en gran medida una extensión del sindicato judío".

Sus cuentas en las redes sociales en las últimas semanas lo han visto retuiteando y conversando con negadores explícitos del Holocausto. Su libro más reciente, que promocionaba en Reading, es un ataque contra la naturaleza "tribal" del pensamiento judío y "jerosolimitano", y se basa en el trabajo del filósofo (nazi) Heidegger.

No es de extrañar, entonces, que sus escritos se distribuyan ampliamente en sitios web de extrema derecha, como Veterans Today o el sitio del ex líder de KK David Duke. Solamente por ello debería ser ampliamente condenado por judíos y antirracistas.

Un escritor socialista en The Guardian describió sus escritos como "un salvaje argumento de conspiraciones, goteando desprecio por los judíos". Un grupo de autores de izquierda le dijo a su editor, que también publicó uno de los libros de Atzmon, que "el objetivo del trabajo de Atzmon es normalizar y legitimar el antisemitismo". La Red de la Comunidad Palestina de los EEUU ha publicado una carta firmada por varios activistas palestinos que lo condenan por su antisemitismo y negación del Holocausto, mientras que otra carta de varios activistas antisionistas prominentes planteabz puntos similares. La Campaña de Solidaridad Palestina del Reino Unido se ha desvinculado de él.

No es de extrañar, tampoco, que sus actuaciones como orador sean boicoteadas por judíos y antirracistas, o que los lugares en los que debe hablar rechacen acogerlo al conocer sus opiniones.

En los últimos meses, su aparición en el festival de jazz de Viena fue cancelada cuando el ayuntamiento, el principal financiador del festival, se dio cuenta que sus puntos de vista estaban en desacuerdo con su carta contra el racismo. En mayo, los recintos artísticos de Newcastle y Edimburgo se retiraron de organizar eventos promocionales de su libro.

No se debe culpar a estos lugares por tomar sus reservas, ya que su reputación no es lo suficientemente grande como para que su racismo sea de amplio conocimiento público. Hicieron lo correcto, sin embargo, admitieron rápidamente su error al conocer sus puntos de vista.

Pero Reading RISC, el centro de solidaridad financiado con fondos públicos que organizó su evento más reciente, y Albion Beatnik Books en Oxford, que fue la sede de uno de sus compromisos de verano, tomó el enfoque opuesto: negándose a responder a los críticos, insistieron y defendieron su decisiones.

Es obvio que no pueden usar la defensa de su ignorancia. Una simple búsqueda en Google proporciona antecedentes más que suficientes. Y cuando ambos centros fueron enfrentados directamente en Twitter por activistas antirracistas, RISC respondió bloqueándolos y Albion Beatnik  burlándose de ellos.

¿Son estos lugares administrados por fanáticos negacionistas del Holocausto? Eso parece poco probable. Entonces, ¿por qué personas aparentemente progresistas ignoran las quejas de judíos y antirracistas sobre el antisemitismo de Atzmon?

Me parece que la explicación radica en una cultura de ignorar el antisemitismo que se ha incrementado y cimentado entre muchas personas de izquierda en Gran Bretaña.

Desde el comienzo de la Segunda Intifada, la cual provocó un incremento en los incidentes antisemitas en el Reino Unido, los debates sobre el racismo antijudío han estado sobredeterminados por la tensa política del conflicto Israel / Palestina, y abrumados por la dificultad de trazar líneas claras entre antisemitismo y antisionismo.

La intensidad de los sentimientos generados por el conflicto para la mayoría de los judíos británicos, para quienes Israel es fundamental para su identidad judía, por muy críticos que puedan ser con las políticas del gobierno israelí, y para muchos de la izquierda, para quienes Israel se ha convertido en la causa moral de nuestro tiempo, similar al apartheid en la década de 1980 o la Guerra Civil española en la década de 1930, hablar de antisemitismo implica casi inmediatamente una nueva representación del conflicto Israel / Palestina.

Los partidarios de Israel rápidamente ven el antisemitismo detrás de cada crítica al estado judío, pero los antisionistas se sienten libres de ignorar cualquier acusación de antisemitismo como si se hubiera hecho de mala fe para evitar una crítica legítima. En lugar de creer en la víctima, ese reflejo con el que la izquierda suele responder ante las denuncias de otras formas de racismo y opresión, muchos en la izquierda han desarrollado un reflejo de negación cuando se trata de antisemitismo.

Desde el 2015, en el Partido Laborista, bajo la dirección del veterano activista Jeremy Corbyn, un descarado simpatizante de la causa palestina, se ha creado una marcada división en la izquierda y estos argumentos se han vuelto aún más difíciles, ya que muchos de los acólitos de Corbyn consideran las acusaciones de antisemitismo de la izquierda como "armas" de los oponentes de Corbyn. Si bien la derecha ciertamente se ha aprovechado de todas las manifestaciones de judeofobia en la izquierda para demonizar a toda la izquierda, demasiados en la izquierda han tomado esa utilización como una licencia para rechazar las preocupaciones judías como "manchas que tratan de ensuciar al partido y a su líder".

Para muchos, no hay suficiente cantidad de evidencias para que se pueda hablar de antisemitismo, incluso en el caso de Gilad Atzmon, en las más endebles formas de antisionismo.

Atzmon hace ya tiempo que dejó de considerarse judío. Twitteó infamemente: "Ya no soy judío. De hecho, desprecio al judío que hay en mí (lo que quede)". Pero su origen judío permite que sea más fácil desestimar los cargos en su contra. Y esto es útil para los supremacistas blancos como David Duke que usan a personas como Atzmon como coartada y droga para su racismo extremo.

Como señaló recientemente la escritora Arwa Mahdawi, con sede en Nueva York , "los partidos de la extrema derecha se han dado cuenta de que, estratégicamente, unos pocos gays en su seno actúan como una especie de ambientador fundamentalista que diluye el hedor de su odio". De manera similar, esos antisemitas aparentemente judíos, como Atzmon, incluso si se conoce que desprecian su propia judeidad, sirven de ambientadores a ciertos movimientos progresistas para evitar el mal olor que desprende el odio a los judíos y la negación del Holocausto.

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Sunday, August 20, 2017

Uno de cada tres judíos británicos considera emigrar a consecuencia de un antisemitismo que localiza sobre todo en la emigración musulmana y en la izquierda





Islamismo y extrema izquierda, los principales protagonistas del antisemitismo en Gran Bretaña




El partido Laborista británico, con sus continuos escándalos sobre el antisemitismo de sus miembros, incluido su propio líder


Partir de Gran Bretaña a consecuencia del antisemitismo y dudoso futuro como residentes en Europa


Ocultar la condición de judío y el discurso contra Israel disfraz del discurso antisemita.

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Friday, June 02, 2017

No, no es ninguna broma - Israellycool



¿Mi parte favorita? Su promesa de “apoyar aquellas iniciativas que aumenten el conocimiento y la comprensión del antisemitismo”. Um, Jeremy, los constantes informes sobre tus amistades y afiliaciones antisemitas, y las rutinarias declaraciones antisemitas de los miembros laboristas creo que no cuentan como tales iniciativas.

Por si acaso, lean esto del 2010


Jeremy Corbyn, el líder del partido Laborista británico y aspirante a primer ministro, describió al grupo terrorista palestino Hamas como “serio y trabajador”, pidiendo al mismo tiempo que se suspendieran los acuerdos comerciales europeos con Israel, en una entrevista de 2010 recuperada recientemente.

