Jerusalén: una fuerza unificadora y nuestra mayor alegría - Yisrael Medad - JNS
Gil Troy, quien acaba de publicar The Zionist Ideas, ha observado que "en la Norteamérica de hoy, los judíos liberales estadounidenses se enfrentan a la perspectiva de una extinción voluntaria".
Entre los muchos temas sobre los que han decidido ser divisivos está el de Jerusalén. La gran campaña de las Mujeres del Muro, y su adopción como una preocupación central por parte del Movimiento de la Reforma, ha marcado los principios del liberalismo no religioso como una filosofía política contraria a uno de los temas más esenciales y definitorios dentro del corazón del judaísmo, no solo como etnia o cultura, sino también como religión.
Hay tres instancias donde ese choque se convierte en un abismo evidente.
- La primera es la pregunta: ¿qué es el Muro Occidental?
Durante varios siglos, el Muro (o Kotel) - desde hace más de 1.800 años - ha sido un lugar de oración. Para ningún otro propósito los judíos se reunieron en ese pequeño patio. En los primeros siglos de la conquista y ocupación musulmana de la ciudad, los judíos se reunieron en el Muro Oriental o caminaron, deteniéndose en las diversas puertas, que eran mucho más accesibles cuando vivían muchos menos árabes en la ciudad.
En 1165, Maimónides, un icono para los judíos liberales, ascendió al Monte del Templo para orar. ¿Los judíos liberales harían eso hoy? ¿Apoyan incluso los mismos derechos para los judíos que para los musulmanes dentro del Monte del Templo? ¿O es eso un anatema para ellos?
- La segunda es más importante aún, ¿para qué propósito fue construido?
El Muro se construyó en una hazaña de ingeniería durante el gobierno de Herodes y ello para expandir los recintos del Monte del Templo que, de hecho, se duplicaron, principalmente en un eje norte-sur, aunque también de este a oeste. En otras palabras, con respecto a las costumbres que han afectado al Muro, resultaban secundarias en importancia con respecto a lo que representaba el área donde estaba el Templo y, de paso, donde se reconstruiría un Tercer Templo, de acuerdo con las oraciones allí recitadas. Por ejemplo, en 363 d.C., Julian el Apóstata concedió permiso para que eso sucediera y facilitó las primeras etapas de la construcción hasta que se produjo un terremoto, deteniendo el proyecto.
Entonces, tanto ante el pasado como ante el futuro, los judíos liberales se enfrentan a una gran contradicción de autoidentidad. Si el muro es para orar y esa oración tiene como fin la reconstrucción del templo, ¿qué significa realmente el Muro para ellos? ¿Y por qué hay tantos que demandan igualdad de derechos allí? De hecho, eso es algo así como una contradicción en los términos. Quieren diferentes derechos. Su igualitarismo no es de igualdad.
- El tercero es una cuestión de geopolítica moderna.
El Muro está en el "Jerusalén Este", según lo que han decidido todas las resoluciones de la ONU. Incluso los Estados Unidos con su movimiento de la embajada no han alterado su negativa a reconocer a la ciudad como de completa soberanía de Israel.
Como anunció en ese momento el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump:
"También quiero dejar un punto muy claro... No estamos tomando una posición en todas las cuestiones del estatus final, incluyendo los límites específicos de la soberanía israelí en Jerusalén o la resolución de fronteras en pugna . Esas cuestiones dependen de las partes involucradas".
Sea como fuere, exigir una utilización del Muro a su gusto en nombre de sus derechos y privilegios liberales resulta, en muchos casos, una contradicción frente a su posición de que Israel debe retirarse de los "territorios ocupados en 1967". Por supuesto, si ellos creen que los arreglos de acceso con los árabes son viables (recuerdo por ejemplo los acuerdos de 1948-67, cuando se suponía que Jordania permitiría el acceso, Artículo VIII 2 ), entonces "liberal" no es una descripción adecuada de su pensamiento, ni siquiera lo sería "progresista", sino más bien "bastante regresiva".
¿No comprenden que en el corazón de la reclamación árabe, respaldada por las Naciones Unidas, y que supone que la ciudad no pueda considerarse unida, implica la expulsión de los judíos de esa parte de la ciudad que nos brinda nuestros derechos históricos, legales y religioso-culturales a estar en la ciudad? Ellos quieren que eliminemos el "Sión", que es Jerusalén, del sionismo, y que desde una perspectiva liberal/progresista ayudan a ese acto de traición.
Ellos que aborrecen las demandas judías de poder rezar en ese lugar al que los "oscurantistas", tal como ellos tildan a los ultraortodoxos, prohíben la entrada - el Monte del Templo -, en un cambio radical de opinión exigen ser tratados en el Muro de las Lamentaciones de una manera bastante diferente, lo cual resulta una hipocresía o un intento de convertir su irracionalismo en racional.
Es hora de aceptar lo que realmente es Jerusalén: una fuerza unificadora, a pesar de las divisiones. Es hora de rehacerla como nuestra mayor alegría.
Judíos americanos, su obsesión con el Muro occidental es ridícula - Peter Joseph - Forward
Una escena familiar se pudo ver recientemente frente al Muro de las Lamentaciones. Los líderes del movimiento del judaísmo de la Reforma, tanto de los Estados Unidos como de Israel, junto con miembros de las Mujeres del Muro, intentaron orar y llevar Torás al Muro. Fueron detenidos por la fuerza pública y sometidos por la fuerza por los guardias contratados por la Fundación Ortodoxa del Muro Occidental que dirige el lugar, y las imágenes habituales de la discordia judía se extendieron por todo el mundo.
Los judíos estadounidenses ven el vídeo de sus líderes religiosos siéndoles negado a la fuerza el acceso a un espacio sacro y sagrado, y les hierve la sangre. Consideran que las Mujeres del Muro y la lucha del movimiento del judaísmo del Reforma son catalogados por las autoridades gubernamentales y religiosas israelíes como provocaciones dignas de indignación. Los judíos israelíes, por otra parte, miran esos mismos acontecimientos y simplemente se encogen de hombros.
Al intentar aprovechar el acceso y la libertad de culto en el Muro de las Lamentaciones como el objetivo por el que batirse, los judíos de los Estados Unidos muestran un oído atento a lo que es realmente importante para los israelíes: el pluralismo religioso. Los israelíes están preocupados por cuestiones relacionadas con la religión que afectan a su vida cotidiana, como la conversión, la posibilidad de tener bodas y funerales de la manera que desean.
La dura realidad que tenemos que entender los judíos estadounidenses es que a los israelíes, incluidos los que se identifican con el movimiento reformista, no les importa demasiado ni las Mujeres del Muro ni la situación en el Kotel. Los judíos israelíes no ortodoxos viven una discriminación religiosa no reconocida por el estado, y ese no reconocimiento y el despotismo del Gran Rabinato haredi posibilita estas humillaciones de múltiples maneras en una realidad diaria. El Muro de las Lamentaciones y la posibilidad de orar allí según sus propias tradiciones es una de las muchas cuestiones relacionadas con el pluralismo religioso y la observancia judía.
Por lo tanto, al consumir todo el oxígeno luchando por el Muro de las Lamentaciones oscurece muchos otros problemas importantes, amenazando con convertir el pluralismo religioso en un problema único que excluye a otros igualmente si no más importantes.
Los judíos estadounidenses se preocupan mucho por el Muro Occidental, sin embargo, el tiempo y la energía que gastan en protestar en el Kotel es tiempo y energía que podría gastarse de forma más productiva en otros lugares. Cada discurso apasionado sobre el espacio igualitario de oración en este lugar en particular es un discurso que congrega a los judíos estadounidenses mientras pierde la oportunidad de reunir a los judíos israelíes, para quienes el Kotel es un espectáculo secundario en buena medida ignorado. Los israelíes no entienden por qué el Muro de las Lamentaciones se ha convertido en una causa tan célebre, y hace más difícil para los judíos estadounidenses tender puentes con los judíos israelíes y formar coaliciones que verdaderamente eleven el pluralismo religioso a un tema de política de primera línea. Protestar por el Muro de las Lamentaciones, sin importar cuán emocionado y sincero sea el sentimiento, no promueve las causas del judaísmo no ortodoxo y el movimiento reformista,
Está bien documentado que la mayoría de los judíos israelíes apoyan los avances en la libertad e igualdad religiosa. Además, el rabino Uri Regev, que durante mucho tiempo ha sido un importante defensor de estas causas, observó recientemente que "la libertad de religión e igualdad, a diferencia de otros temas en los ámbitos de las relaciones exteriores, la seguridad y los asentamientos, es unificador, en lugar de divisivo".
Particularmente en un momento en que la brecha entre los judíos israelíes y los de la diáspora está creciendo, es muy desafortunado que los judíos estadounidenses no hayan expandido su agenda y hecho causa común con aquellos que dirigen la lucha sobre el terreno en Israel. Sin votar en Israel ni reunir a los israelíes en torno a ideales comunes, los días de la influencia judía estadounidense en Israel han terminado.
Debemos hacer un mejor trabajo prestando atención a lo que es importante para nuestros amigos y aliados israelíes, y la dura verdad es que el Muro Occidental ocupa un lugar muy bajo en su lista de prioridades. Hemos estado usando un tema que atrae casi exclusivamente a los judíos estadounidenses como una forma de presionar y fomentar nuestras preocupaciones sobre Israel, y seguirá fracasando si no lo hacemos rápidamente.
El Hebrew Union College ordenó su centésimo rabino israelí el mes pasado, y fue el que precipitó el esfuerzo por llevar Torás al Muro Occidental. Sin embargo, las historias y la atención se centraron principalmente en lo sucedido en el Muro en lugar del evento alegre y loable que lo acompañó. Lo que sucedió en el Muro de las Lamentaciones fue lamentable, pero continuar utilizando el Kotel para darse publicidad no está haciendo avanzar una causa más grande, y no es la mejor manera de lograr objetivos religiosos o políticos.