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Sunday, September 11, 2016

El reputado historiador Yehuda Bauer acaba con las estupideces de Ken Livingstone y de tantos antisionistas antisemitas - TheJC



Uno de los principales historiadores del Holocausto del mundo ha atacado al movimiento BDS y ha denunciado el antisionismo como antisemitismo.

Yehuda Bauer, profesor de Estudios del Holocausto en la Universidad Hebrea, estuvo conversando con el Tulip Siddiq, diputado por Hampstead y Kilburn, en el centro de la comunidad judía JW3 la noche del martes.

Fue traído de Israel por la organización Yachad, que se describe como trabajando "para construir un apoyo activo a una solución de dos estados en la comunidad judía británica".

El profesor Bauer dijo que el movimiento pro-boicot BDS quiere "no un Israel mejor, sino que no haya un Israel".

"Ahora, por supuesto, nos dicen que les gustan los judíos. Especialmente los judíos muertos. Los que murieron en el Holocausto, que para ellos son maravillosos, una auténtica maravilla. Pero los judíos vivos son otra cosa".

Y agregó: "El antisionismo es una consigna, no hay nada real detrás de él. Es anti-judío, es antisemita. Ellos quieren destruir el estado judío, y quieren destruirlo porque es un estado judío. Eso significa que ustedes son en realidad antisemitas".

A sus 90 años de edad, el reputado académico criticó a los medios de comunicación europeos e israelíes por no hacer lo suficiente para promover el mensaje de los musulmanes moderados que luchan contra sus homólogos extremistas.

"Los medios de comunicación en este país se niegan a hablar con la oposición moderada al Islam radical. En enero de este año, en Marrakech, hubo una reunión de varios cientos de clérigos musulmanes con el fin de distanciarse del Islam radical. Publicaron una declaración, con la ayuda de un obispo católico y dos rabinos judíos. ¿Han leído sobre ello en cualquier diario europeo, en un diario de Israel? Ni una palabra"

Se trata de una ceguera completa por parte de la sociedad occidental hacia la única manera de luchar contra el antisemitismo del islámico radical. Es decir, aliarse con el Islam anti-radical. No hay otra manera".

En una semana donde Ken Livingstone ha provocado nuevamente la ira al repetir su comentario de que Hitler había apoyado el sionismo, el profesor Bauer ofreció una lección de historia sobre la relación entre los nazis y el movimiento para crear un estado judío.

Bauee afirmó:
La política nazi a partir de 1933, cuando alcanzó el poder, era deshacerse de los judíos de Alemania. Todavía no habían planeado el Holocausto. Ellos querían que todos los judíos emigraran, y si no lo hacían voluntariamente, expulsarlos. 
En ese mismo momento, el movimiento sionista en Palestina quería rescatar a estos judíos. Así algunos llegaron a un acuerdo con el gobierno nazi de que un cierto número de judíos que tenían algo de riqueza fueran capaces de exportar parte de ella - bienes materiales - a Palestina, y de este modo garantizar su propio futuro y que pudieran emigrar, lo cual que de otro modo habría sido muy difícil teniendo en cuenta las grandes dificultades para hacerlo debido a las políticas británicas en Palestina. 
El gobierno británico, en 1938-1939, estuvo de acuerdo con la absorción en Gran Bretaña de cerca de 10.000 niños judíos - la Kindertransport - de Alemania, Austria y más tarde de las tierras checas ocupadas hasta el estallido de la guerra. 
Esto se hizo con el acuerdo del gobierno alemán que quería deshacerse de todos los judíos, y del gobierno británico que querían, en ese momento, rescatar a los niños judíos. 
¿Quiere esto decir, según la ecuación de Ken Livingston, que los gobiernos británico y nazi estaban en connivencia? 
Cualquiera que diga eso, en este país o en otro lugar, simplemente no sabe de lo que está hablando

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Thursday, June 30, 2016

El líder laborista británico ultraja a Israel al compararlo con el Estado Islámico. Y la izquierda israelí le "justificará" y le reirá la "gracia"






El líder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn pareció trazar una comparación entre Israel y el grupo terrorista Estado Islámico este jueves, en unas declaraciones que realizó durante un evento que celebraba el lanzamiento de un informe sobre el antisemitismo dentro de su partido.

Corbyn estaba presentando un informe donde se llegaba a la conclusión de que mientras en el partido Laborista existe una "atmósfera tóxica de vez en cuando", sin embargo "no está invadido por el antisemitismo, la islamofobia, u otras formas de racismo".

Hablando ante una multitud de activistas y periodistas del Partido Laborista, Corbyn dijo que el partido no debe tolerar cualquier forma de racismo.

"El antisemitismo moderno no siempre tiene que ver con una violencia y una persecución abierta, aunque hay demasiado de todo ello hoy en día. También hay que estar alerta contra las manifestaciones más sutiles y envidiosas de este antiguo y desagradable odio, y así evitar caer en sus trampas por accidente o intención", dijo Corbyn.

"Nuestros amigos judíos no son más responsables de las acciones de Israel o del gobierno de Netanyahu que lo son nuestros amigos musulmanes por las acciones de las diversas organizaciones y estados autodenominados islámicos", agregó.

Preguntado después de su discurso si estaba comparando directamente al Estado Islámico con Israel,  Corbyn contestó que "Por supuesto que no".

Sus desafortunados comentarios, sin embargo, fueron inmediatamente criticados por algunos dentro del partido Laborista.

El consejero laborista Sam Stopp, que representa al barrio londinense de Wembley, pidió a Corbyn que dimitiera por sus comentarios.

En Israel, el líder de la oposición (Unión Sionista)  y del partido Laborista israelí, Isaac Herzog, comentó que "La comparación es sorprendente, inaceptable y una traición a los valores que representa el movimiento laborista en todo el mundo".

Herzog agregó: "Corbyn representa una posición de un odio sostenido hacia Israel".

El líder del partido de centro israelí Yesh Atid, Yair Lapid, instó al partido Laborista israelí a romper todos los lazos con el partido Laborista dirigido por Corbyn a raíz de las observaciones.

"Es inaceptable que en un día tan difícil para el Estado de Israel, cuando una niña inocente fue asesinada en un ataque terrorista palestino sólo porque era judía, el líder de la oposición en el Reino Unido compare a Israel con el ISIS, algo aún más lamentable por haber realizado esos comentarios durante la presentación de un informe sobre el antisemitismo en su propio partido", dijo Lapid en un comunicado.

Lapid agregó: "Es una comparación irritante que solamente demuestra su ignorancia. Es puro antisemitismo. El Estado de Israel se rige por valores democráticos, por la moral y la justicia, y lucha cada día contra las organizaciones terroristas que han jurado el asesinato de sus inocentes ciudadanos. Exhorto al partido Laborista de Israel a cortar todos los lazos con este partido del Reino Unido hasta que su líder sea sustituido".

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Monday, May 16, 2016

Una réplica a esos judíos antisionistas que convierten póstumamente a las víctimas del Holocausto en enemigos del sionismo - Dave Rich - UkMediaWatch



En una carta pública en The Guardián, unas docenas de judíos británicos antisionistas y seguidores del cada vez más antisemita partido Laborista, refutan un artículo en el Telegraph del gran rabino británico Ephraim Mirvis donde opinaba que el antisionismo era una forma de antisemitismo, alegando por su parte que la mayoría de los judíos asesinados por los nazis eran indiferentes o bien antisionistas.

Aquí está su carta:
Uniéndose a los sensacionalistas alegatos de antisemitismo dentro del partido Laborista, donde el nivel de decibelios de los titulares está en proporción inversa a la evidencia que les respalda, e ignorando el más grave racismo antimusulmán en la campaña, el rabino Mirvis ataca al partido Laborista mediante el lanzamiento de una defensa del sionismo que lo convierte de una ideología política (de la que puedes ser compatible o estar en contra) en una religión que está fuera de toda duda. Nosotros, judíos británicos, lo rechazamos categóricamente. 
Mirvis ataca como "antisemitas" a los que separan el judaísmo del sionismo. Sin embargo, la mayoría de los judíos que perecieron en el Holocausto eran indiferentes al sionismo y muchos de ellos se opusieron a él. En las últimas elecciones municipales en la comunidad judía más grande de Europa, Polonia, justo antes de la Segunda Guerra mundial, los judíos de Polonia votaron abrumadoramente a favor de los socialistas seculares y antisionistas del Bund, mientras que los partidos sionistas obtuvieron un porcentaje irrisorio. 
¿El rabino Mirvis quiere etiquetar póstumamente a las víctimas del Holocausto como enemigos del judaísmo y, por lo tanto, como antisemitas?

Las réplicas de Dave Rich y del historiador Colin Shindler

Dave Rich
Los redactores de la carta que buscan defender al partido Laborista de las abundantes acusaciones de antisemitismo se deshonran a sí mismos y a su argumento cuando afirman que "la mayoría de los judíos que perecieron en el Holocausto eran indiferentes al sionismo y muchos de ellos se opusieron a él"  
Ellos, simplemente, no saben nada de lo que pensaban sobre el sionismo los 6 millones de víctimas del antisemitismo nazi. Ellos tampoco saben cuántos de esos muchos judíos polacos que votaron por partidos no sionistas antes de la guerra cambiaron sus puntos de vista al verse obligados a vivir en ghettos y campos, donde desfallecieron de hambre y trabajaron hasta la muerte, fueron fusilados en fosas o fueron conducidos a las cámaras de gas. Tampoco saben cuántos de esos judíos podrían haber sido salvados si Israel hubiera existido en la década de 1930, ni cuántos sobrevivientes estuvieron agradecidos al sionismo después de la guerra, cuando Israel fue el único país que los aceptó. 
Hacerse portavoces de los que ya no pueden hablar con el fin de librar sus actuales batallas políticas resulta muy mezquino. Pueden decir que hablan como judíos, pero vuelven a demostrar una indiferencia impresionante por las sensibilidades y sentimientos del resto de judíos. Ellos harían bien en no repetir sus afirmaciones.

Colin Shindler
Los firmantes de la carta no mencionan que ni un solo bundista (del partido izquierdista, secular y no sionista Bund) fue elegido miembro de la Dieta, el parlamento polaco durante los años de entreguerras. Los sionistas y los ultra ortodoxos tuvieron mucho más éxito.  
En 1939, el Bund dependió de un acuerdo electoral con el partido socialista polaco para obtener elegidos en las elecciones municipales. Esos judíos de Varsovia que votaron por el Bund fueron posteriormente asesinados por los nazis en el Holocausto, y el camarada Stalin ordenó la ejecución de sus líderes, Henryk Ehrlich y Victor Alter, que habían buscado refugio en la Unión Soviética.  
Después de la guerra, muchos sobrevivientes bundistas y otros miembros de la izquierda siguieron el enfoque de Trotsky en la década de 1930 de que había algo de valido en aquellos judíos que partieron hacia Palestina para construir el socialismo. 
Fue después de 1945, con el reconocimiento de que no hubo ningún levantamiento de los trabajadores internacionales para salvar a los judíos durante el Holocausto, lo que transformó al sionismo y dejó de ser una preocupación minoritaria entre los judíos. La reciente encuesta realizada por la City University sobre las actitudes judías británicas hacia Israel, indicaba que un abrumador 93% consideraba que su identificación con Israel constituía una parte de su identidad actual. 
Su apego ideológico y emocional al Bund de antes de la guerra ciega a los firmantes de la carta y no les deja ver que el antisionismo en ocasiones puede volcarse en estereotipos antisemitas y por lo tanto debe ser condenado.

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Saturday, May 07, 2016

Nuevos cargos del partido Laborista británico suspendidos por afirmar que los judíos financiaron la trama de esclavos y el ISIS - Yair Rosenberg



Durante los últimos dos días, el partido Laborista británico ha suspendido a dos funcionarios más por declaraciones antisemitas. A principios de semana, el partido había suspendido a tres concejales en el lapso de cinco horas por delitos que incluían culpar a Israel por la matanza de Sandy Hook y afirmar que los Rothschild controlan Gran Bretaña. La semana anterior, el partido  hizo lo mismo con el ex alcalde de Londres, Ken Livingstone, quien afirma que Hitler era un sionista, y a la diputada Naz Shah, quien había abogado junto con otros por la expulsión forzosa de Israel del Oriente Medio, mientras comparaba al Estado judío y al sionismo con la Alemania nazi.

Las dos últimas funcionarias laboristas que han sido suspendidas los han sido por divulgar semejantes teorías de la conspiración, pero también por lanzar algunas nuevas a la mezcla. Jacqueline Walker, la vice-presidente del comité directivo nacional de Momentum, el grupo de presión de extrema izquierda que llevó al actual líder laborista Jeremy Corbyn al poder, fue suspendida después de que se revelara que había afirmado que los judíos habían sido "los jefes financieros del comercio de esclavos africanos". [N.P.: Existen tres tramas que dirigieron el negocio de esclavos africanos: la europea, la única reprochada, la africana y la islámica, estas dos últimas siempre ignoradas y exoneradas]

"Como estoy segura de que ya sabes, más millones de africanos murieron en el holocausto africano, y su opresión continúa hoy en día a una escala global de una manera que no lo fue para los judíos", escribió Walker en Facebook. "Muchos judíos (mis antepasados ​​también) fueron los principales financieros del comercio del azúcar y de esclavos, por supuesto, ¿por qué habrían tantas sinagogas tan temprano en el Caribe?. Así pues, ¿quienes son las víctimas y qué significan?"

"La Sra. Walker", informó la BBC, "dijo que era de ascendencia judía y una activa antirracista".

Poco después, David Watson, coordinador de recaudación de fondos para el partido Laborista de Walthamstow, también fue suspendido. Watson, en cuyo perfil en Facebook aparecen fotos de él posando con prominentes políticos laboristas, había publicado material en los medios de comunicación social afirmando que Israel había formado y equipado al ISIS (en concreto, artículos de un sitio de odio antisemita), y había reposteado regularmente artículos de If Americans Knews, una organización tan descaradamente antisemita que ha sido públicamente repudiada por gran parte del movimiento de solidaridad con Palestina.

Estas últimas suspensiones llegan en medio de indicios de que la aparente incapacidad del partido Laborista para vigilar el antisemitismo en sus filas está teniendo repercusiones electorales. Un nuevo sondeo encargado por el Jewish Chronicle de Londres encontró que sólo el 8,5% de los judíos británicos votaría al Laborismo si las elecciones generales se llevaron a cabo en la actualidad. En las elecciones de ayer, las poblaciones fuertemente judías de Eastwood y Manchester votaron mayoritariamente a los conservadores, un resultado que tanto analistas como políticos laboristas atribuyen a los escándalos de antisemitismo dentro del partido

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Tuesday, May 03, 2016

La "superioridad moral" de la izquierda es adepta al exhibicionismo. Para su antisemitismo prefieren el secretismo de los "amigos" que los van a exculpar



El hombre que ayuda a conducir la investigación sobre el antisemitismo en el partido Laborista es nada menos que un partidario de un grupo que ha desestimado las alegaciones de odio hacia los judíos dentro del partido como "infundadas y falsas".