Si los judíos estadounidenses quieren aliviar su desavenencia con los judíos israelíes y avanzar en su agenda, deben reconocer que hay asuntos mayores a mano y que el éxito solo se logrará si pueden atraer a los israelíes a su causa. Tan importante como es el Muro de las Lamentaciones como símbolo, es hora de dejarlo a un lado y enfocarse principalmente en el trabajo más difícil que hay por delante.
No se sobrexciten sobre Amona, Kotel y la legislación propuesta - Shmuel Rosner
Amona
El parlamento israelí, la Knesset, es un lugar curioso. Como regla general de precaución daría el siguiente consejo: cuanto más hablemos de un proyecto de ley en Israel, menos probable es que pase. En otras palabras: la Knesset trata una legislación, a veces una legislación importante, pero a menudo (no siempre) es un tipo de legislación de la cual el público apenas toma nota, o en versiones mucho más leves de las propuestas y que conocen los israelíes, y que se debaten vigorosamente.
Ese probablemente sea el destino de la legislación propuesta y que tiene como objetivo prevenir la evacuación ordenada por la Corte Suprema del asentamiento de Amona. Y ese es casi seguro el destino de la legislación propuesta que pretende consagrar en ley el control ortodoxo sobre el Muro Occidental. La legislación, en ambos casos, es prudente. A esa legislación, en ambos casos, se opone el primer ministro y no será apoyada por la oposición. Esa legislación, en ambos casos, huele a un truco de relaciones públicas. En el primer caso, un truco que se ha ido fuera de control y sin mucha consideración por las posibles consecuencias. En el segundo caso, una táctica dilatoria que no tiene mucha oportunidad de reunir los votos necesarios.
¿Por qué conectar estos dos casos y escribir sobre ellos en un artículo? Porque en ambos casos podemos aprender más sobre la cultura política de Israel (o la falta de ella) que acerca de las políticas de Israel.
Es una cultura de constante toma y daca, de constantes desafíos a la jerarquía, de constante necesidad de maniobrar no sólo para llegar a la decisión correcta, sino también para ponerla en práctica. El tribunal ordenó la evacuación de Amona. Ningún líder serio en Israel sostiene que las órdenes judiciales deban ser ignoradas. Sin embargo, muchos líderes - algunos de ellos incluso serios - sostienen que todavía hay tiempo para evitar una evacuación del asentamiento sin violar las órdenes judiciales. Y mientras tanto, por si acaso, los colonos y sus partidarios se preparan para resistir una evacuación, que será difícil, posiblemente violenta, para retrasarla, para complicarla.
El Primer ministro el Ministro de Defensa, y el fiscal general, todos ellos coinciden en que no hay muchas opciones sino mover Amona de su ubicación actual. La Corte Suprema podría haber sido mal guiada en su fallo, el caso presentado ante la Corte podría haber sido mal representado (como los defensores de Amona argumentan convincentemente), la decisión podría ser perjudicial para otros futuros casos, y por lo tanto problemática, no sólo para Amona, sino para el proyecto de los asentamientos como un todo, todas estas cosas podrían ser ciertas. Pero la Corte ya ha tomado su decisión final. Negarse a aplicar las órdenes judiciales - haciendo pasar una legislación precipitada, sin preparar, y muy posiblemente ilegal - tiene un significado claro: Israel se niega a ser un país de leyes. Israel navegaría peligrosamente por las traicioneras aguas del caos político.
La nueva legislación propuesta para el Muro Occidental es diferente, pero no muy diferente. Hay una decisión del Gobierno de crear un nuevo espacio de oración igualitaria en el Muro Occidental de Jerusalén. Hay voluntad del primer ministro en aplicar esa decisión. Pero también hay un obstáculo: los partidos haredim se oponen a la decisión y se han comprometido en impedir su realización. Ellos no han matado por completo la decisión, pero el primer ministro dice que con paciencia y con tiempo se pondrá en práctica el plan. Así que ahora el líder de Shas está tratando de matarlo, o para ser más exactos, está tratando de demostrar a sus electores que han hecho todo a su alcance para acabar con él. El mejor escenario posible (su punto de vista): una situación política que haga necesario para la Knesset darles lo que quieren a cambio de algo que la coalición necesite desesperadamente. El peor de los casos: él no tiene los votos necesarios para aprobar la legislación, y cuando se implemente el plan nadie podrá discutir que de alguna manera estaba jugando.
Días de debates, semanas de atención de los medios, la energía, la ira, la frustración, todas se desperdician en estos dos actos. Junto con la naturaleza histérica del discurso público, ambos pueden parecer drásticamente consecuentes con la legislación que se pretende. El final de la misma - muy probablemente - será menos atractiva. Hace cinco años, un tranquilizador informe JPPI sobre las Nuevas Propuestas de Regulación en laKnesset y la Democracia Israelí (escrito por Alexander Yakobson, Avinoam Bar Yosef, Suzanne Stone y Arielle Kandel) hizo el caso de que en 2011 no fue tan problemática como cuando se tildó por parte de alguna gente como una legislación anti-democrática.
El informe argumenta "que las alegaciones sobre una inminente desaparición de la democracia israelí no son nuevas. Desde 1977 se ha afirmado en repetidas ocasiones que la democracia de Israel se estaba erosionando y que algún tipo de fascismo clerical estaba tomando forma. Muchas advertencias fueron expresadas a finales de los años 1970 y 1980, coincidiendo con la ascensión al poder del Likud bajo la dirección de los primeros ministros Menachem Begin y Yitzhak Shamir".
También afirmaba que "la retórica de lademocracia en peligro se escuchó también bastante entrados los años 90. Y sin embargo, mientras que muchos se oponen a las políticas de la derecha israelí predicando el inminente colapso de la democracia israelí, el país estaba de hecho sometido a un amplio proceso de liberalización. La democracia israelí no es una democracia formal, sino más bien una democracia substantiva".
Esto era verdad entonces, y lo sigue siendo hoy en día. Lo cual, por supuesto, no garantiza que la Knesset no vaya a aprobar una ley estúpida, y ponga obstáculos a cada gobierno o decisión judicial, jugando con ideas peligrosas y estúpidas que favorecerán a los enemigos de Israel, y/o enfurecerán a los amigos de Israel. La Knesset es ingobernable, irresponsable y populista. Sin embargo, en la mayoría de los casos - de haber agotado todas las demás opciones - hay que evitar la aprobación de leyes verdaderamente perjudiciales. Por lo tanto - y esto no es una certeza -, lo más probable es que Amona se moverá de su ubicación actual y que el Kotel no será puesto por ley bajo el control ortodoxo.
Cómo lograr finalmente una oración igualitaria en el Muro Occidental - Liel Leibovitz - Tablet
No ha sido un mes fácil para los judíos americanos, más de dos tercios de los cuales votaron por Hillary Clinton y muchos de los cuales están aterrorizados por la elección de Donald Trump. A la lista ya creciente de malas noticias políticas, entonces no me da ningún placer agregar una más: las delicadas negociaciones sobre las oraciones igualitarias en el Muro Occidental (Kotel), que suscitaron un moderado optimismo a principios de este año han llegado a un muy público callejón sin salida después de que una coalición de rabinos, dirigido por los jefes de los movimientos no ortodoxos americanos Movimiento de la Reforma y Judaísmo Conservador, marcharon hacia la plaza del Kotel el 2 de noviembre y se enfrentaron inmediatamente a los agentes de seguridad y a unos enfurecidos fieles haredíes (ultra-ortodoxos).
Los rabinos estaban allí para protestar por el fracaso del gobierno israelí a la hora de poner en práctica su plan de dedicar un espacio ecuménico de oración en el lugar más sagrado del judaísmo. Aunque el Tribunal Supremo de Israel había dado al gobierno hasta el 17 de noviembre para explicar por qué aún no había puesto su plan en marcha, los rabinos de coalición no ortodoxa sintieron que habían esperado el tiempo suficiente. La protesta, tal como comentó más tarde a la prensa el rabino y dirigente americano del Movimiento de la Reforma, Rick Jacobs, fue "un acto de desobediencia espiritual".
Habiendo apoyado las oraciones igualitarias en el Kotel desde hace mucho tiempo, ciertamente simpatizo con la frustración de los rabinos no ortodoxos. Pero como alguien con mucha experiencia con el ritmo glacial y burocrático de los cambios en Israel, me preocupa la elección de esta táctica de línea dura y cómo podría echar por tierra los avances que tanto se necesitan y que se habían logrado en los últimos años.
Para empezar, incluso los más críticos con la demora del primer ministro Benjamin Netanyahu, a la hora de la ejecución del acuerdo que había firmado su propia administración, se ven obligados a darle el crédito de asumir esta espinosa cuestión en lugar de dejársela a los tribunales o tratar de sofocarla por completo. "Netanyahu", comentó el rabino Steven Wernick, director general de la Sinagoga Unida del Judaísmo Conservador, "no tenía que haberse involucrado. El hecho de que lo hiciera es significativo, y fue una muestra de un gran y valiente liderazgo". Sin embargo, continuó Wernick, "tenemos miedo de que no vaya a arriesgar el futuro de la coalición con este tema", y por lo tanto Wernick y sus colegas se sintieron obligados a pasar a la acción y a las protestas.
Para algunos oídos israelíes, este enfoque traiciona, en el mejor de los casos, una profunda falta de comprensión de la cultura política israelí, un ecosistema animado por su propia y peculiar lógica bastante caótica, o en el peor, de mala fe por parte de los rabinos americanos no ortodoxos. "Hay dos posibles explicaciones para la forma en que el liderazgo de los movimientos de la Reforma y Conservador están manejando el asunto del Kotel", comentó un funcionario israelí. "Cualquiera de ellos demuestran no tener ni idea acerca de cómo funciona la política israelí, o bien piensan que tienen más que ganar no ayudando a la resolución. O tal vez ambas cosas".
Las conversaciones entre las denominaciones no ortodoxas y los funcionarios del gobierno han continuado lentamente y de manera constante durante los últimos meses, según fuentes israelíes familiarizadas con el tema, y al optar por un espectáculo público de discordia, estos rabinos no ortodoxos están empujado tanto a Netanyahu como a sus compañeros de coalición haredi a posiciones muy complicadas, lo que hace más difícil la resolución.