El profesor David Feldman, director del Pears Institute for the Study of Anti-Semitism, fue nombrado por el líder laborista Jeremy Corbyn como vice-presidente de la investigación - dirigida por Shami Chakrabarti, ex jefe del grupo de campaña Libertad - que se ocupará de las reclamaciones de antisemitismo entre los miembros del partido.

El profesor Feldman es miembro de Voces Judías Independientes (IJV), un grupo de académicos judíos que son muy críticos con las instituciones comunitarias judías británicas y sobre todo con Israel.

Este domingo, el IJV emitió un comunicado en el que expresó su preocupación "por la proliferación en las últimas semanas de acusaciones de un antisemitismo generalizado dentro del partido Laborista". Y añadían: "Algunas de estas acusaciones contra ciertos individuos son, en nuestra opinión, falsas y sin base. En otros casos, lo que ha sucedido es un empleo de un lenguaje equivocado".

IJV continuaba diciendo que "estamos igualmente preocupados, sin embargo, por la forma en que tales acusaciones se despliegan y manifiestan a nivel político: ya sea por la prensa, el partido Conservador, los oponentes al liderazgo de Corbyn dentro del partido Laborista, o por aquellos que tratan de contrarrestar las críticas a las acciones del gobierno israelí. El clima actual está llegando rápidamente a parecerse a una caza de brujas, en la que declaraciones y asociaciones, algunas remontándose a varios años, se están poniendo bajo el microscopio".

IJV continuó expresando su "consternación" porque "el racismo o islamofobia anti-árabe" no está recibiendo la misma atención.

Se ha solicitado al profesor Feldman que comenta las declaraciones de su propio grupo.

En un "pre-informe" presentado el año pasado a todos los partidos de la Investigación Parlamentaria sobre el Antisemitismo, el profesor Feldman desestimó la mayoría de las definiciones de antisemitismo que se utilizan regularmente. Así escribió que "las definiciones de antisemitismo basadas en la doble rasero o las definiciones y resultados del Observatorio sobre el Antisemitismo de la Unión Europea no han sido adoptadas para este pre-informe"

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Monday, May 02, 2016

Una buena lectura para los judíos americanos liberales: Toda una vida negando el antisemitismo - Ben-Dror Yemeni - Ynet


Tontos útiles a la manera americana


"Cuando era un niño", escribió Stephen Pollard - director del interesante Jewish Cronicle (TheJC.com) - el fin de semana pasado en el diario Telegraph, "solía pensar que mi abuela era muy extraña. En su habitación guardaba una maleta preparada y lista para su uso en cualquier momento. Por si acaso", me decía ella cuando le pregunté por qué siempre estaba preparada para irse, y añadía "Nunca se sabe cuándo se dirigirán contra los judíos".

En ese momento, Pollard no entendía lo que quería decir ya que los judíos en Gran Bretaña se habían integrado y prosperaban. Últimamente, sin embargo, cuando la avalancha de testimonios de antisemitismo procedente de la "antirracista" izquierda británica nos hiela la sangre, ha comenzado a entender mucho mejor las razones de su abuela

Este fin de semana Gran Bretaña se ha encontrado en estado de schock. Ya no era posible ocultar la vergüenza. El antisemitismo ha levantado su cabeza desde el interior de los bastiones de una izquierda que se dice "antirracista".

Sin embargo, ya existían bastantes señales indicadoras de ese camino. Pero es muy fácil vivir en la negación. Por ejemplo, cuando Ken Livingstone, el ex alcalde de Londres que ha sido suspendido del partido Laborista y se encuentra en el centro de la conmoción actual, actuó como anfitrión oficial del predicador musulmán antisemita Yusuf al-Qaradawi.

Otros musulmanes le advirtieron que sus acciones animarían a otros extremistas musulmanes. Pero no había ninguna problema para él. Al-Qaradawi, le dijeron esos musulmanes, es un antisemita y un partidario de Hitler. Livingstone no les prestó atención. ¿Por qué alguien ahora podría sorprenderse de que Livingstone continuara por ese mismo camino?

La ola actual comenzó cuando Alex Chalmers, por aquel entonces el joven presidente no judío del Club Laborista de la Universidad de Oxford, renunció al cargo en protesta por las numerosas manifestaciones antisemitas que comenzaban a prevalecer entre los otros miembros del club. Fue la decisión de ese club de apoyar la Semana del Apartheid israelí, lo que se tradujo en un apoyo adicional a Hamas y en conferencias de profesores que vendían la retórica y lavado de cerebro antisemita, lo que colmó su vaso.

Sin embargo, esta noticia no interesó demasiado en los titulares, salvo que algunos editoriales también comenzaron a interesarse por el tema. The Guardian, el periódico insignia de la izquierda británica, trató de puntillas el tema sacando a relucir la habitual milonga izquierdista de la diferencia entre antisemitismo y antisionismo, obviamente, para afirmar a este último como legítimo.

Pero ahora que tenemos las pruebas, incluso en su actual encarnación, la mayor parte de la izquierda británica sigue negando la presencia del antisemitismo entre sus filas y en su ideología.

Sin embargo, no existe ninguna diferencia entre negar sus derechos a los judíos como personas individuales, lo cual es la definición del antisemitismo, y negar a los judíos el derecho a definirse como un colectivo, lo que equivale a antisionismo. Y no hay ninguna diferencia entre la demonización de los judíos individuales y demonizar al Estado judío o a los judíos israelíes.

Existe, por supuesto, la necesidad de distinguir entre una crítica legítima a las políticas planteadas por cualquier gobierno israelí - o por cualquier otro gobierno del mundo - e invalidar el derecho de Israel a existir - asunto que sólo ocurre con Israel -, ya que existe la necesidad de distinguir entre la crítica y la demonización. Pero la izquierda occidental está teniendo problemas para diferenciar entre ambos aspectos, crítica o demonización, y de hecho desde hace mucho tiempo ha cruzado todas las líneas rojas en esa materia.

Y que no hablen ahora de la ocupación, ya que los que apoyan la actual retórica antisionista y antisemita no están en contra de los asentamientos, ellos están con Hamas y Hezbolá.

Y es que todas estas manifestaciones de antisemitismo no proceden solamente "de la periferia y de los militantes de base". Es la historia del actual líder del partido laborista Jeremy Corbyn. En la actualidad, él está teniendo muchos problemas para manejar esta crisis antisemita que se ha convertido en una plaga dentro de su partido, aunque no deje de afirmar que él está en contra de todas las formas de racismo, incluido el antisemitismo, a pesar de no haberse retractado de haber declarado públicamente su apoyo a Hamas y Hezbollah, dos organizaciones decididos a la aniquilación de los judíos.

Claro que ciertos miembros de la izquierda suelen decir, y entre ellos los habituales judíos que juegan el papel de idiotas útiles, que la culpa finalmente recae sobre Israel. Aunque quizás puede que haya algo de eso, pero no debido al verdadero Israel, sino a ese otro Israel que algunos se inventan y elijen describir, por ejemplo, esa "comunidad que se dedica al asesinato de niños", tal como escribió Mark Steel en The Independent . Si existiera ese Israel, entonces realmente no tendría derecho a existir. Pero eso no es Israel. Es el libelo de sangre de Mark Steel.

Durante el primer año de la invasión anglo-estadounidense de Iraq, más niños murieron, incluso en términos relativos, que durante todos los años del conflicto árabe-israelí. Pero Steel y sus amigos de la izquierda prefieren convertir a Israel en el "asesino de niños", mientras que de manera fingida y falsamente inocente alegan que su antisionismo no es antisemitismo.

¿Más ejemplos? Tenemos a The Lancet, una revista médica británica de prestigio que ofrece una plataforma para que declarados antisemitas se hagan pasar por defensores de los derechos humanos, a pesar de que la fuente de su material sea al antisemita y supremacista neo-nazi David Duke.

Así que hay un problema, y la izquierda británica solamente trata de negar su realidad actual.

La ventaja de toda esta perturbación radica en el hecho de que por una vez la discusión sobre esa realidad ya no permanece oculta, y opiniones lúcidas y valientes también son escuchadas. Pero esto es sólo el comienzo.

Resulta muy dudoso que la izquierda británica, y la occidental, llegue a darse cuenta que la demonización de Israel y su negativa a conceder a los judíos, y solamente a los judíos, su derecho a la autodeterminación y a la soberanía, están en la base del renovado y creciente antisemitismo existente en su seno..

Esta realidad aún no se ha asumido. Y viendo como la izquierda británica, y la occidental, se encuentra a la defensiva en este proceso de negación de su realidad, uno solo puede ser escéptico.

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Antisemitismo en el partido Laborista británico: Un imparable suma y sigue - Guido Fawkes

Sunday, May 01, 2016

¿Por qué el partido Laborista de Gran Bretaña se ha convertido de repente en sinónimo de antisemitismo? - Anshel Pfeffer - Haaretz



Hace un año, a la altura de las elecciones generales en el Reino Unido, hubo mucha atención sobre el racismo en la política británica. Los debates se centraron casi exclusivamente en la lucha contra la inmigración del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), cuyos líderes fueron acusados ​​de incitar contra los inmigrantes. Algunos de los candidatos de ese partido ya realizaron declaraciones francamente xenófobas y racistas en el pasado. El estigma racista fue eficaz, ya que en casi todas las entrevistas los miembros o seguidores del UKIP sintieron la necesidad de prologar sus polémicas declaraciones con "No soy racista, pero...".

En los últimos días, el escenario político en Gran Bretaña se ha centrado una vez más en la controversia sobre el racismo. Esta vez, sin embargo, el partido que está bajo el proyector es el partido Laborista, ese partido de la izquierda que una vez fue el orgulloso bastión de la lucha contra la xenofobia y el racismo. Ahora sus miembros están obligados a afirmar que "no soy antisemita" en cada tensa entrevista. En todas las discusiones sobre el propio punto de vista de su nuevo líder, los comentaristas tienen que añadir la salvedad de que "el propio Jeremy Corbyn no es antisemita, pero..." ¿Qué le ha ocurrido al partido que una vez se puso en pie por los marginados y oprimidos para haber llegado a esto?

Cada pocos días durante el último par de meses, un nuevo activista laborista se ha dedicado a realizar polémicas declaraciones sobre los judíos, desatándose multitud de teorías conspiratorias emergiendo en la red o en los medios de comunicación. Esos activistas fueron expulsados ​​sumariamente o suspendidos por el partido, y aún era posible para los líderes laboristas insistir en que eran un puñado de inadaptados, no un problema estructural o ideológico de la izquierda. Pero la semana pasada fue diferente.

No solamente los dos miembros más recientes del partido que fueron expulsados por sus comentarios antisemitas - la diputada del Parlamento Naz Shah y ex alcalde de Londres Ken Livingstone - eran unos dirigentes políticos mucho más importantes que los que les precedieron, sino que Shah era una joven y emergente estrella del laborismo y Livingstone un incondicional de la izquierda radical del partido durante más de cuatro décadas.

En el caso de Livingstone, no hubo necesidad de que los enemigos políticos del Laborismo revisaran sus cuentas de Facebook y Twitter para encontrar post y tweets vergonzantes en los últimos años - como su colega Shah -. Nadie le obligó a realizar una ronda de entrevistas en radio y televisión este jueves y disculpar las polémicas observaciones de Shan en Facebook. Ella ya se había disculpado profusamente, renunciando a su cargo como ayudante del canciller en la sombra del Laborismo y siendo suspendida a la espera de una mayor investigación.

Entonces, ¿por qué Livingstone sintió que aún tenía que defender unas declaraciones que la propia Shah había repudiado? ¿Y cómo podría haber imaginado que iba a mejorar la situación diciendo que Hitler "había sido un sionista" porque en la década de 1930 estaba a favor de desterrar a los judíos alemanes a Palestina (Livingstone habló de "Israel", aunque por supuesto, Israel no existía por aquel entonces, pero la exactitud histórica, obviamente, no es su fuerte), y que sólo después "se volvió loco" dando como resultado que 6 millones de judíos fueran asesinados? Su versión histórica del Holocausto era sólo un poco más extraña que su argumento de que alguien que sólo odia a los judíos que viven en Israel - pero no fuera de allí - no puede ser considerado un antisemita.

La única cosa más asombrosa que las afirmaciones de Livingstone fue las largas horas de agonía que le llevó a la dirección del partido Laborista anunciar que había sido suspendido del partido. Esta angustiosa espera, según numerosos informes fidedignos, se debió al hecho de que al menos algunos dentro del círculo interno de Corbyn se opusieron firmemente a la suspensión de Livingstone, argumentando que en realidad lo que decía era cierto. Ellos no pudieron evitar su suspensión, pero extrajeron un "logro": el diputado laborista John Mann, un veterano activista contra el antisemitismo que con rabia reprobó a Livingstone en directo y ante la televisión por ser un "apologista de Hitler", también fue reprendido por tener una discusión pública con otro miembro del partido. Al parecer, la incongruencia de Mann consistió en tener la decencia de decirle a Livingstone lo que los líderes de su partido debería haberle dicho sin perder tiempo.

En cuanto a de qué lado del debate interno se situó Corbyn, se puso de manifiesto un poco más tarde ese mismo día cuando dijo que "no sentía que hubiera una crisis de antisemitismo dentro del partido Laborista". Veinticuatro horas más tarde se vio obligado a cambiar de rumbo cuando anunció una investigación independiente sobre el antisemitismo dentro del partido.

Tal vez la mejor manera de entender cómo ha llegado el partido Laborista hasta este lamentable estado sería comenzar con la premisa de que cuando los miembros de alto rango del partido son capaces de emitir o refrendar viles teorías anti judías y al mismo tiempo insisten en que de ningún modo son antisemitas, no están mintiendo, al menos en el sentido de que ellos creen que lo que dicen es verdad. Esto no solamente recuerda al clásico autoengaño de "algunos de mis mejores amigos son judíos" (y la izquierda radical siempre ha tenido y tiene a sus colegas, e idiotas útiles, judíos para demostrar ese punto), sino que forma parte de la lógica que de una manera cada vez más extensa delimita la actitud de la izquierda ideológica hacia Israel y hacia los judíos

Su argumento tácito comienza con la creencia de que los judíos ya no son un grupo minoritario en peligro de extinción, sino que forman parte por el contrario de la poderosa élite "blanca". No importa que esto suene peligrosamente a auténtico antisemitismo clásico. En cuanto para aquellos cuya visión del mundo está delimitada por la perspectiva marxista de una guerra de clases, "los judíos se pasaron al lado oscuro cuando dejaron de ser perseguidos y se unieron a las clases media y alta en sus sociedades". Livingstone realmente cree en todo esto, ya que hace sólo cuatro años, durante su campaña perdedora para ser reelegido alcalde de Londres, le dijo a un grupo de miembros judíos del laborismo que no esperaba que los judíos de Londres le votaran, ya que eran ricos y los ricos no votan a los laboristas. En ese momento se negó a pedir disculpas ya que simplemente no podía entender por qué alguien podría encontrar ese comentario ofensivo.