Esto es una lástima. El acuerdo, tal como observó correctamente el rabino Wernick, "es por el bien de todos", dando a los ultra-ortodoxos o haredis el acceso exclusivo a la plaza norte del Kotel, dedicando un espacio de oración igualitaria en el sur. La mayoría de los judíos de América, incluido yo mismo, apoyan firmemente este compromiso. Lo mismo ocurre con Netanyahu. Pero la política israelí, tal como los rabinos americanos no ortodoxos están aprendiendo de la manera más difícil, procede a su propio ritmo, y un acuerdo firmado es a menudo un trampolín hacia una discusión, no a su término. Con tiempo todavía en el reloj antes de la fecha límite impuesta por el Tribunal, y con conversaciones todavía en curso, las denominaciones no ortodoxas deberían reconsiderar sus tácticas. Si se alejan aún más de Netanyahu - varios de los líderes de la coalición no ortodoxa emitieron muy fuertes condenas este mes contra el primer ministro -, corren el riesgo de una mayor profundización de la brecha entre Israel y la comunidad judía estadounidense, una ruptura que el acuerdo sobre el Kotel haría mucho por sanar. Y Netanyahu, tal como estos rabinos pueden muy bien aprender por las malas, es su mejor oportunidad para una resolución: cualquier otro previsible ocupante de la oficina del primer ministro es probable que sea significativamente más dependiente de los partidos haredim a la hora de formar una coalición estable que el propio Netanyahu, ya que éste puede apelar a socios alternativos de la izquierda y la derecha, incluso si los ultra-ortodoxos deciden dejar su gabinete.
Si el movimiento igualitario en verdad desea insistir en avanzar en una resolución, y si verdaderamente están más interesados en ello que en buscarse problemas con Netanyahu con el fin de reunir a sus fieles liberales de vuelta a casa, debe hacer dos cosas inmediatamente. En primer lugar, debe abstenerse de realizar más teatro callejero y dirigir las cosas hacia la única manera que funciona en Israel - y posiblemente en todas partes -, hacia laboriosas negociaciones, con frecuencia defectuosas, pero finalmente efectivas. En segundo lugar, debe construirse una coalición más amplia comprometida con la libertad religiosa como principio universal, independientemente de las tendencias políticas particulares. Una manera de hacerlo es apoyar el movimiento cada vez mayor, en Israel y los Estados Unidos, que exige que a los judíos se les permita rezar en el Monte del Templo. Si la apertura del Kotel para la oración ecuménica es el único resultado lógico de una visión del mundo liberal que aboga por la libertad de religión, sería lógico exigir la misma libertad para los judíos que desean orar en el lugar del antiguo templo.
Es de esperar que los movimientos no ortodoxos reconsideren su enfoque, amplíen su atractivo y eviten más conflictos innecesarios con el gobierno israelí. Hay demasiado en juego para que las maniobras políticas anulen el auténtico objetivo.
Opinan los dirigentes palestinos: "los judíos no tienen derecho a orar en el Kotel (Muro de las Lamentaciones)" - Times of Israel
Dos funcionarios de la Autoridad Palestina han afirmado recientemente que la ley islámica prohíbe a los judíos rezar ante el Muro Occidental (Kotel) del Monte del Templo, en tanto que dicho muro forma parte integral del complejo de Al-Aqsa.
"Allah decretó que la sagrada mezquita de Al-Aqsa sea islámica y pertenezca solo a los musulmanes", afirmó el mes pasado Taysir Al-Tamimi, el ex presidente del Tribunal Supremo de la Corte Religiosa de la Autoridad Palestina, según una reciente traducción proporcionada por organismo de control NGO Palestinian Media Watch.
"Forma parte de la creencia religiosa de un billón y medio de musulmanes y los judíos no tienen derecho a él... o el derecho a rezar en cualquier parte de él. La mezquita de Al-Aqsa incluye todas sus patios... y en concreto, su muro occidental", dijo Al Tamimi
El Ministro de Asuntos Religiosos de la Autoridad Palestina, Mahmoud Al-Habbash, también declaró el mes pasado que los no musulmanes deben ser excluidos de la oración en el complejo de Al-Aqsa, y que, según él, incluye el Muro Occidental.
"La mezquita de Al-Aqsa se mantendrá, por decreto divino, como una mezquita musulmana, y no se compartirá con nadie, no se perderá, y nadie más que los musulmanes rezarán en ella".
En una entrevista con la emisora de la TV oficial de la Autoridad Palestina en diciembre del año pasado, Al-Habbash declaró que el Muro Occidental es "solamente una parte auténtica de la mezquita de Al-Aqsa".
Durante la misma entrevista, Al-Habbash afirmaba que "la libertad de culto en nuestro Jerusalén está garantizada para todos", pero añadió que "no obstante, tenemos derechos, principios y posiciones que no pueden ser alterados".
El conjunto del Monte del Templo, conocido por los musulmanes como la Mezquita Al-Aqsa, es considerado el tercer lugar más sagrado en el Islam y el lugar más sagrado para los judíos. Por ley, en virtud de los acuerdos instituidos por Israel después de la captura de esa zona en 1967, a los judíos no se les permite orar en ese lugar.
En febrero, el diputado del Likud Moshe Feiglin inició un primer debate de esa clase en la Knesset que examinaba el derecho de los no musulmanes a entrar y rezar en el recinto sagrado, con más de 30 diputados de los diversos partidos, tanto de derecha como de izquierda, que buscaron expresar su opinión sobre ese tema tan divisivo.
Un resurgimiento del interés por orar en el Monte del Templo ha provocado la indignación entre los palestinos y el resto del mundo musulmán, que acusan a Israel de tratar de "judaizar" el lugar, que los palestinos reclaman para su futuro Estado.
El Kotel (Muro Occidental o Muro de las Lamentaciones), fotografía de 1890 coloreada a mano y de la colección "Holy Land Lantern Slides", de los archivos digitalizados en el 2009 de la Chatham University.
En la cita de la foto se lee "Jesus' Wailing Place". ¿Un error de escritura? El caso es que otros fotógrafos titulan sus fotos como "Jew's Wailing Place"
- Europa ha puesto en guardia al Ejército de Turquía para que no impida ...
- ... el control islámico de la Turquía secular moderna.
- Ustedes se acuerdan cuando se temía que Turquía islamizara Europa...
- ...y no al contrario.
Contra la corriente: Las protestas de las mujeres del Muro son unas provocaciones infantiles - Hillel Halkin - Forward
Yo estoy, en lo referente a mi creencia religiosa, en algún lugar entre lo que los israelíes llaman un hiloni o judío "secular" y un masortí o "tradicional" [N.P.: los masortis serían los adeptos al movimiento Conservador dentro del judaísmo, y los "tradicionalistas" en Israel no necesariamente tendrían que ver con ese grupo religioso muy importante en EEUU o Gran Bretaña].
Mi esposa y yo encendemos las velas en Shabat, celebramos las fiestas judías con nuestros hijos y nietos, y de vez en cuando, por una razón u otra, vamos a la sinagoga. (Preferiblemente, en una ortodoxo. Es en la única en que sé cómo orar). En general, y sin embargo, las costumbres y rituales religiosos que no observo son mucho más numerosos que los que cumplo. Y por supuesto, no me molestaría ir por ahí con la cabeza cubierta, como hacen los judíos observantes, a menos que esté lloviendo.
¿Por qué estoy diciendo esto? Debido a que en ciertos lugares - en una inusual visita al Muro Occidental en Jerusalén, por ejemplo - me pondré una kipá aunque me moleste tener que hacerlo. Como judío e israelí, creo que el Muro es tan mío como de cualquier otra persona, y verme obligado a colocarme una pieza circular de tela en mi cabeza, o el ridículo sustituto de cartón que se me entregó tras haberme olvidado de traer uno, me irrita.
¿Por qué tengo que cumplir con unas normas religiosas que no son mías por el hecho de permanecer en un lugar público que resuena a pura historia de mi pueblo y al que yo respondo con genuina emoción?
¿Por qué estoy diciendo esto? Porque si alguien, improbablemente, que venga hacia mí y me diga: "Escucha, la semana que viene vamos a ir a una manifestación de hombres judíos con la cabeza descubierta al Muro, y vamos a rezar y cantar, y seguiremos yendo cada mes hasta que nuestros derechos sean reconocidos, y nos gustaría que te unieras a nosotros", cortésmente le diría que se fuera a hacer gárgaras.
Pero primeramente, sin embargo, le podría decir: "¿Qué clase de estupidez es esta? No me gusta tener que usar una kipá en el Muro más que a usted. Pero tenemos todo el mundo para ir y dar una vuelta con la cabeza descubierta, por lo tanto, ¿por qué insistir en hacerlo también en el lugar donde vamos a herir la sensibilidad de cientos o miles de personas e incluso provocar un motín? Si usted tiene que ir al Muro, haga un esfuerzo, cúbrase la cabeza y no caiga en provocaciones infantiles".
Las Mujeres del Muro,tal como se les llama, son unas provocadores infantiles. Tienen todo Israel para rezar con tefilín y talitot. Hacerlo desafiantemente en un lugar que es y siempre ha sido muy frecuentado por los judíos más observantes, y que encuentran repugnante el espectáculo de una mujer con los hábitos rituales tradicionalmente masculinos, no tiene nada que ver con la libertad religiosa. No tiene nada que ver con ningún tipo de feminismo. No tiene nada que ver con una protesta política racional. Tiene que ver solamente con el narcisismo de pensar que los derechos de uno son más importantes que los sentimientos de otras personas o que el interés público.
Se trata de un narcisismo que es muy típico de nuestra primera edad. ¿Un judío ortodoxo se molesta por cómo me comporto en su presencia? Ese es su problema. (Si fuera negro, homosexual o transexual, por supuesto que entonces sí sería mi problema, pero esa es otra historia). ¿Que a un gran número de judíos observantes que vienen a rezar en el Muro les estropee su devoción por mí presencia? Ese es su problema. ¿Que estoy mancillando a un gobierno israelí que está simplemente tratando de mantener la paz al retratarlo ante todo el mundo como reaccionario y misógino? Ese es su problema. !Yo me atengo a mis derechos!
Y en efecto, las Mujeres del Muro tienen sus derechos, porque el Tribunal Supremo de Israel ha dictaminado que no hay impedimento legal para su canto y baile en el Muro con sus talitot y tefilín y todo lo que quieran. En los países democráticos, todos tenemos nuestros derechos. Yo tengo el derecho de estar junto a un grupo de evangélicos fuera de una iglesia católica durante la misa dominical y cantar himnos bautistas. También tengo el derecho de hacer comentarios insultantes a una mujer que camina por mi barrio ultraortodoxo llevando los brazos desnudos. También tengo derecho a publicar una estúpida viñeta burlándome del profeta Mahoma en un país con millones de musulmanes. Estos derechos son importantes. La policía y los tribunales deberían protegerlos. ¿Pero eso significa que tengo que hacer alarde de todos y de cada uno de ellos?
Las Mujeres del Muro creen que la causa del judaísmo puede avanzar mediante la abolición de todas las diferencias de género en las tradiciones judías. Muchos judíos están de acuerdo con ellas. Otros muchos (de los cuales resulta que soy uno) no lo están. El argumento es legítimo, pero el Muro de las Lamentaciones no debería ser su lugar. No lo es, a pesar de lo que muchos judíos americanos parecen creer, Selma y Montgomery. De ninguna mujer que trate de transformárselo a todos aquellos que tanto se preocupan por él, tal como ella dice hacerlo.
La historia olvidada del Kotel (Parte I) - Seth J. Frantzman - JPost
Las recientes polémicas y controversias acontecidas en el Kotel han arrojando luz sobre el interesante trasfondo de los conflictos relacionados con la oración en ese lugar sagrado del judaísmo.
El gobierno británico de Palestina escribía en 1930 que "el 15 de agosto de 1929, varios cientos de jóvenes judíos organizaron una manifestación en el Muro de las Lamentaciones, en el curso de la cual la bandera sionista fue izada y cantado el himno sionista. Indignados por ello, los musulmanes celebraron una contra-manifestación en el mismo lugar al día siguiente". Los musulmanes rompieron un rollo de la Torah y quemaron documentos religiosos judíos.
A principios de mayo de este año, el rabino y diputado Dov Lipman señaló en un debate en la Knesset que "resultaba muy interesante contemplar las fotos antiguas del Kotel que mostraban como hombres y mujeres oraban juntos. No se trata pues de una sinagoga ortodoxa, es un lugar que tiene un valor religioso para todos y no es la Halajá de una sinagoga".
El Muro Occidental ha estado en las noticias últimamente debido a los conflictos existentes - sobre todo entre el grupo conocido como Las Mujeres del Muro y los grupos ultraortodoxos - sobre los métodos de oración en la sección de las mujeres. ¿Es una sinagoga ortodoxa? ¿Es un símbolo nacional? ¿Los hombres y mujeres han orado históricamente juntos? ¿Quién tiene derecho a decidir? Ambos grupos han recurrido con frecuencia a demandas históricas en apoyo de su posición.
Como las tensiones se han incrementado, se habla de la construcción de una nueva sección para orar al sur del Muro Occidental. Al mismo tiempo, voces como las de Lipman han planteado que el Kotel no es una sinagoga. Del mismo modo, existen llamamientos a "liberar" el Kotel de la "dominación ortodoxa". Este conflicto a veces parece desarrollarse entre los seguidores de la corriente religiosa del Judaísmo de la Reforma, auxiliados por los diputados de la izquierda, contra los ortodoxos.
En apoyo de la posición anti-ortodoxa, muchas personas señalan que en las fotos o ilustraciones del Muro Occidental de la época otomana o del Mandato británico, las mujeres y los hombres estaban de pie cercanos las unas a los otros. Elliot Horowitz escribió en la revista Tablet que "al hacer un llamamiento a eliminación de la segregación en el Kotel, este movimiento moderno está en realidad reviviendo las tradiciones del siglo XIX". En suma, parecería que reclamaran un retorno utópico al siglo XIX, cuando los otomanos dominaban Jerusalén.
Perdido en gran parte en medio de estas polémicas, se halla el conocimiento real de la historia del Muro Occidental y de los diversos acuerdos de statu quo que lo han contemplado. Un estudio de esta historia trae a la luz documentos y disputas de épocas pasadas, algunas de las cuales parecen un espejo de los conflictos actuales.
En 1881, el explorador Sir Charles W. Wilson publicó un libro titulado “Pintoresca Palestina”. En él se incluye un bosquejo del Muro de las Lamentaciones donde se muestra un estrecho callejón con varias figuras masculinas de pie y vestidas de negro, y una mujer de rodillas.
"El pavimento es de al menos 70 pies [21.3 metros] por encima de la superficie natural del terreno. A los judíos se les puede ver a menudo sentados durante horas en este lugar de lamentaciones, absortos en una profunda meditación sobre la triste historia de su raza, y repitiendo a menudo las palabras del Salmo 79. Los viernes, sobre todo, se reúnen judíos de ambos sexos, de todas las edades y de todos los países".
Litografías, dibujos y, más tarde, fotos del Muro Occidental, muestran que formaba parte del itinerario del viaje de los cristianos europeos, así como de los viajeros judíos. Este tipo de dibujos suele incorporar temas similares. Algunos los ven como representaciones significativas de la realidad, pero los críticos e historiadores del arte a menudo apuntan a temáticas que reflejan y repiten visiones "orientalistas" que buscan captar tanto lo exótico del lugar como el estado ruinoso de la Tierra Santa en esos momentos.
Hombres y mujeres con vestidos a la europea no aparecen en las fotos del Muro de las Lamentaciones hasta por lo menos la década de 1920. Un deseo de mostrar la desolación del lugar podría alentar a los artistas a no hacer constar demasiadas figuras en sus dibujos, y los fotógrafos probablemente tendrían prohibida su labor en Shabbat, precisamente cuando habría más visitantes. Por lo tanto, las fotografías del Muro Occidental en la noche del viernes, cuando las multitudes judías aparentemente tenían la costumbre de visitarlo en masa, son muy difíciles de encontrar.
No obstante, las fotografías muestran a menudo como las mujeres solían estar agrupadas, ya sea detrás de los hombres o en un extremo. Un vídeo subido a YouTube esta semana para conmemorar el Día de Jerusalén, tras ser restaurado y conservado por un investigador e historiador del cine hebreo llamado Yaakov Gross, nos ofrece otro punto de vista. Titulado “La vida de los judíos en Eretz Israel”, fue filmado antes del Mandato Británico de Jerusalén para su proyección en el 11 º Congreso Sionista en Viena, en 1913, y en el se contempla el trayecto de un viajero a lo largo del ferrocarril desde Jaffa a Jerusalén, y muestra escenas de la Ciudad Vieja y de una escuela judía. El Muro de las Lamentaciones se muestra lleno de hombres orando, con pocas o casi ninguna mujer identificables.
El debate sobre si las imágenes muestran a hombres y mujeres orando juntos necesita más de una foto para ser resuelto. El método de oración judía en el Muro Occidental fue dictado no por los judíos que visitaban el lugar, sino por las autoridades musulmanas de Jerusalén. En 1840, el gobierno musulmán había delimitado hasta que "los judíos no debían estar juntos en el lugar pavimentado [el estrecho paso que corría a lo largo del Muro Occidental], y debían ser advertidos de no alzar la voz y mostrar sus libros, y que todo lo que se les podía permitir es realizar visitas al lugar como antes...".
Como apuntaba Stuart Charme en un artículo académico sobre la historia del feminismo en el Muro Occidental, "a los judíos se les permitía orar en el Muro mientras permanecían sumisos y mansos, controlándose a si mismos".
En aquellos días, los judíos oraban en una zona que consistía en un pequeño callejón a lo largo de la muralla y que se extendía unos 28 metros. Ese callejón era de 4 metros de anchura. La zona era propiedad del Wakf musulmán, y la comunidad judía se veía obligada a pagar un impuesto especial para tener el privilegio de acceder hasta allí. Asimismo, el Muro Occidental estaba separado del Barrio Judío por un barrio muy pobre de musulmanes del norte de África, el llamado Barrio de los Magrebíes.
A medida que la comunidad judía creció en el siglo XIX convirtiéndose en la comunidad mayoritaria de Jerusalén en la década de 1850, los filántropos extranjeros como Moses Montefiore y el Barón Edmond de Rothschild tomaron mayor interés en ayudar a la comunidad judía de la Ciudad Vieja. Uno de los primeros en tratar de hacer avanzar los derechos de los judíos en el Muro Occidental en la década de 1850, fue Hakham Abdallah Somekh, un conocido sabio judío de Bagdad y autor del Zibhei Tzedek, un manual de resoluciones judías ampliamente conocido en la India y entre los judíos mizrahim. De acuerdo con la Autoridad de Antigüedades de Israel, hasta trató en vano de comprar el Muro de las Lamentaciones.
Montefiore por su parte, desempeñó un papel principal en la restauración de la Tumba de Raquel, y también esperaba poder llevar a cabo tareas similares en el Muro Occidental. En una de su media docena de visitas a Tierra Santa, también pidió permiso para que los judíos pudieran llevar bancos para sentarse durante las oraciones, y la instalación de un voladizo que protegiera a los fieles de la lluvia. Ambas ideas fueron rechazadas por el Wakf y las autoridades musulmanas. Igualmente, Rothschild negoció con el sultán turco Abdulaziz y su sucesor hasta 1887, en un esfuerzo por comprar la sección que corría a lo largo del Muro Occidental.