A lo que conducen este tipo de argumentos es a colocar a Israel y al sionismo en el lado equivocado del colonialismo, y por lo tanto representar a unas "reliquias de la vergonzosa historia racista occidental que no tiene ninguna justificación moral". Este argumento ignora los hechos históricos básicos: que las grandes potencias imperiales no tenían ningún interés en el establecimiento de un Estado judío, y que la mayoría de los primeros inmigrantes que llegaron a Israel eran refugiados que venían de los países árabes, no como colonos, sino como judíos que no tenían ninguna otra parte donde ir. Pero desde que la izquierda identifica actualmente a los judíos como parte de la "élite blanca", dicha izquierda ha procedido a revisar la historia. Todo esto no tiene nada que ver con la ocupación de Cisjordania y muy poco que ver con el sufrimiento de los palestinos: se trata solamente de un "nuevo elemento del pensamiento de la izquierda contemporánea y, por lo tanto, de la mente de aquellos que ahora ya no creen en el antisemitismo".

Y debido a la existencia misma de Israel, y a que todo el ideal sionista de establecer un Estado judío es ahora considerado como intrínsecamente imperialista e inmoral, entonces los que creen en estos argumentos dicen que "ser anti Israel no quiere decir que eres antisemita", aunque lo que realmente quieren decir es que "ser anti Israel nunca puede ser antisemita". Tal como dijo el jueves Livingstone, "no es antisemita odiar a los judíos de Israel". En otras palabras, sólo eres antisemita si no te gustan los pocos "buenos judíos" que se oponen a Israel y que no son demasiado ricos para impedirles votar al Laborismo.

Y mientras que no hace mucho tiempo esta lógica retorcida estaba al margen del partido Laborista, con la elección de Corbyn como líder del partido el año pasado dicha lógica se ha introducido en su corriente principal, por lo que los antisemitas se sienten como en casa a pesar de que nadie puede afirmar seriamente que la mayoría de los miembros del partido suscriben estos puntos de vista. Pero sí lo hacen Corbyn y sus colegas de ideas afines, quienes se ven a si mismos como "antirracistas" y a sus rivales políticos como malvados, y que son moralmente incapaces de comprender que el antisemitismo es incluso posible dentro de sus filas ideológicas. Así Corbyn no vio todo lo sucedido como una "crisis" porque para él realmente no lo era, se trataba solamente de los medios de comunicación que lo tratan injustamente.

Un gran número de parlamentarios laboristas insisten en que Livingstone, que sigue insistiendo en que sus observaciones eran básicamente correctas, no sólo debe ser suspendido sino expulsado del partido. Pero para Corbyn y muchos de sus aliados más cercanos esto representaría una capitulación ideológica. Existe una larga lista de cuestiones políticas que podrían haber dividido al Laborismo en virtud de las ideas de Corbyn - desarme nuclear, nacionalización de las empresas públicas, relaciones de Gran Bretaña con la OTAN y Rusia -, por eso es aún más lamentable que los judíos británicos hayan sido ahora arrastrados hacia el centro de lo que es esencialmente una batalla política entre las facciones del partido Laborista.

Los judíos, por supuesto, son utilizados como blancos y como chivos expiatorios cada vez que el racismo levanta su cabeza en todo el mundo, pero pocos son los que esperaban que fueran el objetivo del partido Laborista de Gran Bretaña.

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El inevitable "complot sionista" para echar a Corbyn del liderazgo del partido Laborista británico - Marc Goldberg - Times of Israel



Ya está confirmado, los sionistas están actualmente en medio de una campaña para eliminar a Jeremy Corbyn como jefe del partido Laborista británico. O por lo menos esto es lo que usted cree si es Ken Livingstone, Ali Abunimah o uno de los miles de activistas radicales del partido Laborista.

Si usted ha estado alejado de Internet y de cualquier medio de comunicación desde hace varias semanas, quizás no sea consciente de lo que está pasando en el partido Laborista británico en estos momentos. Voy a resumírselo brevemente diciendo que tienen un problema con el antisemitismo. Un gran problema. A saber, que muchos de sus miembros y de sus principales dirigentes están locos por soltar chorradas y estupideces cuando se trata de hablar de los judíos y del sionismo.

Las razones de por qué el partido Laborista se ha encontrado en este lío proceden de que un núcleo no necesariamente pequeño de sus militantes piensan que los "sionistas son los modernos nazis de hoy, y de que el judaísmo y el sionismo no sólo son completamente diferentes, sino que son incompatibles entre sí", Esta posición sin sentido les conduce a ridículas teorías de conspiración que utilizan todo tipo de gimnasia intelectual para evitar la admisión de dos simples verdades:
1.- La mayoría de los judíos son sionistas y la mayoría de los sionistas son judíos.
2.- El sionismo no es más que la ideología que pretende asegurar la autodeterminación nacional del pueblo judío.
La razón de que estas dos obvias ideas resulten tan completamente incomprensibles para muchos miembros del partido Laborista radica en que "significa aceptar que Israel es un país nacido de la voluntad judía de decidir su propio futuro, de determinar su propia realidad en un mundo que les dio la espalda en su momento de mayor necesidad, y de que todo esto es completamente opuesto a su obsesión de que se trata de un proyecto colonial creado para dominar Palestina y matar palestinos". Dado que dentro de la izquierda se ve el mundo a través de unas lentes marxistas donde casi todo lo que acontece sucede como consecuencia "del imperialismo occidental, tener que aceptar al sionismo como mucho más que un síntoma de una agresión occidental, les resulta algo casi imposible e insoportable".

Antes de la elección de Jeremy Corbyn como líder del partido Laborista, este punto de vista provenía de las aguas estancadas del radicalismo izquierdista dentro del partido Laborista, pero la candidatura de Corbyn dio lugar a una ola de apoyo desde la franja radical, que lo vio como su auténtico representante, y que ahora con Corbyn están a la vanguardia del partido.

Para estas personas, "los sionistas, los zios y los zionazis se pueden encontrar en el centro de casi cualquier cosa mala que pueda suceder y que no les gusta". Sin embargo, a estas personas nunca se les ocurriría verse a sí mismos como enemigos de los judíos. Al contrario, se ven a sí mismos como defensores apasionados de los derechos humanos. Sin embargo lo que hacen constantemente es atacar a Israel y a los sionistas con todo tipo de extrañas reclamaciones que no se pueden sostener sobre ninguna base real. Ellos se perciben a sí mismos como antifascistas del siglo XXI, y dado que según su visión del mundo los sionistas son los nazis del siglo XXI, ellos son apasionadamente antisionistas.