The Jewish Criterion, un semanario estadounidense, señaló que "el proyecto abortó porque planeaba arrasar varios edificios antiguos en mal estado y convertirlos en jardines. Sin embargo, los judíos piadosos más veteranos, aquellos que formaban una especie de guardia de honor religiosa en torno al Muro, se opusieron alegando que sería una profanación del lugar santo, ya que, según sus estimaciones, debía mantener el aspecto de ruina y desolación, ya que simbolizaba la caída del Templo”.
Que tantos filántropos judíos trataran de encontrar una solución al sufrimiento de los judíos en el Muro Occidental, nos demuestra que la situación de los que allí oraban era una cuestión importante para la comunidad judía. En 1912, el rabino jefe del Imperio Otomano, Haim Nahoum, apeló al sultán para que permitiera que la comunidad judía utilizara bancos y sillas en su estancia ante el Muro para así ayudar a las personas mayores. (La tumba de este rabino está en Egipto, donde murió en 1960, aunque actualmente la habitan ocupantes ilegales).
El juez religioso ashkenazi Mendel Hacohen Pakover observó que, en 1900, en ciertos días festivos importantes, alentó a los judíos religiosos a que establecieran una especie de pantalla que separara a los hombres de las mujeres. La comunidad musulmana consideraba todas estas actividades como cambios en el status quo, y como parte de una conspiración judía para socavar los derechos de los musulmanes de la ciudad, algo a lo que debían oponerse, incluso violentamente si fuera necesario.
Con la llegada del Mandato Británico, la comunidad judía en Palestina comenzó a contemplar la cuestión del Muro de las Lamentaciones como relacionada con el sionismo y con la lucha por la Tierra de Israel. La oración judía tradicional y la ideología sionista encajaban en esta causa común.
Considerando que el establishment religioso ashkenazi tendía a ser hostil a los sionistas, los dirigentes sefardíes lo vieron como una oportunidad. El rabino jefe sefardí, Ben-Zion Meir Hai Uziel, argumentó que durante Yom Kippur y otras festividades, "los miembros de los dos sexos no podían rezar juntos" en el Muro y se debían hacer arreglos para separarlos. En el Yom Kippur de 1928, los judíos "trajeron una gran arca que utilizaban habitualmente, algunas alfombras y lámparas, y agregaron una pantalla (para separar a los hombres y las mujeres) al pavimento frente al Muro, todo en preparación de los servicios religiosos de la mañana siguiente".
Los líderes musulmanes, con el muftí de Jerusalén al frente, Haj Amin el-Husseini, hicieron un llamamiento a las autoridades británicas en contra de esta "innovación" y de esta violación del status quo. En respuesta, los británicos enviaron a la policía y retiraron la pantalla.
También estalló un motín en miniatura entre judíos y musulmanes. Las disputas sobre el Muro de las Lamentaciones pusieron a los dirigentes musulmanes en curso de colisión con los judíos. El mufti apeló al mundo musulmán para que apoyara la causa de "al-Burak", un lugar sagrado de los musulmanes, que argumentaban también se hallaba en el Muro Occidental. Al-Burak era el lugar donde se decía que el profeta Muhammad había atado su corcel alado en su viaje nocturno a Jerusalén. Casualmente, incumbía ahora a los musulmanes realizar peregrinaciones hasta el lugar donde los judíos oraban.
Al igual que se produjo el "descubrimiento" de que la Tumba de Raquel también era un sitio sagrado de los musulmanes, o que las tumbas de santos musulmanes existían junto a la Iglesia de la Natividad en Nazaret, la repentina efusión religiosa de al-Burak estaba relacionada con la reafirmación de los derechos de los musulmanes.
Posteriormente, en octubre, Husseini ordenó la construcción de un nuevo edificio adyacente al Muro de las Lamentaciones llamado Zawiya, que se utilizaría para realizar la llamada del muecín a la oración. En mayo de 1929 se inauguró una nueva ceremonia aledaña, el Zikr, que incluía la utilización de tambores y el sonido metálico de los platillos. El Zikr se hizo coincidir con las horas de culto de los judíos, para que cuando los judíos trataran de rezar, siempre hubiera un sonido ambiental repleto de música elevada, gritos y llamadas a la oración que se sucedían a pocos metros de distancia. A esto se añadió una nueva puerta que los seguidores del mufti abrieron junto al Muro Occidental y desde el Barrio de los Magrebíes, desde la cual los musulmanes conducían animales y personas a través del callejón del Muro de las Lamentaciones. Las acciones fueron programadas para que parecieran una recuperación espontánea de pasadas tradiciones, pero las investigaciones británicas llevadas a cabo en 1930 descubrieron que todas ellas eran innovaciones recientes que trataban de molestar o suplantar el culto judío.
En respuesta a este ataque a los derechos judíos, los sionistas revisionistas de Zeev Jabotinsky, así como los miembros de la sociedad Maccabi, organizaron protestas en favor de proteger los derechos de los judíos al Muro de las Lamentaciones. Un Comité Pro-Muro de las Lamentaciones fue fundado en 1929 por Joseph Klausner, un conocido profesor de literatura moderna hebrea de la Universidad Hebrea. Klausner dijo a sus seguidores: "No guardaremos más silencio, ni descansaremos en paz, hasta que el Muro nos haya sido restaurado... Debemos explicar a las masas judías y a las jóvenes generaciones lo que ha sido y lo que ha representado el Kotel para Israel en el pasado y en el presente".
El 15 de agosto, jóvenes activistas sionistas cantaron allí el "Hatikva" y plantaron la estrella de David en el Muro Occidental. Ocho días más tarde, las multitudes musulmanas, después de haber leído la propaganda del mufti y del Consejo Supremo Musulmán afirmando que "el objetivo de los judíos era tomar posesión de la mezquita de al-Aksa de manera gradual, con el pretexto de que allí estaba el Templo, y comenzando en primer lugar por el Muro Occidental", se abalanzaron sobre las comunidades judías ortodoxas, sobre todo sefardíes, de Safed y Hebrón, masacrando a 113 judíos. La antiquísima comunidad judía de Hebrón fue devastada.
Los círculos judíos permanecieron divididos sobre el significado de los acontecimientos. El diario de izquierda yiddish Morgen Freiheit, desde Nueva York, excusaba la masacre diciendo que "los fascistas sionistas han provocado el levantamiento árabe".
El Haaretz también publicó un editorial hablando de provocaciones. Abraham Cahan, el editor mercurial del The Forward fue algo más simpático, escribiendo que "entre los dolientes por la churban [las víctimas], deben estar todos aquellos que se sienten a sí mismos judíos", pero también condenando el comportamiento "irresponsable".
El gobierno británico realizó dos investigaciones sobre las matanzas, a las que se referían como los "disturbios de 1929". Con base a esas investigaciones, el gobierno se mostró favorable a un retorno al status quo en el Muro Occidental. El sonido de shofar de los judíos fue prohibido, al igual que la utilización de cualquier silla o pantalla, o el uso del Muro para cualquier acontecimiento político. Los musulmanes también tenían prohibido llevar hasta allí animales y seguir con la ceremonia del Zikr. El Muro permaneció en este estado hasta 1948, cuando el barrio judío fue evacuado y los jordanos ya no permitieron que ningún judío lo visitara.
Bajo el gobierno jordano el Muro de las Lamentaciones languideció. Ya sin judíos en el lugar, la importancia del santo lugar de al-Burak y la necesidad de llevar a cabo la ceremonia del Zikr, casualmente desaparecieron.
La lluvia no impidió que muchos judíos observantes visitaran el Muro de las Lamentaciones (Kotel) un domingo reciente. Y no me sorprendió ver a más hombres que mujeres, y a más hombres ortodoxos que a otros judíos. Después de todo, los hombres tienen el lujo de acceder a una amplia zona cubierta, donde sólo pueden orar ellos, siempre y cuando no se alejen de las costumbres ortodoxas, mientras que las mujeres deben superar los elementos.
Que los ortodoxos vengan a rezar bajo la lluvia es sin duda debido a su devoción a este lugar santo entre los lugares santos judíos, el remanente de lo que fue el templo judío. Sin embargo, los administradores designados por el gobierno de la pared que marcan las reglas para la estancia y oración también hacen la vida más fácil a los judíos ortodoxos. El área es administrada por rabinos ortodoxos que lo gestionan siguiendo una versión estricta de la práctica ortodoxa, la cual, que entre otras cosas, significa unas normas favorables a los hombres y restricciones a las fieles femeninas.
Desde hace más de 20 años, un pequeño grupo de mujeres judías ha estado luchando contra este dominio y gobierno ortodoxo del Kotel, el Muro Occidental tal como es conocido por muchos judíos. Su organización, Mujeres del Muro (WoW), ha realizado un largo viaje que ha involucrado manifestaciones públicas, batallas judiciales y enfrentamientos con la policía. El grupo ha sido amenazado, insultado y atacado por otros visitantes al Kotel. Y sin embargo, estas mujeres insistieron en su derecho a rezar, ya que así lo prefieren, con un talit (manto de oración) o una kipá, y que se les permita leer la Torah en la sección de las mujeres del Kotel.
Los rabinos ultra-tradicionales se han negado a permitirlo basándose en la tradición, y los tribunales no han hecho mucho para ayudar ordenando que esas mujeres oren en otro lugar, aunque cercano al Kotel, pero lejos de donde otras mujeres vienen a orar, y en un área que no está diseñada para dar cabida a los fieles. Si llueve, se mojan.
Debido a la fuerza política de la comunidad ortodoxa, y después de haber perdido demasiadas batallas legales, a las Mujeres del Muro sólo les quedaba una esperanza: obtener el apoyo de la opinión pública judía estadounidense.
Mientras que los israelíes se mantenían un tanto indiferentes a esta batalla, WoW encontró que la comunidad judía estadounidense más liberal podría ser reclutada para su causa, y la ayuda provino desde las sinagogas americanas. Las líderes de las WoW se convirtieron en celebridades en los Estados Unidos y fueron invitados a hablar y a recaudar dinero para el movimiento. De este modo, el WoW ha logrado conseguir que su guerra por el Kotel sea uno de los temas más polémicos entre el gobierno de Israel y la comunidad judía estadounidense.
A los judíos estadounidenses, una y otra vez, les parece difícil de creer que lo que ellos consideran que es una rutina personalizada - mujeres que leen la Torah - fuera todavía controvertida en el Estado judío. Así se convirtió en toda una patata caliente política que provocó que el primer ministro Benjamin Netanyahu designara a Natan Sharansky, un ex ministro del gobierno y refuznik, para ordenar el desorden.
El acuerdo de Sharansky, casi finalizado, es un compromiso medido con un cierto grado de ironía. Para dar cabida a las tendencias liberales de los judíos americanos ha negociado un acuerdo basado en el fundamento de "separados pero iguales": El área próxima al Kotel, allí donde los visitantes pueden orar, se ampliará para incluir una nueva sección en la que las WoW y el resto de judíos que quieran evitar las estrictas costumbres ortodoxas puedan orar como deseen.
Allí las mujeres podrán llevar un chal de oración sin ser detenidas por la policía y los hombres y mujeres podrán mezclarse, orar y celebrar juntos.
Desde el punto de vista del movimiento de las mujeres, esto representa una buena política y una buena solución. Una buena política porque la carga se traslada ahora al gobierno israelí, que tendrá que demostrar que es serio acerca de la implementación del acuerdo. Y una buena solución porque logra tres objetivos: los judíos de cualquier tipo (excepto los ortodoxos) ahora tienen su lugar en el Kotel para orar como deseen; se evitan tensiones y choques desagradables entre los judíos ortodoxos y el resto; y las relaciones entre Israel y el resto del mundo judío religioso no ortodoxo mejorará.
Un compromiso de "separados pero iguales" no puede ser el ideal, pues todavía deja a los ortodoxos en el control de la mayor parte del Kotel, pero es un acuerdo digno, y un paso en la dirección correcta.
Las Mujeres del Muro: ¿Liberar el Kotel, pero de quién? – Seth Frantzman - JPost
Hace unas semanas fui con mi esposa y su familia al Kotel. Su familia es etíope y las mujeres etíopes a veces utilizan chales de colores. Cuando nos acercamos al Muro y su madre fue a la sección de las mujeres bromeamos acerca de si el chal se confundiría con un talit o manto de oración usado por los hombres judíos. Al parecer no fue así. Sin embargo, es la costumbre y la ley que en el Kotel las mujeres no usen el talit o los tefilín de los hombres, y lean la Torah en la sección de las mujeres.
Todo esta situación se agudiza aún más cuando cada mes las “Mujeres del Muro”, un grupo activista de mujeres del judaísmo de la Reforma, acuden al Kotel el primer día de cada mes hebreo, Rosh Chodesh. Y la rutina mensualmente es más o menos la misma: una docena o más de mujeres llegan ante la sección no femenina llevando sus tallits y portando una Torah y finalmente son escoltadas fuera o, a veces detenidas por perturbar la paz. Cuando sucede esto último, se desencadena una tormenta de comunicados de prensa, artículos de opinión y entrevistas en el que aparecen las críticas por esa restricción en la libertad de culto.
Por ejemplo, en octubre tuvo una gran repercusión en la prensa cuando la líder del grupo, Anat Hoffman, fue arrestada y afirmó haber sido tratada de manera desconsiderada por la policía y obligada a compartir una celda con gente no muy presentable, entre ellas una mujer acusada de prostitución.
Los líderes judíos estadounidenses se indignaron. Marcie Natan, el presidente de Hadassah, en cuya conferencia las "Mujeres del Muro" nacieron en 1988, exigió "llevar ante la justicia a los policías" que habían maltratado a Hoffman. Rick Jacobs, el presidente de la Union for Reform Judaism, llamó el embajador de Israel Michael Oren para enfatizarle la ira de sus feligreses. El Consejo Nacional de Mujeres Judías dijo que era "otro capítulo vergonzoso más en el tratamiento de la mujeres que rezan en el Kotel". El colaborador del Haaretz Bradley Burston comparó el tratamiento a Hoffman con el de un régimen oscuro cuyo "estado estuviera dominados por los clérigos", y donde se utilizara a la policía para hacer cumplir la ortodoxia, tal como en Irán. La Sinagoga Unida del Judaísmo Conservador llamó a movilizarse para protestar por el arresto.
La cruzada de Hoffman se iluminó aún más en una entrevista al Jerusalem Report. Una hija de un rico kibbutz de la periferia de Jerusalén, Hoffman relataba que fue criada en un hogar secular que evitaba a los rabinos y a la religión. Después de sus estudios en los EEUU, regresó a Israel para convertirse en una activista del "pluralismo religioso". Tras años de protestas en el Kotel, la Corte Suprema de Israel dictaminó en el 2003 que era aceptable que el Estado prohibiera ciertas prácticas en el Kotel, entre ellas el que las mujeres usaran tallits en la sección de mujeres.
A las "Mujeres del Muro" se les proporcionó un área separada en el Kotel donde poder orar, denominado el Arco de Robinson, en un parque arqueológico. Pero después de varios años, la solución no satisfizo a Hoffman y a su grupo. "Quiero estar allí donde están todos los judíos. Quiero ser vista, no porque sea una provocadora o una exhibicionista, sino porque quiero inspirar a las mujeres".
Ella estaba enfadada por que la zona no era la misma, es decir, no era el mismo lugar donde otras mujeres judías ortodoxas elegían orar. Después de su reciente detención, Hoffman declaraba: "El Kotel tiene que ser liberado de los israelíes. Israel es demasiado importante para dejarla en manos de los israelíes".
La campaña de las "Mujeres del Muro" es muy interesante. Enfrenta a un pequeño grupo de personas que protestan ostensiblemente solicitando pluralismo religioso contra el judaísmo ortodoxo y el Estado. Pero hay otra cara en esta historia que a menudo no es reconocida, especialmente entre los sectores más liberales de la comunidad judía estadounidense que tiende a tener una reacción pauloviana con cualquier intento de imponer unas reglas en cualquier lugar. Existe la idea de que Hoffman y las demás activistas tienen el "derecho" de hacer lo que quieran en el Kotel. El argumento es que el Kotel pertenece de alguna manera a todo el pueblo judío y como no todos los judíos rezan de la misma manera, por lo tanto, todo tipo de oración debería permitirse.
Pero esto plantea un problema fundamental al que se enfrentan todas las sociedades abiertas, ¿cuándo una persona infringe los derechos de otra persona? Por ejemplo, los musulmanes pueden afirman que tienen el derecho a realizar la llamada a la oración (desde los minaretes de las mezquitas), pero esa llamada a la oración puede infringir el derecho de los demás al silencio o a la ausencia de ruidos especialmente estridentes?
¿También deben tener derecho las mujeres judías ortodoxas a rezar en silencio en Rosh Chodesh, y a no sentirse intimidadas en su sección por el canto y por una forma de culto religioso que puede sentir como ofensivo? ¿Si las Mujeres del Muro tienen derecho a hacer lo que quieran en la sección destinada a las mujeres, no tendrían igualmente derecho a estar en la sección de los hombres? ¿Acaso no tendrían derecho a ir al Monte del Templo, que es también un lugar sagrado para los judíos, y orar allí (donde el Estado y el Wakf islámico prohíben la oración judía)?
Es evidente que existe un punto en el que el “derecho” que tiene una persona a hacer algo termina donde comienza el de otra persona.
Cuando Elsye Frishman, del Barnert Temple de Nueva Jersey, llegó recientemente hasta el Kotel con un grupo de mujeres del Netzer, un grupo juvenil internacional del movimiento del judaísmo Reformista, se jactó en un artículo de que respondió que "solo hablaba inglés" cuando fue requerida por su talit. "Lo hice porque no soy israelí, y quería dejar claro que soy judía. El Kotel es el lugar universal de oración de los judíos". Rhea Wolfson, también del Netzer, escribió que el evento fue "un tikún olam, el sionismo reformista y el judaísmo reformista en acción".
Las acciones y protestas vociferantes, el canto, el grupo de fotógrafos y de medios de comunicación que siguen estas protestas cada mes, pueden ser contemplados como un intento de imponer el estilo americano del judaísmo reformista a unas mujeres tradicionalistas que en la sección de las mujeres se muestran tranquilas y solemnes, y que solo quieran observar sus oraciones. Mujeres como mi suegra de origen etíope, son dejadas de lado por una cruzada de tintes orientalistas y paternalistas que trata de "universalizar" el Kotel y "liberarlo" de las prácticas de las personas que conforman la mayoría de sus más frecuentes visitantes: las personas ortodoxas y tradicionales que viven en Israel
Pero casi siempre las protestas en nombre de Hoffman y de su grupo no tienen en cuenta esa constante y mayoritaria presencia. El concepto de una movilización de las mujeres para que reciten la Shema está totalmente fuera de lugar, ya que afectaría a unas mujeres ortodoxas y tradicionalistas que, por sus creencias, tienen prohibido cantar oraciones en público en Israel. Pero esto además es absurdo. El Estado solamente ha delimitado unos 2.000 metros cuadrados para ese sección, allí donde a las mujeres no se les permite realizar ciertas acciones debido a la naturaleza sagrada del lugar. El Kotel no es el único lugar sagrado en el que ciertas costumbres se hacen cumplir. En el Templo Dorado de los Sikh, en Amritsar, están prohibidos los zapatos, y el Monte del Templo está fuera del alcance de los no musulmanes salvo en periodos específicos.
Lo que aquí está en cuestión no es realmente la cuestión del pluralismo religioso en el Kotel, sino más bien qué grupo judío debe dominarlo.
Dice Hoffman que "el Kotel es demasiado importante para dejarla en manos israelíes" y que "quiere que el Kotel se convierta en un monumento nacional abierto a todos, incluyendo a los ultra-ortodoxos". Pero en cierto sentido esto parece implicar una colonización extranjera del Kotel porque Israel y los ortodoxos, que juegan un papel importante en el estado, no son buenos administradores. Por lo tanto, sus nociones de lo que es correcto no deberían influir en ese lugar.