Los mensajes antisemitas en Facebook de la miembro, ahora suspendida, del Parlamento, Naz Shah, sirven para ilustrar este punto de vista perfectamente. Durante la operación Muro Protector de Israel, uno de los memes que compartió en Facebook contenía estas palabras;
Nunca olviden que todo lo que hizo Hitler fue legal 
Shah es una apasionada defensora de los palestinos. Pero esto no tiene nada que ver con los palestinos y tiene todo que ver con la fabricación de que los judíos parecen nazis.

La ex candidata parlamentaria laborista para Woking, Vicki Kirby, fue aún más lejos cuando dijo en Facebook:
¿Quien es el Dios sionista? Estoy empezando a pensar que podría ser Hitler. #Palestina libre
Ella posteriormente subió el nivel diciendo:
Inventamos a Israel cuando los salvamos de Hitler, el cual parecer ser ahora su profesor
Y así llegamos a una situación en la que los judíos son un objeto regular de ataques por parte de miembros del partido Laborista de Jeremy Corbyn, acusándolos habitualmente de ser nazis. Por otra parte, si reaccionamos y criticamos sus ataques antisemistas, eso solamente conduce a que verse acusados ​​de "difamar a personas con acusaciones sin fundamento de antisemitismo, y ello como parte de algún tipo de siniestro complot contra el partido".
La Prensa, el Laborismo derechista  e Israel no van a parar esta caza de brujas hasta que tengan la cabeza de Corbyn, o bien sea derrotado - Asa Winstanley, el 28 de abril de, el año 2016.
Así que cuando Lord Levy habló de antisemitismo en el partido Laborista sus preocupaciones fueron despedidas de inmediato como procedentes de un malvado sionista más que de un judío británico. De hecho, cada vez que alguien plantea sus temores acerca del antisemitismo en el partido Laborista, esas mismas preocupaciones son despedidas "como sionistas o por formar parte de una conspiración destinada a herir a los laboristas".

Para estas personas, a no ser que haya alguna sinagoga quemada por cabezas rapadas de extrema derecha, no se puede hablar de antisemitismo. Para ellos no hay tal cosa como un odio exclusivo contra los judíos, y no puede existir tal tipo de antisemitismo, ya que solamente puede existir el odio contra los musulmanes, los negros, o cualquier otra minoría. Basta con observar lo que dice el propio Jeremy Corbyn. Cuando se le preguntó por los comentarios realizados por Lord Levy con relación al antisemitismo en el partido Laborista, comentó lo siguiente;
Lord Levy claramente no me ha escuchado las siete veces, desde que me convertí en líder del partido, en las que condené absolutamente el antisemitismo, la islamofobia o cualquier forma de racismo. Eso es un hecho. Y estoy decepcionado de que Lord Levy haya realizado estas observaciones".
En su respuesta anterior, mencionaba al antisemitismo al lado de la "islamofobia o cualquier forma de racismo", lo mismo que hizo cuando fue entrevistado por la suspensión de Ken Livingstone por la BBC;
"No podemos tolerar el antisemitismo de cualquier manera, o cualquier otro tipo de racismo dentro del partido. No es aceptable".
Pero las quejas contra el partido Laborista se fundamentan específicamente sobre si antisemitismo. Las quejas se refieren a activistas del partido laborista que afirman que los sionistas controlan al Estado islámico o bien han estado detrás del 11-S, o sobre la "sombría manera en que los sionistas ejercen un control sobre las instituciones del gobierno británico, controlan las guerras en el extranjero y otros tropos", y cuando la palabra "sionista" es reemplazada de manera consciente o involuntaria por la palabra "judío", se ajusta a los repugnantes abusos contra los judíos a lo largo de la historia.

Esto simplemente no es aceptable. Es antisemita. ¿Cómo lo sabemos? Debido a que casi todas las organizaciones judías en el Reino Unido lo están afirmando.

La necesidad de Corbyn de hacer referencia a otros tipos de racismo cada vez que trata de condenar el antisemitismo sirve simplemente para demostrar que realmente no entiende lo que está condenando. Además Jeremy Corbyn, tristemente, es el hombre que se ha referido a sus "amigos de Hamas y Hezbollah", un comentario que más tarde defendió:
Hablé en una reunión sobre la crisis del Oriente Medio en el parlamento y había gente de Hezbollah, y dije que daba la bienvenida a nuestros amigos de Hezbollah por entrar en la discusión y en el debate, y dije que quería que Hamás también formara parte de este debate. He conocido a Hamas en el Líbano y he conocido a Hezbolá en este país y en el Líbano"
Difícilmente puede considerarse una coincidencia que los "amigos" de Corbyn, tanto Hamas como Hezbollah, expresen habitual y consistentemente los mismos puntos de vista antisemitas que actualmente son compartidos por bastantes miembros del partido Laborista. Si Corbyn mantiene relaciones con personas y grupos que son virulentamente antisemitas, como es el caso de Hamas y Hezbollah, si defiende trabajar con ellos y conocerles, ¿"cómo es posible que se sorprenda cuando los miembros de su propio partido asumen sus mensajes antisemitas como propios"?.

En la raíz de todo esto se encuentra el hecho de no entender que ser sionista significa simplemente apoyar la autodeterminación nacional judía y que este punto de vista es celebrado con pasión por la gran mayoría de judíos, no sólo del Reino Unido, sino del mundo. Incluyendo a la gran mayoría de los judíos miembros del partido Laborista.

Hasta que no dejen claro que no existe ninguna conspiración sionista contra el partido Laborista, que los miembros judíos del partido con una conexión a Israel no son malvados nazis, sino simples y leales miembros del partido, una buena parte del partido Laborista seguirá en manos de esos militantes que consideran que los sionistas están conspirando para dominar el mundo.

La gente ya está diciendo que el partido Laborista es "estructuralmente antisemita". Bajo Corbyn lo es claramente. La pregunta sigue siendo, ¿qué hará el partido Laborista para despejar ese sentimiento cada vez más extendido?

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Saturday, April 30, 2016

Antisemitismo ya sin disfraces en la izquierda británica: "Jeremy Corbyn no puede resolver la actual crisis del partido Laborista británico porque él forma parte del problema" - Tim Stanley - Telegraph



Jeremy Corbyn no puede resolver la actual crisis del partido Laborista británico porque él forma parte del problema. Si se acepta que el antisionismo es igual al antisemitismo, entonces la única forma de que Corbyn podría conducirlo fuera de su partido es purgarse a sí mismo. E incluso el más disciplinado estalinista nunca haría eso.

Sí, necesitamos abordar este debate con mayor precisión. En primer lugar, el antisemitismo y el antisionismo no son siempre lo mismo; debemos evitar la retórica que conduce a una congelación del debate. En segundo lugar, tenemos libertad de expresión en este país y aún si alguien distorsiona la historia o no, debería tener la libertad de decir lo que piensa. En tercer lugar, se puede encontrar mucho antisemitismo tanto en la derecha como en la izquierda.

Y, en cuarto lugar, no imaginemos conspiraciones allí donde no existen. Toda la izquierda no es congénitamente antisemita. Mildred Gordon murió hace un par de semanas, él era un ex miembro del Parlamento, feminista, trotskista y discípulo de Ken Livingstone, encarnaba una tradición judía radical que tanto hizo para hacer avanzar en el socialismo en el siglo XX. Israel, del mismo modo, comenzó su vida como un proyecto socialista. Cada vez que la izquierda lanza plátanos contra el sionismo, me gusta volver a las palabras de Golda Meir, la primera ministra laborista israelí, quien dijo: "La realización del sionismo forma parte del socialismo". Si usted cree que el racismo sólo puede ser derrotado por el igualitarismo, esta afirmación tiene mucho sentido, y hay que reconocer que Israel fue creado como reacción al mayor crimen cometido por el fascismo.