Todo esto nos lleva a una pregunta interesante. Si los ortodoxos fueran apartados del control del Kotel y se convirtiera en un lugar controlado por los israelíes seculares o por los judíos americanos de la Reforma, los ortodoxos probablemente querrían trasladarse a orar a otra sección del Kotel, tal vez al Arco de Robinson. Sin embargo, ese es precisamente el lugar que se le proporcionó al grupo de Hoffman y no les gustó, precisamente porque no había judíos ortodoxos allí y ellas "querían estar donde están todos los judíos".
Esto podría ser irónico. Si las "Mujeres del Muro" aparecieran en Rosh Chodesh, y la sección de las mujeres estuviera vacía, el grupo evidentemente tendría que volverse a casa ya que su objetivo, su “movilización femenina" no tendría clientela que liberar. Pero si las mujeres ortodoxas se dirigieran al Arco de Robinson con el fin de conseguir un poco de tranquilidad, ¿entonces las “Mujeres del Muro” tendrían que seguirlas para poder liberarlas?
En definitiva, las "Mujeres del Muro" existen porque existe el judaísmo ortodoxo. Si los judíos ortodoxos decidieran abandonar el Kotel, las "Mujeres del Muro" tendrían que seguirlos, porque es el método judío ortodoxo de culto, su aparente desigualdad y la necesidad de "liberar" a las mujeres judías ortodoxas - “colonizadas” según ellas -, lo que por desgracia parece motivar algunas de estas acciones de las "Mujeres del Muro".
Una mujer que asistió al Rosh Chodesh en diciembre y que fue hasta allí pensando que se trataba de la mujer y de la oración, regresó algo decepcionada, "pensé que para ellas se trataría de ambas cosas, sin embargo eran demasiado activistas para mí, aunque yo todavía apoyo su causa".
El Kotel no debe ser el hogar del fanatismo religioso. A mi suegra no se la debe llamar la atención solamente porque lleve un chal etíope a un lugar religioso y eso parezca contravenir nociones idiotas sobre lo que es un talit y lo que no lo es. Tampoco debe llegar el día en que sólo las mujeres ortodoxas tengan el "derecho" de acudir a ese sitio sagrado. Pero una vez dicho esto, no hay ninguna razón evidente para cambiar las reglas del lugar por un grupo que parece estar demasiado interesado en sí mismo y en su estrecha agenda.
Con socios como estos: "Decenas de miles de judíos profanan Al-Buraq (Kotel) con rituales talmúdicos y cantos ruidosos" - Elder of Ziyon
Ayer por la noche, cuando se aproximaba Yom Kippur, la plaza del Kotel en Jerusalén estaba llena a rebosar de judíos orando.
Mientras tanto, algunos musulmanes estaban hirviendo de irritación.
La Fondation Al Aqsa relataba con decenas de fotos lo que denominaba como "israelíes profanando Al Buraq(*1) con cantos ruidosos y desagradables y rituales talmúdicos". Asimismo afirmaba que las oraciones eran dirigidas por los "principales rabinos, acompañados por canciones ruidosas hasta la mitad de la noche" - obviamente tomaron estas fotos de alguna web judía, y las fotos demostraban por si solas que la plaza del Kotel estaba llena a rebosar -.
Además afirmaban que "se reafirma que el Muro Occidental es una parte integral de la mezquita de Al-Aqsa, y que su ocupación demuestra su desprecio por Al Aqsa, con su asalto por medio de colonos y otros grupos judíos [refiriéndose a las visitas a la esplanada del Templo] profanando el área de Al Buraq [Kotel], aunque la ocupación y sus tentáculos de cualquier tipo no les proporciona ningún tipo de reconocimiento a su presencia o soberanía sobre la mezquita de Al-Aqsa".
(*1) Al Buraq era un ser mitológico, mitad caballo o camello alado, con rasgos de otros diversos animales y seres, que transportó a Mahoma por los aires hasta la mezquita "más alejada" (que la tradición posterior y la política atribuyó a Jerusalén) para orar. Desde allí, subió a los cielos.
El lugar donde Mahoma supuestamente dejó su caballo o ser mitológico alado (Al Buraq) para dirigirse a la mezquita a orar estaría ubicado en el Muro Occidental, de ahí su reivindicación como propio.
Yom Kippur 1904 - Israel's History. a Picture a Day
Tengan en cuenta los distintos grupos de fieles: los Hassidim Ashkenazi usando
los sombreros de pieles shtreimel en primer plano, y los judíos sefardíes
usando los fez en el centro, y las mujeres al fondo con los chales de blanco.
La construcción del Muro Occidental: Herodes la comenzó, pero no lo terminó - IAI
El profesor Ronny Reich, de la Universidad de Haifa, y Eli Shukron, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, informan de que se ha encontrado un baño ritual debajo del Muro occidental del Monte del Templo, el cual parece decirnos que la construcción de dicho muro no se completó en vida del rey Herodes.
¿Quién construyó los muros del Monte del Templo? Todo guía y todos los estudiantes duchos en la historia de Jerusalén responderán inmediatamente que fue Herodes. Sin embargo, en las excavaciones arqueológicas que se realizan junto al antiguo canal de drenaje de Jerusalén se acaba de descubrir un baño ritual muy antiguo (miqwe). Dicho baño ritual o miqve desafía la percepción convencional arqueológica que se refiere a Herodes como al único responsable de su construcción.
Recientemente se han llevado a cabo una serie de obras de refuerzo y mantenimiento del pavimento de la calle principal de la Jerusalén de hace 2.000 años, utilizada por los peregrinos cuando subían al Monte del Templo. Estas obras forman parte del proyecto para volver a exponer el canal de drenaje que pasa por debajo de dicha calle, que va desde la piscina de Siloé, en la ciudad de David, hasta el Jardín Arqueológico de Jerusalén, cercano al Muro Occidental. Las excavaciones en el lugar se llevan a cabo en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel, en cooperación con la Autoridad de Parques y Naturaleza y la Corporación para el Desarrollo de Jerusalén Este, y son financiados por la Ir David Foundation. Las excavaciones están dirigidas por el arqueólogo Eli Shukron, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, con la asistencia del profesor Ronny Reich de la Universidad de Haifa.
En una excavación debajo de la calle pavimentada y cerca del Arco de Robinson, se revelaron secciones de la cimentación del Muro Occidental que se encuentran en la roca - y que también conforma la cimentación occidental del Arco de Robinson -, y donde se observa un enorme arco que llevaba a una escalera que conducía finalmente a la calle principal de Jerusalén y a la entrada del complejo del Monte del Templo
Según el profesor Reich, "se hizo evidente durante el transcurso de las obras de que había vestigios en la roca excavada de restos de diferentes instalaciones en el lecho de la roca natural, incluidas cisternas, baños rituales y las bodegas. Estas instalaciones pertenecían a las viviendas de un barrio residencial que existía allí antes de que el rey Herodes decidiera ampliar el complejo del Monte del Templo. El historiador judío Flavio Josefo, contemporáneo de esa época, escribe que Herodes se embarcó en el proyecto de ampliación del complejo en el año 18 de su reinado (es decir, en el 22 a. C.) y lo describió como el proyecto más grande del que el mundo había oído hablar".
Cuando se decidió ampliar el recinto, la zona fue confiscada y los muros de los edificios fueron demolidos hasta los cimientos. Las instalaciones excavadas en la roca se llenaron de tierra y piedras con el fin de ser capaces de construir sobre ellas. Cuando la ubicación de las esquinas del Monte del Templo se determinaron y se empezó a trabajar estableciendo el primer nivel de rocas en su lugar, se hizo evidente que uno de los baños rituales se encontraba directamente en línea con el Muro Occidental. Los constructores llenaron el baño ritual con tierra, colocando tres grandes piedras planas en el suelo y construyeron el primer nivel del Muro en la parte superior de ese bloque.
Mientras se tamizaba la tierra extraída del interior del baño ritual sellado, aparecieron tres lámparas de aceite de arcilla de un tipo muy común en el primer siglo. Además, la criba también permitió descubrir diecisiete monedas de bronce que se ha podido identificar. EL Dr. Donald Ariel, curador de la colección numismática de la Autoridad de Antigüedades de Israel, determinó que las últimas monedas (4 en total) fueron acuñadas por el procurador romano de Judea, Valerio Grato, en el año 17/18 d. C. Esto significa que el Arco de Robinson, y posiblemente alguna parte más del Muro Occidental, se construyeron después de ese año, es decir, por lo menos veinte años después de la muerte de Herodes (que comúnmente se cree que tuvo lugar en el año 4 a. C.).
Esta información arqueológica ilustra el hecho de que la construcción de los muros del Monte del Templo y el Arco de Robinson fue un proyecto enorme que duró décadas y que no se completó en vida de Herodes.
Este dramático hallazgo confirma las descripciones de Flavio Josefo, el cual afirma que fue durante el reinado del rey Agripa II (bisnieto de Herodes) cuando se terminó el trabajo, y que una vez finalizado había de ocho a diez mil desempleados en Jerusalén.
Dos titulares sobre la cuestión palestina para los corresponsales españoles
Vista del Kotel de 1899 (posiblemente de Felix Bonfils)
Judíos rezando en el Kotel en 1899 (fotografía de Felix Bonfils)
Judíos orando en 1905
Mujeres judías orando en el Kotel en 1912, fotografía de Yaacov Ben Dov
El actual corresponsal en Israel del diario El Global, Enric González, representa una mejoría con respecto a su objetividad si lo comparamos con su inenarrable antecesor. La cosa tampoco resultaba demasiado complicada, lo difícil hubiera sido que el sesgo partidista fuera aún más evidente. Su labor entonces se podría comparar a la de un corresponsal del Haaretz (visto el paralelismo existente entre ambos diarios) que, enviado a Madrid para tratar sobre todo el denominado “conflicto vasco”, ejerciera su corresponsalía sobre la base de las argumentaciones del sector independentista del PNV (digamos que una especie de Autoridad Palestina) y de las palabras y obras de Herri Batasuna-ETA (en versión Hamas), y donde los únicos representantes aceptables de los “ocupantes o colonos españoles” serían aquellos que comulgaran con esa visión de las cosas. Es decir, y por hablar del Global, los lectores israelíes no tendrían noticia alguna de lo que opinaban sobre dicho conflicto gente como Fernando Savater, Antonio Elorza, Patxi Unzueta y la mayoría de la sociedad española.
Pues bien, Enric González narra en su último post de su blog Fronteras Movedizas, muy centrado últimamente en la página de sucesos, lo que define con acierto como un culebrón, y donde aparece un aspirante a un alto cargo de la policía israelí, las inevitables envidias profesionales, supuestos escándalos sexuales, etcétera, y donde termina afirmando que con este tipo de “noticias basura” dominando el cotarro parece poco razonable esperar que haya un hueco para unas “portadas sobre la cuestión palestina”. Creo entender que ese desdén lo atribuye a la prensa israelí, puesto que si hablamos de los corresponsales y de la prensa del país del buen rollito esto no sería cierto, pues parece verosímil que no encontrarían un hueco más que aquellas noticias que pudieran dañar el prestigio de la causa palestina. Se ve que los corresponsales en Israel son como una especie de académicos de la Real Academia Española de la Lengua, dedicados a “limpiar, fijar y dar esplendor” a la causa. (El único corresponsal que proporciona algo de información de cómo es y cómo se piensa en Israel, hecho que casi siempre es censurado para reseñar solamente las visiones minoritarias al gusto, es Sal Emergui, en El Mundo, que para compensar tamaño atrevimiento tiene un “pareja inenarrable” desde Beirut),
Es a causa de esta supuesta “falta de portadas sobre la cuestión palestina” que me atrevo a sugerir dos noticias palestinas que, al ser bastante comentadas en los medios de Israel (por lo que no se puede alegar desconocimiento), han sido ignoradas por los corresponsales españoles.
La primera se trata de una encuesta llevada a cabo recientemente por un organismo israelí entre la población palestina, y que ha propiciado tales resultados que el propio Haaretz, el espejo donde se miran los “críticos de Israel”, ha tenido que reseñarla en apenas unas líneas, mencionando los datos fundamentales pero sin querer “ahondar” por si se estropeaban ciertos argumentos y se proporcionara munición a la testaruda derecha israelí.
Escuetamente, y tras un titular confuso, el Haaretz nos informa de que sólo el 23% de los palestinos aceptan que Israel tenga derecho a existir como patria del pueblo judío (mientras que el resto prefiere la declaración alternativa de que los palestinos deben luchar para recuperar todo el territorio), de que el 30% de los palestinos acepta la “solución de dos estados” como solución definitiva, mientras que el 60% restante la acepta siempre y cuando represente un paso adelante en su verdadero objetivo final, un único estado palestino, en definitiva, el fin de Israel y de la “solución de dos estados” (o si lo prefieren el famoso plan por etapas de la OLP, al parecer nunca derogado). Finalmente, el 58% apoyaba la lucha armada contra Israel mientras que un 36% consideraba las conversaciones directas como el único medio aceptable.
Ante tales datos algunos se han apresurado a razonar que la formulación de las preguntas determinaba las respuestas, pero el caso es que otras encuestas realizadas por organismos palestinos proporcionan un “espíritu” y unos resultados semejantes.
La otra noticia que le podría interesar a Enric González, y esta vez recogida ampliamente en el Haaretz, es la negación por parte de un informe redactado por una instancia gubernamental palestina del carácter judío del Kotel o Muro Occidental de Jerusalém (el conocido como Muro de las Lamentaciones).
El informe afirma que “los judíos no oraban en el Kotel anteriormente a la Declaración de Balfour de 1917 (...) y que ningún musulmán, árabe o palestino renunciará a una sola piedra del Muro de Al-Buraq (el Muro Occidental) y de otros lugares sagrados porque eso sería una concesión con respecto al Haram al-Sharif (el Monte del Templo en su denominación islámica)".
Esto obvio y craso revisionismo histórico musulmán (ya antes requisaron retroactivamente figuras y personajes bíblicos) ha ido acompañado en varias ocasiones de la destrucción de evidencias arqueológicas de la época del Primer y Segundo Templo halladas en las reformas llevadas a cabo por la Waqf, el organismo musulmán encargado de la gestión del Haram al-Sharif o Monte del Templo.
Pero esperen sólo un minuto. Hay una foto muy conocida donde aparecen hombres y mujeres religiosos judíos rezando en el Kotel en 1905, 12 años antes de la Declaración Balfour (y las hay también de 1899). Y hay miles de historias y relatos contados por viajeros judíos y no judíos que visitaron a lo largo de los siglos Jerusalén, ya sea para orar en el Kotel o para visitar la ciudad santa, donde afirman haber visto a los judíos orando en dicho Muro Occidental.
Pero leamos lo que dice el Haaretz:
“Décadas de arqueología han demostrado que el llamado Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado donde oran los judíos, era un muro de contención del recinto donde se levantaron los dos templos bíblicos judíos hace 20 siglos. El recinto de Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del Islam, está construido sobre sus ruinas.
Esta última afirmación sobre los templos (negándolos), se hace eco de las posiciones adoptadas en el pasado por los líderes palestinos, incluyendo al fallecido Yasser Arafat, y subraya las arraigadas creencias que están en conflicto y que deben ser desenredadas si un acuerdo de paz debe ser alcanzado entre Israel y los palestinos.
Al-Mutawakil Taha, viceministro de Información de la Autoridad Palestina respaldada por Occidente y que gobierna Cisjordania, le dijo a The Associated Press que su informe de cinco páginas publicado en la web del gobierno palestino refleja la posición oficial palestina.
Parte del informe refuta que el Muro Occidental o Muro de las Lamentaciones fuera un muro de contención del recinto del Templo, descartando así siglos de documentación y de arqueología. "Este muro nunca formó parte de lo que se llama el templo judío", afirma el informe. "Sin embargo, fue la tolerancia islámica la que permitió a los judíos orar y llorar por su pérdida".
El informe concluye que, dado que los judíos no tienen derecho a esa zona, ya que es un territorio santo musulmán y debe formar parte de la Jerusalém palestina.
(…)
Al-Mutawakil Taha dijo que se redactó el informe después de que funcionarios israelíes aprobaron un plan de renovación de cinco años de la zona del Muro Occidental. El portavoz del gobierno israelí, Mark Regev, describió el informe como un ejemplo más de la incitación palestina que niega la histórica conexión judía a Jerusalém. Einat Wilf, un diputado del Partido Laborista israelí, el cual forma parte de la coalición gobernante, afirmó que los palestinos están tratando estúpidamente, una y otra vez, de crear algún modo de realidad alternativa en la que el pueblo judío resulte extraño a esta tierra.
Después de que Israel tomó el control de Jerusalén orienta en 1967, se despejó una zona de viviendas construidas junto al Muro Occidental y se construyó una amplia plaza para facilitar su visita y la oración. A cambio, Israel entregó la administración del propio recinto, con la mezquita de Al-Aqsa y el santuario de la Cúpula de la Roca (el Haram al-Sharif, el término islámico del recinto) al Consejo Supremo Musulmán, o Waqf, mientras que Israel retenía el control general de la seguridad.
La pretensión del organismo de la Autoridad Palestina es que el Muro Occidental sería verdaderamente el Muro Al-Buraq, el cual formaría parte de las mezquita Al-Aqsa y del Haram al-Sharif, y para ello recogen las dudas suscitadas por cierta historiografía israelí sobre el carácter menor en extensión e importancia de Jerusalém, y del reino, en el periodo de David y Salomón, retrasando así la cronología de las grandes edificaciones (a lo que algunos “comentaristas” de estas noticias añaden que si el Templo fue destruido por los romanos, el muro debió correr la misma suerte).
Lo que se parece ignorar es que la historiografía revisionista que cuestiona la importancia del reino de David y Salomón está siendo muy cuestionada actualmente tras recientes descubrimientos en el propio Jerusalén y en poblaciones cercanas (como una fundación de cobre en el Mar Muerto), descubrimientos que permiten realzar nuevamente su importancia y su labor constructora (la posición oficial de ese sector historiográfico revisionista es que estos descubrimientos tienen una agenda política derechista, algo que muy bien les podría ser achacado a ellos por sus vinculaciones con la agenda contraria). Pero en este asunto lo importante es destacar que el Kotel o Muro Occidental no era un muro del propio Templo, sino un muro de contención del recinto o del complejo del Templo, por lo que la destrucción del Templo no sería necesariamente un indicio de su destrucción.
Más interesante resulta la designación del muro según la tradición islámica. Se denomina Muro Al-Buraq por una yegua alada del mismo nombre, una especie de criatura híbrida sobrenatural, que transportó por los aíres a Mahoma hasta Jerusalém en su famoso “viaje nocturno”, y a la cual dejó atada en dicho lugar (el muro) cuando se dispuso a orar en el supuesto lugar donde posteriormente se levantó la Mezquita Al-Aqsa. No deja de ser sorprendente el arduo cuestionamiento por parte de algunos occidentales del carácter judío del Kotel por la ausencia de mayores pruebas materiales, y las nulas objeciones que suscita las pretensiones de su origen como lugar de reposo de una yegua híbrida, alada y sobrenatural. Todo sea para evitar las acusaciones de blasfemia (próximamente regulada por la ONU) y de islamofobia.
Lo sorprendente en todo caso de este lugar repleto de “sagradasreminiscencias islámicas” es el lamentable estado de degradación en que se encontraba cuando estaba bajo directo control musulmán (antes de una presencia importante de judíos y del dominio británico), así como en el tiempo que estuvo en poder de Jordania (1948-1947)
En resumen, todo esto se arreglaría si Ohhbama determinará de una vez una “congelación” de la amplia y reiterada incitación anti-judía árabe y palestina, y "congelara" la negación de la herencia y presencia judía por parte palestina y árabe.
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