Yo no me creo - no puedo llegar a creerlo - que la izquierda británica se haya convertido de repente en un pantano infestado de antisemitas raciales o religiosos. Pero puedo creer que su ideología desde la Guerra Fría no ha sabido adaptarse a la realidad, que ha hecho bastantes malas alianzas y que su obsesión por la igualdad, las minorías y la defensa de lo indefendible ha socavado su juicio moral. Ese es el problema, ¿verdad?.

El marxismo es materialista. Sus adeptos creen que la historia es una lucha en torno a las diferentes clases, y que la raza y la religión son mitos utilizados para dividirnos. Ellos han entendido de manera absoluta a Israel a través del prisma de la política de poder, como una narrativa del fuerte que oprime al débil. Del imperialismo capitalista. Este relato ha sido coloreado con algunos prejuicios, algo de propaganda marxista y mucho odio irracional al aliado de Israel (en mejores tiempos), América.

Pero sobre todo por el deseo de estar siempre al lado de los autoproclamados movimientos revolucionarios, esos hombres en kufiyya que profesan ideales marxistas. "No es terrorismo, es defenderse", dijo Seumas Milne, el actual jefe de prensa de Corbyn. Milne pasó su año sabático en el Líbano y aprendió árabe. Cuando asistió a una conferencia caminaba con una chaqueta de Mao y hablaba con un falso acento palestina. Esta mentalidad es mimética. Al apropiarse de la lengua de los "oprimidos", tal vez uno espera convertirse en ellos para ser y estar con "la gente común como usted".

La fuerte e histórica identificación de la izquierda con el nacionalismo árabe y su sesgo en contra de Israel - articulada en ocasiones a través de antiguos mitos conspiracionistas de moda - se produjo sin ninguna comprensión real del sujeto. Ignorando la lucha de Israel por sobrevivir o la evolución de la política árabe lejos del anticolonialismo y hacia el islamismo. En los últimos años, la extrema izquierda británica a menudo se ha manifestado a través de intelectuales burgueses que defienden los intereses de los fanáticos religiosos. Este no es el antisemitismo religioso o biológico el pasado, se trata una muy novedosa coalición de fuerzas e hipótesis que han producido un nuevo odio: un odio a un estado específico sobre la base de distorsiones de la historia, de diferencias religiosas y de la percepción que tienen de la tierra y el dinero que otros no tienen.

Puedo entender por qué otros deducen que estamos ante un antisemitismo político. Y esto sin duda, y es una triste ironía, es una traición al socialismo. Si el socialismo nos advierte que la raza y la religión son una distracción de lo que realmente importa - el dinero y el poder -, aquí tenemos un ejemplo de como estos socialistas están terriblemente distraídos de lo que realmente importa en el Oriente Medio.

Israel no tiene nada que ver con el Estado islámico. O con el fascismo militarista en Egipto. O con la pena de muerte en Arabia Saudí. O con el asesinato de las minorías sexuales en toda la región. Y sin embargo, toda la izquierda solamente quiere hablar de Israel. Ellos no tienen ninguna obsesión con China, Ruanda, o Corea del Norte.

Y esta ideología fue validada cuando Jeremy Corbyn fue elegido líder del partido Laborista, un hombre que dirigió la Coalición Parar la Guerra y que describe a Hamas y Hezbolá como unos amigos.

Ahora, bien por él, se ha visto obligado a desatar una investigación y a tener un debate. Pero ¿por qué es necesario cuando si hubiera un liderazgo audaz ya habría realizado este trabajo? Sin duda, uno debe tener el valor instintivo de decir a los Livingstones de la izquierda: "Sus puntos de vista están equivocados y deben irse".

Pero eso no sucederá porque el juicio moral de la izquierda ha sido sofocado por la política del vudú anti-colonial. Esto es a lo que los moderados tienen que enfrentarse: una pasión intelectual que se ha desprendido de las amarras morales del socialismo.

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Saturday, September 19, 2015

A la ya clásica defensa de los antisemitas de informar que "tienen algún amigo judío", la izquierda antisemita incorpora "vagos antecedentes judíos"



El nuevo líder del Partido Laborista de Gran Bretaña, que es considerado como muy hostil a Israel y ha sido acusado de tolerar el antisemitismo, acaba de informar que tiene cierta ascendencia judía.

Jeremy Corbyn dijo al The Church Times este viernes que mientras su familia inmediata es cristiana, tiene un "elemento judío" entre sus antepasados, según ha informado el Jewish News del Reino Unido.

En la entrevista con la publicación cristiana, Corbyn se describió a sí mismo como "no antirreligioso en absoluto", y agregó: "Voy a iglesias, voy a mezquitas, voy a templos, voy a sinagogas. Me parece muy interesante la religión. Me parece que el poder de la fe es muy interesante. Tengo amigos que son muy ateos y que no tendrían nada que ver con ninguna fe; pero yo tengo una visión mucho más relajada del tema. Creo que una comunidad de fe ofrece un gran servicio a la gente. No tiene por qué haber guerras de religión, tiene que haber honestidad acerca de la religión. Tenemos mucho más en común de lo que nos separa".

Cuando le preguntaron si había alguna religión en su propia familia, Corbyn respondió: "Sí, la había. Mi madre era una atea que le gustaba leer la Biblia. Era agnóstica, probablemente. Había sido educada en un ambiente religioso, y su hermano era un vicario, y había un buen montón de clérigos en su familia. Yendo mucho más lejos, hay un elemento judío en la familia, probablemente de Alemania. Mi padre era cristiano y asistía a la iglesia; y la escuela a la que fui era religiosa. Teníamos himnos y oraciones cada mañana".

Corbyn es patrono de la Campaña de Solidaridad con Palestina. Recientemente se enfrentó en programa de televisión a un entrevistador que le preguntó si llamó a los grupos terroristas Hamas y Hezbollah "amigos". Corbyn contestó que utilizó esa palabra de una manera "colectiva" y que no estaba de acuerdo con las acciones de los dos grupos. Sin embargo, dijo que creía que "hay que hablar con la gente con la que puedes estar profundamente en desacuerdo para llevar a cabo un proceso de paz".

La afinidad de Corbyn a los islamistas radicales y a los sentimientos anti-Israel han causado gran preocupación entre los judíos británicos.

En una entrevista con la web antiisraelí Electronic Intifada de hace unos meses, Corbyn afirmó que si llegara a primer ministro impondría un embargo de armas a Israel y afirmó que las universidades israelíes involucradas en investigaciones armamentistas deberían ser boicoteadas.

También abogó por el derecho de retorno de los refugiados palestinos, diciendo que era un elemento "clave" en cualquier proceso de paz.

El mes pasado, el Jewish Chronicle afirmó que Corbyn estaba vinculado a "negadores del Holocausto, terroristas y algunos personajes abiertamente antisemitas".

Corbyn aclaró posteriormente que la negación del Holocausto era algo "vil y malvado", refiriéndose al activista y negacionista pro palestino al que había donado dinero para su organización, argumentando que él no negaba públicamente el Holocausto en el momento de hacerlo hace 15 años, aunque posteriormente continuara asistiendo a eventos de su organización. En cuanto a sus vínculos con el islamista antisemita israelí Raed Salah, afirmó que durante su conversación el jeque no había formulado opiniones antisemitas.

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